Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

23 ene 2011

BSO LA VIDA ES BELLA

Más allá de la vida

Clint Eastwood, de 81 años, sabe que los mineros chilenos atrapados el año pasado en la mina San José estuvieron cerca de morir.




Antes de entrar a la espaciosa habitación del Regency Hotel, en la lujosa Park Avenue neoyorquina, donde el director y actor hablará sobre las razones de su cambio de timón hacia un tema como la muerte en su nueva película ‘Más allá de la vida’, musita lo trágico que es estar enterrado vivo.
“Es horrible lo que esos hombres tuvieron que soportar”, dice.





Viste jeans, unas vistosas zapatillas deportivas y una camiseta.
En vivo y en directo su cara es más pequeña de lo que uno esperaría: sus ojos achinados, arrugas y su nariz respingada.
Todo recortado por un pronunciado mentón, caben en un reducido espacio.



Eastwood es atento y mira directo a los ojos. Su voz suena honda y lo rodea cierto aire de gravedad cuando aborda la posibilidad de morir. Como casi pasó con los mineros, como puede ocurrir en su propia rutina a su ya avanzada edad y como efectivamente sucede en su película número 31 como cineasta, ‘Más allá de la vida’ (‘Hereafter’), un drama que habla sobre la posibilidad de que haya vida después de la muerte.



Hay una secuencia gráfica en ese sentido. Como si esta escena estuviera sacada de una película de desastres y no del minimalista cine de Eastwood, al inicio de la cinta se ve cómo la cámara se inmiscuye en el desastre del tsunami de Tailandia.



fakeFCKRemove “Es interesante leer sobre gente que tiene la experiencia de morir y luego regresar a la vida.



La gente decía que yo era racista porque le disparé a un ladrón negro en Harry el sucio.”



ClintEastwood

Director y actor de cine

Comienza un temblor y pronto las calles del tranquilo balneario son azotadas por las aguas. La protagonista de ese segmento, Cécile de France, es golpeada por el feroz maremoto y se convierte en un cuerpo más llevado por la corriente. Y así ocurre, el personaje muere durante largos minutos hasta que resucita.



“Siempre es interesante leer sobre esa gente que tiene experiencias como morir por dos minutos y luego regresa a la vida”, opina Eastwood. Añade que parece que esas personas tienen una visión similar de las cosas.



¿Piensa mucho en la muerte? Varios de sus filmes tienen que ver con la vida y la muerte... “No creo que lo haga todos los días de mi vida, pero cuando empecé con el proyecto comencé a pensar en eso. Me gustó que la película tuviera que ver con la pérdida, en sentido romántico, de la vida o de un pariente muy cercano”.



Antes de ser un respetado director de cine, ganador del Oscar por ‘Los imperdonables’ (1992) y ‘Million dollar baby’ (2004), antes de ser ovacionado en Francia y reconocido como uno de los artistas clave del siglo XX, Eastwood primero fue limpiador de piscinas. Nacido en mayo de 1930 en una típica familia norteamericana, aprendió de parte de sus padres (Clinton Eastwood y Francesca Ruth) que la vida se hacía trabajando, trabajando y trabajando.



Eastwood tiene un rico mundo interior, pero el mundo se demoró en descubrirlo. Por lo menos durante los inicios de su carrera, repleta de balaceras y muertes, asesinatos y el repudio unánime de la crítica frente al ícono que inventó junto a Sergio Leone en la trilogía de spaghetti western (‘Por un puñado de dólares’, ‘Por unos dólares más’ y ‘El bueno, el malo y el feo’) y en especial debido al agente Harry Callahan en la saga ‘Harry el sucio’.



“Fascista”, “Repudiable”, “Puro cliché”, eran los comentarios de parte de la crítica estadounidense. Como él mismo diría más tarde: “La gente pensaba que yo era un fanático derechista, decía que yo incluso era racista porque le disparé a un ladrón de bancos negro. Ese filme (‘Harry el sucio’) les dio trabajo a cuatro actores negros. Nadie habla sobre ese aspecto que se dio en la película”.



Ese fue su primer escalón hacia la gloria, un paso sucio quizás si analizamos su obra entera, pero necesario para estar en el mapa.



Lograr figurar como un ícono del cine de acción de los años 60 y 70 no fue fácil. Le costó. Eastwood fue durante los años 50 un chico alto y delgado que buscaba su oportunidad como actor en los estudios Universal. Y lo consiguió. Estaba feliz porque había logrado su primer contrato como actor, ganaba 75 dólares a la semana y su primera película fue ‘Revenge of the creature’ (1954).



Su primera película como director fue ‘Obsesión mortal’ (1971). Un thriller sobre un DJ radial, Dave, interpretado por el propio Eastwood, quien es víctima de una fanática obsesiva y peligrosa. Es una ópera prima con la música y el jazz como protagonistas. Eastwood recuerda que tocaba cuando era un chico, entretenía a una pequeña cantidad de gente, pero nunca tuvo realmente una disciplina. “Si tuviera la oportunidad de ser músico lo haría”.



¿Componer la música de ‘Más allá de la vida’ fue especial para usted? “Sí, yo tenía una idea clara. Hay grandes compositores que puedes usar y que tienen más experiencia que yo, pero yo sabía lo que quería y lo que no.
Así que a veces es más fácil cuando la construyes tú mismo”.



El actor y director reconoce que entre dirigir y componer música escoge la primera de las dos disciplinas que se le ponen en la balanza. Y presuroso ofrece la explicación de por qué se inclina por ella.
“El director está envuelto en todos los aspectos de la película”.

Mas alla de la vida (Hereafter) - Tráiler HD en español

Más Alla de La vida Hereafter

Por Ricardo Silva Romero






La periodista francesa Marie LeLay (Cécile de France) muere y regresa a la vida con ganas de ser otra persona.


Tres personas que han rozado la muerte se cruzan en este drama dirigido por Clint Eastwood con su pulso de siempre.


Sábado 22 Enero 2011Título original: Hereafter


Año de estreno: 2010


Género: Drama


Dirección: Clint Eastwood


Guion: Peter Morgan

Actores: Matt Damon, Cécile de France, Frankie McLaren, George McLaren, Jay Mohr, Bryce Dallas Howard, Thierry Neuvic.


Siempre fue así. Pero hubo un momento, hacia comienzos de los noventa, en que fue evidente que las películas dirigidas por Clint Eastwood tienden a ser protagonizadas por personajes arrepentidos a los que el destino les concede la oportunidad de reparar su pasado.
El asesino William Munny, de Imperdonables (1992), respira mejor porque es capaz de decir "he matado todo lo que se mueva o se arrastre". El policía Sean Devine, de Río místico (2003), un día descubre que "la verdad es que seguimos siendo estos niños de 11 años, encerrados en un ático, que imaginan cómo habrían sido sus vidas si hubieran podido escapar". El viejo Walt Kowalski, de Gran Torino (2008), da un paso al frente cuando se oye a sí mismo diciendo "destrozamos adolescentes de 17 años en la guerra de Corea".



Los tres protagonistas de Más allá de la vida, el largometraje número 31 de Eastwood, tienen también un duelo por delante: la periodista francesa Marie LeLay no consigue ser la misma desde que estuvo a punto de morir; el niño inglés Marcus trata de lidiar con su madre drogadicta sin la ayuda de un hermano gemelo que acaba de ser atropellado; el trabajador norteamericano George Lonegan trata de escapar de un don -el solitario don de hablar con los espíritus- que nunca lo ha dejado vivir en paz.
 Tenemos, pues, tres estupendos personajes, torturados por los recuerdos y las voces, que encuentran en la muerte la clave para reconstruirse.
Y es fácil pensar que Más allá de la vida se trata de saber qué hacer, por fin, con uno mismo: como todas las películas que ha hecho Clint Eastwood.



Si las últimas diez películas del director formaran un libro de cuentos, si pensáramos, de Crimen verdadero (1999) a Invictus (2009), en los largometrajes dirigidos por Eastwood en la década pasada, seguro diríamos que Más allá de la vida no está entre los más brillantes (aceptaríamos, entre otras cosas, que las tres historias que se cruzan no son igual de buenas), pero tendríamos que reconocer que consigue reafirmar la mirada de un cineasta que en el fondo le ha dedicado su obra a pedirles perdón a los jóvenes por el estado de este mundo: preserva esa extraña atmósfera entre nostálgica y sombría, como de cuadro de Edward Hopper, que se va aclarando con el paso de las escenas; insiste en un estilo narrativo despojado de adornos, pero tan claro que resulta capaz de llevarnos al borde de la silla; encara con un realismo conmovedor un tema al que solo se atreven los géneros de siempre.



Más allá de la vida pisa los terrenos que pisan las películas de horror: ese escalofriante encuentro con la muerte que ha hecho taquilleras a producciones como Línea mortal o El sexto sentido.
Su logro principal es, sin embargo, acercarse al tema con vocación de drama, sin ánimo de asustar a nadie, sin efectismos. Es una obra menor, claro que sí, pero una obra menor de un maestro del cine.