Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

10 sept 2010

AHORA QUÉ…


Y AHORA QUÉ…

Como látigos invisibles

Van azotándole la piel

Esas miradas inclementes

Que miran de reojo

Lo que no quieren ver

Porque saben que son látigos cobardes

Fustas que resurgieron del ayer

Destellos que se arrojan como sables

En ese cuerpo que ahora sabe, vulnerable

Perdido en el abismo más cruel

No hay posible rebelión en este instante

Relegaron las fuerzas del querer

En las entrañas de aquel hijo

Sangre de su sangre…

“Qué triste”, “qué denigrante”

¡Qué gran abuso de poder!

Son esos ojos de rencor y de ira

El anuncio abrasador qué como pira

Deja ese rastro de desolación.

¿Por qué, ahondas en la llaga?

¿Por qué, abres más y más la herida?

No te das cuenta qué fue inútil la batalla

Que solo te quedarán, regueros de agonía

Qué vas a llamarla; pero no estará

Tú, le diste muerte en vida

Y ahora, qué queda, sino lamentar.

Raquel Herrero

Els Segadors, himno de Cataluña, traducido

Ua No Hay Mujeres como las de antes






Divas de ayer, divas de hoy

¿Han resucita Marilyn Monroe y Audrey Hepburn? Lo que ocurre es que las reinas del Hollywood actual apuestan por peinados que recuerdan a ellas.

Hacer feliz al prójimo...


Hacer feliz al prójimo...


Hoy no me apetecía escribir de política o de repateo de tripas, que viene a ser lo que cada día se nos pone delante de nuestras narices, sino del otro, del que tenemos cerca, del prójimo, cercano o algo lejano,pero tan humano como nosotros, que siente y padece igual, que goza y sufre de la misma manera...
Estaba durmiendo y he sentido un poco de frío. Aquí ya sabéis que la madrugada no es igual que en las ciudades, sino que refresca como debe ser.
Pues bien, he estirado la mano intentando alcanzar la manta y he pensado en las personas que están cerca de nosotros, que nos cuidan, que dan todo lo que tienen por hacernos la vida más llevadera.
Son cientos de gestos, de donaciones en forma de hechos totalmente gratuitos, sin hora ni tiempo, sin precios ni desprecios, muy al contrario, plena generosidad.
Hacer feliz al prójimo es dar un poco de sí mismo, no es perder de sí mismo sino compartir el pan que se tiene.
No siempre es fácil. A veces nos cuesta porque el egoismo sale a flote, y otras veces ese prójimo no se deja dar lo que generosamente queremos darle.
Hacer feliz al prójimo no es menguar, sino crecer en felicidad.
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