Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

13 jun 2010

DULCE INOCENCIA




SUEÑOS DULCE INOCENCÍA


Son tus sueños, dulce inocencia.

Virtuosa candidez, ternura, ingenio de integridad

Ennoblecen, alucinaciones forjadas por la rutina diaria,

Sueños que van volando en viajes postergados

Pureza inocencia, rostro lucido y tranquilo

Algarabía, recogen, provechos del día,

Vienen hacer invenciones de la noche

Van pasando pausadamente, en la percepción

En la imaginación de un inocente niño,

Con sus juegos infantiles, ímpetu del ayer, hoy,

Surgen en ese pequeño momento, traslucido,

Queda gravado dándole sentido a su pequeño vivir

Es un pequeñuelo rodeado entre risas y llantos,

Confortado, protegido por los seres que le aman

Confiado, surgen sus sueños gratos, divertidos

Son voladas de la inocencia, que brotan

Es el dulce rostro, ingenuidad de un niño

¡Son sus sueños, dulce inocencia!.
Teo Revilla

Garcia Lorca


Caña de voz y gesto,
una vez y otra vez
tiembla sin esperanza
en el aire de ayer.

La niña suspirando
lo quería coger;
pero llegaba siempre
un minuto después.

¡Ay sol! ¡Ay luna, luna!
Un minuto después.
Sesenta flores grises
enredaban sus pies.

Mira cómo se mece
una vez y otra vez,
virgen de flor y rama,
en el aire de ayer.

Y SE CALLA EL DIA





(Obra que ha formado parte en la Muestra Colectiva de Arte “Ars in Itinere” organizada por la Asociación AGAEC de Galicia (España) y que con motivo del año jubilar Xacobeo 2010 ha recorrido distintas ciudades de Europa y America, (Lisboa, Galicia, Paris, Frankfurt, New York). La pintura corresponde a la pintora gallega Sara Garrote (Chuca) siendo el Poema de mi autoria)



“Y se calla el día y tu silencio llena la noche de mágicos sueños,

anhelos y esperanzas, ilusiones sin dueños todas perseguidas;

y se calla el día y tu alma peregrina que se abraza y descansa silente,

rendida a esa callada verdad en ese remanso pintado de paz.

Y se calla el día, peregrino, y abandonado te dejas llevar,

y en tu mirada, agradecida, una lágrima de alegría se deja escapar,

buscando quizá ese río de caudal inagotable llamado libertad,

un pasado que dejar, un presente por vivir, un mañana por llegar.

Lienzos inventados de pura emoción regalados al viento,

instantes vividos, sentidos, fundidos en ese tu lejano horizonte,

momentos de fervor, de íntimo recogimiento,

pinceladas de gozo que tus huellas como redes van tejiendo,

en este día que de nuevo calla,

en este día que de nuevo… vas viviendo”.

(jpellicer)

12 jun 2010

Cuando Kafka vino hacia mí


Cuando Kafka vino hacia mí, de Hans-Gerd Koch (ed.)
Kafka comía espinacas, era vegetariano y sionista, las troncas no le arrebataban el estro como al resto de los mortales: él era inmortal, distinto, con el pelo muy negro.

Un señor con el pelo muy negro comiendo espinacas: he ahí al genio.

Cuando Kafka vino hacia mí va, como se nota, del menú de Franz y de sus peluquerías; también un poco de los trajes que se ponía y de esas novias que le aguantaban lo insípido; pero sobre todo va del menú de Franz y de sus peluquerías, en Praga.

Un señor, Hans-Gerd, tuvo la pillante idea de escribir una carta a decenas de personas que trataron con el gran escritor del siglo XX. En ellas les solicitaba que a vuelta de correo le contaran qué recordaban de Kafka. Compañeros de estudios, amigos íntimos, la criada de su casa familiar (espinacas), editores y algunos viandantes avispados testimonian para nuestra curiosidad insaciable. ¿Cómo era Kafka? Queremos saberlo todo de Kafka. Queremos saberlo todo de un tipo totalmente... normal.

Acojonante.

La farmacéutica de Praga se llamaba Fanta: eso también hay que anotarlo. En su botica se juntaba la crema de la ciudad para leer prospectos de jarabes y meterse aspirinas en la boca (lo que hoy día se conoce como "crítica literaria"). Einstein también iba. Eran todos judíos y se inventaron un montón de medicamentos (lo que hoy día se conoce como "literatura centroeropea"). Berta Fanta me pone mogollón. Me la imagino dándoles friegas a todos esos genios, y supositorios.

Contemplación fue el primer libro publicado por Kafka. En la librería que él frecuentaba se vendieron 11 ejemplares. 10 los compró él mismo (sic!).

La traductora incluye un homenaje a Vassili Grossman, muy sutil. Página 170: "...bosques cubiertos de nieve invernal...". Muy sutil.

Por lo demás, un libro que recomiendo, no por Kafka, que es un coñazo, sino por el experimento socioliterario que supone el volumen: muchas personas diciendo cosas, confundiendo fechas (notas al pie nos lo revelan), confundiendo direcciones postales e inventando su propio Kafka.

Sólo coinciden todos en dos cosas: una, que Kafka tenía el pelo MUY negro, y dos, que le dejaron a Kafka un día algo que ELLOS habían escrito y que Kafka se lo devolvió diciéndoles que era maravilloso. Le dabas tus poemas a Kafka y SIEMPRE le parecían maravillosos. A esto, posteriormente, también se lo ha denominado "crítica literaria".

Kafka y Fanta, la modernidad.