Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

12 jun 2010

El quebradero de cabeza latinoamericano


América Latina sigue siendo un quebradero de cabeza. Casi 200 años de vida independiente no han sido suficientes para otorgarle a nuestra región la madurez necesaria para alcanzar un mayor desarrollo; no han sido suficientes para que dejemos de ser una tierra de ocurrencias, en donde la imaginación y la creatividad sirven más para escribir novelas mágicas que para diseñar políticas públicas eficaces.


Nuestros pueblos aún tienen que comprobar que la libertad funciona mejor para conseguir el desarrollo
Cuando se trata de democracia, nuestra región tiene todavía mucho que aprender. Es cierto que abandonamos el yugo dictatorial hace ya 20 años, pero ese solo fue el primer paso de una caminata que nos hemos rehusado a emprender. Seguimos sin hacer las reformas necesarias para consolidar nuestras instituciones y fortalecer nuestro Estado de derecho.
Seguimos siendo presas del mesianismo y del populismo, enemigos acérrimos de la libertad. Seguimos aplaudiendo discursos revolucionarios que son vacíos en todo menos en su amenaza a la institucionalidad. Seguimos siendo incapaces de garantizar la independencia de poderes. Seguimos no respetando las reglas del juego y haciendo del incumplimiento de las leyes un deporte nacional.

La democracia es mucho más que promover constituciones, firmar cartas democráticas o votar en elecciones periódicas; es mucho más que una camisa que se viste en los domingos y en los días de guardar. Es una forma de vida. De nada sirve nacer democráticamente si se vive autoritariamente, si la política se ejerce desde la coerción y la fuerza.

Hay en nuestra región líderes que se valen de los resultados electorales para justificar comportamientos antidemocráticos. Utilizan el apoyo recibido en las urnas como un cheque en blanco, y llevan adelante su proyecto político a costa de las garantías individuales de sus pueblos. El pluralismo, la otredad, la tolerancia, la crítica, son rasgos distintivos de la democracia. Cerrar medios de comunicación, censurar a los opositores, influenciar en los procesos judiciales, perpetuarse indefinidamente en el poder, son rasgos indiscutiblemente autocráticos, así vengan de un Gobierno elegido por el pueblo.

Es justo decir que en América Latina solo existe una dictadura, y es la dictadura cubana. Los demás regímenes, nos guste o no, son regímenes democráticos. Pero algunos tienen propensiones autoritarias. Ya no se trata de la situación de la segunda mitad del siglo XX, cuando una retahíla de golpes de Estado instauró dictadura tras dictadura. Se trata, en cambio, de una escala de grises: todas las naciones latinoamericanas, con excepción de Cuba, son democráticas. Pero algunas son más democráticas que otras.

Los pueblos latinoamericanos no eligen Gobiernos populistas por masoquismo. Los eligen porque creen en la promesa mesiánica, porque creen que esos Gobiernos construirán sociedades más justas y más prósperas. Hasta que no comprueben que la libertad funciona mejor en la consecución de un mayor desarrollo, no habrá verdadera vocación democrática en América Latina.

Cosechar los frutos de las políticas públicas es salvar la democracia. Ese es el desafío del desarrollo latinoamericano.
Los Estados latinoamericanos están entre los que más han luchado por convertirse en países industrializados.
Hay factores culturales que han influido negativamente en nuestra capacidad de desarrollarnos, como nuestra resistencia al cambio y nuestra falta de apoyo a la innovación. Pero hay también factores políticos, que tienen que ver con una incapacidad de forjar proyectos de desarrollo a largo plazo y elaborar una visión de país. En lugar de fijar el rumbo y poner nuestra nave en "piloto automático", los países latinoamericanos cambian de dirección con cada Administración.

En nada es esto más evidente que en nuestro esquizofrénico comportamiento en torno a la apertura comercial. Hay en nuestra región países que premian las exportaciones, la inversión extranjera y el libre comercio. Hay también países que defienden el espejismo de la autarquía comercial y alimentaria, ignorando que aquellos que han tenido éxito en los últimos años, desde Singapur hasta China e Irlanda, han abrazado la apertura comercial.

Aprovechar las oportunidades del libre comercio requiere, sin embargo, la presencia de Estados eficientes, que puedan adaptarse rápidamente. Y en América Latina, los aparatos estatales son maquinarias escleróticas e hipertrofiadas, para las que es terriblemente difícil traducir las promesas en realidades.
Nos hemos enredado en una maraña de trámites y controles que ahogan la iniciativa pública y privada. Nuestros ordenamientos jurídicos privilegian la forma sobre los fines, los procedimientos sobre los resultados.
Hemos permitido que sea más importante presentar un informe que hacer un hospital, un centro de arte o una carretera. Y de nada les sirve a nuestros Gobiernos cumplir puntillosamente los trámites si esos trámites no traen frutos concretos para nuestras poblaciones.

Si América Latina desea traspasar el zaguán del mundo desarrollado, será necesario que sea capaz de perfeccionar su democracia y modernizar su función pública, para que pueda elevar las condiciones de vida de sus habitantes, único y último objetivo de la actividad política.

Óscar Arias Sánchez es ex presidente de Costa Rica. Este artículo es un extracto de la conferencia pronunciada en la Secretaría General Iberoamericana de Madrid el pasado mayo.

10 jun 2010

Cae otro justo Maruja Torres


El día se inició bien, aunque nublado, al proclamarse la concesión del Premio Príncipe de Asturias de las Letras a Amin Maalouf, ese escritor de ética global y estética mestiza que no se desentiende nunca del ser humano ni de los conflictos que larvan sus discordias.
En seguida llegó el mazazo: la dimisión de Carlos Castresana de su cargo al frente de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala. Le han acosado tanto desde las organizaciones criminales como desde el poder, que en ese país desdichado está corrupto hasta las raíces.
Nadie, ni el presidente del Gobierno guatemalteco, le arropó en su trabajo incansable, en su persecución de la verdad. Vergüenza.


Vergüenza y dolor. Siento por Castresana, más que admiración, reverencia. No es un hombre vanidoso, aunque podría.
Lucha implacable e impecablemente por la integridad. Él fue quien hizo posible el procesamiento de Pinochet, quien presentó ante la Audiencia Nacional, en 1996 y en nombre de la Unión Progresista de Fiscales, un dossier tan bien urdido sobre los crímenes del dictador chileno que el viejo cocodrilo tuvo que recurrir a la farsa de una grave enfermedad para que le permitieran huir.

No solo eso: los casos Jesús Gil, Sintel, Berlusconi en Tele 5. Se va de Guatemala, y no únicamente porque los grupos criminales se han unido para poner su vida en peligro. Se va porque le han dejado solo. Detrás queda su última denuncia: la que acusa al recién nombrado fiscal general, Conrado Reyes, de tener vínculos con el crimen organizado.

Una de cal, pues -el premio a un escritor que no cree en las fronteras-, y otra de amarga arena, el nuevo agravio a la justicia universal, ese ideal tan herido, perpetrado en la honesta figura de Carlos Castresana.

Llueve mientras escribo esto. Llueve como en los tristes días, esas jornadas en que la lluvia desmonta los tinglados y muestra la sucia realidad.

“Stiwa”




“Stiwa” es el acrónimo que he creado de “Transformación Social que Incluye a las Mujeres en África” (Social Transformation Including Women in Africa). Este nuevo término describe mi orden del día para que las mujeres de África no tengan que responder a las acusaciones de imitación, o para no tener que definir constantemente nuestras prioridades en el continente africano con respecto a otros feminismos, en particular los euro-americanos de las blancas.
“STIWA” me permite hablar de las necesidades de la mujer africana hoy en día en la tradición de los espacios y estrategias que existen en nuestras culturas indígenas y que definen la existencia social de las mujeres.
Mi tesis ha sido siempre que los feminismos indígenas también existieron en África, y ahora nosotros estamos preocupados por sacarlos a la luz e investigarlos. “STIWA” se refiere a la inclusión de las mujeres africanas en la transformación social y política de África hoy en día. ¡Hazte stiwanista!
Estoy segura de que habrá pocos hombres africanos que se opongan a la idea de incluir a las mujeres en la transformación social de África, que de eso se trata. Las mujeres tienen que formar parte como co-partícipes en la transformación social. Yo creo que el feminismo es una cuestión tanto de hombres como de mujeres en cualquier parte, y en África. Todos los hombres negros de África o de la diáspora necesitan ser feministas liberadores para asegurar a sus madres, a sus hijas y a sus hermanas una vida más plena.
La agenda feminista en todo el mundo tiene que incluir a los hombres y movilizarlos para que nosotras podamos alcanzar la meta de humanizar la sociedad con éxito completo.


Cuánto tiempo les hablaremos
De la sacralidad de la madre, de la diferencia sin veneno
Durante cuánto tiempo les diremos, hay un mundo
Que no gira sobre el eje de la masculinidad
Sino que es redondo y completo,
Repartiendo por muchos riachuelos su justicia distributiva.

Como un pájaro


Como un pájaro

“¡No camines junto al abismo! ¡Si ella fuera a descubrir su fuerza! ¡Si fuera, de pronto, a gozar,a disfrutar de su inmensidad! ¡Si diera el salto! Y no cayera, como una piedra, sino como un pájaro. ¡Si se descubriera navegante ilimitado!

¡Suéltate! ¡Suelta todo! ¡Pierde todo! Toma aire. Hazte mar adentro. Hazte de letra. Escucha: nada ha sido hallado. Nada está perdido.
Todo está para buscarlo. Anda, vuela, salta, corre, cruza, ama lo desconocido, ama lo incierto, ama lo que aún no fue visto, ama a nadie, que tú eres, que serás, déjate, libérate de las viejas mentiras, atrévete a lo que no te atreves, ahí es donde gozarás, haz siempre tu aquí de un allí, y alégrate, alégrate del terror, síguelo por donde tienes miedo de ir, lánzate, ¡es por ahí! escucha: no le debes nada al pasado, no le debes nada a la ley. Gana tu libertad: devuelve todo, vomita todo, dalo todo [...]. Sal, sal del viejo cuerpo, libérate de la Ley. Déjala caer con todo su peso, y tú corre, no mires atrás: no vale la pena, detrás de ti no hay nada, todo está por llegar”.

Hélène Cixous, La llegada a la escritura, Amorrortu Editores, Buenos Aires, 2006