Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

13 jun 2012

Las doradas manzanas del sol de Ray Bradbury por Luis Junco

Las doradas manzanas del sol de Ray Bradbury


La semana pasada, en su casa de Los Ángeles y con 91 años de edad, murió Ray Bradbury, escritor de referencia para todos aquellos que nos gusta la literatura y en particular la ciencia ficción. Una buena parte de mi generación fue marcada por sus dos más importantes libros: Crónicas marcianas y Fahrenheit 451. Y sin embargo, antes de estas dos obras de referencia, yo le conocí a través de otro pequeño relato que aparecía en un número de una de esas revistas publicadas en los años sesenta y que mi padre coleccionaba. ¿Tal vez Selecciones Reader´s? No puedo asegurarlo, pero sí que aquel relato, que se titulaba Las manzanas doradas del sol, me impresionó. Como volvió a impresionarme cuando lo leí otra vez mucho más tarde, en una edición que recogía el conjunto de cuentos bajo ese mismo nombre y que publicaba la Editorial Minotauro.
El relato Las doradas manzanas del sol nos narra la expedición de un grupo de humanos que a bordo de la nave interplanetaria Prometeo tiene como objetivo arrancar del Sol un pequeño trozo de su superficie y traerlo a la Tierra. De la misma manera que hacía un millón de años –en palabras de la propia narración– un hombre desnudo en una senda norteña vio un rayo que hería un árbol y recogió una rama ardiente que dio a su gente el verano, ahora el grupo de expedicionarios siderales quería obtener aquel otro fuego que llevaba en su seno el secreto de su energía inacabable, los frutos dorados de aquel árbol en llamas.
En el momento más arriesgado de la misión, sobrecogía la descripción de cómo el capitán de la nave, con una leve torsión de su mano enfundada en un guante robot, movía allá una enorme mano con gigantescos dedos metálicos que arañaban la candente superficie y obtenía en su vasta copa de oro un trozo de la carne del Sol, la sangre del universo, la enceguecedora filosofía que había amamantado a una galaxia. Y cómo, con aquella prodigiosa carga, el pulso de la nave se aceleraba, el corazón batía con violencia, hasta que por fin se apaciguaba y los expedicionarios podían regresar.
Y de igual forma que al final de la narración la nave Ícaro (que así también se llamaba) se hundía rápidamente en la fría oscuridad alejándose de la luz, así Ray Bradbury ha emprendido su último viaje.
Además de su recuerdo, para calentarnos nos deja relatos tan emocionantes como estas doradas manzanas del sol. 

La Camisa de Jose Miguel Junco Ezquerra

Durante muchos años me cupo, aunque encogía,
perfecta en mi cuerpito de niño en un barbecho,
casando con mis ojos tan llenos de inquietudes,
haciéndose amarilla según pasaba el frío.

Era como un pequeño amuleto incrustado
en mi pecho aterido y propenso a las nubes
y llevaba en las mangas sus medallas y estrellas
y la humilde conciencia de trepar las alturas.

Con el arte en la aguja de mi madre de noche
resistió no sé cuántos agujeros y augurios,
y otra vez al combate silenciosa y solemne
despertaba a la vida como un peto de acero.

En el cuello portaba cicatrices y auroras,
una historia siniestra contra el hambre enemiga,
un resumen de tela de una guerra inclemente
y los ojos zurcidos de una manos sagradas.

11 jun 2012

Vanessa Redgrave en Isadora Duncan

Clint Eastwood ya no pone orden

Francesca, Dina y Morgan, hijas y esposa (en el centro) de Clint Eastwood, en el lanzamiento del ‘reality’ ‘Mrs. Eastwood and company’, el 18 de abril, en Pasadena (California)
A Clint Eastwood no le gustan los regalos.
En su último cumpleaños, su mujer, la periodista Dina Eastwood, contó que su marido se pone de mal humor cuando ella o sus hijas pasan por alto la infranqueable norma de no obsequiarle nada en fechas señaladas.
 Así que la semana pasada, cuando el cineasta cumplió 82 primaveras, no hubo excepción.
 Su esposa incluso se había encargado de que ninguno de los técnicos audiovisuales que desde hace meses inundan su casa con micrófonos y cámaras cometiera el error de felicitarlo.
La historia de los cables en casa de los Eastwood comenzó cuando su esposa, expresentadora reconvertida en exitosa buscatalentos, llevó a una banda de jóvenes sudafricanos a vivir a la mansión que el matrimonio comparte con sus dos hijas menores con el fin de convertirlos en estrellas del pop.
 Las consecuencias de mezclar a seis adolescentes con las niñas de la casa no tardaron en aparecer, y de pronto el lío era tan inmenso que una disparatada idea comenzó a revolotear por la cabeza de Dina.
“Esto deberían grabarlo”, le dijo un buen día a su laureado marido.
 “Deberíamos convertir nuestra vida en un reality show”. Dicho y hecho
. El legendario actor, cuyas opiniones respecto a este proyecto son un misterio, no lo detuvo.
Así se fraguó Mrs. Eastwood & company, un programa que se estrenó el pasado 20 de mayo en EE UU y que la señora Eastwood protagoniza junto a Francesca, la hija de 18 años que el actor tuvo con Frances Fisher, y Morgan, la única heredera en común del matrimonio.
 El estilo Kardashian, nacido en un reality de la misma cadena, E!, se huele a leguas.
 Y aunque el símil es inevitable, hay que reconocer que al menos estas esperaron a que muriera su famoso padre, el abogado defensor de O. J. Simpson, para hacer añicos la compostura de la familia.
Lo cierto es que las hermanas Eastwood poseen los ingredientes necesarios para fascinar a los estadounidenses adictos al género.
 A Francesca le faltó tiempo para adjudicarse un novio famosillo cuando vislumbró su alentador futuro en la tele.
Su relación con el fotógrafo Tyler Shields, 12 años mayor que ella, le ha reportado varios miniescándalos en las redes sociales, que ella ha convertido con esmero en rentables polémicas, adecuadas para rellenar contenidos en los medios.
 La última, las fotos de una performance protagonizada por ella en la que ambos destruían un bolso de Hermès de más de 80.000 euros.
Y como a los guionistas les encanta la morralla, no es de extrañar que el tráiler previo al estreno incluyera una pelea del fotógrafo que calentó convenientemente a la audiencia.
“Es un gran chico”, lo defendió su novia durante una entrevista de promoción en la que apareció haciendo equilibrios sobre unos imposibles Louboutin, con gafas oscuras y un enorme bolso de Dolce & Gabbana. “No lo parece, pero es la persona más increíble que he conocido.
Toda mi familia lo adora”, aseguró mientras se arreglaba la melena rubia.
Morgan, en tanto, vive una vida más normal.
 A sus 15 años, y a pesar de seguir de cerca cada paso de su hermana, la pequeña de los Eastwood va al instituto, lleva brackets, esconde el acné tras su largo pelo castaño y no tiene pareja.
 Aunque habría que irse con ojo.
 En una reciente entrevista comentó lo mucho que sus amigos temen a su padre.
 “Han visto sus películas y están muertos de miedo.
 Lo que no saben es que la verdadera carcelera en casa es mamá”, reveló.
 Su hermana mayor no tardó en secundarla:
“Papá intimida al principio, pero luego es un amor con mis novios.
 Después de todo, son chicos, y pronto encuentran puntos en común y se lían a hablar de aviones y de armas”.
 Desde luego, unos tópicos no muy afortunados a la hora de mantener la calma frente a Harry el Sucio.