Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

5 mar 2011

La ciudad de los palacios

Un libro atraviesa la historia arquitectónica y social de Madrid recorriendo el paseo de la Castellana de arriba abajo - La mitad de sus mansiones han desaparecido .
Cuenta el señor Iván Moreno, el IX conde de los Andes, que su abuelo (Francisco de Asís Moreno y de Herrera, marqués de la Eliseda, 1909-1978) compró el palacio por cinco pesetas.
Se lo vendió su amigo, Antonio Primo de Rivera, a principios de los años treinta. Hoy es el Instituto de la Juventud (Injuve), en la calle del Marqués de Riscal, 26 con el número 27 del paseo de la Castellana.
En uno de sus despachos se constituyó la Falange Española y en 1933 fue sede de este partido hasta que su precursor, José Antonio (el ausente), fue fusilado el 20 de noviembre de 1936 en Alicante. Después, tras expropiarlo el Gobierno de la República, se convirtió en checa de la CNT.








En los años treinta la Castellana era un símbolo de esplendor

Cuenta Esperanza Fagalde Luca de Tena que desde el palacio de su familia, ubicado en el 32 de la Castellana y ya tristemente desaparecido, así como desde el edificio vecino del diario Abc, fundado por su abuelo Torcuato Luca de Tena y Álvarez Osorio (marqués de Luca de Tena), su familia y los periodistas podían vaticinar los cambios de Gobierno con solo asomarse a balcones y ventanas.
La razón es que, enfrente, estaba el palacio del conde de Romanones (presidente del Congreso y del Senado con los Gobiernos liberales, que era cojo): "Si tendían sus pantalones del frac o del chaqué (con una pierna más corta que la otra) o las casacas es que habría algún importante movimiento en el Gobierno".
Pero además, el palacio de Luca de Tena, que compró el marqués para su hija en 1923 (y madre de Esperanza Fagalde) con motivo de su boda, pudo cambiar la historia de nuestro país. Hubo allí una cena la noche del 13 de julio de 1936 a la que estaba invitado el diputado José Calvo-Sotelo.
Al parecer este se excusó diciendo que se encontraba indispuesto y no fue. Aquella madrugada sería arrestado por los guardias de asalto y varios militantes socialistas y horas más tarde asesinado, siendo su muerte el detonante del golpe de estado y de la posterior Guerra Civil.
 Si hubiese ido a cenar al palacio, el rumbo de la historia habría sido otro.



Decía Pío Baroja que media historia de la España contemporánea puede decirse escrita dentro de los muros de los palacios de Madrid.
Y quizá muchas de las grandes piezas que hoy cuelgan de las paredes de los más importantes museos de la capital o reposan en las estanterías de sus bibliotecas o se venden a precio de oro en las tiendas del Rastro sean la herencia de muchas de esas mansiones desaparecidas en un 50%, según los historiadores.



Baroja, en un artículo publicado en el periódico La Nación de Buenos Aires el 22 de julio de 1940, que hoy recoge a modo de prólogo el magnífico libro del profesor Ignacio González-Varas (Los palacios de la Castellana. Historia, arquitectura y sociedad.
Editado por Turner), recordaba lo que era sentarse en el paseo de Coches a principios del siglo XX: "un verdadero recreo ante aquel desfile brillante de últimas horas de la tarde en que la gente colmaba su entusiasmo al paso de bellezas de aquel tiempo, tales como la marquesa de Casa Torres, la duquesa de Fernán Núñez, etcétera".



Paseo del Prado, paseo de Recoletos y paseo de la Castellana, tres nombres para una misma calle, la arteria que divide Madrid de norte a sur, que fue urbanizada en el siglo XVIII (con Felipe II) quitándole protagonismo a la calle de Alcalá (eje este-oeste) y que, según recuerda González-Varas, fue el lugar por el que discurrió el desaparecido arroyo de la fuente de la Castellana, rodeado de prados y zonas de esparcimiento para los antiguos madrileños. La vía se ha convertido con los años en el muestrario de la arquitectura madrileña, a pesar de las muchas desapariciones.



González-Varas recoge en este libro-homenaje más de 60 palacios que perfilaban los márgenes del paseo de la Castellana y delimitaban la pirámide aristocrática de la capital, cargada de títulos nobiliarios y nombres propios de linajes con muchas íes griegas. "Aproximadamente la mitad ya no existen, bien porque fueron demolidos, bien porque sufrieron las consecuencias de la guerra o bien porque sucumbieron a la especulación inmobiliaria".
Hay palacios de los que solo nos quedan los nombres de las calles (como el del marqués de Casa Riera, junto al Círculo de Bellas Artes) y sus leyendas.
"Se cuenta que en sus jardines murieron un hombre atravesado por una espada y una misteriosa y bella mujer vestida de blanco.
El marqués mandó entonces plantar un ciprés y juró que mientras no se secase ese árbol, el jardín permanecería abandonado y el palacio deshabitado, maldición que hizo jurar también a sus descendientes.
 Desde 1917, y según proyectó el prolífico arquitecto Antonio Palacios (Palacio de Comunicaciones, Instituto Cervantes...), el Círculo de Bellas Artes reposa en parte de ese jardín".



El libro de González-Varas es un minucioso y riguroso recorrido histórico-arquitectónico, una mirada al pasado urbanístico, un intento de explicar de dónde venimos y adónde vamos los habitantes de Madrid desde su eje.
"Ya existía un interés por el Ayuntamiento de hacer un libro de este tipo", cuenta el autor. "La importancia que tuvo esta tipología de edificaciones en la consideración de Madrid como Villa y Corte.
 El paseo de la Castellana merecía este homenaje, este intento de recuperar un poco la identidad perdida que nos lleva a una memoria relativamente reciente", explica González-Varas.



En los años treinta la Castellana era un símbolo de esplendor. Un paseo de carruajes y un lugar donde dejarse ver, casi una pasarela de época.
Después, con la República y la guerra, dejó de estar bien visto ese tipo de vida que en algunos casos como en el palacete de Medinaceli (antiguamente en la plaza de las Cortes, 7, donde ahora se eleva el hotel Palace) requería hasta 50 sirvientes y los aristócratas dejaron de lado el exhibicionismo y cambiaron el tipo de vida.
Esa circunstancia casi emocional junto a la tentación de especular con unos solares revalorizados por el hecho de que aquel paseo comenzaba a verse como símbolo de la modernidad de la capital, hicieron sucumbir a aproximadamente la mitad de estos palacios. Ya en los años setenta, la política cambió y muchos organismos, atraídos por el prestigio de esas palaciegas construcciones, comenzaron a comprarlas y a convertirlas en su propia sede (banco Santander, Bankinter, Mapfre, Ministerio del Interior...).
Hoy en Madrid solo está habitado como tal el palacio de Liria, de la duquesa de Alba en la calle de la Princesa, según la investigación realizada por González-Varas.



El resultado es un paseo de la Castellana como el que vemos hoy y que sigue su tendencia originaria: crecer hacia el norte.

Estará uno sensible, o será que a uno ya no le importa expresar la ternura

Estará uno sensible, o será que a uno ya no le importa expresar la ternura, cuando el otro se la merece; o el tiempo que fue se la merece.


Mudo después de la semana en París, mudo a los pies de marzo -marzo: todas las nubes; marzo: todo el mar consigo-, recibo este mensaje:

"Y me acuerdo de ti en una tarde lejana en la Plaza Real. Te acercaste a mí que estaba sentado en una banca, te sentaste y te quedaste dormido sobre mi hombro izquierdo. Nunca antes nos habíamos visto. Más tarde te vi con M. y con E. y P. Pero esa ya es otra historia. Ahora te escribo desde los 3.500 metros sobre el nivel del mar (...) Hace gracia haber sobrevivido a tantas borracheras para encontrarnos en esta playa de internet. Un abrazo."

El mensaje es de V. H. Ya por entonces jugaba con el síndrome de Korsakoff, el que desarrolla y lleva hasta las últimas consecuencias el personaje de Madame. En pocas palabras: la inmemoria que busca por no revivir los horrores que uno no recuerda, la ficción que despliega para tratar de rellenar la laguna en la memoria, la llaga.

Pero ahora las palabras de Vladimir Herrera me conmueven y me revisten de ternura por aquel desamparo del dormir sobre su hombro, y hacen que de pronto me acuerde de otra escena similar en el Astoria, hora primera de la tarde, la pequeña maleta de tela negra a los pies de la mesa en la que hablaban Enrique y Cristina, quizá Carlos, a lo mejor Jose y David..., mi osadía de sonámbulo de sentarme a lado de unos desconocidos, mi mudez mirando hacia la ventana que daba a la calle París...

Sí, fueron muchas las horas de miradas enhiestas con V. H., de labios callados, de vasos y más vasos

el Astoria, en el desaparecido Bikini, en el Roble... En realidad, hablábamos tan poco, o con los sobre entendido y mal entendidos del alcohol, que hubo distancia y hasta un amanecer violento entre nosotros.

Y sin embargo... Míralo ahora, al príncipe de Cuzco, que me hace hablar. Poco, porque los Enrique, Paula y Myra que él nombra pertenecen a otra vida, y sólo con esta última he podido sostener un ligero hilo con el que a veces respiramos en el presente. Cuando yo no estoy seguro ni siquiera de seguir en una vida.
;e gusta encontrar tus escritos desilvanados, pero maravillosamente expresado todo, me recuerdas antes, poco antes de irme a Barcelona, una época que parecía que ya no me quería ir, pero eso debe ocurrir ante lo desconocido, nuestro amigo Carlos, tenía un bugatti, no sé que habrá hecho con él y yo iba como isadora Duncan, con cuidado de que el pañuelo no me extrangulara, quizás sea el tiempo de nostalgia, no por haber sido más feliz antes, ahora voy con una Harley y me siento Marianne la exnovia de Mcke Jagger in il temore.
Pero tu tb fuiste, y muchos más, tuvimos que irnos y ser excedente de población por mucho que Pujol dijera que erámos catalanes, siempre fuimos Canarios en Catalunya, una isla en esa estupenda ciudad.
 

 
 

4 mar 2011

Un pirata informático usurpa la cuenta de Twitter del actor Ashton Kutcher

El 'hacker' robó su cuenta el miércoles, aunque el marido de Demi Moore ha conseguido recuperarla hoy .
."Ashton, te han tomado el pelo (punked, escrito Punk'd, en referencia a un programa de bromas presentado por el actor).
Esta cuenta no es segura. Tío, ¿dónde está mi SSL (Secure Sockets Layer, un protocolo de seguridad)?". El miércoles el actor y presentador estadounidense Ashton Kutcher, marido de la también actriz Demi Moore, encontró este mensaje en su cuenta de Twitter. Su perfil había sido usurpada mientras él asistía a unas charlas sobre tecnología e innovación, a las que precisamente asistía el fundador de Microsoft, Bill Gates.




Los famosos convierten el mundo 2.0 en su paraíso

Twitter logra que Demi Moore perdone

Ashton Kutcher 'tuitea' el aterrizaje de emergencia de su avión

El escaparate de Twitter engancha a los famosos


La intención del pirata informático era llamar la atención sobre la falta de seguridad en Internet.
Tras desatar una lluvia de protestas en la web, escribió otro mensaje en la cuenta de Kutcher: "P.D: Esto va para los jóvenes protestantes de todo el mundo que creen que no merecen que se 'hackeen' sus cuentas de Facebook y Twitter."



El marido de Moore ha conseguido recuperado la cuenta hoy, dos días después del robo. El actor ha escrito en su perfil: "Prestigio para el listo pero no hay nada que un poco de diplomacia no pueda arreglar. @plusk [en referencia a su nombre de usuario en la red social] ha vuelto a la silla de montar".



El actor es uno de los 'twiteros' más populares del mundo, con algo más de 6,4 millones de seguidores.
 A su cuenta ha subido todo tipo de contenidos, desde mensajes a sus fans, pasando por información profesional, hasta fotografías sobre su vida privada.
Ha escrito más de 6.500 twits.

Falla el lanzamiento del satélite 'Glory'

El artilugio de la NASA iba a estudiar factores clave del cambio climático .
. .Pocos minutos después del despegue del cohete Taurus desde Callifornia, hoy a las 11.09 hora peninsular, con el nuevo satélite de la NASA Glory alojado en la parte superior, los responsables del lanzamiento han declarado una situación de fallo.
Los expertos analizan el percance, pero según los datos recibidos, el director de la operación de despegue, Omar Baez, ha anunciado que no se había separado el cono del cohete que protege al satélite durante el lanzamiento.
 Así, el sobrepeso ha impedido al Glory alcanzar la órbita prevista.
 Hace dos años, en febrero de 2009, un mismo tipo de cohete, un Taurus XL de la empresa privada Orbital Science Corporation, perdió otro satélite del programa de investigación del clima de la NASA, el Orbiting Carbon Observatory (OCO), porque la parte superior del lanzador no se separó, impidiendo que se liberara el satélite para que este alcanzara su posición correcta en órbita.
 El OCO se destruyó.




Fracasa una de las misiones más innovadoras de la NASA



El lanzamiento del Glory ha sufrido varios problemas técnicos, incluso en el intento del pasado 23 de febrero se paró 15 minutos antes del despegue desde la base de Vandenberg (California), de la Fuerza Aérea de EE UU.



El Glory, con un coste de 424 millones de dólares (más de 300 millones de euros), es un satélite de poco más de 500 kilos, dos metros de altura y 1,4 de ancho.
Tenía que situarse en órbita a 705 kilómetros de altura sobre la superficie terrestre y desde esa posición, con sus dos instrumentos científicos, iba a estudiar las variaciones en la radiación solar sobre el planeta y el efecto de los aerosoles, partículas en suspensión en la atmósfera terrestre que tienen un importante efecto sobre el clima.
El plan era tomar datos para conocer con detalle el balance energético, es decir, la radiación que entra y que sale en el sistema terrestre.