DAVID TRUEBA
.Se acaba de estrenar en Broadway con éxito de crítica y público el musical The Bookof Mormons.
Escrito por Trey Parker y Matt Stone, creadores de South Park, y con música de Robert Lopez, responsable de Avenue Q, un musical adulto con los Muppets de protagonistas.
La pieza humorística cuenta el viaje de dos misioneros mormones desde Salt Lake City, Utah, hasta Uganda.
Un personaje es Joseph Smith, que publicó el Libro de los mormones en 1830, a raíz de su visión con 17 años del ángel Moroni, que también sale retratado, y Brigham Young, al que muchos conocen como El Moisés mormón.
En el musical irrumpe hasta el cantante de U2 Bono interpretando la pieza Yo soy África y el mismo Jesucristo tiene su escena coreografiada.
Para los familiarizados con el humor viperino de South Park el asunto les resultará de lo más apetitoso.
La serie de animación, que fue una aportación fundamental de Comedy Central para la televisión norteamericana hace 14 años, tuvo también una muy estimable película que retrataba la imbecilidad general con empatía y certero tino, además de perpetrar un número musical titulado Échale la culpa a Canadá, precedente en espíritu del estreno actual.
No es un buen momento para tomarse a risa las religiones.
Una lástima, porque, como todas las cosas serias y trascendentes, son una mina para el humor.
Para las religiones, la burla tendría que ser tan inofensiva como la tela de araña para un rinoceronte.
Pero el episodio de las divertidas caricaturas de Mahoma terminó por apretar el cilicio de la censura mundial.
Las burlas sobre el islam cuestan la vida y, en consecuencia, las otras religiones se escudan en ese agravio para impedir el humor sobre ellas. "A que con las mezquitas no se atreven", fue incluso el latiguillo que usó Esperanza Aguirre para desacreditar la performance de los universitarios proclitorianos en denuncia de las capillas complutenses.
La frase dejaba implícito un matiz preocupante, como si la presidenta pensara que los integristas sí que saben defenderse correctamente de la burla.
En condiciones normales cualquiera celebraría que en su lugar de trabajo irrumpieran unas jóvenes desnudándose de cintura para arriba. Pero Dios da pan a quien no tiene dientes. Amén, que quiere decir: así sea.
28 mar 2011
. 'Rigoletto' exhibe su vigencia en La Fenice
Matheuz dirige una vibrante versión de la ópera de Verdi donde se estrenó .
.La Fenice de Venecia es un teatro con historia. Allí se estrenaron óperas como Rigoletto, La traviata o Simon Boccanegra, de Verdi.
Son títulos que se recrean continuamente en el coqueto teatro, como también se representan, aunque sea más ocasionalmente La vuelta de tuerca, de Benjamin Britten, o Intolleranza 1960, de Luigi Nono, estrenadas asimismo en Venecia y recientemente representadas en La Fenice.
A propósito de esta última hay actualmente una magnífica exposición sobre el estreno absoluto en la Fundación Emilio Vedova, situada en la misma calle donde vivió el extraordinario compositor veneciano.
La puesta en escena es de Daniele Abbado con escenografía de Alison Chitty
El pasado viernes comenzó una nueva serie de representaciones de Rigoletto, en una puesta en escena sobria y estilizada de Daniele Abbado, con escenografía de Alison Chitty.
El foco mayor de interés estaba esta vez en la dirección de orquesta: Diego Matheuz asumía por primera vez en Europa la responsabilidad de una première de ópera en un teatro de solera. Matheuz tiene 26 años y ha salido de la cantera del Sistema de Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela, impulsado por José Antonio Abreu. Matheuz nació en Barquisimeto, como Gustavo Dudamel, su primer maestro, de 30 años en la actualidad, titular de la Filarmónica de Los Ángeles y único director invitado por Simon Rattle para ponerse al frente de la Filarmónica de Berlín en el próximo Festival de Pascua de Salzburgo.
Rigoletto es la única ópera que hasta ahora ha dirigido.
Primero fue en La Fenice en octubre de 2010 en las dos últimas representaciones de una serie llevada fundamentalmente por Myung-Whun Chung.
El mes pasado la dirigió en una de las salas del teatro Teresa Carreño de Caracas y ahora vuelve con todos los honores a Venecia para poner en pie cuatro funciones y complementarlas con un par de conciertos sinfónicos dedicados a Mozart y Mahler.
Matheuz se ha curtido en la dirección de orquesta especialmente con Claudio Abbado y ha colaborado básicamente, además de con la Simón Bolívar de Venezuela, con la Orquesta Mozart de Bolonia.
El éxito, vaya por delante, ha sido arrollador. Matheuz tiene sensibilidad teatral y un gran instinto lírico-dramático.
La ópera parecía un escollo más difícil de salvar que el puramente sinfónico en un planteamiento musical como el del Sistema de Orquestas Juveniles venezolano. Pero él lo ha resuelto con naturalidad. Hasta personalidades tan exigentes de la musicología italiana como el doctor Mario Messinis se deshacían en elogios de la bravura del joven maestro. Para el Sistema venezolano este nuevo éxito es un reconocimiento sumamente importante que reafirma su validez musical además de la social.
Otro triunfador de la noche fue el griego Dimitri Platanias como Rigoletto.
De voz poderosa y temperamento dramático sacó a la luz con autoridad el lado más trágico del personaje del bufón.
En una línea muy diferente a predecesores suyos en este teatro, como Leo Nucci o Piero Cappuccilli, enfatizó el dolor y desolación por encima del cinismo y la hipocresía del personaje. Eric Cutler -que recientemente cantó en Los hugonotes, de Meyerbeer, en el Teatro Real de Madrid- hizo una plausible interpretación del Duque de Mantua y Ekaterina Sadovnikova extrajo de Gilda sus acentos más sensibles y ligeros.
La geometría y la luz fueron las dos bazas más poéticas de una dirección de escena de intencionada atemporalidad en la ambientación, con una sofisticación tal vez exagerada en las escenas festivas de conjunto y con una conseguida eficacia en la transmisión de los sentimientos en las escenas íntimas.
El público reaccionó al final con mucho calor. Rigoletto sigue causando el mismo impacto que siempre.
Se estrenó en 1851, pero podía haberse visto por primera vez ayer mismo.
Su música es de una intensidad fuera de serie y el tema de "la conciencia como trampa", como le gustaba decir a propósito de esta ópera a Carlos Castilla del Pino, mantiene intacto su magnetismo.
.La Fenice de Venecia es un teatro con historia. Allí se estrenaron óperas como Rigoletto, La traviata o Simon Boccanegra, de Verdi.
Son títulos que se recrean continuamente en el coqueto teatro, como también se representan, aunque sea más ocasionalmente La vuelta de tuerca, de Benjamin Britten, o Intolleranza 1960, de Luigi Nono, estrenadas asimismo en Venecia y recientemente representadas en La Fenice.
A propósito de esta última hay actualmente una magnífica exposición sobre el estreno absoluto en la Fundación Emilio Vedova, situada en la misma calle donde vivió el extraordinario compositor veneciano.
La puesta en escena es de Daniele Abbado con escenografía de Alison Chitty
El pasado viernes comenzó una nueva serie de representaciones de Rigoletto, en una puesta en escena sobria y estilizada de Daniele Abbado, con escenografía de Alison Chitty.
El foco mayor de interés estaba esta vez en la dirección de orquesta: Diego Matheuz asumía por primera vez en Europa la responsabilidad de una première de ópera en un teatro de solera. Matheuz tiene 26 años y ha salido de la cantera del Sistema de Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela, impulsado por José Antonio Abreu. Matheuz nació en Barquisimeto, como Gustavo Dudamel, su primer maestro, de 30 años en la actualidad, titular de la Filarmónica de Los Ángeles y único director invitado por Simon Rattle para ponerse al frente de la Filarmónica de Berlín en el próximo Festival de Pascua de Salzburgo.
Rigoletto es la única ópera que hasta ahora ha dirigido.
Primero fue en La Fenice en octubre de 2010 en las dos últimas representaciones de una serie llevada fundamentalmente por Myung-Whun Chung.
El mes pasado la dirigió en una de las salas del teatro Teresa Carreño de Caracas y ahora vuelve con todos los honores a Venecia para poner en pie cuatro funciones y complementarlas con un par de conciertos sinfónicos dedicados a Mozart y Mahler.
Matheuz se ha curtido en la dirección de orquesta especialmente con Claudio Abbado y ha colaborado básicamente, además de con la Simón Bolívar de Venezuela, con la Orquesta Mozart de Bolonia.
El éxito, vaya por delante, ha sido arrollador. Matheuz tiene sensibilidad teatral y un gran instinto lírico-dramático.
La ópera parecía un escollo más difícil de salvar que el puramente sinfónico en un planteamiento musical como el del Sistema de Orquestas Juveniles venezolano. Pero él lo ha resuelto con naturalidad. Hasta personalidades tan exigentes de la musicología italiana como el doctor Mario Messinis se deshacían en elogios de la bravura del joven maestro. Para el Sistema venezolano este nuevo éxito es un reconocimiento sumamente importante que reafirma su validez musical además de la social.
Otro triunfador de la noche fue el griego Dimitri Platanias como Rigoletto.
De voz poderosa y temperamento dramático sacó a la luz con autoridad el lado más trágico del personaje del bufón.
En una línea muy diferente a predecesores suyos en este teatro, como Leo Nucci o Piero Cappuccilli, enfatizó el dolor y desolación por encima del cinismo y la hipocresía del personaje. Eric Cutler -que recientemente cantó en Los hugonotes, de Meyerbeer, en el Teatro Real de Madrid- hizo una plausible interpretación del Duque de Mantua y Ekaterina Sadovnikova extrajo de Gilda sus acentos más sensibles y ligeros.
La geometría y la luz fueron las dos bazas más poéticas de una dirección de escena de intencionada atemporalidad en la ambientación, con una sofisticación tal vez exagerada en las escenas festivas de conjunto y con una conseguida eficacia en la transmisión de los sentimientos en las escenas íntimas.
El público reaccionó al final con mucho calor. Rigoletto sigue causando el mismo impacto que siempre.
Se estrenó en 1851, pero podía haberse visto por primera vez ayer mismo.
Su música es de una intensidad fuera de serie y el tema de "la conciencia como trampa", como le gustaba decir a propósito de esta ópera a Carlos Castilla del Pino, mantiene intacto su magnetismo.
Los Verdes alemanes ganan su primer Estado tras el desastre nuclear japonés
Los democristianos de Merkel pierden Baden-Württemberg, donde gobernaban desde 1953. -Los ecologistas liderarán una coalición con los socialdemócratas .
Fue un salto unísono de júbilo.
Los simpatizantes de Los Verdes reunidos en el Kunstgebäude de Stuttgart prorrumpieron en aplausos y corearon el lema oficioso de su campaña, "¡Mappus fuera!". Anunciaban así el cambio político en el próspero land y la salida del primer ministro Stefan Mappus.
Los resultados oficiales provisionales dan la friolera del 24,2% de los votos a Los Verdes.
Las caras de felicidad entre los simpatizantes expresaban también algo de sorpresa: uno de cada cuatro votantes de Baden-Württemberg han elegido ese partido.
Grandes aplausos, más tarde, a la entrada del candidato Winfried Kretschmann, que será el primer jefe de Gobierno de Los Verdes en un Estado federado alemán: estamos ante "algo así como una victoria electoral histórica".
Los Verdes avanzaron 12 puntos con respecto a las anteriores elecciones, hasta el definitivo 24,2% que le permitirá formar como socios mayoritarios una nunca vista coalición con el Partido Socialdemócrata (SPD), que logra el 23,1%.
Alemania revive la era de las marchas antinucleares
Verdes y socialdemócratas amenazan con arrebatar a Merkel una región clave
Merkel alerta en Baden-Württemberg contra los "experimentos políticos"
Al otro lado de la Plaza del Palacio, en el corazón de la capital de Baden-Württemberg, los democristianos de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) y el primer ministro Mappus parecían petrificados media hora después de conocerse los primeros sondeos.
Caras largas en la sede del Parlamento regional, sonrisas torcidas e incredulidad ante la pérdida de un land crucial que dominaron durante casi 60 años.
Desde siempre. Si bien siguen siendo la primera fuerza política de la región, la CDU cayó 5,2 puntos, hasta el 39%.
Las de ayer fueron elecciones decisivas para Alemania. Marcarán a fuego el ecuador de la segunda legislatura de Merkel.
Aunque hubiera tenido otro resultado que la histórica caída de la CDU de Angela Merkel, la campaña electoral de Baden-Württemberg ya había abierto una brecha profunda en la política de la coalición de centro-derecha que preside.
Con sus decisiones de la pasada semana, el Ejecutivo democristiano-liberal de Berlín hizo del landtag de Stuttgart un plebiscito de alcance nacional. Han perdido.
Cuando Merkel alertaba el viernes en Mannheim contra "experimentos políticos" en la región, se refería a la novedad de que un verde pudiera presidir el Gobierno de un Estado. Sin embargo, bien le habría convenido aplicarse el cuento.
En un par de semanas, Merkel ha protagonizado sorprendentes virajes en dos frentes polémicos: el de la energía nuclear y el del compromiso internacional con sus aliados.
Primero fue el volantazo nuclear que siguió al desastre de Fukushima.
La doctora en Físicas Merkel defendió siempre el uso de la energía nuclear. El pasado otoño, su coalición aprobó el polémico aplazamiento del apagón atómico.
Fue una decisión arriesgada y aplaudida por los sectores conservadores y empresariales. Cuando Fukushima hizo cristalizar el descontento antinuclear de millones de alemanes, Merkel dio marcha atrás y anunció una moratoria sobre el aplazamiento, así como el cierre provisional de siete centrales.
Otra sorpresa fue la abstención de Alemania en la votación de Naciones Unidas sobre el ataque a Gadafi. El centro-derecha alemán es tradicionalmente atlantista, pero el Gobierno de Merkel ordenó la semana pasada retirar sus barcos de guerra del mando de la OTAN en el Mediterráneo.
Los conservadores de todo el país quedaron atónitos.
También la oposición de verdes y socialdemócratas.
El Gobierno parecía dirigir la política internacional del país con la mirada puesta en las elecciones regionales. Según criticaba el exministro de Exteriores Joschka Fischer (Los Verdes), el país "se anquilosa en el provincialismo".
En total, 11 millones de ciudadanos estaban llamados a las urnas en dos länder contiguos, Baden-Württemberg y Renania-Palatinado.
El primero, con más de 10 millones de habitantes, es el tercer Estado por Producto Interior Bruto (PIB) y población. La CDU lo gobernaba desde un año después de su fundación en 1952, cuando Merkel aún no había nacido.
Además, el revés afecta de lleno al liberal FDP -que logró ayer el 5,3% de los votos-, que desde 1996 participa en Stuttgart en coaliciones de Gobierno como la que dirigen Merkel y Westerwelle.
Ahora se verá qué precio les imponen sus partidos.
Merkel tiene bien controlada a una CDU sin alternativa de liderazgo.
Westerwelle podría pagarlo muy caro.
Fue un salto unísono de júbilo.
Los simpatizantes de Los Verdes reunidos en el Kunstgebäude de Stuttgart prorrumpieron en aplausos y corearon el lema oficioso de su campaña, "¡Mappus fuera!". Anunciaban así el cambio político en el próspero land y la salida del primer ministro Stefan Mappus.
Los resultados oficiales provisionales dan la friolera del 24,2% de los votos a Los Verdes.
Las caras de felicidad entre los simpatizantes expresaban también algo de sorpresa: uno de cada cuatro votantes de Baden-Württemberg han elegido ese partido.
Grandes aplausos, más tarde, a la entrada del candidato Winfried Kretschmann, que será el primer jefe de Gobierno de Los Verdes en un Estado federado alemán: estamos ante "algo así como una victoria electoral histórica".
Los Verdes avanzaron 12 puntos con respecto a las anteriores elecciones, hasta el definitivo 24,2% que le permitirá formar como socios mayoritarios una nunca vista coalición con el Partido Socialdemócrata (SPD), que logra el 23,1%.
Alemania revive la era de las marchas antinucleares
Verdes y socialdemócratas amenazan con arrebatar a Merkel una región clave
Merkel alerta en Baden-Württemberg contra los "experimentos políticos"
Al otro lado de la Plaza del Palacio, en el corazón de la capital de Baden-Württemberg, los democristianos de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) y el primer ministro Mappus parecían petrificados media hora después de conocerse los primeros sondeos.
Caras largas en la sede del Parlamento regional, sonrisas torcidas e incredulidad ante la pérdida de un land crucial que dominaron durante casi 60 años.
Desde siempre. Si bien siguen siendo la primera fuerza política de la región, la CDU cayó 5,2 puntos, hasta el 39%.
Las de ayer fueron elecciones decisivas para Alemania. Marcarán a fuego el ecuador de la segunda legislatura de Merkel.
Aunque hubiera tenido otro resultado que la histórica caída de la CDU de Angela Merkel, la campaña electoral de Baden-Württemberg ya había abierto una brecha profunda en la política de la coalición de centro-derecha que preside.
Con sus decisiones de la pasada semana, el Ejecutivo democristiano-liberal de Berlín hizo del landtag de Stuttgart un plebiscito de alcance nacional. Han perdido.
Cuando Merkel alertaba el viernes en Mannheim contra "experimentos políticos" en la región, se refería a la novedad de que un verde pudiera presidir el Gobierno de un Estado. Sin embargo, bien le habría convenido aplicarse el cuento.
En un par de semanas, Merkel ha protagonizado sorprendentes virajes en dos frentes polémicos: el de la energía nuclear y el del compromiso internacional con sus aliados.
Primero fue el volantazo nuclear que siguió al desastre de Fukushima.
La doctora en Físicas Merkel defendió siempre el uso de la energía nuclear. El pasado otoño, su coalición aprobó el polémico aplazamiento del apagón atómico.
Fue una decisión arriesgada y aplaudida por los sectores conservadores y empresariales. Cuando Fukushima hizo cristalizar el descontento antinuclear de millones de alemanes, Merkel dio marcha atrás y anunció una moratoria sobre el aplazamiento, así como el cierre provisional de siete centrales.
Otra sorpresa fue la abstención de Alemania en la votación de Naciones Unidas sobre el ataque a Gadafi. El centro-derecha alemán es tradicionalmente atlantista, pero el Gobierno de Merkel ordenó la semana pasada retirar sus barcos de guerra del mando de la OTAN en el Mediterráneo.
Los conservadores de todo el país quedaron atónitos.
También la oposición de verdes y socialdemócratas.
El Gobierno parecía dirigir la política internacional del país con la mirada puesta en las elecciones regionales. Según criticaba el exministro de Exteriores Joschka Fischer (Los Verdes), el país "se anquilosa en el provincialismo".
En total, 11 millones de ciudadanos estaban llamados a las urnas en dos länder contiguos, Baden-Württemberg y Renania-Palatinado.
El primero, con más de 10 millones de habitantes, es el tercer Estado por Producto Interior Bruto (PIB) y población. La CDU lo gobernaba desde un año después de su fundación en 1952, cuando Merkel aún no había nacido.
Además, el revés afecta de lleno al liberal FDP -que logró ayer el 5,3% de los votos-, que desde 1996 participa en Stuttgart en coaliciones de Gobierno como la que dirigen Merkel y Westerwelle.
Ahora se verá qué precio les imponen sus partidos.
Merkel tiene bien controlada a una CDU sin alternativa de liderazgo.
Westerwelle podría pagarlo muy caro.
Trastos viejos Por Guayota
Trastos viejos
Me dicen que no es buena la nostalgia
que todo lo pasado fue peor
que padezco del síndrome de Diógenes
por seguir conservando en mi memoria
tu sonrisa de niña,
el roce de tus pechos incipientes
el paseo descalzos por la playa
la canción en la disco
y tus miradas
Me aconsejan limpieza, zafarrancho
liberarme del fardo del recuerdo
y siento que me elevo sobre el lodo
empujado hacia arriba, tan ligero
tan falto de agarre con los huesos
como un globo de helio ya sin dueño
Por qué perder el tiempo con poemas
en medio de la urgente economía
qué hacer para olvidarte y olvidarme
para vivir de forma homologable
de manera aceptable por la norma…
En el desván de trastos del cerebro
donde acumulo tactos ya deshechos
no caben más suspiros, lagrimones,
ni despedidas, ni aquellos momentos
de tibia tarde, cesped como lecho…
Confieso que el fracaso más rotundo
acompaña mis mil y un intentos…
no puedo desahuciarte
y es inútil
querer solo lo nuevo.
Me quedo con mis trastos,
con tu imagen
Aunque esté solo hace tanto tiempo
Y la mar haya borrado,
siglos o milenios atrás,
tu nombre en las arenas de mis sueños
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