Liz Taylor es enterrada en el cementerio Forest Lawn de Los Ángeles mientras la familia de Richard Burton ofrece a la de la actriz que descansen juntos en Gales .
El suyo fue un amor explosivo que se prolongó durante toda la vida. Hace un año, Liz Taylor entregó a una editorial norteamericana las cartas de amor que se intercambió con Richard Burton hasta el día en que él murió.
Era 1984 y llevaba casado un año con Sally Hay, vivía en Suiza y fue enterrado en un cementerio de Céligny.
Pero la familia Burton siempre quiso que regresara a Pontrhydfen, en Gales (Reino Unido), donde nació. Es allí donde Liz y Dick podrían volver a encontrarse 26 años después.
Sin embargo, ayer Elizabeth Taylor fue enterrada junto a su amigo Michael Jackson en el cementerio de Forest Lawn de Glendale, en Los Ángeles, en una ceremonia privada a la que acudieron solo los familiares más cercanos y algunos amigos íntimos.
Según la revista People, la rapidez del sepelio se debe a que la actriz se había convertido al judaismo. Más adelante, en cualquier caso, Liz Taylor podría ser trasladada a Gales.
En más de una ocasión, ella y Burton confesaron a los suyos su deseo de ser enterrados juntos, como corresponde a la leyenda que acompaña a los grandes amantes.
Por esta razón la familia Burton ha hecho saber a la de la actriz que estarían encantados de cumplir con el encargo.
"Si ella ha dejado estipulado en su testamento que quiere eso, por supuesto, estamos de acuerdo en cumplir con su voluntad", ha dicho Sian Owen, sobrina del actor.
Cuando Burton murió, Liz acudió a Gales a ver a los Burton, como ha revelado ahora su sobrina: "Se amaron hasta el final y yo sé que ella expresó su deseo de ser enterrada junto a Richard".
La familia ha pedido que en lugar de ofrendas de flores ese dinero se destine a donativos para la Fundación Elizabeth Taylor a favor de los enfermos de sida.
Ni tan siquiera en el momento de su adiós la Iglesia Bautista de Westboro, conocida por creer que los gais deben ser condenados a pena de muerte, respetará la memoria de la actriz, y ha anunciado en su cuenta de Twitter que acudirá al funeral de Liz Taylor para manifestar su repudio a las acciones que ella emprendió.
Lo que nadie puede impedir es que su leyenda aumente.
Ayer se anunció que el retrato que Andy Warhol le hizo será subastado el 12 de mayo en Nueva York, pudiendo alcanzar en la puja los 22 millones, según Phillips de Pury.
25 mar 2011
La sonrisa de Liz TRIBUNA: DIEGO GALÁN
Tenia los ojos de color violeta como tantas veces se ha dicho.
Con ellos cautivó Liz a la audiencia de San Sebastián cuando fue a presentar en el festival su película -mala- Una hora en la noche. La anécdota de la visita se centró en el retraso con que llegó al teatro la noche de su estreno.
Algunos testigos presenciales cuentan que llegó cerca de una hora tarde, mientras que otros dicen que no fue una hora sino tres.
Hay quienes dieron la explicación de que la actriz había exigido un coche con aire acondicionado para atravesar los cincuenta metros que hay entre el hotel y el teatro, unos lujos inexistentes entonces por allí; según otros, más imaginativos, la actriz pidió en la habitación botellas de champán hasta agotarlas, y llegó como una cuba a la cita.
El caso es que la Taylor fue recibida con un pateo descomunal al salir al escenario, y que voces del público la llamaron "gorda", o con más contundencia "hija de puta".
Como Liz sonreía ante aquel follón y mandaba besos a la platea, se consideró que no estaba en sus cabales.
Alguien incluso la vio secar con su bello sari, hincada de rodillas, el suelo del teatro...
Todos se ponen de acuerdo, sin embargo, en recordar que la Taylor fue serenando suavemente a los espectadores mientras los envolvía de forma parsimoniosa en su irresistible mirada con cierta actitud de reto... pero sin dejar de sonreírles.
No se supo entonces que no habían llegado con ella en el vuelo las maletas que la estrella necesitaba, ni que la suite en que la habían alojado carecía de un buen espejo y de suficiente iluminación para apreciar los mágicos pliegues del sari con que quería presentarse ante el público.
A ella le dieron igual los pitidos y los insultos.
Al concluir la ceremonia, susurró a un organizador del festival que entendía lo suficiente el castellano, por sus estancias en Puerto Vallarta, como para comprender lo que el público le había gritado.
Pero ella sabía que, a la postre, lo que quedaría en la historia del festival serían su mirada y su sonrisa.
24 mar 2011
El Secreto de los Ojos Violeta de LIZ
.Si los titulares sobre el violeta de los ojos de Elizabeth Taylor fueran radioactivos, la población mundial estaría tan sobreexpuesta que debería alimentarse con tabletas de yodo desde ayer -cuando falleció la actriz- hasta el fin de los días
. Pero ¿por qué tenía la Taylor los ojos más bonitos del mundo? Existen dos razones.
1. La primera razón es obvia. ESE color de azul profundo, que no violeta."No hay ojos violeta, igual que no hay ojos negros", explica el catedrático de Oftalmología de la Universidad de Madrid José Manuel Benítez del Castillo.
"El color depende de la cantidad de pigmento del ojo y el rango va desde el marrón muy oscuro que se confunde con el negro al azul". Otra cosa es que nos parezcan violetas, como demuestran un montón de encarnizadas discusiones en la red sobre los ojos de Liz Taylor como la mantenida en la Wikipedia, que en un principio incluía pero que después retiró los contenidos sobre iris de ese tono.
Aparte del hecho de cada uno entiende por violeta lo que le da la gana (¿habéis probado alguna vez a discutir con un diseñador gráfico sobre el color de un objeto cualquiera?).
Benítez del Castillo señala otro factor: el ojo refleja la luz y su apariencia varía a causa de lo que hay alrededor. Iluminación, ropa, maquillaje.
Ella se conocía y sabía maquillarse muy bien, pero tuvo a los mejores y en el mejor momento de la historia para el glamour aplicándole Photoshop en tiempo real antes de que existiera Photoshop.
En cualquier caso sobre lo que no hay duda es de lo excepcional de unos ojos de ese tono, se llame como se llame.
2. La segunda razón es un poco más desconocida.
Taylor tenía dos filas de pestañas y no una como la mayoría de los mortales. Sus biógrafos cuentan cómo el médico informó a sus padres de que su hija tenía "una mutación", aunque a su madre no le pareció nada alarmante. Normal.
Su amigo el actor Roddy McDowall se preguntaría después "¿Quién más tiene doble pestañas que una chica que ha nacido absolutamente para la gran pantalla?".
También es sabida una anécdota que le ocurrió cuando tenía solo once años de edad y rodaba 'Lassie come home'. Un cámara le pidió que se quitara las pestañas postizas.
La niña Taylor se defendió con una frase maravillosa. "It isn't make up, it's me" (¡no es el maquillaje, soy yo!).
Me cuenta Benítez del Castillo que algo así es más común que los ojos "violetas", porque normalmente tenemos pestañas a distintas alturas, y aunque hay ocasiones en las que eso es un problema también existen personas en las que son más tupidas o poseen más pigmento y por eso parece que las tienen más negras.
Ya hay medicamentos para hacerlas crecer y oscurecerse a lo Taylor.
A la actriz le tocaron en la lotería genética dos papeletas por las que cualquiera de las que nos pasamos la vida probando sombras y máscaras de pestañas mataríamos.
A cambio también le tocó una salud extremadamente frágil.
Pasó decenas de veces por quirófano a lo largo de toda su vida. Aún así resistió más de lo que se pensaba: el obituario que ayer le dedicó The New York Times lo había dejado escrito alguien que murió en 2005.
Fue la comidilla periodística del día en Twitter, donde muchos se preguntaban cuántas necrológicas precocinadas se guardan los diarios en la nevera.
En el Times lo confesaron una vez hace cinco años: en su archivo guardaban unas 1.200.
Ser como una mujer . VICENTE VERDÚ
El principio capital del último marketing radica en que no será el mucho dinero, la inversión millonaria, la que, a través de la tabarra de vallas, pantallas o radios, haga triunfar un mensaje sino, ante todo, su capacidad de contagio.
Las instituciones han perdido crédito y la acreditación ha pasado al amigo
Al contrario de la cultura vigente en la vieja sociedad de masas que aconsejaba lanzar el máximo de octavillas sobre la máxima multitud, lo importante es hoy inocular un eslogan en uno, dos o tres individuos característicos para que ellos, por su cuenta, lo vayan inoculando a todos los demás.
Este es el principio epidemiológico de las redes sociales, el éxito de Twitter con 200 millones de usuarios o el de Facebook con 5.000 millones de amigos, casi toda la humanidad.
No es ya la agencia publicitaria la que se comportará como agente directo y acaso secreto. La agencia de marketing funciona actualmente como un delicado laboratorio que sintetiza el virus inteligente -el hecho pegajoso o llamativo- capaz de crear la suficiente sensación en unas personas para que de uno a otro se llegue al resto de la población.
La sentencia es parecida a los enlaces de tú-a-tú. Al yo-y-tú explosivo que ya registran casi todos los aspectos de la cultura presentes.
Las novelas o las películas, los champús, las zapatillas o los libros, logran el éxito por este sistema que sustituye la cultura de la publicidad de masas por el boca a boca individual.
Pero ¿cómo lograrlo?, ¿cómo hacer que una persona o unos pocos difundan un mensaje convincente y fertilizante, se trate de una pulsera magnética o de la moda de cerrar candados echando la llave al río en señal de amor?
Efectivamente, la creatividad carece de recetas seguras pero dentro de unas semanas aparecerá un libro de Antonio Núñez, licenciado en Administración de Empresas y MBA por ESADE Business School, que lo explica prácticamente todo.
El libro lleva por extravagante título La estrategia del pingüino en alusión a la capacidad de contagio que un componente de la manada tiene sobre el comportamiento de los demás.
¿Un comportamiento imitativo a la manera de los monos? Claro que no.
Lo significativo de esta propagación no es el efecto imitación, sino la pulsión de confianza.
Todas las instituciones, periodismo incluido, han perdido crédito y la acreditación ha pasado al amigo.
Facebook vuelve a ser el ejemplo perfecto. Los miles de millones de personas que habitan en Facebook no han acudido en manada, sino de mano en mano.
Una mano enlaza otra mano y se teje una red que con su probada fortaleza determina las opiniones políticas y las agitaciones callejeras, las tendencias culturales y sus consecuencias en el vestido, los vídeos y las vidas.
El interés cunde de persona a persona y esto explica también, en términos generales, los triunfos de las novelas sin ficción, las biografías y las autobiografías, los programas del corazón, "los españoles por el mundo" y, en general, los productos culturales que recrean hechos ocurridos y personajes verdaderos.
El otro de la relación, amigo o conocido, es un reflejo del yo, y su historia una versión de la nuestra, incluso agrandada o retorcida.
Las historias venden tanto mejor cuanto más íntimas y personales se ofrecen. Como consecuencia, los mejores profesionales del marketing han pasado de ser grandes cazadores de mercados a sensibles catadores de amor.
En las agencias de marketing ser femenino crea prestigio y aumenta el sueldo.
Porque ser o sentir como una mujer permite entender con mayor facilidad la importancia de las relaciones humanas, la empatía de unas u otras propuestas, el decisivo valor actual de la conexión afectiva por encima de la varonil idea de la independencia.
Las instituciones han perdido crédito y la acreditación ha pasado al amigo
Al contrario de la cultura vigente en la vieja sociedad de masas que aconsejaba lanzar el máximo de octavillas sobre la máxima multitud, lo importante es hoy inocular un eslogan en uno, dos o tres individuos característicos para que ellos, por su cuenta, lo vayan inoculando a todos los demás.
Este es el principio epidemiológico de las redes sociales, el éxito de Twitter con 200 millones de usuarios o el de Facebook con 5.000 millones de amigos, casi toda la humanidad.
No es ya la agencia publicitaria la que se comportará como agente directo y acaso secreto. La agencia de marketing funciona actualmente como un delicado laboratorio que sintetiza el virus inteligente -el hecho pegajoso o llamativo- capaz de crear la suficiente sensación en unas personas para que de uno a otro se llegue al resto de la población.
La sentencia es parecida a los enlaces de tú-a-tú. Al yo-y-tú explosivo que ya registran casi todos los aspectos de la cultura presentes.
Las novelas o las películas, los champús, las zapatillas o los libros, logran el éxito por este sistema que sustituye la cultura de la publicidad de masas por el boca a boca individual.
Pero ¿cómo lograrlo?, ¿cómo hacer que una persona o unos pocos difundan un mensaje convincente y fertilizante, se trate de una pulsera magnética o de la moda de cerrar candados echando la llave al río en señal de amor?
Efectivamente, la creatividad carece de recetas seguras pero dentro de unas semanas aparecerá un libro de Antonio Núñez, licenciado en Administración de Empresas y MBA por ESADE Business School, que lo explica prácticamente todo.
El libro lleva por extravagante título La estrategia del pingüino en alusión a la capacidad de contagio que un componente de la manada tiene sobre el comportamiento de los demás.
¿Un comportamiento imitativo a la manera de los monos? Claro que no.
Lo significativo de esta propagación no es el efecto imitación, sino la pulsión de confianza.
Todas las instituciones, periodismo incluido, han perdido crédito y la acreditación ha pasado al amigo.
Facebook vuelve a ser el ejemplo perfecto. Los miles de millones de personas que habitan en Facebook no han acudido en manada, sino de mano en mano.
Una mano enlaza otra mano y se teje una red que con su probada fortaleza determina las opiniones políticas y las agitaciones callejeras, las tendencias culturales y sus consecuencias en el vestido, los vídeos y las vidas.
El interés cunde de persona a persona y esto explica también, en términos generales, los triunfos de las novelas sin ficción, las biografías y las autobiografías, los programas del corazón, "los españoles por el mundo" y, en general, los productos culturales que recrean hechos ocurridos y personajes verdaderos.
El otro de la relación, amigo o conocido, es un reflejo del yo, y su historia una versión de la nuestra, incluso agrandada o retorcida.
Las historias venden tanto mejor cuanto más íntimas y personales se ofrecen. Como consecuencia, los mejores profesionales del marketing han pasado de ser grandes cazadores de mercados a sensibles catadores de amor.
En las agencias de marketing ser femenino crea prestigio y aumenta el sueldo.
Porque ser o sentir como una mujer permite entender con mayor facilidad la importancia de las relaciones humanas, la empatía de unas u otras propuestas, el decisivo valor actual de la conexión afectiva por encima de la varonil idea de la independencia.
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