Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

27 sept 2011

Tristezas de la luna

Tristezas de la luna



Esta noche la luna sueña con más pereza,

Cual si fuera una bella hundida entre cojines

Que acaricia con mano discreta y ligerísima,

Antes de adormecerse, el contorno del seno.



Sobre el dorso de seda de deslizantes nubes,

Moribunda, se entrega a prolongados éxtasis,

Y pasea su mirada sobre visiones blancas,

Que ascienden al azul igual que floraciones.



Cuando sobre este globo, con languidez ociosa,

Ella deja rodar una furtiva lágrima,

Un piadoso poeta, enemigo del sueño,



De su mano en el hueco, coge la fría gota

como un fragmento de ópalo de irisados reflejos.

Y la guarda en su pecho, lejos del sol voraz.

Charles Baudelaire

¿Qué dirás esta noche, pobre alma solitaria...Baudelaire

¿Qué dirás esta noche, pobre alma solitaria...

¿Qué dirás esta noche pobre alma solitaria,
Qué dirás, corazón, marchito hace tan poco,
A la muy bella, a la muy buena, a la amadísima,
Bajo cuya mirada floreciste de nuevo?

-El orgullo emplearemos en cantar sus loores;
Nada iguala al encanto que hay en su autoridad;
Su carne espiritual tiene un perfume angélico,
Y nos visten con ropas purísimas sus ojos.

En medio de la noche y de la soledad,
O a través de las calles, del gentío rodeado,
Danza como una antorcha su fantasma en el aire.

A veces habla y dice: «Yo soy bella y ordeno
Que por amor a mí no améis sino lo Bello;
Soy el Ángel guardián, la Musa y la Madona».



Buenas noticias DAVID TRUEBA

Cada vez nos tropezamos con más gente que dice estarse quitando de eso de leer los periódicos.
Prefieren aislarse de las malas noticias, como quien no va al médico mientras el bultito ese bajo la piel no se nos ponga del tamaño de un balón de fútbol. Pero que tú no mires no significa que ellos no actúen.
Con la crisis económica los medios han sobreactuado, han abusado de portadas y mensajes dramáticos.
Cada viernes se acaba el mundo y cada lunes hay otra goleada del Barcelona o el Real Madrid. En qué quedamos.


Es probable que esa sobre-dramatización de los analistas haya terminado de cavar el agujero para proceder al entierro del proyecto de bienestar sobre el que nos pusimos a trabajar hace muchos años y que ahora nos parece una perspectiva de porvenir inalcanzable.
Lo cual, más que otra cosa, nos debería hacer reflexionar sobre cómo hemos podido dar tantos pasos hacia atrás creyendo que los estábamos dando hacia delante.

En cuestiones de comparativa hay que ser cautos.
Cada vez que oigo a alguien protestar porque los niños de ahora no saben divertirse ni jugar recuerdo a mi padre contar que su divertimento principal en la infancia era meter una piedra en la bufanda y arrearse entre amigos.
Rafael Azcona solía blandir una viñeta de The New Yorker cada vez que alguien le endilgaba un sermón sobre cómo íbamos a peor. En ella se veía a dos tipos del paleolítico y uno le decía al otro: "Mucho quejarse del estrés, la contaminación y la vida moderna, pero la esperanza de vida de ellos es de 80 años y la nuestra no pasa de 30".

Hay quien dice que el pesimismo es una trampa para colarte lo peor como irremediable.
Ténganlo en cuenta. La semana pasada, la joven francesa Elvire Bonduelle sacó una edición limitada de este periódico donde se presenta un montaje de las buenas noticias publicadas entre mayo y agosto.
Si no se han hecho con un ejemplar de El Mejor País, corran a hacerlo. Puede que no se reconcilien ni con la realidad ni con los medios, pero no dejarán de reconocer que al alcance de nuestra mano hay un montón de bellas posibilidades para transformar las malas noticias en buenas.

Gucci tira la casa por la ventana

La firma italiana celebra sus 90 años con una lujosa fiesta tras la inauguración de su museo en Florencia -
.Al llegar a los 90, uno tiene dos opciones: echarse a descansar y olvidar, o celebrar en un palacio florentino con 270 invitados una fiesta que haga las veces de ese lifting milagroso y rejuvenecedor tan propio para muchos a esa edad. Frida Giannini es de las que se apuntan a la segunda idea y anoche festejó el aniversario de Gucci inaugurando un museo y ofreciendo a amigos y personalidades una cena propia del Renacimiento.

Gucci se hace museo en Florencia
El largo viaje desde la pasarela al museo


La diseñadora italiana lleva nueve años al frente de esta firma, lo que la convierte, según las principales cabeceras del sector, en "una de las reinas de la moda italiana". Su majestad se enfundó anoche un vestido de su última colección, presentada hace unos días en la Semana de la Moda de Milán, para enseñar a las gurús del diseño el museo que ayer inauguró en la Piazza della Signoria, en Florencia. Por allí andaban Anna Wintour, directora de la edición estadounidense de Vogue, enjuta en su traje de dos piezas mientras veía la videoinstalación de Bill Viola en la sala dedicada al arte contemporáneo. En sentido contrario deambulaba Emmanuella Alt, su homóloga en la edición francesa, más dicharachera y cautivada por las joyas que se exponían en el museo.

Finalizado el recorrido, la plana mayor de la casa Gucci, con François Pinault a la cabeza, pero sin Salma Hayek, guiaron a sus invitados hacia el Palazzo Vechio, sede del ayuntamiento de Florencia y anoche escenario de celebración. Entre maravillosas esculturas y pinturas renacentistas, editores, periodistas, Carlota Casiraghi y la actriz Camille Belle cenaron previo discurso de la anfitriona y su jefe, Patrizio di Marco. La hija de Carolina de Mónaco, con alta coleta y vestido verde, comió y desapareció entre la multitud que se dirigía al fin de fiesta sin importarles ni la altura de los tacones ni la de los escalones que separaban el escenario de la sala principal.

En un espacio contiguo al patio del ayuntamiento, Debby Harry esperaba con sus zapatos de plataforma y purpurina en la mano. La cantante de Blondie, con pelo muy blanco y estola muy verde, clausuró la noche con un miniconcierto que Frida Giannini bailó en la primera fila sin importarle los flashes de los fotógrafos.
Harry contoneó sus 66 años como Gucci hizo anoche con sus 90. El diseño y el lujo no envejecen en esta ciudad del arte.