Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

22 mar 2011

Carmen Balcells resucita al autor maldito Aliocha Coll

JUAN CRUZ -
Es una maga. Carmen Caffarel dijo ayer en el Instituto Cervantes que Carmen Balcells es "la mamá grande" de los escritores.
Pero pudo decir también que la agente literaria más poderosa de la literatura española es además una maga capaz de resucitar de las cavernas de la desmemoria la figura de un escritor raro, maldito incluso, que se suicidó en 1990.




El escritor se llamaba Aliocha Coll; pocos lo recuerdan ya, porque fue de obra singular y efímera, conoció en vida tan solo dos libros publicados.
Acosado por una vida que no le gustaba, abrumado por el amor pero también por la extrañeza de seguir viviendo, se suicidó cuando tenía 42 años. Nació en 1948.



Desde ayer, algunos retazos de su pasión literaria se guardan en una caja fuerte de la sede del Instituto Cervantes. Balcells, instada por Caffarel a unirse a grandes de la cultura, como Caballero Bonald, Berlanga o Marsé, optó por donar textos de Coll. Acudió al Cervantes rodeada de los parientes de Coll; en sus manos tenía la única obra narrativa que el escritor vio editada en vida, Vitam Securi Saecula, que publicó en 1982 la Alfaguara que dirigía Jaime Salinas.



En la caja número 1.569, que es donde ha quedado guardado lo que llevó con tanto celo la agente literaria, hay traducciones que hizo Aliocha de Malraux y Shakespeare. Estas cajas se abren, por deseo de sus donantes, al cabo de decenios. Pero el contenido de lo que dejó Carmen Balcells se sabrá dentro de un año. ¿Por qué? Se sabrá dentro de un año.



"Los amores no cuentan"

Tenía en sus manos también Carmen Balcells un texto dramático, Títeres, que Aliocha Coll hizo con dibujos del amor de su vida, la pintora Lysiane Luong, la hija de un gran cocinero chino a la que Coll encontró en París cuando terminaba los estudios de medicina.
 Títeres fue publicado por la propia Balcells en 1984.



"Los amores no cuentan, pero se puede morir de amor", dijo Carmen Balcells antes de hablar de Coll, de su vida, del misterio feraz de su literatura.
 Sus amigos de entonces, según recoge Javier Marías, que lo conoció y lo distinguió con un afecto literario y personal mutuo, decían que antes de quitarse la vida "se hallaba eufórico, pese a que su situación personal no era fácil en los últimos años, circundado por la enfermedad, las de sus parientes y la de alguien muy próximo".
Murió y entró en la nebulosa de la mitología de aquellos autores que necesitaban (y necesitan), dijo la Balcells, del impulso que tuvo alguien como James Joyce, cuya literatura extraña solo se abrió paso gracias a la generosidad de los lectores.



A ellos apeló ahora su agente.
Su testamento literario se conocerá en 12 meses.
Mientras tanto ella ha dejado flotando, otra vez, la presencia extraña de este autor extraordinario (en el sentido literal de la palabra) que, como recuerda Marías, fue un gran traductor de Marlowe y viajaba en avión leyendo a Ovidio en latín.
Ahora Carmen Balcells ha hecho, en el subsuelo del Cervantes, el milagro de ponerlo otra vez en el mapa de los escritores raros.

Vuelve El Circo del Sol más teatral que nunca

'Corteo', el nuevo espectáculo que llega a Madrid el próximo 4 de abril, se inspira en la muerte de un clown y presenta a un circo más humano y mágico .
Mezclar diversión, espectáculo y delicadeza con la palabra muerte no es algo que se pueda considerar convencional.
 Precisamente eso es lo que propone Le Cirque du Soleil en Corteo, el nuevo espectáculo que la mayor compañía circense del mundo trae a España.
Se trata de una maravillosa coctelera en la que conviven, como si fueran amigos de toda la vida, conceptos como la comedia del arte, los universos de David Lynch y Federico Fellini, las pinturas de Pablo Picasso, el carnaval de Nueva Orleáns, las mejores óperas barrocas, el teatro dentro del teatro, las pinturas de René Magritte y los laberintos de algunos cuentos de Jorge Luis Borges...
Pero Corteo supone también una ruptura en el concepto artístico habitual de los espectáculos del circo del sol.
En esta ocasión el gran chapiteau no se convierte en un hábitat estrambótico y marciano habitado por seres fantásticos creados a base de vestuarios y maquillajes excesivos como los de espectáculos como Alegría, Saltimbanco o Quidam.
No.
En Corteo ese mundo está habitado por hombres de carne y hueso que se transforman en inverosímiles y sorprendentes por llevar hasta el extremo de la muerte su inquebrantable compromiso con el arte, la comedia y, en última instancia, el circo.






'Corteo', el nuevo espectáculo del Cirque du Soleil, llega a Madrid

FOTOS - - 21-03-2011

Más teatral. Corteo se inspira en el teatro barroco europeo en lugar de los seres fantásticos a los que nos tiene acostumbrado el Cirque du Soleil-


A finales de febrero, la elegante carpa blanca del Cirque du Soleil es uno de los mejores lugares para refugiarse de los once grados bajo cero que castigan Viena.
El emporio circense ha invitado a un grupo de periodistas a una de las representaciones de este nuevo espectáculo que se estrenará en Madrid el próximo 4 de abril y, de paso, para mostrarle una vez más al público español cómo se habita en una de las seis microciudades ambulantes que El circo del sol tiene repartidas por todo el mundo (Además de Viena otras carpas se alzan en tres ciudades de Estados Unidos, Japón y Taipei). Nada más entrar en el gran chapiteau comienza la sorpresa.
 Ahora el escenario no está exento y a la vista del público como es costumbre en los espectáculos de esta compañía.
Al sentarse en la butaca para ver Corteo parece que se va a presenciar una representación en la ópera de la capital austriaca o que como por arte de magia a uno le hubiera metido dentro del Amadeus de Milos Forman.
 Un enorme telón de 17,6 metros de ancho y 12 de alto y dos cortinas de estilo italiano esconden la escena mientras ristras de bombillas amarillas y candelabros en el suelo transmiten la sensación de que el patio de butacas estuviera iluminado por cientos de velas.



Fue una visita a la exposición "The Great Parade: Portrait of the Artist as Clown" en la Galería Nacional de Canadá la que inspiró a Jean Rabasse a pintar en acuarela una procesión festiva influenciado por la obra de artistas como Picasso, Tiepolo, Pelez o Knight e inspirado en una enorme pintura de Adolphe Willette que decoró el Chat Noir en Montmatre.
Y en ese enorme lienzo está dibujado un resumen de lo que más tarde se verá en Corteo: ángeles, clowns, músicos, bailarinas, tutús, malabaristas, trompas, trombones y equilibristas en un desfile que quisiera traspasar el escenario.



Cuando se apagan las luces comienzan dos horas que bombardean la retina del espectador con potentísimas imágenes, equilibrios imposibles y demostraciones de fuerza y destreza envueltas en una atmósfera evocadora.
 Camas que vuelan, clowns que atraviesan la escena cabeza abajo haciendo funambulismo cargados con candelabros, zapatos de payaso que caminan solos...



"Mediante la yuxtaposición de lo grande con lo pequeño, lo ridículo con lo trágico y la magia de la perfección con el encanto de la imperfección, el espectáculo pone de manifiesto la fuerza y la fragilidad del payaso, así como su sabiduría y su bondad, para ilustrar la porción de humanidad que se encuentra dentro de cada uno de nosotros", así definen los propios responsables del circo este espectáculo creado Daniele Finzi Pasca que a su vez cree que "Corteo está inspirado en la muerte y el funeral de un payaso, y se basa en la figura de un payaso de un pasado lejano, antes de la existencia del circo...
Una época en la que los payasos no eran los estereotipos que conocemos ahora, sino personajes mucho más complejos.
El espectáculo se sitúa en un nivel extraño entre el cielo y la tierra, donde los dioses y los humanos pueden interactuar por medio del circo".



Sentados en dos butacas de las gradas vacías del gran chapiteau a la mañana siguiente de haber visto el espectáculo, Mauro Mozzani y Victorino Lujan, dos de los actores que participan en Corteo charlan con los periodistas.
Monazzi da vida al clown muerto. Comenzará tumbado en su cama para acometer una regresión a toda su vida salpicada por números del malabarismo, acrobacias aéreas, ejercicios gimnásticos de atletas en barra fija, camas elásticas, contorsionistas y equilibristas. Mauro Mozzani tiene su propia compañía teatral en Piacenza a la que bautizó con el nombre de uno de los espectáculos de El Tricicle, Manicomics "Ya había trabajado antes con Daniele, hice con él una coproducción titulada Bruta, canalla, la solitudine.
La idea del muerto ya estaba en esta producción del 2000. Fue después, cuando me propuso venir a trabajar aquí. Creo que soy uno de los pocos artistas que no han hecho audiciones para trabajar con esta enorme compañía -la mafia italiana- (ríe a carcajadas).
Hicimos un trabajo muy centrado en la creatividad y de dirección teatral ya que mi papel es muy teatral y lineal.
No interpreto un clown muy exagerado", asegura Mozzani que pasa 6 meses en Italia con su compañía y otros 6 girando con el circo del sol. Cuando no está, tiene que ser sustituido por otro actor.



Su figura será el hilo conductor del espectáculo acompañado de otros muchos personajes como el del clown gigante interpretado por el argentino Victorino Luján que es literalmente un descomunal actor de 2,8 metros de altura y un peso que "forma parte del secreto del sumario". Luján no lo tuvo tan fácil para convertirse en parte del elenco de este espectáculo. "Es una historia un poco larga. Había ido en Buenos Aires a un espectáculo de clown.
Estaba allí sentado en una butaca y dos reclutadores de artistas del Cirque du Soleil se interesaron por mí, por mi estatura y mis dimensiones corporales. Me preguntaron si sabía lo que era el Cirque du Soleil y les dije que de nombre sí, pero que nunca había tenido la oportunidad de ver nada.
Estudiaba canto lírico en aquella época y al día siguiente en la clase de mi maestra me hicieron el primer casting. Filmaron todo y luego lo enviaron a Montreal.
Eso ocurrió en el año 1998. En el 2000, el circo mandó una delegación a Buenos Aires para hacer otra audición.
 Fui pasando etapas y pruebas, pero finalmente me dijeron que no había sobrepasado las pruebas, y que ya se hacían una idea clara de lo que podía hacer.
Lo tomé un poco como una frustración porque no pude llegar hasta el fin.
En 2004 me pidieron más vídeos, más material; en 2005 más material todavía...
Lo estaba preparando cuando recibí una llamada en la que me decían si estaba dispuesto a viajar a Montreal para la creación de un nuevo espectáculo. Esa es más o menos la historia", recuerda Luján.


¿Cómo se han enfrentado estos dos artistas a un espectáculo que en principio trata sobre la muerte? "Es cierto que trata de la muerte.
En la primera versión que vi cuando empecé a trabajar, me planteaba ciertas dudas... ¿Eso cómo se hace? Pero finalmente después de estos años trabajando en este espectáculo me he dado cuenta de que más que hablar de la muerte es una especie de celebración de la vida, de rescatar los valores y la diversidad y todos los tonos diferentes que una persona puede encontrar en su vida", asegura Luján.



El actor que interpreta al clown muerto lo deja claro: "Algunos espectáculos del Cirque du Soleil pueden calificarse como un poco fríos, esteticistas...
 Pero en Corteo, nosotros vamos a tocar algo en los espectadores.
Es como una obra de un artesano. Esta creo que es la diferencia entre este y otros espectáculos.
 No es abstracto, es concreto. Es humano. Terrenal. Mágico. Cercano".

Tango dance to Leonard Cohen

La novela ha sido empujada a los márgenes de la sociedad"

XIV Premio Alfaguara JUAN GABRIEL VÁSQUEZ Escritor

Mirada lejana depositada en el fondo de unos estantes; cabellos obligados a ir lentamente hacia atrás, hacia una trastienda de donde parecen salir también las meditadas respuestas; breves sorbos de cola sin azúcar.
Así afrontaba ayer en Barcelona Juan Gabriel Vásquez (Bogotá, 1973) las primeras ajetreadas horas tras saberse ganador del XIV Premio Alfaguara de Novela con El ruido de las cosas al caer, que aparecerá en mayo.
Jersey y americana oscuros, sin prisas, a la antigua usanza; exactamente igual que entiende la función de la novela.






Retrato de la generación del miedo


Intérprete de las tinieblas


Un verso envidiable como aperitivo


El fervor de Juan Gabriel Vásquez


Fragmento del 'El ruido de las cosas al caer', de Juan Gabriel Vásquez



"Creo que el destino de alguien que no existe puede decir mucho de nosotros"

Pregunta. Tercera novela suya tras las ya elogiadas Los informantes e Historia secreta de Costaguana y un premio de esta magnitud. Trayectoria intensa...



Respuesta. Bueno, tercera novela oficial. Tengo otras dos que hice cuando tenía 23 y 25 años en Colombia, pero las eliminé.



P. ¿Y eso? ¿Cuáles son?



R. Prefiero no decirlo. Eran novelas de aprendizaje; quiero que nadie las recuerde.



P. ¿Puede pedir eso un escritor? ¿Tiene derecho sobre eso?



R. No sé; en cualquier caso me gustaría que me dejaran olvidar esa parte de mi pasado. Me tomo ese derecho.



P. ¿Qué ruido hacen las cosas al caer?



R. Eso está vinculado al personaje que conoce el protagonista, expresidiario, en cuya vida ha habido muchos aviones que han caído accidentalmente.
Son casos reales.
Luego el título tiene una densidad metafórica, claro: cómo cae la vida de la gente, sus proyectos familiares y todo en un país dominado por la droga y su mundo de terror como era Colombia.



P. La novela arranca con la caza del hipopótamo que huyó del zoológico que intento montarse el capo de la droga Pablo Escobar.



R. Es uno de los momentos en los que nació en mí la novela: estando en Barcelona me enteré del episodio y me percaté de que con él cerraba una etapa de mi vida, dejaba de preocuparme por si alguien se retrasaba 10 minutos en una cita, un periodo de convivir con el miedo y la angustia, de saber dónde estaban todas las cabinas de teléfonos para, por si estallaba una bomba, llamar en seguida a casa para decir que estaba vivo.
Mi generación es contemporánea al estallido del tráfico de drogas. Hemos compartido generación con este negocio: ¿qué implica eso, cómo se crece acostumbrado al miedo, con esa sensación del falso control sobre tu vida..? Eso se plantea el protagonista, cuando mira a su mujer y a su hija...



P. Pero usted hace ya 13 años que marchó de Colombia.



R. Sí, sí, pero ha sido como volver a la casa que abandonaste para cerrar una puerta que habías dejado abierta; también ha influido que me he casado y he tenido dos hijas. Lo de los hijos es, entre otras cosas, descubrir una gama de miedos desconocidos.



P. Esta novela vuelve a ser un motivo para responder preguntas sobre la vida.



R. Sí, sigo viendo la novela como la mejor herramienta para entender el mundo, para iluminar zonas oscuras de la vida aunque sé que eso no está hoy en el centro de la literatura ni del mundo.



P. ¿A pesar de haber recibido un premio como este?



R. Sí. La novela ha sido empujada a los márgenes de la sociedad y la atención mediática que recibe no es proporcional: se suele dirigir a obras o aspectos que no tienen nada importante que decirnos sobre quiénes somos y por qué estamos como estamos. Poco a poco, la comprensión del mundo ha dejado de ser verbal...



P. Su propuesta no es la que sigue la mayoría de su generación. ¿Se siente solo?



R. Tanto como solo..., pero sí tengo vínculos más claros con los escritores de la década anterior, los de los sesenta... Sí, más cerca de Javier Cercas o Alan Pauls que de otros; de los míos, quizá con Mathias Enard.
Su Zona es ya una de las grandes novelas de mi generación... Soy un anacronismo; me quedo con Conrad, como puente entre Flaubert y Joyce; aún creo en el lenguaje despegado de la dictadura de la imagen demasiado viva hoy.
Y tengo fe en los personajes, seres con muchas aristas, sin ese descreimiento moderno de hoy.
Creo a ciegas que el destino individual de alguien que no existe puede decirnos mucho sobre nosotros.



P. Bella razón de la novela...



R. Esa teoría seguro que es motivo de risa, cuando lo lean, en otras escuelas literarias actuales. ¿Sueno a abuelo cansado?