Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

5 jul 2010

ALMUDENA GRANDES Moral


La crisis que vivimos no es solo económica. También es moral.
A esta afirmación de los firmantes de la carta de bienvenida a Benedicto XVI, añadiría yo otro adjetivo, aritmética, si no estuviera tan de acuerdo con ellos. Pero el ejercicio de prestidigitación mental imprescindible para aceptar que el número de desempleados esté hoy en las cifras más bajas desde junio de 1997, aunque haya 417.479 parados más que hace un año, me inquieta menos que los términos de aquella misiva.


Que los bancos que impusieron a los Estados la obligación de rescatarlos con dinero público, los chantajeen ahora con el mismo descaro, para obtener más beneficios bajo la amenaza de provocar una quiebra inminente, es, desde luego, inmoral.
Que tantos empresarios aprovechen la coyuntura para limpiar sus plantillas de engorrosos empleados indefinidos y sustituirlos por trabajadores en prácticas, no lo es menos.
Que los políticos declaren su respeto por el derecho a la huelga, mientras imponen servicios mínimos del 75%, es otra conducta inmoral, ni más ni menos que evadir capitales, promover redes corruptas, enriquecerse gracias a ellas, o incentivar el pánico de los inversores -toda una inmoralidad en sí mismos- para mejorar las expectativas electorales, y eso no es lo peor. Detrás de los números hay personas. Ignorarlas es la mayor inmoralidad de cuantas se cometen todos los días.

Sin embargo, ninguna de estas prácticas parece preocupar a quienes reducen, una vez más, la salud moral de la sociedad española al ámbito genital, decorosamente maquillado bajo el término relativismo.
El Bien, la Verdad y la Belleza, proclaman, son términos absolutos, y absolutamente suyos. Esto es más grave que los números del paro. Porque la crisis económica terminará algún día, pero su actitud seguirá dificultando la convivencia por los siglos de los siglos. Amén.

4 jul 2010

Huequitos de Sol: BSO Titanic

Huequitos de Sol: Por si tu pelo

Diana Navarro - Mira lo que te has perdio

El Mar va a por Tabaco de J.M Junco Ezquerra


CANCIÓN DEL MAR ISLEÑO
Hay días en los que el mar

va a la playa a por tabaco,

se viste, se pone guapo

y se lanza a navegar.


Llega a la orilla y observa

cómo dan forma unos niños

a sus sueños de castillos

con dragones y doncellas.


Reconoce a un pescador

que de noche lo visita,

de lejos el mar lo cita:

sin hablar hablan los dos.


El sol lo quiere casar

disolviéndolo en la arena,

pero el mar no se encadena:

se echa de nuevo a la mar.


Le cubre la retaguardia

-desde tiempo inmemorial

está al servicio del mar-

una ola estrafalaria.


Cansado de navegar

llega a una roca y se tumba,

al sol le baila una rumba

y el sol se pone a gritar.


En un rapto de candor

las nubes cierran postigos,

para que no haya testigos

de la cólera del sol.


Saca un cigarro, lo enciende,

hacia todas partes mira

contemplando cómo gira

el destino de la gente.


Se va adormeciendo el mar

sintiéndose omnipotente,

poderoso, omnipresente:

por todas partes está.