Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

3 feb 2011

Termina el Año del Tigre, empieza la estrategia para su supervivencia

Trece países se han comprometido a duplicar la población salvaje, de poco más de 3.000 ejemplares, en 10 años .
Las reservas del tigre en Asia pueden albergar más de 10.000 ejemplares salvajes, tres veces más que la población total estimada de este felino, indica un nuevo estudio de destacados científicos conservacionistas.
 Los requisitos son que las reservas se manejen como áreas a gran escala, en las que se protejan los lugares de cría, y que beneficien a las comunidades locales.




Datos del Fondo Mundial para la Naturaleza

Mapa elaborado por WWF de las zonas en las que habitaban los tigres y los reductos actuales de esta especie en peligro de extinción (áreas más oscuras).- WWF




Al final del Año del Tigre chino, la organización Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) se muestra ligeramente optimista sobre la situación del tigre en Asia, ante los avances en acuerdos internacionales conseguidos en el marco de la iniciativa para la conservación global de la especie que se puso en marcha en 2008.



"En medio de una crisis, es tentador poner los carromatos en círculo y proteger solo un número limitado de núcleos, pero podemos y debemos hacer más", ha dicho Eric Dinerstein, director científico del WWF y coautor del estudio.
 "Necesitamos parar la hemorragia, la caza del tigre y de sus presas en núcleos de reproducción, pero tenemos que ir mucho más allá y asegurar áreas más grandes para el tigre antes de que sea demasiado tarde".



La población de tigres salvajes se ha reducido a 3.200 ejemplares, frente a los 100.000 de hace un siglo, lo que los sitúa al borde de la extinción.
El comercio de productos derivados del felino es uno de los grandes peligros a los que se enfrenta.



El informe sobre la estrategia de conservación , publicado en la revista Conservation Letters, proporciona la primera evaluación del compromiso político de los 13 países en los que viven tigres de doblar la población para 2022.
Este compromiso, alentado por el Banco Mundial, se alcanzó en la cumbre sobre el tigre celebrada en San Petersburgo el pasado mes de noviembre, en la que participaron representantes de Bangladesh, Bután, Camboya, China, India, Indonesia, Laos, Malasia, Myanmar, Nepal, Rusia, Tailandia y Vietnam.



En el nuevo estudio se señala que las 20 áreas prioritarias de conservación, en las que existe la mayor probabilidad de que el tigre sobreviva a largo plazo, podrían albergar más de 10.500 ejemplares, incluyendo unas 3.400 hembras reproductivas.



"Mientras conservamos el tigre salvamos todas las plantas y animales que viven bajo el paraguas del tigre", dice John Seidensticker, del Instituto Smithsonian de Biología de la Conservación. Los expertos temen que las infraestructuras, como embalses, carreteras y minas, sean las mayores amenazas para esta estrategia, mientras que el turismo, la gestión de bosques en los corredores y cinturones protectores y la compraventa de carbono son oportunidades a aprovechar para la conservación.



Un ejemplo de reacción ante la situación desesperada de la especie, en el marco de los acuerdos internacionales es Nepal.
"Nepal se ha comprometido al objetivo de duplicar el número de tigres salvajes en nuestro país para 2022", dice Deepak Bohara, ministro nepalí de bosques y conservación del suelo.
"Este análisis muestra que se puede hacer, no sólo en Nepal, sino, si se hace bien con estudios y planificación cuidadoso, en todo el hábitat del tigre.
Es importante promocionar una cooperación regional para mantener corredores para el tigre entre las diferentes reservas", señala.



En 100 años los tigres han perdido el 83% de su territorio.
 Desde los años cuarenta, tres especies han sido cazadas hasta su total extinción: tigre del Caspio o persa (Panthera tigris virgata), de Bali (Panthera tigris balica) y de Java (Panthera tigris sondaica).
De otra especie más, el tigre de Xiamen, en China, tan sólo sobreviven unos 50 ejemplares en reservas y zoológicos.
El número de tigres en cautividad supera, solo en Estados Unidos, la población salvaje, con 5.000 ejemplares, muchos de ellos en manos privadas.

Canciones DAVID TRUEBA

Esta noche termina la primera temporada de No me la puedo sacar de la cabeza, programa de la tele catalana que ha recorrido la historia de 15 canciones, secretos de su composición y el contexto en el que salieron a la luz.
No todos los episodios han brillado a la misma altura, entre otras cosas porque no todas las canciones escondían el mismo peso referencial, pero la fórmula, importada del programa noruego Landeplagge, ha resultado tan entretenida como estimulante.
No sería raro que el formato viajara a otras cadenas nacionales, como sucedió con los encuentros de Miquel Calçada con catalanes por el mundo, que ha tenido fortuna con variantes regionales en todas las parrillas del país.





La canción elegida para cerrar temporada es Paraules d'amor, de Serrat, que se colocó número uno en las listas de 1966.
Todo un hito del pasado, pero que vista la incapacidad de España para asumir su plurilingüismo incluso en democracia, no deja de servir tanto de estímulo como de sombra vergonzante sobre nuestro presente.
Curiosamente, en unos pocos días, puede ganar el Goya una película hablada en catalán, Pa negre.
 Si aciertan los apostadores más enterados, el recorrido por el tiempo y el talento de Serrat será de lo más oportuno.



No me la puc treure del cap, así se titula en TV-3, está presentado por Roger de Gràcia, que responde bastante bien a la promesa de su apellido.
 A partir de temas de Sisa, Llach o de interpretaciones de Maria del Mar Bonet, se alumbra la materia de la que están hechas las canciones; aspectos técnicos y armónicos, que comentan músicos o se analizan con ligereza y humor, hasta las anécdotas sobre la composición de la letra, lanzamiento comercial y acogida de la gente.
La canción de tres minutos, junto al cine, ha sido la más hegemónica expresión de la cultura popular en el siglo pasado.
 Al día de hoy conserva un espacio privilegiado en la memoria emocional de la gente, uno podría peinar su vida con las canciones que le acompañaron.
Quizá su brevedad, contundencia y poder de evocación, sean la mejor pista de por dónde podría ir la expresión artística en los tiempos futuros, ahora que aún andamos demasiado concentrados en el suceso tecnológico, siempre anecdótico.

Resurrección

Resurrección

¿Que después de esta vida tengamos que despertarnos un día aquí



al estruendo terrible de trompetas y clarines?



Perdona, Dios, pero me consuelo



pensando que el principio de nuestra resurrección, la de todos los difuntos,



lo anunciará el simple canto de un gallo...



Entonces nos quedaremos aún tendidos un momento...



La primera en levantarse



será mamá... La oiremos



encender silenciosamente el fuego,



poner silenciosamente el agua sobre el fogón



y coger con sigilo del armario el molinillo de café.



Estaremos de nuevo en casa.



(Del libro Dolor. Traducción de Clara Janés)





Vuelve el ángel negro de Praga

Una monumental antología rescata a Vladimír Holan - El autor checo se recluyó en casa durante 30 años cuando el régimen comunista le prohibió publicar .
Vladimír Holan no creía en Dios, creía en los milagros; creía en el pueblo, no en los que se erigen en sus representantes exclusivos.
Fueron estos los que en 1948, el año en el que los comunistas tomaron el poder en Checoslovaquia, le prohibieron publicar sus poemas.
Acusado de "formalismo decadente", el poeta se encerró en su casa de Kampa, una de las islas del río Moldava a su paso por Praga.
Echó las cortinas y cambió sus horarios: dormía de día, vivía de noche. "Muro por muro", escribió.






"Para él todos los temas son grandes", dice Clara Janés, su traductora

La gran paradoja es que el veto llegaba justo después de que Holan aparcara el hermetismo de sus primeros libros -se había estrenado con Abanico en delirio en 1926, a los 21 años- en beneficio de una poesía de tintes sociales -"murió mi soledad"- surgida en 1938 a raíz de la ocupación nazi de Checoslovaquia. "El poeta y el artista digno de ese nombre", escribió en 1946, "cambia el mundo y lo crea de nuevo, sea con la fuerza de la humildad, sea con la fuerza de la rebelión".



Buena muestra de ese cambio de estilo es Soldados del ejército rojo (1947), publicado completo por primera vez en España.
Es también el caso de títulos como Avanzando y Miedo, escritos en la larga noche de la prohibición y hasta ahora traducidos fragmentariamente.
Esos tres libros, otros cinco también completos y una amplia muestra de dos más conforman el volumen La gruta de las palabras (Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores), casi 700 páginas traducidas por Clara Janés.



La selección de la poeta española se centra en los libros que Holan escribió en sus años de reclusión voluntaria.
 Algunos como Dolor, Una noche con Hamlet y Toscana -el favorito de su autor- forman parte ya de la historia de la gran poesía europea del siglo XX. Holan era "el mejor poeta" de su generación según su amigo Jaroslav Seifert, que recibió el Premio Nobel en 1984.
Para entonces, Holan, al que llamaba "ángel negro", llevaba cuatro años muerto.



Igual que el hermetismo juvenil aprendido de Mallarmé había dado paso a una poesía popular y narrativa -algunos poemas son verdaderos microrrelatos-, esta dio paso a una metafísica que consigue conjugar claridad y misterio.
 "Para Holan todos los temas son grandes", dice Clara Janés. De ahí que imagine a Hamlet como "un Mozart dado a la bebida" o prefiera el canto de un gallo a las trompetas celestiales para el día de la resurrección.



Cuando en 1980 salió de su casa con 75 años para morir en un hospital, Holan no había dejado aquellas cuatro paredes más que un puñado de veces.
Ni siquiera acudió a recoger los premios que empezaron a reconocer su obra cuando, a partir de 1963, la efímera revolución de terciopelo contribuyó a levantar el castigo a sus libros.
Todas las distancias de su vida las había recorrido cuando era un niño de seis años que caminaba cuatro kilómetros diarios para estudiar latín en un convento cercano a Podolí, el pueblo al que se había trasladado su familia desde Praga, la ciudad en la que había nacido en 1905.



"¿Por qué es pesado tu vuelo, / por qué se atrasa? / -He pasado quince años / hablando al muro / y ese muro lo arrastro yo solo / desde mi infierno / para que ahora / os lo diga todo...".
Eso dice el poema que abre Miedo, escrito el mismo año en que dejó de ser un autor prohibido.
Hablando contra el muro, Holan escribió cinco novelas que destruyó, 10 libros de poemas y multitud de traducciones de poetas como Baudelaire, Rilke o Góngora.



En España su nombre está ligado para siempre al de Clara Janés.
 Contra todos los consejos, la escritora barcelonesa consiguió romper el aislamiento del poeta checo en 1975.
 Ayer, en Madrid, recordó una vez más el episodio al que ella misma dedicó en 2005 el libro La voz de Ofelia (Siruela): "Llevaba seis años sin escribir un verso pero obsesionada con Hamlet cuando un amigo robó un libro, solo por el título, y me lo regaló.
Era Una noche por Hamlet en la traducción de Josef Forbelsky revisada por Guillermo Carnero. Lo había publicado Barral, que me dijo que desistiera de conocer a Holan.
Él había estado en Praga y no había querido recibirlo, tampoco a Gallimard.
Pero le mandé un poema y me respondió que podía visitarle".



Clara Janés entró en la casa de la isla de Kampa con un ramo de rosas que el huidizo anfitrión utilizó como parapeto.
 La siguiente visita tuvo lugar dos años después. Para entonces, Janés había aprendido checo.
Pudo así hablar con Vladimír Holan y traducir su obra.
También seguir sentándose en silencio junto a un hombre que decidió encerrarse para ser libre.