La actriz y cantante entabló divertidos diálogos con amigos y gentes de la cultura .
"Esto no es un homenaje, ni un aniversario, ni un cumpleaños, es sólo un encuentro de amor con María Dolores Pradera, con la gente que la quiere".
Fue lo primero que dijo Concha García Campoy presentadora, junto a Luis Alegre, del acto que el Instituto Cervantes celebró anoche bajo el nombre de María Dolores Pradera la voz de las dos orillas, en torno al cual se reunieron gentes del mundo de la cultura para arropar a la cantante y actriz y charlar animadamente con ella.
Pradera a lo largo de la noche escuchó palabras de admiración y cariño y múltiples anécdotas con las que todos los espectadores rieron abiertamente.
Porque si algo se destacó en todo momento por parte de los presentes, y ella lo hizo patente en varias ocasiones, fue el finísimo humor y la inteligente ironía de esta mujer que, tal y como comento Carmen Cafarell, directora del Instituto Cervantes, representa mejor que nadie "los cantes de las dos orillas", a lo que añadió dirigiéndose a la Pradera (como la llaman desde siempre los de su oficio): "Has cogido nuestro folklore y te lo has llevado al otro lado del Atlántico y lo de allí lo has traído, siempre con la elegancia irrepetible de quien desde muy joven, y desde aquellos años en que soñar era tan necesario, empezó a regalarnos canciones nacidas en todos los rincones de los países de habla hispana".
También el acto contó con la presencia de Ángeles González-Sinde, la ministra de Cultura, en el mismo momento en el que se votaba la ley Sinde en el Congreso, quien hizo una divertida referencia a la prohibición de fumar en el escenario: ¿Acaso no ven que hay una diferencia entre la representación de la vida y la vida...., María Dolores, desde pequeña quiso ser otra y representar aún más la vida mediante otra forma de arte más abstracta, ya que como actriz sabía que la emoción reside en las cuerdas vocales, así que hizo de su voz su casa".
Unos la hablaron desde la distancia física, que no emocional, como el cineasta Fernando Trueba y los cantantes Miguel Bosé, Raphael y Sabina.
Otros sí pudieron asistir y participar.
La noche no fue ni larga ni tediosa.
Como en algún momento se comentó que le había pasado a la gala de los Premios Goya, aunque Pradera aportó una solución para que los galardonados no se eternicen con dedicatorias familiares cargándose la gala: "Los premiados deben ser del orfelinato".
No lo eran los que subieron al escenario para hablar de ella, con ella, y como todos sospecharon salió a la palestra su único marido, el actor y director Fernando Fernán-Gómez y una vez m?s volvió a dejar claro que ya no se acuerda porqué se separó de él y repitió la famosa frase que la actriz Ana Belén le recordó: "El caso es que si sé que le llevo pidiendo que me devuelva el rosario de mi madre un montón de años y esta es la hora que no me lo ha devuelto".
Y ella aguantó sin dejar que la emoción la dominase: "porque hoy me he maquillado y me han puesto rímel" ante tanto cariño y admiración llegado de mano de amigos como las actrices Concha Velasco, quien se vengó de sus intervenciones en los Goya "hablando todo lo que quiera", cosa que hizo ante la algarabía de todos, Elena Fernán-Gomez (su hija) y María Barranco, los periodistas Iñaki Gabilondo, Juan Cruz y Javier Rioyo, quien confesó que su padre toda la vida engañó a su madre con ella, y él mismo con quien ha podido, a lo que Pradera contestó: "¡Pues no he notado nada todos estos años!. También intervinieron el cineasta José Luis García Sánchez y los cantantes Rosa León, Amaya Uranga, Ana Belén, Víctor Manuel San José, Soledad Giménez y Carmen París quien dio un giro a la noche cantando a capella con la Pradera.
Junto a ellas se sumaron las otras cantantes que se encontraban entre el público, que aplaudió a rabiar, sobre todo a la que a todas luces era homenajeada y cuando esta se lanzó con temas que pusieron a los espectadores en pie, entre ellos el cuarteto de músicos que ahora acompaña a la cantante: "He cambiado a los mellizos por cuatrillizos" y también el poeta Tomás Segovia, los actores Álvaro de Luna y Elena Anaya, el escritor Boris Yzaguirre y el cineasta Pedro Olea, entre otros muchos rostros conocidos, todos ellos calificados como "amigos de la Pradera ganados a lo largo de toda una vida".
16 feb 2011
Halladas dos películas que los nazis rodaron en 3D
Las cintas, encontradas por el director de cine Philippe Mora, están en el archivo federal de Alemania .
Dos películas en 3D, rodadas antes de la Segunda Guerra Mundial en Alemania para el Ministerio de la Propaganda de Joseph Goebbels, han sido encontradas en Berlín por el director australiano Philippe Mora.
El hallazgo ha tenido lugar en el archivo federal alemán donde yacían olvidadas hace décadas. Con esta noticia impresa en la portada de una edición especial del Variety se ha despertado esta mañana la Berlinale.
Se trata de dos filmes de 30 minutos cada uno, de contenido propagandístico y realizados bajo comisión del Ministerio de la Propaganda.
Monólogo de Garzón y una admirable película iraní
Farhadi recoge una gran ovación en la Berlinale
Isabel Coixet defiende en Berlín al juez Baltasar Garzón
Philippe Mora no es nuevo en este género de descubrimientos: con su primera película Swastika, de 1973, también de temática nazi, ya destapó material inedito.
Se trató entonces de una serie de grabaciones de color realizadas por Eva Braun, con una cámara 16 mm en los Alpes de Bavaria, en la localidad de Obersalzberg.
Ahora se trataría, según explica el mismo Mora en una entrevista con Variety, de dos películas de la de 30 minutos, en blanco y negro, realizadas en 1936. "Las películas están rodadas en 35 milímetros, aparentemente con un prisma colocado frente a dos lentes", dice el director a la revista.
Mora está en la Berlinale porque se encuentra en la fase de promoción de su último proyecto un biopic en 3D acerca de Salvador Dalí y en el que actuarán Alan Cumming y Judy Davis.
El hallazgo de las presuntas películas en 3D (el archivo federal no ha confirmado la noticia todavía), tuvo lugar en el ámbito de una investigación que Mora está haciendo para el documental How the Third Reich was recorded acerca el uso distorsionado de la imagen para influenciar la opinión pública en la época Nazi en Alemania.
"Fueron realizadas por un estudio independiente para el Ministerio de la Propaganda de Goebbles, y etiquetadas como raum films es decir, películas del espacio.
Quizás esta fue la razón por la que nadie se dio cuenta nunca de que eran en 3D", añade el director.
Una de las películas está rodada en el curso de una fiesta de carnaval y está titulada como "tan real que casi lo puedes tocar".
Entre las imágenes hay unos primeros planos de bratwürst, salchichas alemanas, que se queman en una barbacoa; la otra Seis chicas en un weekend, sería la filmación de un fin de semana de algunas estrellas de los estudios UFA.
El descubrimiento demostraría que los nazis se habían adelantado algunas décadas a Hollywood, donde las primeras grabaciones con rudimentos de tecnología 3D fueron realizadas en los años 50, y sin embargo, lograron el éxito de gran distribución sólo en los últimos años.
"Los nazis estaban obsesionados con grabarlo todo, y todas las imágenes estaban controladas. Esto formaba parte de cómo lograron el control del país y sus gente".
El director, quien espera utilizar este material para su documental, dice estar convencido de que hay más grabaciones de este tipo olvidadas en los archivos.
Dos películas en 3D, rodadas antes de la Segunda Guerra Mundial en Alemania para el Ministerio de la Propaganda de Joseph Goebbels, han sido encontradas en Berlín por el director australiano Philippe Mora.
El hallazgo ha tenido lugar en el archivo federal alemán donde yacían olvidadas hace décadas. Con esta noticia impresa en la portada de una edición especial del Variety se ha despertado esta mañana la Berlinale.
Se trata de dos filmes de 30 minutos cada uno, de contenido propagandístico y realizados bajo comisión del Ministerio de la Propaganda.
Monólogo de Garzón y una admirable película iraní
Farhadi recoge una gran ovación en la Berlinale
Isabel Coixet defiende en Berlín al juez Baltasar Garzón
Philippe Mora no es nuevo en este género de descubrimientos: con su primera película Swastika, de 1973, también de temática nazi, ya destapó material inedito.
Se trató entonces de una serie de grabaciones de color realizadas por Eva Braun, con una cámara 16 mm en los Alpes de Bavaria, en la localidad de Obersalzberg.
Ahora se trataría, según explica el mismo Mora en una entrevista con Variety, de dos películas de la de 30 minutos, en blanco y negro, realizadas en 1936. "Las películas están rodadas en 35 milímetros, aparentemente con un prisma colocado frente a dos lentes", dice el director a la revista.
Mora está en la Berlinale porque se encuentra en la fase de promoción de su último proyecto un biopic en 3D acerca de Salvador Dalí y en el que actuarán Alan Cumming y Judy Davis.
El hallazgo de las presuntas películas en 3D (el archivo federal no ha confirmado la noticia todavía), tuvo lugar en el ámbito de una investigación que Mora está haciendo para el documental How the Third Reich was recorded acerca el uso distorsionado de la imagen para influenciar la opinión pública en la época Nazi en Alemania.
"Fueron realizadas por un estudio independiente para el Ministerio de la Propaganda de Goebbles, y etiquetadas como raum films es decir, películas del espacio.
Quizás esta fue la razón por la que nadie se dio cuenta nunca de que eran en 3D", añade el director.
Una de las películas está rodada en el curso de una fiesta de carnaval y está titulada como "tan real que casi lo puedes tocar".
Entre las imágenes hay unos primeros planos de bratwürst, salchichas alemanas, que se queman en una barbacoa; la otra Seis chicas en un weekend, sería la filmación de un fin de semana de algunas estrellas de los estudios UFA.
El descubrimiento demostraría que los nazis se habían adelantado algunas décadas a Hollywood, donde las primeras grabaciones con rudimentos de tecnología 3D fueron realizadas en los años 50, y sin embargo, lograron el éxito de gran distribución sólo en los últimos años.
"Los nazis estaban obsesionados con grabarlo todo, y todas las imágenes estaban controladas. Esto formaba parte de cómo lograron el control del país y sus gente".
El director, quien espera utilizar este material para su documental, dice estar convencido de que hay más grabaciones de este tipo olvidadas en los archivos.
ELVIRA LINDO Abucheos
Hay un actor español que dentro de poco se presentará de esmoquin en la gala de los Oscar.
La ideología, contra lo que se suele creer en España, no se lleva ni en la ropa ni en las formas.
Alguien que "sabe estar" no es de derechas ni de izquierdas, es, simplemente, más educado.
En los países en los que el cine forma parte intrínseca de la cultura popular eso se entiende perfectamente.
Lo entienden los integrantes del gremio.
Saben que no solo se hablará de los premios, también de los vestidos, las joyas, las miradas, la simpatía o la falta de elegancia.
Es así. En Hollywood como en Cannes.
En el libro Recordando a Kate, la Hepburn cuenta cómo durante años se negaba a ir a la ceremonia.
De vieja confesó, sin rastro de autocomplacencia, todas las rarezas que la habían acompañado en su carrera, incluida la de despreciar un premio que estaba deseando recibir.
Negarse a una fiesta entre compañeros es como despotricar contra las cenas navideñas, una pose cansina.
Los artistas se visten de gala y el público disfruta de esta especie de Hola en movimiento. No hay más. Es el escaparate de una industria y de un trabajo colectivo.
En España hay ahora muchas razones para salir a la calle.
Cuatro millones y medio de razones, y de parados.
Y un porcentaje elevadísimo de paro juvenil.
Cabe preguntarse dónde está el dique que contiene una situación tan crítica.
Sin embargo, en los últimos tiempos la protesta está siendo monotemática: los artistas parecen haberse convertido en el chivo expiatorio de un resentimiento que encuentra ahí su vía de escape.
El actor abucheado asistirá a los Oscar. Es posible que allí le traten mejor.
¿Cuál ha sido su pecado en nuestro país?
Ninguno, el ejercicio legítimo de expresar su opinión.
Pero está claro que las formas en el debate público se han perdido.
Y no sabemos cuánto lo vamos a lamentar.
La ideología, contra lo que se suele creer en España, no se lleva ni en la ropa ni en las formas.
Alguien que "sabe estar" no es de derechas ni de izquierdas, es, simplemente, más educado.
En los países en los que el cine forma parte intrínseca de la cultura popular eso se entiende perfectamente.
Lo entienden los integrantes del gremio.
Saben que no solo se hablará de los premios, también de los vestidos, las joyas, las miradas, la simpatía o la falta de elegancia.
Es así. En Hollywood como en Cannes.
En el libro Recordando a Kate, la Hepburn cuenta cómo durante años se negaba a ir a la ceremonia.
De vieja confesó, sin rastro de autocomplacencia, todas las rarezas que la habían acompañado en su carrera, incluida la de despreciar un premio que estaba deseando recibir.
Negarse a una fiesta entre compañeros es como despotricar contra las cenas navideñas, una pose cansina.
Los artistas se visten de gala y el público disfruta de esta especie de Hola en movimiento. No hay más. Es el escaparate de una industria y de un trabajo colectivo.
En España hay ahora muchas razones para salir a la calle.
Cuatro millones y medio de razones, y de parados.
Y un porcentaje elevadísimo de paro juvenil.
Cabe preguntarse dónde está el dique que contiene una situación tan crítica.
Sin embargo, en los últimos tiempos la protesta está siendo monotemática: los artistas parecen haberse convertido en el chivo expiatorio de un resentimiento que encuentra ahí su vía de escape.
El actor abucheado asistirá a los Oscar. Es posible que allí le traten mejor.
¿Cuál ha sido su pecado en nuestro país?
Ninguno, el ejercicio legítimo de expresar su opinión.
Pero está claro que las formas en el debate público se han perdido.
Y no sabemos cuánto lo vamos a lamentar.
Daño . DAVID TRUEBA
Si ustedes quieren asomarse a los rigores de los medios de comunicación, esta semana no se aburrirán.
El domingo, el escritor Javier Cercas publicaba un artículo en EL PAÍS con el contundente título de Rico, al paredón.
Se refería a una crítica desatada del profesor Francisco Rico contra la ley antitabaco del Ministerio de Sanidad, que este terminaba con una declaración: "Yo no he fumado un cigarrillo en toda mi vida".
Algunos lectores, alertaron, por fotos, del profesor Rico fumando.
Al parecer, el profesor Rico es un fumador compulsivo y la frase final de su artículo era un guiño.
Para Cercas, la reacción a esa broma para íntimos había puesto de relieve el clima de intransigencia en el que se mueve hoy día la opinión pública.
La broma, tomada en serio, había dejado fuera de combate todas las argumentaciones del artículo y las reacciones se centraron en dar caza al mentiroso.
Como Cercas y Arcadi Espada andan enzarzados en una polémica sobre la verdad periodística y la verdad literaria, el segundo, quizá dándose por aludido o aprovechando una oportunidad de oro, publicó un artículo en El Mundo donde aseguraba que Cercas había sido detenido durante la redada de un prostíbulo en Arganzuela.
Según el artículo, el nombre de Cercas estaba siendo citado en tertulias televisivas y eso a Arcadi no le parecía bien.
Inmediatamente los periódicos digitales se hacían eco del artículo de Espada y expandían la noticia de la detención de Cercas.
Noticia falsa, pero que comenzó a dejar el reguero de mierda que cualquier acusación de este tipo genera.
Puede que la intención de Arcadi Espada fuera mantener una esgrima dialéctica sobre los artificios de la escritura, pero el trasvase de la batalla intelectual a las cloacas de la infamia suena a desmesurado.
Es como si para enseñar a un niño los peligros del fuego, quemamos a su profesora en mitad del aula.
No hay que olvidar que Rico se colocó de protagonista de la broma y la mentira.
Colocar a otro el fardo de la broma, inventarle una mentira, aunque sea con fines de pedagogía periodística, quizá es un atrevimiento que las ganas de hacer daño de los medios reciban con demasiada alegría.
No será tanto una contribución al humor como una oportunidad bien aprovechada para hacer daño al otro.
El domingo, el escritor Javier Cercas publicaba un artículo en EL PAÍS con el contundente título de Rico, al paredón.
Se refería a una crítica desatada del profesor Francisco Rico contra la ley antitabaco del Ministerio de Sanidad, que este terminaba con una declaración: "Yo no he fumado un cigarrillo en toda mi vida".
Algunos lectores, alertaron, por fotos, del profesor Rico fumando.
Al parecer, el profesor Rico es un fumador compulsivo y la frase final de su artículo era un guiño.
Para Cercas, la reacción a esa broma para íntimos había puesto de relieve el clima de intransigencia en el que se mueve hoy día la opinión pública.
La broma, tomada en serio, había dejado fuera de combate todas las argumentaciones del artículo y las reacciones se centraron en dar caza al mentiroso.
Como Cercas y Arcadi Espada andan enzarzados en una polémica sobre la verdad periodística y la verdad literaria, el segundo, quizá dándose por aludido o aprovechando una oportunidad de oro, publicó un artículo en El Mundo donde aseguraba que Cercas había sido detenido durante la redada de un prostíbulo en Arganzuela.
Según el artículo, el nombre de Cercas estaba siendo citado en tertulias televisivas y eso a Arcadi no le parecía bien.
Inmediatamente los periódicos digitales se hacían eco del artículo de Espada y expandían la noticia de la detención de Cercas.
Noticia falsa, pero que comenzó a dejar el reguero de mierda que cualquier acusación de este tipo genera.
Puede que la intención de Arcadi Espada fuera mantener una esgrima dialéctica sobre los artificios de la escritura, pero el trasvase de la batalla intelectual a las cloacas de la infamia suena a desmesurado.
Es como si para enseñar a un niño los peligros del fuego, quemamos a su profesora en mitad del aula.
No hay que olvidar que Rico se colocó de protagonista de la broma y la mentira.
Colocar a otro el fardo de la broma, inventarle una mentira, aunque sea con fines de pedagogía periodística, quizá es un atrevimiento que las ganas de hacer daño de los medios reciban con demasiada alegría.
No será tanto una contribución al humor como una oportunidad bien aprovechada para hacer daño al otro.
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