Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

3 abr 2011

Cómo convertir la fama en algo útil

Sean Penn cumple un año en Haití, donde ha dado cobijo a 50.000 refugiados .
Hay quien, antes de alcanzar el éxito, trabajó duro para que se le reconociera en su profesión, y después, condenado a la fama eterna, decidió buscarle una salida útil a su popularidad.
 Hablamos ni más ni menos que de Sean Penn, ese actor de incontestable talento, reconocido con dos oscars e innumerables premios, y cuyas opiniones políticas explícitas no acaban de gustar del todo entre la población estadounidense adicta a famosos moderados y complacientes.
 Hay otros, como George Clooney, que además de talento y compromiso humanitario poseen un encanto arrollador, pero Penn no es de esos
. Este intérprete de 50 años es tan directo con sus palabras que hace daño, como demostró escribiendo una y otra vez contra el presidente George W. Bush tras la invasión de Irak y el huracán Katrina. Además, sonríe poco en público.
Pero salva vidas. Lo hizo en Nueva Orleans, lanzándose en solitario a rescatar gente en una barca cuando el ejército aún no había reaccionado, y lo ha vuelto a hacer en Haití fundando la ONG J/P Haitian Relief Organization, que ha dado cobijo a más de 50.000 refugiados del terremoto de 2010 y a la que se ha entregado en cuerpo y alma.




Sean Penn





Penn nunca sonrió mucho en las fotos, pero aquel hombre que se casó con Madonna en los años ochenta y que se dejaba ver con ella tomando copas en clubes de moda -aunque ya entonces atacaba a los paparazzi que intentaban colarse en su intimidad-, hoy solo se deja fotografiar sudando mientras descarga cajas de ayuda humanitaria en Haití o en fiestas para recaudar fondos para su ONG.






Esa parece ser la única imagen de la que está preocupado, aunque a veces le pillen en otras situaciones, por ejemplo de vacaciones con la actriz Scarlett Johansson en México, con la consiguiente lluvia de rumores sobre un romance entre ambos (rumores confirmados el pasado fin de semana tras aparecer juntos de la mano en la boda de Reese Witherspoon y Jim Toth, agente de Johansson).




El actor, que dio sus primeros pasos frente a la cámara a las órdenes de su padre, Leo Penn, en un episodio de La casa de la pradera, ha recorrido un largo trecho desde entonces.
Tres décadas de películas con filmes como 21 gramos o Pena de muerte dejan claro que pasará a la historia del cine como uno de los mejores actores de su generación.
 Y aún tiene que estrenarse el último trabajo de Terrence Malick, The tree of life, del que se hablan maravillas.



Pero en la última década Penn se ha entregado de tal manera al activismo que pasó 2010 ejerciendo de jefe mandón en su ONG, y aunque no tenía preparación como gestor en situaciones de emergencia, consiguió ganarse el respeto de otros voluntarios y trabajadores del sector, como recogía recientemente un reportaje publicado por The New York Times y titulado El activista accidental.
"Siempre está dispuesto a escuchar, a aprender y a trabajar" dijo al diario un soldado estadounidense. Y Brian Horowitz, responsable de Comcel, la mayor empresa estadounidense que invierte en Haití, aseguraba que Penn "ha sido extraordinariamente eficiente con sus recursos".



El actor, sin embargo, sigue suspendiendo en diplomacia.
 En ese mismo reportaje, Penn atacaba los modos de trabajo de otras ONG como Médicos sin Fronteras u organizaciones como la ONU y declaraba: "Alguien tiene que hacer las cosas decentemente.
 Alguien tenía que hacerlo en el mundo de la interpretación y alguien tenía que hacerlo en Haití.
Hay quien ha dicho que el problema de Sean Penn es que con él todo parece fácil y yo creo que no, que lo que yo hago hace que tú sientas que eres incapaz de hacerlo".
Sobresaliente en activismo, suspenso en modestia. Cada cual que decida qué es lo importante.

La Gran Noticia

Zapatero con mal aspecto y muy deteriorado, muy delgado, unas terribles bolsas en los ojos, muy marcadas las lineas de expresión anunció ayer algo que no tenía por qué decirlo, aún le queda un año, ¿Por qué se adelantó? uizás para poder hacer mas reformas impopulares que obliga la U.E. y así no tener que aguantar a la oposición?. el caso es que el PP se ha quedado fuera de juego y se enfadan porque al no tener argumentos los ha dejado desquiciados, solo oigo insultos por los corruptos del PP, sobre todo por el bien vestido siempre y más que se vestirá, ese señor que se llama Camps, vi a una Rita Barberá desquiciada gritando, !Lo han echado su propio Partido, no se va, lo echan, y así dando la tabarra, ahora se desvian hacia Rubalcaba que sabe mucho, conoce mucho, y creo que eso da miedo.
Carme Chacón, es favorita también, sería un cambio, una mujer en el gobierno. Los sondeos hacia ella son buenos. Aunque al PP que hasta la despretigiaba por ir con pantalones, les escocerá más esa llaga.
No es una opinión política es una reflexión mia, siento tristeza, porque el talante no ha funcionado, hay que ser duro por lo visto, y El Sr, Presidente ha pasado de ser Bamby , como así le despretigiaban a ser el lobo feroz y meterlo en profecias de Nostradamus, y calificarle de "mala persona" eso suena a falta de recursos políticos, Mala persona por qué?. porque ahora da igual la diana de los insultos peperos? ya no podrán darle a él. Entonces en un año con todo un panorama caótico a quién dedicaran sus dardos envenenados?. Muy mal me pareció el comentario de Rosa Diez, el caso es que la derecha está muy enfadada porque dice que no se va a presentar más, pero tampoco tenía que decirlo, es su opción ,la decisión es la de los votantes.
Si ha sido el peor Presidente que hemos tenido, pues el que venga que lo haga mejor.
El Sr, Presidente lo ha dejado claro, no se va, es que no se presenta a una 3ª legislatura, el miedo es que haga cosas peores pero que manda la U.E. entonces nos lamentaremos y no podremos dar un voto de Castigo, ahora todo es Rubalcaba o Chacón, quién será mejor.....

2 abr 2011

"Si uno es capaz de perdonar hay esperanza"

Directora ganadora del Oscar .
Violencia, ansia de venganza y perdón: los tres ríos subterráneos recorren la trama de En un mundo mejor, el drama que le ha dado a Susanne Bier (Copenhague, 1960) el Oscar a la mejor película de habla no inglesa. Bier mezcla el acoso infantil y los matones del colegio con una visión muy descarnada del mundo actual, gracias al trabajo de un médico danés en misión humanitaria en un campo de refugiados de África.







Niños insomnes, violencia y redención
La primera película de Bier, Freud deja la casa, data de 1990. Entre sus filmes destacan Hermanos, que ganó la Concha de Plata a las mejores interpretaciones masculina y femenina; Después de la boda, candidata al Oscar, y Cosas que perdimos en el fuego, su incursión en Hollywood con Benicio del Toro y Halle Berry.



Pregunta. Antón trabaja como médico en África mientras su hijo es víctima del acoso escolar en Dinamarca; salva vidas mientras su hijo sufre en soledad. ¿A veces se ayuda a los demás mientras uno desprotege a su familia?




Respuesta. Es muy difícil hacer lo correcto. Lo que hace Antón en África es realmente bueno pero, a la vez, no es consciente de que su hijo le necesita. No sé cuál es la respuesta.
 Quieres hacer lo correcto y dañas a una persona cercana a ti y a la que quieres.



P. La violencia del mundo se refleja en la brutalidad del microcosmos escolar, donde impera la ley del más fuerte y se machaca al débil sin contemplaciones.



R. Estamos hartos de conocer historias y de ver noticias protagonizadas por niños que se suicidan por el acoso de sus compañeros en el colegio. Los casos del niño que golpea a otro niño o del hombre que pega al padre de Elías en Dinamarca son la misma violencia con distintas escalas y grados de brutalidad, lo mismo que el tirano que comete brutalidades en África.



P. Elías se junta con Christian, un niño con una gran violencia en su interior a causa de la muerte de su madre.



R. Christian es básicamente un buen chico. No es malo. Se siente mal y dolido por lo que le ha pasado. Se siente herido y enfadado por la muerte de su madre. Y se comporta de una mala manera. Pero en el fondo es bueno. La noción que subyace en la película es cómo se crea un nuevo terrorista. Sus vivencias hacen que se cree un pequeño terrorista.



P. Antón enseña a los niños que lo inteligente no es responder con violencia a la violencia. Les enseña que, al final, el violento siempre sale perdiendo. ¿Está de acuerdo con esto?



R. No estoy en desacuerdo con esa idea, pero hay que ser consciente de que no siempre es una postura realista. Por ejemplo, cuando Antón intenta proteger a un asesino africano, duda en el fondo de su mente si hace lo correcto.



P. Es tremenda la incomunicación entre padres e hijos.



R. Es realmente grave. La brecha entre algunos de ellos es enorme.



P. Internet no parece servir para crear lazos entre las personas. De hecho, en la película, la Red solo sirve para fabricar una bomba.



R. Cuando estábamos escribiendo el guión, entraba en Internet para ver si existía la posibilidad de aprender a fabricar una bomba. Y llamé a la policía para decir que no teníamos esa intención.



P. La película deja una puerta abierta a la esperanza. ¿Opina lo mismo?



R. Era muy importante para mí abrir esa puerta. Existe una posible salida, una potencial esperanza. Hablo de la capacidad de perdonar y de la venganza. Y el mensaje es que si uno es capaz de perdonar hay esperanza.






P. ¿Qué le ha aportado trabajar en el cine estadounidense?



R. Una de las cosas que aprendí en Europa es que a los directores se les considera como autores, como la última palabra.
En Europa no se cuestiona a los directores. En cambio, en Estados Unidos el equipo Dreamworks me preguntaba y cuestionaba muchas cosas. Esto dio lugar a intercambios muy fructíferos.
 En Europa los directores no están acostumbrados a ser cuestionados. No es sano que al director no se le planteen alternativas o se le cuestionen aspectos de su trabajo para hacer otras cosas.

Gira de primavera

BORIS IZAGUIRRE
Es una prerrogativa de las personas reales, herederos o soberanos, vivir alejados de la realidad. Por eso, cuando un jamón se cruza en su camino, como en la visita de Carlos y Camila al mercado de San Miguel, todos reaccionamos ante su negativa a probarlo.






Si letizia hubiera sido anglosajona, se habría puesto un clavel y castañuelas



Es curioso que esas cenas no incluyan representantes de la vida artística

Ellos no pueden aceptar un alimento con tanta crudeza cultural así como así. Judíos y musulmanes británicos podrían irritarse al verles masticar cerdo.
También hay que considerar que nuestra exposición al jamón a veces puede generar asombro. Esas patas, con pezuña, sobrevolando cabezas en los bares y jamonerías, goteando grasa como si el animal de alguna extraña forma aún transpirara, y el ejercicio de rebanar con un cuchillo, puede enmudecer al visitante.
 Él es más ducho en estos encuentros con la cosa étnica y seguramente asoció la situación con muchos sitios de Asia que les agasajan con sesos de monos o insectos fritos.
Lo que claramente les descolocó fue el ofrecimiento de la vianda de una mano a otra. Sin mediar ni guante ni plato.



El príncipe de Gales realiza cada año lo que se denomina como Gira de Primavera.
En 2007 visitó los Emiratos Árabes, también con Camila.
En 2010, Brasil, Ecuador y Chile, volando en avión privado, ensuciando de carbono el cielo que sus convicciones ambientales desean limpiar. En Madrid, huéspedes de otros príncipes herederos, la visita planteó un tipo de sucesión de poder menos conflictiva que la de los primeros ministros.
Al ceder el Rey el foco de atención a sus hijos sucesores se dibujaba ya un nuevo escenario dinástico.
Los cuatro en fila evidenciaban que la vida de los herederos es lenta y de tanta paciencia como jamones hay colgados en nuestro país.
 Camila prefirió enfundarse una fantasía británica en tono hielo que la convertía en sacerdotisa de alguna galaxia de David Lynch. Letizia mostró los brazos, quizás sin darse cuenta de que mostraba también la amplia diferencia de edad con su invitada.
Pero no se puede negar el salero de la princesa de Asturias al vestirse de clavel, no solo en color, sino todo el traje dibujándola casi como una de esas encantadoras bailarinas flamencas que todos, españoles o no, hemos adquirido para colocar encima de nuestros televisores antes de la era digital.
Lo único objetable al vestido Carmen de Letizia es el miedo al ridículo de nuestra idiosincrasia.
Si Letizia hubiera sido anglosajona, le habría puesto al atuendo castañuelas y hasta un clavel de verdad en el pelo.




Poco se sabe de los invitados a la cena de gala, aparte de la aristocracia con Cayetana de Alba al frente; el espectro político, nunca mejor dicho, y la fuerza empresarial, que no paran de acudir a todos sitios, con una vida social nunca antes vista.
Es curioso que esas cenas no incluyan representantes de la vida artística del país. Javier Marías, por ejemplo, es un autor español ampliamente celebrado en el Reino Unido.
Lo mismo Ferran Adrià, siendo Inglaterra una nación que actualmente impulsa a sus chefs como otrora hizo con los Rolling Stones.
A pesar de que Letizia lleve a su marido a películas subtituladas, ningún cineasta se sienta en sus cenas. Ni músicos del pop nacional, entendiéndose que el Reino Unido es la meca de esa industria.



Al día siguiente, Letizia descubrió que los brazos pueden estar cubiertos, pero la prensa estaba más ocupada en si Carlos había esquivado, igual que el jamón, todo lo del peñón.
Aunque hablara caballerosamente en nuestro idioma, Carlos no puso pie sobre la gran piedra. Para la realidad de Carlos, Gibraltar es el escenario de uno de los momentos más dolorosos de su anterior matrimonio.
 Fue justamente con el peñón de conflictivo fondo, a bordo del Britania en su luna de miel, cuando Diana descubrió que Carlos vestía los gemelos que le había regalado Camila, ostentando sus iniciales. Al ver las dos ces unidas en los gemelos, Diana entró en un frenesí documentado en sus biografías, intentó arrojarse por las escaleras, entró en las cocinas reales y devoró todo lo que guardaban sus neveras.
 El peñón es para Carlos un escollo doloroso y afilado, el fantasma de Diana, una constante en el matrimonio como la soberanía de la roca para nosotros.



Durante la visita a la finca del duque de Wellington, respiran tranquilos, igual que los ingleses que encuentran restaurantes abiertos en sus horarios en Estepona.
Imaginarlos allí, hectáreas infinitas sin cerdos, los hace esos futuros soberanos de apacible madurez. Admiramos de Carlos su paciencia.
No solo en la edípica espera para ser rey, sino también en hacer una vida junto a la mujer que ama.
Tampoco cuesta imaginarlos en el avión privado ya de camino a Marruecos, expectantes ante la aparición de nuevos alimentos comprometedores, formulándose la gran pregunta: ¿qué carne se puede comer con la mano?