Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

14 ene 2011

¿La muerte de Albert Camus fue un accidente?

¿La muerte de Albert Camus fue un accidente?





Hace cincuenta años que murió Albert Camus, un francés nacido en Argelia que roza la leyenda seguramente porque murió prematuramente (47 años). Nadie duda a estas alturas que Camus es uno de los grandes escritores del siglo XX, que lo vivió todo muy de prisa y muy profundamente, hasta el punto de haber sido uno de los Premios Nobel de Literatura más joven (44 años).



Su obra es incontestable, sea en la novela, la filosofía o el teatro, y estuvo en los grandes debates que hubo en Francia durante la guerra de independencia de Argelia y alrededor del marxismo, enfrentado a Sartre, en tiempos en que hasta el diálogo intelectual era una lucha sin cuartel.
 Si lo saco hoy a colación es porque medio siglo después de su muerte en un extraño accidente de tráfico, se oyen voces que dicen cada vez más alto lo que siempre se ha murmurado.
Desde 1960 se especuló -aunque pocos se han atrevido a manifestarlo con claridad- que Camus pudo ser víctima de un atentado, que alguien manipuló el coche en que murió (no conducía, como tampoco iba al volante James Dean en su accidente mortal), un magnífico y seguro automóvil que manejaba su amigo y editor Gallimard, por una carretara recta, amplia y a velocidad prudente.
 Ahora ya se dice a viva voz e incluso hay alguna novela que recrea esta hipótesis. Ignoro si esto es cierto, pero desde luego sí que eran enconados los odios entonces, y hablar de asesinato en este caso da escalofrio, porque la única arma que usaba Camus era la palabra.
Pero ya sabemos que cuando el pensamiento se opone a las rígidas ideas de quienes quieren imponerlas por la fuerza a los demás se corre peligro.
Y viendo cómo era aquella sociedad francesa tan libre y a la vez tan sectaria, cobra sentido la posibilidad de que la muerte de Albert Camus no fuese un accidente.

Emilio Gonzáles Déniz Sacado de Bardinia

Rubias o morenas, pero todas divas

El cabello de las mujeres en el cine sirve de hilo conductor a una peculiar y ambiciosa muestra en el museo de la cinemateca de París .
A nadie se le había ocurrido antes, y sin embargo, sobraba el material.
 De la sulfurosa morena Louise Brooks, a la sensual rubia platino Marilyn Monroe, sin olvidar la elegante melena pelirroja de Rita Haywroth inmortalizada en Gilda y el hipnotizante moño de Kim Novak en Vértigo, el cabello de las mujeres en el cine sirve de hilo conductor a una peculiar y ambiciosa muestra actualmente expuesta en el museo de la cinemateca de París.
Titulada Brune/Blonde, la exposición utiliza la eterna rivalidad entre la morena y la rubia como excusa para recorrer, de la mano de las grandes divas de la historia del cine, la representación del cabello femenino en el celuloide y en otras artes como la fotografía, la pintura e incluso la escultura.




La exposición se abre con el auge y caída de la dominación de la rubia.
 Retratada inicialmente como la buena mientras que el pelo oscuro se asociaba con el papel de vampiresa, a partir de los años 30 -coincidiendo con la generalización del tinte- la rubia asume sin complejos el papel de femme fatale relegando a la morena al ámbito doméstico. El modelo de la melena clara se impone entonces en Hollywood como el de la mujer por antonomasia, dejando a un lado la minoría afroamericana y latina.
La oposición rubia/morena y virtuosa/peligrosa se complica sin embargo con la visión de realizadores como Alfred Hitchock, que utiliza el color del cabello como un elemento a veces central de su intriga, y la utilización de pelucas en cantidad de cintas.



Más allá de esta dicotomía, -y sin olvidar a las pelirrojas, que irrumpen con fuerza con la llegada del technicolor-, omnipresente en todo el recorrido está el erotismo asociado al cabello femenino, retratado por fetichistas como Luis Buñuel y perfectamente reflejado en aquel plano de Belle de Jour en el que Catherine Deneuve se suelta lentamente el pelo. La muestra también explora la utilización del peinado como símbolo de rebelión en contra de las normas establecidas, como con el pelo a lo afro o el pelo entonces radicalmente corto y algo andrógino a lo Jean Seberg.



A los abundantes extractos cinematográficos expuestos se suman contadas pinturas en las que la melena femenina asumen el mismo protagonismo, que abarcan desde el siglo XIX hasta el arte pop, pasando por Pablo Picasso y Fernand Léger.
 A este diálogo se suman contadas piezas de escultura así como la fotografía, de la mano sobre todo de Man Ray, sin olvidar los retratos de las grandes estrellas, como la melena en movimiento de Sofia Loren captada por Richard Avron hasta una Kristin Scott Thomas que posa para Bettina Rheims retirando una peluca rubia.

La enésima resurrección de la marca Marilyn Monroe

Los derechos sobre su nombre y su imagen son adquiridos por una cantidad indeterminada por ABG y NECA, para tratar de exprimir al máximo el perfil de la rubia más célebre de la historia .
¿Qué mujer no ha tenido un momento Marilyn? Su exacerbada sensualidad, sus sinuosas formas, su rubio platino y sus labios rojos han marcado a varias generaciones y aún hoy, a la actriz fallecida hace casi cinco décadas sin pasar por el trance de envejecer, le salen clones a diario en todas partes del planeta.




Grandes iconos del 'pop art', a subasta en Nueva York



La marca Marilyn nunca perdió el fulgor de la juventud eterna de su dueña y con los años, esa imagen no sólo no se agota si no que sigue siendo una mina que aún podría generar más dinero del que su única gestora y heredera hasta hoy, Anna Strasberg, viuda de Lee Strasberg (profesor de interpretación de la actriz) haya podido acumular.



Los derechos sobre su nombre y su imagen acaban de ser adquiridos por una cantidad indeterminada por ABG (Authentic Brands Group LLC) y NECA, que se asocian con Anna Strasberg para tratar de exprimir al máximo el perfil de la rubia más célebre (y explotada) de la historia. ABG es un conglomerado dedicado a la gestión de derechos de propiedad que actualmente posee entre otras la marca Bob Marley y NECA es una empresa dedicada al merchandising que ha participado en la promoción de veinte de las películas más taquilleras de la historia.



"Marilyn Monroe se identifica en todo el mundo como la encarnación de la belleza y el glamour.
Su nombre y su imagen tienen un atractivo atemporal. Nos sentimos muy afortunados de ser los responsables del éxito a largo plazo de la marca Monroe" declaró hoy en un comunicado Jamie Salter, el presidente de ABG.



El negocio de las celebridades que pasaron a mejor vida generó en 2009 más de 2.250 millones de dólares solo en Estados Unidos, según datos de The Licensing Letter, una empresa dedicada al seguimiento de ese tipo de negocios.
El banco UBS utiliza a Steve McQueen en su última campaña publicitaria, el nombre de John Lennon está asociado a Citroen y a Montblanc, las guitarras Fender explotan con éxito su matrimonio con Jimi Hendrix a través de los conciertos Hendrix Experience, por no hablar de Elvis Presley, quizás la estrella caída mejor exprimida de la historia, que además de los cientos de productos surrealistas que llevan su rostro (hay hasta sacapuntas) y que copan los alrededores de su residencia Graceland, ahora tiene su propio espectáculo, Viva Elvis con Le Cirque du Soleil; pronto tendrá también un personaje en versión tebeo cortesía de Liquid Comics y máquinas tragaperras desde las que seducirá al jugador con su mirada.



"Hay muchísimos inversores que buscan comprar propiedades relacionadas con la industria del entretenimiento" aseguró a la agencia Bloomberg David Reeder, presidente de Greenlight, que representa a los herederos de Steve McQueen, Johnny Cash y Andy Warhol entre otros.



Entre las ideas que tiene ABG para sacarle jugo a la protagonista de Ellos las prefieren rubias y que Anna Strasberg ha definido en un comunicado como "audaces e imaginativas" está la creación de una línea de ropa interior de lujo, otra de cosméticos y otra de utensilios para la casa al estilo Martha Stewart. Además quieren lanzar un reality tv show titulado Who is the next face of Marilyn (¿Quién es la próxima cara de Marilyn?) con el que buscarán al rostro de hoy que se unirá a la nueva marca.



Y aunque a simple vista podría parecer difícil que una estrella de hace cincuenta años como Marilyn enganche a las audiencias más jóvenes que ya tienen su sobredosis de consumo de celebridades vivas en personajes como Lady Gaga o Scarlett Johansson, asociadas a ropa o perfumes, el siglo XXI no parece conocer barreras culturales y de edad, según Joel Weinshanker, de NECA: "Antes solía haber un muro entre un músico o un actor y sus fans.
Ya no", aseguró a la agencia Bloomberg, afirmando que las redes sociales han roto esa frontera y anunciando que muchos de sus esfuerzos irán a promocionar la marca Marilyn Monroe vía Facebook.
 No obstante, vistas las cifras - 335.000 seguidores de Marilyn frente a 26 millones de Lady Gaga- NECA tendrá que esforzarse por hacer realidad esa teoría.


Tan monjes y tan humanos

Existen profesiones en la vida que te inspiran tanto temor o antipatía, que tampoco deseas ver el tratamiento que le ofrecen las ficciones.
 Esa alergia puede ser caprichosa o en función del conocimiento real que te ha procurado tu experiencia con practicantes de esos oficios.
Hay excepciones. En mi caso, no habiendo tratado a gánsteres con pistola (de los otros sí, todos ellos legalizados, con notable proyección social y economía saneada) ni sintiéndome capaz de desvalijar bancos, siento debilidad por el género que protagonizan ellos.
 Pero, de entrada, no me apetece ver retratos de gente ataviada con sotanas (aunque lógicamente me conmuevan los inolvidables curas de Adiós, muchachos y Roma, ciudad abierta), incluidos los alegatos que denuncian su familiaridad con la doble moral y sus casi siempre impunes infamias. Sin embargo, no tengo prejuicios contra las películas de monjes. Ya sé que también son curas, pero tienen otro rollo. No moví el párpado en las tres horas de duración del extraordinario documental sobre cartujos El gran silencio. Y me fascina, cómo no, la atmósfera del convento medieval que recreó Umberto Eco en El nombre de la rosa y ver al gran Connery en la piel de Guillermo de Baskerville.




DE DIOSES Y HOMBRES

Dirección: Xavier Beauvois.



Intérpretes: Lambert Wilson, Michael Lonsdale, Olivier Rabourdin, Philippe Laudenbach, Jacques Herlin.



Género: drama. Francia, 2010.





De dioses y hombres está protagonizada por monjes que trágicamente no pertenecen a la ficción. Eran franceses, vivían en Argelia intentando estar en paz consigo mismos y con el mundo. Poseyendo poco o casi nada, ayudaban en todo lo que podían, material y espiritualmente, a la comunidad rural que rodeaba su convento. Sin ánimo de convertir a esa gente, por solidaridad, siendo fieles al espíritu de su religión. Fueron secuestrados en 1996, se los cargaron. No está absolutamente clara la identidad de sus asesinos, aunque todo apunta a que fue el GIA. En cualquier caso, estos personajes ejemplares fueron exterminados por la barbarie fundamentalista, el odio ciego al extranjero que practican los ortodoxos salvapatrias.



El director Xavier Beauvois cuenta admirablemente, con penetración psicológica y sencillez narrativa, la modélica relación de estos monjes católicos con su entorno musulmán, el mosqueo al intuir que pueden estar en el punto de mira de los talibanes, su muy humana condición negándose a aceptar el martirio, su miedo a quedarse en Argelia y la sensación de que estarán traicionando sus principios si huyen a Francia, sus contradicciones y su coraje, sus ganas de vivir y la sospecha de que se está acercando el horror, la profunda democracia a la hora de tomar decisiones.



Beauvois no hace trampas en esta fábula moral, no fuerza el sentimentalismo, nos hace entender profundamente la complejidad emocional y las dudas de este grupo amenazado por una situación límite, su espiritualidad y sus necesidades terrenales. Todo resulta creíble y turbado, incluido su reparto, en el que vuelve a deslumbrar el anciano Michael Lonsdale, uno de los mejores actores que ha dado el cine.
Y sales conmovido con la historia de estos religiosos. Palabra de agnóstico.