23 abr 2011
Devoción por la lectura
"El autor sólo escribe la mitad del libro. De la otra mitad debe ocuparse el lector". Josep Conrad
Hoy es el turno de los lectores y la lectura en Papeles perdidos, tras el arte de la creación literaria y el libro como objeto, en esta serie sobre El arte de escribir y de leer, con motivo del Día del Libro pasado mañana.
Una serie coral que ustedes completan con sus opiniones, diálogos, informaciones y comentarios.
Un tema, este de la lectura, que dará a conocer muchas opiniones y compartir diversas experiencias, porque lo que todos somos en este blog es lectores, antes que periodistas, escritores, editores, libreros, distribuidores, agentes literarios, en el caso de quienes trabajamos en cualquiera de los puntos cardinales del mundo del libro.
Un hábito reconstruido hoy a través de reflexiones de Goethe, Wharton, Jerrold, Vargas Llosa, Wilde y de ustedes, que en palabras nuestras seguro incluirá alguna de estas apreciaciones:
Un vicio...
Una necesidad...
Una oportunidad...
Una felicidad...
¿Por qué leemos? ¿Para qué leemos? ¿Qué es la lectura? Estas podrían ser algunas de la preguntas a contestar hoy. Mucho se ha dicho sobre el leer. Incluso el dramaturgo y narrador inglés Douglas Jerrold afirmó que "hay dos clases de lectores: los que cuidadosamente pasan a través de un libro, y los que con igual cuidado dejan que el libro pase a través de ellos".
Sí, es verdad. Y esa importancia de la lectura la resumió Goethe en una frase: "Cuando se lee no se aprende algo; se convierte uno en algo".
Y parte de eso lo describió entusiasta Mario Vargas Llosa: "La lectura, los libros, son el más asombroso principio de libertad y fratenidad. Un horizonte de alegría, de luz reflejada y escudriñadora, nos deja presentir la salvación, la ilustración, frente al trivial espacio de l ya sabido, de las aberraciones mentales a las que acoplamos el inmenso andamiaje de noticias siempre las mismas, porque es siempre el mismo nuestro apelmazado cerebro. Lo slibros nos dan más, y nos dan otra cosa".
Sobre esa devoción y el auge de la lectura, Edith Wharton escribió el excelente artículo 'El vicio de escribir', que se recoge varias piezas de la escritora en Escribir Ficción (Páginas de Espuma). La autora de obras como La edad de la inocencia empieza así su artículo: "Eso que llaman 'difusión del conocimiento' que habitualmente se inlcuye, junto a la máquina de vapor y el sufragio universal, en la categoría de logros de la modernidad, ha traído consigo la existencia de un nuevo vicio: el vicio de leer.
Ningún vicio es tan difícil de erradicar como los que se suelen considerar virtudes. Entre ellos, el vicio de leer es uno de los más destacados. Que leer basura es un vicio es algo generalmente aceptado; pero leer per se -el hábito de leer- nuevo como es, está ya a la altura de virtudes tan arraigadas como ser ahorrador o sobrio, levantarse temprano o hacer ejercicio regularmente. (...)
¿Qué es leer? en un análisis definitivo, no es más que un intercambio de pensamientos entre escritor lector. (...) El valor de los libros está en proporción con lo que podría llamarse su 'plasticidad', es decir, su cualidad de serlo todo para todos los hombres, de ser moldeados de maneras diferentes por el impacto de nuevas formas de pensamiento. (...) Leer no es una virtud, desde luego. Pero leer bien es un arte, un arte que solo el lector nato puede adquirir".
Y para desacralizar o dar un toque de humor, encajan, aquí a la perfección, las palabras de Oscar Wilde: "Más de la mitad de la cultura intelectual moderna depende de lo que no debía leerse". Ello en consonancia con algunas de las opiniones recibidas estos días en esta serie.
Ahora los invito a releer las preguntas que he formulado antes: ¿Por qué leemos? ¿Para qué sirve la lectura? ¿Qué es leer?
Hoy es el turno de los lectores y la lectura en Papeles perdidos, tras el arte de la creación literaria y el libro como objeto, en esta serie sobre El arte de escribir y de leer, con motivo del Día del Libro pasado mañana.
Una serie coral que ustedes completan con sus opiniones, diálogos, informaciones y comentarios.
Un tema, este de la lectura, que dará a conocer muchas opiniones y compartir diversas experiencias, porque lo que todos somos en este blog es lectores, antes que periodistas, escritores, editores, libreros, distribuidores, agentes literarios, en el caso de quienes trabajamos en cualquiera de los puntos cardinales del mundo del libro.
Un hábito reconstruido hoy a través de reflexiones de Goethe, Wharton, Jerrold, Vargas Llosa, Wilde y de ustedes, que en palabras nuestras seguro incluirá alguna de estas apreciaciones:
Un vicio...
Una necesidad...
Una oportunidad...
Una felicidad...
¿Por qué leemos? ¿Para qué leemos? ¿Qué es la lectura? Estas podrían ser algunas de la preguntas a contestar hoy. Mucho se ha dicho sobre el leer. Incluso el dramaturgo y narrador inglés Douglas Jerrold afirmó que "hay dos clases de lectores: los que cuidadosamente pasan a través de un libro, y los que con igual cuidado dejan que el libro pase a través de ellos".
Sí, es verdad. Y esa importancia de la lectura la resumió Goethe en una frase: "Cuando se lee no se aprende algo; se convierte uno en algo".
Y parte de eso lo describió entusiasta Mario Vargas Llosa: "La lectura, los libros, son el más asombroso principio de libertad y fratenidad. Un horizonte de alegría, de luz reflejada y escudriñadora, nos deja presentir la salvación, la ilustración, frente al trivial espacio de l ya sabido, de las aberraciones mentales a las que acoplamos el inmenso andamiaje de noticias siempre las mismas, porque es siempre el mismo nuestro apelmazado cerebro. Lo slibros nos dan más, y nos dan otra cosa".
Sobre esa devoción y el auge de la lectura, Edith Wharton escribió el excelente artículo 'El vicio de escribir', que se recoge varias piezas de la escritora en Escribir Ficción (Páginas de Espuma). La autora de obras como La edad de la inocencia empieza así su artículo: "Eso que llaman 'difusión del conocimiento' que habitualmente se inlcuye, junto a la máquina de vapor y el sufragio universal, en la categoría de logros de la modernidad, ha traído consigo la existencia de un nuevo vicio: el vicio de leer.
Ningún vicio es tan difícil de erradicar como los que se suelen considerar virtudes. Entre ellos, el vicio de leer es uno de los más destacados. Que leer basura es un vicio es algo generalmente aceptado; pero leer per se -el hábito de leer- nuevo como es, está ya a la altura de virtudes tan arraigadas como ser ahorrador o sobrio, levantarse temprano o hacer ejercicio regularmente. (...)
¿Qué es leer? en un análisis definitivo, no es más que un intercambio de pensamientos entre escritor lector. (...) El valor de los libros está en proporción con lo que podría llamarse su 'plasticidad', es decir, su cualidad de serlo todo para todos los hombres, de ser moldeados de maneras diferentes por el impacto de nuevas formas de pensamiento. (...) Leer no es una virtud, desde luego. Pero leer bien es un arte, un arte que solo el lector nato puede adquirir".
Y para desacralizar o dar un toque de humor, encajan, aquí a la perfección, las palabras de Oscar Wilde: "Más de la mitad de la cultura intelectual moderna depende de lo que no debía leerse". Ello en consonancia con algunas de las opiniones recibidas estos días en esta serie.
Ahora los invito a releer las preguntas que he formulado antes: ¿Por qué leemos? ¿Para qué sirve la lectura? ¿Qué es leer?
Virtudes y mandamientos para leer
"Y al leer, el corazón vuelve a latir: ¡Tierra a la vista!", Manuel Rivas
Hay tanta clase de lectores como clase de libros. Y no creo que haya mejores o peores lectores siempre y cuando la obra en cuestión resulte placentera, como dijo Borges "sólo se puede leer por placer".
Placer...
Otra cosa es la manera como hay que leer un libro, si tal cosa existiera; algo así como las virtudes o mandamientos a la hora de leer, por utilizar una palabra acorde a estos días de Semana Santa, es decir los puntos o aspectos esenciales en la lectura.
Este es el tema de hoy en la serie El arte de escribir y de leer, después de haber abordado la creacón literaria, el libro como objeto y la devoción por la lectura.
"Leer bien es participar en una reciprocidad responsable con el libro que se lee, es embarcarse en un intercambio total", afirma George Steiner.
Hay tanta clase de lectores como clase de libros. Y no creo que haya mejores o peores lectores siempre y cuando la obra en cuestión resulte placentera, como dijo Borges "sólo se puede leer por placer".
Placer...
Otra cosa es la manera como hay que leer un libro, si tal cosa existiera; algo así como las virtudes o mandamientos a la hora de leer, por utilizar una palabra acorde a estos días de Semana Santa, es decir los puntos o aspectos esenciales en la lectura.
Este es el tema de hoy en la serie El arte de escribir y de leer, después de haber abordado la creacón literaria, el libro como objeto y la devoción por la lectura.
"Leer bien es participar en una reciprocidad responsable con el libro que se lee, es embarcarse en un intercambio total", afirma George Steiner.
El libro que nos conquistó para la lectura
El peor castigo de quienes hemos leído mucho es que para nosotros hay mucho que ya no podemos leer por primera vez, Fernando Savater
¿Cuál es el libro que te conquistó definitivamente para la lectura? ¿Quién fue la persona que te aconsejó, dejó, regaló o indujo a leer ese libro? Con este homenaje al Libro-nido y al lector-padrino concluyo la serie El arte de escribir y de leer, con motivo del Día del Libro que se celebra hoy 23 de abril.
Un cierre merecido, creo, después de que todos hemos leído, comentado y opinado sobre el arte de escribir, del libro como objeto, de la devoción por la lectura y de las virtudes o mandamientos a la hora de leer.
Con sus respuestas me gustaría crear la Biblioteca de los primeros libros de los lectores de Papeles perdidos. Así doy continuidad a la serie del Día del libro del año pasado donde al final surgió la Biblioteca oral de los lectores de Papeles perdidos, como resultado de la pregunta: ¿Qué obra literaria memorizaría para salvarla del fuego?, en juego planteado por Ray Bradbury en su célebre Fahrenhei 451.
Si en 2010 elegimos un libro que deberíamos salvar para la literatura, este año elegiremos el libro que definitivamente al leerlo por nuestra cuenta nos hizo descubrir a cada uno de nosotros el amor y/o la pasión por la lectura, por la literatura.
Y seguramente que no siempre se trata del primer libro.
Porque como en el amor y el sexo, no siempre la primera vez es clave en nuestra vida y sentimientos positivos.
No se trata de elegir nuestra primera lectura solos, sino nuestra verdadera y esencial obra literario que nos señaló el camino de la lectura. Y, de paso, recordaremos a esa persona o esa circunstancia con la que estamos en deuda. Un doble homenaje.
En mi caso ese libro fue Alegría de leer, de Evangelista Quintana, una antología de algunas de los cuentos, fábulas, historias y mitos más populares del mundo, precedido por las 'Reglas para la lectura en voz alta'. Mi edición es de 1938 (la primera es de 1930) y la conservo tras habérselo quitado a mi padre.
Un libro de tapas duras y cocido a mano que siempre veía tras las puertas de cristas de una pequeña biblioteca de madera, como un armario, que tenía mi papá en su oficina de casa.
Y voy a recordar otro, porque ahora mismo siento un no se qué si no menciono un libro que también leí muchísimas veces: Cien lecciones de historia sagrada que estaba en casa de mi abuela materna, que vivía al lado de la nuestra, y que había sido libro escolar de mis tíos, pero que yo descubrí alejado de prejuicios religiosos y que veía como una sucesión de aventuras extraordinarias y pasionales historias de sentimientos y del transcurrir de la vida misma (está también en mi biblioteca junto a Alegría de leer).
Y en tu caso: ¿Cuál es el libro que te conquistó definitivamente para la lectura? ¿Quién fue la persona que te aconsejó, dejó o regaló ese libro o la circusntancia que te llevó a él?
Imágenes: Niño leyendo libro, de Alfredo Valenzuela Palma y Niña leyendo, de Franz Eybl.
No tengo un libro que me diera el amor por la lectura, creo que siendo pequeña quería leer para conquistar el mundo de las letras.
Sería mi abuela la que me enseñó a juntar las letras y leer a Mantonkiki, una niña diferente, desobediente y feucha pero ocurrente y lista y hacía perrerías al lado de sus hermanastras gemelas rubias, obedientes tranquilas y guapas.
He leído mucho, todo lo que caía en mis manos así empece a descubrir lo que me gustaba,
Leí a Oscar Wilde escondido en un libro de Matemáticas, era de mis padres y decía la iglesia que no se podia leer, era pecado.
Leí tb de pequeña a Tolstou, a Pio Baroja, y me tenía que confesar, en el colegio solo podias leer la vida de los Santos.
Y en el Insti pude leer sin hojas arrancadas La Celestina, ya había leído La Divina Comedia, recuerdo que el profe de Literatura preguntó quien la había leido y yo levante la mano, solo yo.
Más adelante uin libro especial para mi fue Cien Años de Soledad. Diría que la mejor Novela del S. XX y tantos más que pongo ya punto y final.
¿Cuál es el libro que te conquistó definitivamente para la lectura? ¿Quién fue la persona que te aconsejó, dejó, regaló o indujo a leer ese libro? Con este homenaje al Libro-nido y al lector-padrino concluyo la serie El arte de escribir y de leer, con motivo del Día del Libro que se celebra hoy 23 de abril.
Un cierre merecido, creo, después de que todos hemos leído, comentado y opinado sobre el arte de escribir, del libro como objeto, de la devoción por la lectura y de las virtudes o mandamientos a la hora de leer.
Con sus respuestas me gustaría crear la Biblioteca de los primeros libros de los lectores de Papeles perdidos. Así doy continuidad a la serie del Día del libro del año pasado donde al final surgió la Biblioteca oral de los lectores de Papeles perdidos, como resultado de la pregunta: ¿Qué obra literaria memorizaría para salvarla del fuego?, en juego planteado por Ray Bradbury en su célebre Fahrenhei 451.
Si en 2010 elegimos un libro que deberíamos salvar para la literatura, este año elegiremos el libro que definitivamente al leerlo por nuestra cuenta nos hizo descubrir a cada uno de nosotros el amor y/o la pasión por la lectura, por la literatura.
Y seguramente que no siempre se trata del primer libro.
Porque como en el amor y el sexo, no siempre la primera vez es clave en nuestra vida y sentimientos positivos.
No se trata de elegir nuestra primera lectura solos, sino nuestra verdadera y esencial obra literario que nos señaló el camino de la lectura. Y, de paso, recordaremos a esa persona o esa circunstancia con la que estamos en deuda. Un doble homenaje.
En mi caso ese libro fue Alegría de leer, de Evangelista Quintana, una antología de algunas de los cuentos, fábulas, historias y mitos más populares del mundo, precedido por las 'Reglas para la lectura en voz alta'. Mi edición es de 1938 (la primera es de 1930) y la conservo tras habérselo quitado a mi padre.
Un libro de tapas duras y cocido a mano que siempre veía tras las puertas de cristas de una pequeña biblioteca de madera, como un armario, que tenía mi papá en su oficina de casa.
Y voy a recordar otro, porque ahora mismo siento un no se qué si no menciono un libro que también leí muchísimas veces: Cien lecciones de historia sagrada que estaba en casa de mi abuela materna, que vivía al lado de la nuestra, y que había sido libro escolar de mis tíos, pero que yo descubrí alejado de prejuicios religiosos y que veía como una sucesión de aventuras extraordinarias y pasionales historias de sentimientos y del transcurrir de la vida misma (está también en mi biblioteca junto a Alegría de leer).
Y en tu caso: ¿Cuál es el libro que te conquistó definitivamente para la lectura? ¿Quién fue la persona que te aconsejó, dejó o regaló ese libro o la circusntancia que te llevó a él?
Imágenes: Niño leyendo libro, de Alfredo Valenzuela Palma y Niña leyendo, de Franz Eybl.
No tengo un libro que me diera el amor por la lectura, creo que siendo pequeña quería leer para conquistar el mundo de las letras.
Sería mi abuela la que me enseñó a juntar las letras y leer a Mantonkiki, una niña diferente, desobediente y feucha pero ocurrente y lista y hacía perrerías al lado de sus hermanastras gemelas rubias, obedientes tranquilas y guapas.
He leído mucho, todo lo que caía en mis manos así empece a descubrir lo que me gustaba,
Leí a Oscar Wilde escondido en un libro de Matemáticas, era de mis padres y decía la iglesia que no se podia leer, era pecado.
Leí tb de pequeña a Tolstou, a Pio Baroja, y me tenía que confesar, en el colegio solo podias leer la vida de los Santos.
Y en el Insti pude leer sin hojas arrancadas La Celestina, ya había leído La Divina Comedia, recuerdo que el profe de Literatura preguntó quien la había leido y yo levante la mano, solo yo.
Más adelante uin libro especial para mi fue Cien Años de Soledad. Diría que la mejor Novela del S. XX y tantos más que pongo ya punto y final.
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