Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

23 mar 2011

Cat On A Hot Tin Roof

«Quizá nos hayamos querido demasiado... Recen por nosotros», reconoció Taylor.

«El amor y la furia» retrata la intensa (y destructiva) historia de amor entre Elizabeth Taylor y Richard Burton.
«Es una amante que te vuelve loco, es tímida, ingeniosa, no se deja engañar, es una actriz brillante, bella hasta extremos que superan los sueños de la pornografía, pueder ser arrogante y obstinada, es clemente y cariñosa... tolera mis imposibilidades y borracheras, es un dolor de estómago cuando estoy lejos de ella, ¡y me quiere! Y yo la querré hasta que me muera».
Así se expresaba Richard Burton a finales de 1968 en las páginas de su diario sobre quien fue su gran amor, Elizabeth Taylor.
Con ella contrajo matrimonio en dos ocasiones, y se divorció en otras tantas.
Pero sin lugar a dudas nunca dejó de amarla.


La historia de esta gran pasión ha sido recogida en el libro «El amor y la furia» (Lumen), traducción al castellano de «Furious Love», escrito por Sam Kashner, colaborador de la revista «Vanity Fair», y Nancy Schoenberger, poeta y biógrafa, y para el que han contado con la colaboración de la propia Elizabeth Taylor.
Su viuda ha permitido el acceso a los diarios de Burton, y la actriz a parte de la correspondencia que mantuvieron.

Dick y Liz, el escándalo

Se conocieron a principios de los años cincuenta.
Entonces la actriz tenía poco más de veinte años y ya iba por su segundo matrimonio.
 Una década después coincidieron en el costosísimo rodaje de «Cleopatra» y ya no se separaron.
 Nacía así el mayor escándalo mediático de la Historia del cine (se les conocía con el sobrenombre de Dick y Liz), pero también una de sus más glamurosas historias de amor. «Los dioses me van a castigar eternamente por haber recibido el fuego e intentar apagarlo. El fuego, por supuesto, eres tú», escribía Burton.

El escándalo no era nuevo para Taylor.
Ya la habían acusado de robarle el marido a su mejor amiga amiga Debbie Reynolds.
 Pero en esta ocasión, la atracción entre el actor galés, al que consideraban el sucesor de Lawrence Olivier, y la actriz inglesa, que había crecido bajo los focos de Hollywood, fue irrefrenable y duradero, aunque intermitente. «Desde pequeña he creído que estaba predestinada; y si es verdad, mi destino era sin duda Richard Burton».

Con la decadencia de sus carreras llegó también el ocaso de su amor, un amor macerado en litros y litros de alcohol, inflamado por sus múltiples peleas (la pareja se convirtió en una parodia de sí misma de la que dejaron constancia en cintas como «¿Quién teme a Virginia Woolf?»).

No pudieron separar sus almas, pero intentaron mantenerse alejados físicamente refugiándose en nuevos matrimonios.
Enlaces que fueron utilizados, en el caso de Burton, para sobrevivir a una relación demasiado intensa y autodestructiva; y en el de Taylor, quién sabe si para demostrarle que también podía rehacer su vida lejos de él.... «Te echaré de menos con pasión y un pesar desaforado», le dijo Burton.
No podían vivir juntos, pero tampoco separados.
«Quizá nos hayamos querido demasiado... Recen por nosotros», reconoció Taylor.

A finales del verano de 1984, Burton participaría en un altercado que se saldaría con una hemorragia cerebral que acabaría con su vida.
Días antes había hablado por teléfono con Taylor, quien se despediría con un profético «adiós, amor». Poco después del entierro, la actriz recibirá una última carta del actor, con un mensaje final...
Elizabeth todavía guarda la carta al lado de su cama.

Ella había sobrevivido a todos sus amigos

Elizabeth Taylor, adiós a la reina de Hollywood de los ojos violetaElizabeth Taylor ha fallecido hoy a los 79 años de edad, en Los Ángeles, tras un vida intensa entregada al cine. La vida de la la última reina de Hollywood ha estado marcada por su pasión a los hombres y las joyas, y marcada por una pésima salud que no supo seguir su ritmo.

Elizabeth Taylor, adiós a la reina de Hollywood de los ojos violetaElizabeth Taylor ha fallecido hoy a los 79 años de edad, en Los Ángeles, tras un vida intensa entregada al cine.
 La vida de la la última reina de Hollywood ha estado marcada por su pasión a los hombres y las joyas, y marcada por una pésima salud que no supo seguir su ritmo.




Ganadora de dos Óscar por sus papeles en 'Una mujer marcada' (1960) y '¿Quién teme a Virginia Woolf?' (1966), así como de una estatuilla honorífica por su labores humanitarias (1993), Elizabeth Taylor protagonizó más de 50 películas, algunas tan conocidas como 'Mujercitas' (1949), 'La gata sobre el tejado de zinc' (1958) o 'Cleopatra' (1963).




Temperamental, carismática y rebelde, Elizabeth Taylor debutó en plena edad dorada de Hollywood y se casó en ocho ocasiones, dos de ellas con el actor Richard Burton, su gran amor junto con su tercer marido, el productor Michael Todd, según admitió la artista. La chica de los ojos violeta tuvo además cuatro hijos.



Elizabeth Rosemond Taylor, Liz Taylor, nació el 27 de febrero de 1932 en Hampstead (Londres), donde vivió hasta los siete años, cuando sus padres, de origen estadounidense, decidieron instalarse en California (EEUU) ante el inminente inicio de la II Guerra Mundial.




Su vocación artística le vino por parte materna. Su madre había sido actriz teatral, mientras que de su padre heredó su amor por el arte.



Elizabeth Taylor, una ávida coleccionista de joyas Taylor atesoró durante su vida una gran colección de suntuosas joyas entre las que destacan un diamante de 33,19 quilates que perteneció a la mujer de un colaborador de los nazis, otro que fue propiedad de la esposa favorita del emperador indio Shah-Jahan, en cuya memoria mandó erigir el célebre Taj Mahal y la popular perla Peregrina.



Elizabeth Taylor dió sus primeros pasos en el cine con 10 años, en el filme 'There's One Born Every Minute' (1942), que fue seguido por 'La cadena invisible' (1943) y dos películas más antes de saltar al estrellato con 'Fuego de juventud' (1944), un pedestal del que ya no se bajaría.



Después llegaría 'Mujercitas' (1949) y ya en los 50, títulos como 'Gigante' (1956), en el que compartiría cartel con Rock Hudson y el mítico James Dean, 'El árbol de la vida' (1957) con su amigo Montgomery Clift o ''La gata sobre el tejado de zinc'(1958) junto a Paul Newman, dos filmes que le valdrían a Elizabeth Taylor sus primeras nominaciones.



La tercera llegó con 'De repente el último verano' (1959), un año antes de que diese inicio la década de gloria de Elizabeth Taylor, en la que se coronaría como la reina de Hollywood, gracias en parte a películas como 'Cleopatra' en la que llegó a cobrar un millón de dólares, el mayor sueldo de la historia por entonces.




Elizabeth Taylor fue merecedora de dis Óscar en los 60 En los 60 Elizabeth Taylor recibió dos estatuillas, se casó con Richard Burton por primera vez, el que sería su matrimonio más duradero (12 años) y estrenó 14 películas como 'La mujer indomable' (1967), antes de que su luz comenzase a apagarse en el firmamento del cine.



Conocida por su diminutivo, 'Liz' fue considerada una de las mujeres más bellas de su tiempo y de sus famosos ojos 'violeta' su marido Burton llegaría a decir que eran «tan sexy que equivalían a pornografía».



A partir de los 70 comenzaría poco a poco su declive, forzado en gran medida por sus serios problemas de salud, una cruz que arrastró durante toda su carrera, si bien su última película sería en 1994, 'Los picapiedra'.



Elizabeth Taylor pasó una treintena de veces por quirófano Elizabeth Taylor, que fue nombrada Dama del Imperio Británico por la Reina de Inglaterra en 2000, pasó por quirófano al menos en treinta ocasiones y no por razones estéticas.



Dolencias en la espalda, cuello, piernas, diversas fracturas, dos sustituciones de cadera, un tumor cerebral benigno o un tratamiento contra el cáncer de piel fueron algunos de sus achaques.



Elizabeth Taylor , que también se sometió a una cura de desintoxicación de alcohol y pastillas, reconoció que se vio al borde de la muerte en varias ocasiones, especialmente por neumonía o por una arritmia cardíaca.



Sus últimos años redujo mucho sus apariciones en público, siempre en su silla de ruedas debido a una osteoporosis, pero Elizabeth Taylor mantuvo su actividad como líder de campañas contra el sida, desde el fallecimiento de su amigo Rock Hudson.