Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

4 may 2011

PASODOBLE ISLAS CANARIAS (LOS SABANDEÑOS)

Wiener Philharmoniker, Riccardo Muti - 1. Molto allegro

El plural ELVIRA LINDO

Un ciudadano escucha en las noticias que un cuerpo especializado del Ejército americano ha acabado con la vida del terrorista más buscado del mundo y se siente impelido a salir a la calle, a Times Square, a la Casa Blanca o a la Zona Cero y convierte esa noticia en un espectáculo.
Ese individuo usa el plural al dirigirse a una cámara y decir, "lo hemos vencido, al fin hemos acabado con él, ese día tenía que llegar, lo hemos derrotado". Es ese plural el que ofende a las personas serenas, que no entienden la muerte, sea de quien sea, como celebración.
Es el plural que aparecía en las primeras páginas de los periódicos gratuitos en el metro de Nueva York ayer martes: "Al fin lo hemos golpeado"; es el plural bíblico que utiliza sin miramientos el Washington Post, poniendo en boca de todos los ciudadanos americanos la siguiente frase: "Púdrete en el infierno". Es el plural que divide al mundo en dos planetas, Oriente y Occidente; el plural que separa a los seres humanos en buenos y en malos; el plural que tras el 11 de septiembre trazó un eje, el del mal, que sembró el rencor y la desconfianza; aquel plural decisivo para sustentar lo que fuera un continuo estado de emergencia, "la guerra contra el terror", y una excusa perfecta para defender invasiones contra todo derecho. Es un plural que marca una línea entre nosotros y ellos.







Entiendo las dificultades que se derivan de esta acción contra Bin Laden: será complicado evitar una beatificación de quien ya era un icono. Bin Laden era un problema: vivo, muerto, preso o enterrado.
Pero celebrarlo en plural tiene algo de victoria deportiva, algo naif, grosero.
Y que conste que tampoco me siento incluida entre los españoles que hablan de "ellos", de los americanos, como si hubieran sido 300 millones de personas los que hubieran puesto en su boca ese plural que provoca escalofríos.

Pues yo no me lo creo, igual nunca existió, soy más de conspiraciones.


Matan a un hombre el más buscado y lo tiran al fondo del mar sin llaves?, nadie lo ha visto, no puede ser salvo que Bin Laden sea una célula de Al-Qaeda, entiendo que EE.UU no enseñe un cadaver según como lo mataron, pero tirarlo al Mar, pues no me lo creo.

Lo matan de madrugada, y como dices la CIA tarda más de 10 años en encontrarlo y además esos aviones del 11S hay otros aviones que trasladan a la familia de Osama Bin Laden, Osama, Obama. mmmmmm

El pintor de la guerra de Vietnam

Por primera vez se expone en España la obra del pintor Leon Golub.
Este poco conocido artista estadounidense (Chicago, 1922- Nueva York, 2004) osó pintar lo que la sociedad de su país no quería ver: Vietnam, los mercenarios, los interrogatorios, es decir, los excesos de su política exterior, unos temas que la muerte de Osama bin Laden devuelve a la actualidad.
El Museo Reina Sofía acoge en el palacio de Velázquez, en el Retiro madrileño, esta exposición, un centenar de obras de un pintor incómodo, que podrán contemplarse hasta el 12 de septiembre.



Golub no solo desafió al pensamiento dominante en su país, sino también al modelo de arte que imperaba cuando se dio a conocer, en los cincuenta. Él apostó por una nueva pintura de historia, con referencias a personajes y sucesos reales.
Una obra que, como dejó dicho, "es una invitación a un lugar en el que nadie querría estar".
El director del Reina Sofía, Manuel Borja-Villel, ha destacado hoy, en la presentación de la muestra, que "los personajes de Golub miran al espectador y este siente cercano su dolor". "Es un arte en el que la figura es muy importante, son formas toscas, rudas", ha señalado.
El director de la pinacoteca ha explicado que su estilo le granjeó críticas, "hubo quien decía que no sabía pintar, cuando era un dibujante buenísimo".



La opresión política y militar, "el abuso del poder", están en las pinturas de Golub, como ha subrayado su amigo Jon Bird, profesor de la Universidad Middlesex de Londres y comisario de la exposición Leon Golub.



Los abusos



Qué mejor ejemplo de abusos y violaciones de derechos que Vietnam, matriz de esta muestra.
Golub, muy influido por Los desastres de la guerra, de Goya y el Guernica, de Picasso -que vio de adolescente-, respondió al cuadro del malagueño con otro alegato antiguerra, Vietnam II.
En su serie sobre este asunto se aprecia que Golub era "un consumidor masivo de información", señala Bird, era un artista muy pendiente de lo que ocurría a su alrededor. Siguió esa línea con la serie Napalm, de la que también hay un ejemplo en el palacio de Velázquez.
En sus cuadros del conflicto que perdió EE UU en el sudeste asiático "hay trozos de lienzo cortados, lo que era una forma de acercar al espectador a la obra".



La muestra también recorre otras etapas de Golub.
Entre ellas sobresale la de los Retratos políticos: Franco, con seis cuadros -incluido uno del dictador en el ataúd-, Pinochet, Mao Tse-Dong, Fidel Castro... Bustos a tamaño natural que surgen como máscaras, sin apenas vida, en colores apagados.
 Bird ha explicado que su amigo pinto "unos cien retratos entre 1976 y 1979, tomados sobre todo de fotografías publicadas en los periódicos.
Para él eran ejemplos de la representación mediática del poder".







Sin embargo, el artista había comenzado con obras de influencia clásica, como su revisión del tema mitológico de la lucha entre dioses y gigantes, la Gigantomaquia II, de 1966. Fue en los ochenta -ya tenía un importante reconocimiento en su país-, cuando se centró en pinturas como Mercenarios, Interrogatorios o El prisionero, denuncias de la actuación de EE UU en Centroamérica.
"Cuando empezaron a aparecer las fotos de la cárcel de Abu Ghraib, en Irak, era imposible no asociarlas a esos cuadros", ha destacado Bird.



El artista evolucionó y en los noventa dejó paso a la ciudad, poblada en sus lienzos por perros rabiosos y leones que merodean, son pinturas que incluyen textos irónicos, "lo que recuerda a los grafitis", según Bird.
"Golub refleja la vida de la calle" en esos cuadros, ha agregado su amigo.
Para acabar, en los últimos años de su vida, cuando el físico no le permitía realizar grandes lienzos, se despidió con una serie en formato pequeño de dibujos carnavalescos llenos de personajes mitológicos.
Bird se ha despedido remarcando el que fue siempre el motivo central de la obra de su añorado amigo: "Decirle la verdad al poder".