21 jul 2011
"No dormimos juntos por razones prácticas"
Acaban de llegar de luna de miel, sí a eso que han hecho se le puede llamar luna de miel. Dos semanas después de contraer matrimonio, Alberto y Charlene de Mónaco ya están de nuevo en su palacio de Montecarlo y lo primero que han hecho ha sido llamar a los periodistas de la zona - entre ellos a la publicación Nice Matin- para dar explicaciones. Las ha ofrecido el príncipe, pero presente en la comparecencia ha estado la nueva princesa.
Una boda de todo, menos real
De luna de miel a 15 kilómetros de distancia
"Queremos expresar nuestra indignación por los persistentes rumores. Es insoportable", proclamó Alberto. Todo comenzó una semana antes de la boda, cuando L' Express aseguró que Charlene había intentado huir y dejar plantado al príncipe, pocas horas antes de la ceremonia, al descubrir que este había tenido otro hijo, con una mujer residente en Mónaco, cuando ya estaba comprometido.
"Lo que es lamentable es que los medios de comunicación aprovecharan estos rumores sin verificar su información. Me parece indigno de sus colegas. Siempre he respetado la libertad de expresión. Sin embargo, la difusión de información falsa es lamentable y está sujeta a sanciones penales", ha explicado Alberto.
El príncipe añadió: "A veces los rumores nos hicieron sonreír, como cuando los medios de comunicación contaron que la princesa y yo no habíamos dormido en el mismo hotel en Sudáfrica. Fue por razones prácticas, por supuesto ... ".
La prensa sudafricana descubrió que la pareja dormía en hoteles a 15 kilómetros de distancia y que cuando se despedían tras los actos oficiales ella le ponía la cara para que le diera un frío beso.
- "Mi familia siempre ha sido objeto de rumores, que nacen de los celos. Buscan perjudicar al pueblo de Mónaco".
-¿Quién?, preguntan los periodistas.
- "No voy a responder a esa pregunta".
Antes de acabar la declaración, el príncipe le puso la mano en el muslo a su esposa, callada en todo momento, y, en inglés, le preguntó si desea agregar algo.
"No, yo creo que lo has dicho todo", exclamó en inglés, y es que todavía le cuesta responder en francés. Pero ese es el menor de sus problemas.
Una boda de todo, menos real
De luna de miel a 15 kilómetros de distancia
"Queremos expresar nuestra indignación por los persistentes rumores. Es insoportable", proclamó Alberto. Todo comenzó una semana antes de la boda, cuando L' Express aseguró que Charlene había intentado huir y dejar plantado al príncipe, pocas horas antes de la ceremonia, al descubrir que este había tenido otro hijo, con una mujer residente en Mónaco, cuando ya estaba comprometido.
"Lo que es lamentable es que los medios de comunicación aprovecharan estos rumores sin verificar su información. Me parece indigno de sus colegas. Siempre he respetado la libertad de expresión. Sin embargo, la difusión de información falsa es lamentable y está sujeta a sanciones penales", ha explicado Alberto.
El príncipe añadió: "A veces los rumores nos hicieron sonreír, como cuando los medios de comunicación contaron que la princesa y yo no habíamos dormido en el mismo hotel en Sudáfrica. Fue por razones prácticas, por supuesto ... ".
La prensa sudafricana descubrió que la pareja dormía en hoteles a 15 kilómetros de distancia y que cuando se despedían tras los actos oficiales ella le ponía la cara para que le diera un frío beso.
- "Mi familia siempre ha sido objeto de rumores, que nacen de los celos. Buscan perjudicar al pueblo de Mónaco".
-¿Quién?, preguntan los periodistas.
- "No voy a responder a esa pregunta".
Antes de acabar la declaración, el príncipe le puso la mano en el muslo a su esposa, callada en todo momento, y, en inglés, le preguntó si desea agregar algo.
"No, yo creo que lo has dicho todo", exclamó en inglés, y es que todavía le cuesta responder en francés. Pero ese es el menor de sus problemas.
Cine, jurados y 'juradas'
.Vaya por delante que estoy de acuerdo con la ley de paridad. Ya sé que este tipo de leyes siempre se prestan a comentarios con frecuencia algo salidos de tono, pero, por lo que he leído, las leyes de discriminación positiva han funcionado bastante bien en países más avanzados que el nuestro (Barack Obama es un ejemplo). Así pues, ninguna queja acerca de la decisión del Ministerio de Cultura de cambiar la composición del jurado del Premio Nacional de Cinematografía porque no cumplía los porcentajes que señala la ley.
La noticia en otros webs
•webs en español
•en otros idiomas
Cultura ha apostado por el equilibrio... pero lo ha hecho de una forma muy rara
Sí discrepo, en cambio, con los comentarios de algunas de las responsables políticas que se citan en el artículo de EL PAÍS titulado ¡Alto: aquí no hay mujeres!, y con varias de las consideraciones que mi amiga y compañera Inés París vierte en su artículo El valor de la igualdad.
"Cultura ha hecho una apuesta clara y merecedora de aplauso en pro del equilibrio en la toma de decisiones" (Laura Seara, directora general del Instituto de la Mujer). Sí, probablemente el Ministerio lo ha hecho, pero de una forma un poco rara. Los dos representantes del Ministerio en el jurado son hombres. Ya sé que el director general de Cine tiene que presidir el jurado, con independencia de que sea mujer u hombre. Pero, ¿por qué el segundo representante del Ministerio no es una mujer? ¿Hay alguna razón legal? No entiendo por qué el equilibrio es mejor si hay dos representantes varones por parte del Ministerio, y el equilibrio es menor si asiste al jurado Enrique González Macho, presidente de la Academia de Cine, y, por tanto, votado por los académicos y académicas. Creo que las / los responsables políticos deberían ser los primeros en cumplir la ley y cuidar al máximo sus declaraciones.
Tampoco puedo estar de acuerdo con la afirmación de Inés París cuando escribe que las asociaciones representadas en el jurado nos eligieron -a algunos- para representarlas por ser hombres, en detrimento de las mujeres de nuestras diferentes juntas directivas. No lo creo. Yo fui elegido por la junta directiva de ALMA porque soy el presidente. Y tanto mi junta como yo mismo fuimos elegidos por voto directo y secreto de los miembros de la asociación. Por tanto, democráticamente es indiferente si ALMA está representada por mí (un hombre) o por la vicepresidenta Marisol Farré (una mujer). No lo es, en cambio, respecto a la ley de paridad. Y si el Ministerio nos hubiera avisado con tiempo, Marisol Farré hubiera ocupado la representación de ALMA el lunes 18 de julio, sin problema o discusión alguna, y exactamente con el mismo respaldo democrático que el que yo tenía cuando me senté en la mesa del jurado.
También discrepo con Inés París cuando escribe que "un jurado compuesto en una mayoría aplastante por personas del sexo masculino, es menos plural, menos diverso y menos democrático". ¿Por qué? ¿Es que acaso un jurado compuesto en una mayoría aplastante por personas del sexo femenino es menos plural, menos diverso y menos democrático? Creo que no, y creo que cada persona, con independencia de su género, es una mezcla de gustos, fobias, manías e ideas preconcebidas. Por esta razón, nunca he participado de la idea de la mujer o del hombre según su género.
Como he dicho al principio de estas líneas estoy de acuerdo con la ley de paridad. Pero creo que a veces sus impulsoras la hacen innecesariamente antipática con sus declaraciones.
Reconociendo que es un paso adelante para la mujer española, no se les debería olvidar a los / las responsables políticos, tal y como ocurrió durante el mandato de la exministra Aído, que junto al desarrollo de esta ley quizá hubiera sido interesante la creación de una extensa red de guarderías públicas para que las mujeres con hijos pudieran incorporarse al mercado de trabajo, además de a los jurados, en cierta igualdad con los hombres.
La invisibilidad femenina y la vida y la independencia de las mujeres españolas mejoraría mucho. En cuanto a los inconvenientes que la suspensión del jurado trajo a las agendas de trabajo de los allí presentes, solo hablo por mí mismo. Mi inexistente y vacía agenda de trabajo no sufrió alteración ninguna. Por tanto, no tengo de qué quejarme.
Agustín Díaz Yanes, director de cine y guionista, acudió a la reunión del jurado del Premio Nacional de Cine del pasado lunes como presidente de ALMA (Autores Literarios de Medios Audiovisuales).
Tras la decisión de Cultura de suspender la composición del jurado, Díaz Yanes será sustituido por la vicepresidenta de ALMA, Marisol Farré, en la reunión de mañana.
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Cultura ha apostado por el equilibrio... pero lo ha hecho de una forma muy rara
Sí discrepo, en cambio, con los comentarios de algunas de las responsables políticas que se citan en el artículo de EL PAÍS titulado ¡Alto: aquí no hay mujeres!, y con varias de las consideraciones que mi amiga y compañera Inés París vierte en su artículo El valor de la igualdad.
"Cultura ha hecho una apuesta clara y merecedora de aplauso en pro del equilibrio en la toma de decisiones" (Laura Seara, directora general del Instituto de la Mujer). Sí, probablemente el Ministerio lo ha hecho, pero de una forma un poco rara. Los dos representantes del Ministerio en el jurado son hombres. Ya sé que el director general de Cine tiene que presidir el jurado, con independencia de que sea mujer u hombre. Pero, ¿por qué el segundo representante del Ministerio no es una mujer? ¿Hay alguna razón legal? No entiendo por qué el equilibrio es mejor si hay dos representantes varones por parte del Ministerio, y el equilibrio es menor si asiste al jurado Enrique González Macho, presidente de la Academia de Cine, y, por tanto, votado por los académicos y académicas. Creo que las / los responsables políticos deberían ser los primeros en cumplir la ley y cuidar al máximo sus declaraciones.
Tampoco puedo estar de acuerdo con la afirmación de Inés París cuando escribe que las asociaciones representadas en el jurado nos eligieron -a algunos- para representarlas por ser hombres, en detrimento de las mujeres de nuestras diferentes juntas directivas. No lo creo. Yo fui elegido por la junta directiva de ALMA porque soy el presidente. Y tanto mi junta como yo mismo fuimos elegidos por voto directo y secreto de los miembros de la asociación. Por tanto, democráticamente es indiferente si ALMA está representada por mí (un hombre) o por la vicepresidenta Marisol Farré (una mujer). No lo es, en cambio, respecto a la ley de paridad. Y si el Ministerio nos hubiera avisado con tiempo, Marisol Farré hubiera ocupado la representación de ALMA el lunes 18 de julio, sin problema o discusión alguna, y exactamente con el mismo respaldo democrático que el que yo tenía cuando me senté en la mesa del jurado.
También discrepo con Inés París cuando escribe que "un jurado compuesto en una mayoría aplastante por personas del sexo masculino, es menos plural, menos diverso y menos democrático". ¿Por qué? ¿Es que acaso un jurado compuesto en una mayoría aplastante por personas del sexo femenino es menos plural, menos diverso y menos democrático? Creo que no, y creo que cada persona, con independencia de su género, es una mezcla de gustos, fobias, manías e ideas preconcebidas. Por esta razón, nunca he participado de la idea de la mujer o del hombre según su género.
Como he dicho al principio de estas líneas estoy de acuerdo con la ley de paridad. Pero creo que a veces sus impulsoras la hacen innecesariamente antipática con sus declaraciones.
Reconociendo que es un paso adelante para la mujer española, no se les debería olvidar a los / las responsables políticos, tal y como ocurrió durante el mandato de la exministra Aído, que junto al desarrollo de esta ley quizá hubiera sido interesante la creación de una extensa red de guarderías públicas para que las mujeres con hijos pudieran incorporarse al mercado de trabajo, además de a los jurados, en cierta igualdad con los hombres.
La invisibilidad femenina y la vida y la independencia de las mujeres españolas mejoraría mucho. En cuanto a los inconvenientes que la suspensión del jurado trajo a las agendas de trabajo de los allí presentes, solo hablo por mí mismo. Mi inexistente y vacía agenda de trabajo no sufrió alteración ninguna. Por tanto, no tengo de qué quejarme.
Agustín Díaz Yanes, director de cine y guionista, acudió a la reunión del jurado del Premio Nacional de Cine del pasado lunes como presidente de ALMA (Autores Literarios de Medios Audiovisuales).
Tras la decisión de Cultura de suspender la composición del jurado, Díaz Yanes será sustituido por la vicepresidenta de ALMA, Marisol Farré, en la reunión de mañana.
Bodas de suspense
Es posible que este año no se haya casado nadie que conozca. Que conozca, de verdad. Aun así, el riesgo de haber sufrido un empacho nupcial es elevado. Sobre todo, porque las bodas de príncipes, un orgasmo para el romanticismo, resultan de digestión pesada para el que no tiene paciencia para cuentos.
Pero incluso los menos entusiastas de estas ceremonias deberían admitir que esta temporada han tenido momentos de interés, preñados de detalles oscuros.
Desde la red de mentiras que mantuvo en secreto la diseñadora del vestido de Catalina Middleton hasta el corte de mangas que Kate Moss dispensó a una de las marcas que paga sus facturas -Dior- al casarse de John Galliano.
Los enlaces de fábula de 2011 habrían sufrido una severa edición en Disney.
La de Mónaco ha sido, con poca discusión, la más tenebrosa de todas las bodas que hemos vivido/sufrido.
En un terrorífico escenario de cartón piedra, se habrían colmado las más sádicas fantasías de venganza de Alfred Hitchcock. La actriz Grace Kelly protagonizó tres de sus películas antes de convertirse en princesa en 1956.
"Él hubiera hecho con ella las siguientes 10", según el guionista de Atrapa a un ladrón, John Michael Hayes. "Las actrices que eligió después eran intentos de recuperar una imagen de Grace que reverenciaba".
En el minúsculo país que le arrebató su objeto de deseo, se televisó una trama de cine negro y estética blanca. Protagonizada por una acongojada novia moldeada a imagen de la suegra muerta.
A Hitchcock debía de erotizarle transformar a una mujer en otra.
Lo utilizó como material narrativo en Vértigo y quiso convertir a Tippi Hedren en una nueva Grace. Del fiasco de Marnie la ladrona habló en sus conversaciones con François Truffaut. En la charla, también le contó la clave de la tensión de sus filmes con un ejemplo célebre.
Si en una secuencia estalla una bomba bajo la mesa, te llevas un susto.
El suspense aparece cuando el espectador conoce la existencia del explosivo y el narrador juega con su angustia.
La gracia en esta desgracia es que la boda del hijo de su idolatrada rubia se convirtió en un buen ejemplo de su teoría del suspense. Porque el espectador sabía que había una bomba: el rumor de que un nuevo hijo podría engordar la prole del novio, que ya tendría familia -ilegítima- numerosa.
¿Plantaría la gélida rubia impecablemente vestida al príncipe y a su coro de hermanas de Chanel rosa? ¿Acabaría por decir no? De acuerdo, el artefacto no estalló. Pero la bomba sigue ahí.
Pero incluso los menos entusiastas de estas ceremonias deberían admitir que esta temporada han tenido momentos de interés, preñados de detalles oscuros.
Desde la red de mentiras que mantuvo en secreto la diseñadora del vestido de Catalina Middleton hasta el corte de mangas que Kate Moss dispensó a una de las marcas que paga sus facturas -Dior- al casarse de John Galliano.
Los enlaces de fábula de 2011 habrían sufrido una severa edición en Disney.
La de Mónaco ha sido, con poca discusión, la más tenebrosa de todas las bodas que hemos vivido/sufrido.
En un terrorífico escenario de cartón piedra, se habrían colmado las más sádicas fantasías de venganza de Alfred Hitchcock. La actriz Grace Kelly protagonizó tres de sus películas antes de convertirse en princesa en 1956.
"Él hubiera hecho con ella las siguientes 10", según el guionista de Atrapa a un ladrón, John Michael Hayes. "Las actrices que eligió después eran intentos de recuperar una imagen de Grace que reverenciaba".
En el minúsculo país que le arrebató su objeto de deseo, se televisó una trama de cine negro y estética blanca. Protagonizada por una acongojada novia moldeada a imagen de la suegra muerta.
A Hitchcock debía de erotizarle transformar a una mujer en otra.
Lo utilizó como material narrativo en Vértigo y quiso convertir a Tippi Hedren en una nueva Grace. Del fiasco de Marnie la ladrona habló en sus conversaciones con François Truffaut. En la charla, también le contó la clave de la tensión de sus filmes con un ejemplo célebre.
Si en una secuencia estalla una bomba bajo la mesa, te llevas un susto.
El suspense aparece cuando el espectador conoce la existencia del explosivo y el narrador juega con su angustia.
La gracia en esta desgracia es que la boda del hijo de su idolatrada rubia se convirtió en un buen ejemplo de su teoría del suspense. Porque el espectador sabía que había una bomba: el rumor de que un nuevo hijo podría engordar la prole del novio, que ya tendría familia -ilegítima- numerosa.
¿Plantaría la gélida rubia impecablemente vestida al príncipe y a su coro de hermanas de Chanel rosa? ¿Acabaría por decir no? De acuerdo, el artefacto no estalló. Pero la bomba sigue ahí.
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