Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

11 may 2010

Como una Pompa de Jabón







Abro los ojos a la vida. Las montañas son mares de rocas callando el arrullo de la eternidad. Nadie creerá que en mi rictus serio y sin sonrisa el soplo del viento es una caricia que me nutre de cosquillas la mirada; sin embargo os aseguro que siento la certidumbre de la vida que explota como una pompa de jabón, en silencio.
Estoy harto de los que vomitan odio.
Estoy harto de los que empuñan el odio como pancarta de modernidad. Estoy harto de los que sueñan en mundos mejores porque viven en desvanes húmedos y putrefactos. Estoy harto de los que creen que ir contra es ser algo. Estoy harto de los que se creen mejores que el mundo, que los niños, que los ancianos, que los analfabetos, que los enfermos, que los encarcelados, que las putas y los negros.
Ahora llego y me planto. Y sé que no servirá de nada, pero me da lo mismo, exactamente igual.
Proclamo mi fe en el hombre, mi absoluta e incombustible esperanza en los seres humanos que pueblan este planeta.
Proclamo desde esta atalaya insignificante e invisible, que son ellos, los que nunca vendrán aquí a leerme, los que nunca sabrán de mi existencia, que sois también vosotros los que acudís cada día a leer mis letras, el objeto sagrado de mi tarea, por lo demás prescindible.
Desde mi primera juventud he proclamado la certeza incombustible en el ser humano, porque es proclamar la misericordia con mi propio corazón.
Sólo desde la vida se vence a la injusticia. A ese colmado repleto de inútiles y pendencieros no le deis la opción de un argumento.
La vida está de nuestra parte, porque somos sus fervientes seguidores. Nada nos derrotará, porque cuando no estemos, cuando el último latido de nuestro corazón bese el fleco del viento, no tendrán nada que derrotar, seremos un átomo de la luz. Y la luz acaricia la melena del planeta más rápido que sus torpes instintos asesinos. La vida es nuestro escudo, la vida es nuestro misil, la vida es nuestra justicia, la vida es nuestro destino.
Brindo con vosotros por la vida.

9 may 2010

MUJERES DE LA POSGUERRA


MUJERES DE LA POSGUERRA

Portada de Mujeres de la posguerra. De Carmen Laforet a Rosa Chacel, historia de una generación

Carmen Laforet


De visita por la web oficial de Carmen Laforet


He descubierto hoy en una de mis exploraciones online la página oficial de Carmen Laforet. Buena iniciativa. No sé desde cuando está en la red, pero algunos epígrafes están en construcción y desearía ver crecer esa página.
En ella encuentro, junto a fotos de Laforet, una de su madre, Teodora, que tanto marcó su vida con su ausencia (falleció cuando Carmen tenía 13 años)y otra de sus abuelos maternos, los de la calle Aribau, el escenario familiar que sirvió a la escritora para situar Nada.
Una novela en la que Carmen Lafort no sólo adoptó el papel de narradora sino de observadora, un doble punto de vista que le permitió acertar de forma plena.
A partir de ahí llegó el éxito inesperado y no digerido: Nada pasó de ser una obra honda y fluida a convertirse en un fardo, ya que la autora no volvió a gozar de tanta libertad para crear. Y al mismo tiempo nunca supo gestionar su popularidad ante los medios. ¿Se atrevería hoy Carmen Laforet a estar en Facebook?

La página principal (http://www.carmenlaforet.com) se abre con esta observación de la autora: "Si uno es escritor, escribe siempre, aunque no quiera hacerlo, aunque trate de escapar a esa dudosa gloria y a ese sufrimiento real que se merece por seguir una vocación."

8 may 2010

Tiempo de silencio , el escritor Luis Martín-Santos


jueves 6 de mayo de 2010
¿Tiempo de silencio?



Estoy leyendo una biografía del autor de Tiempo de silencio , el escritor Luis Martín-Santos y algunas páginas resultan apasionantes.
El biógrafo ha elegido un estilo ágil en el que va trufando opiniones y testimomios de gente que le conoció.
Es decir, más que una elaboración del personaje, lo que nos da es un conjunto de facetas, un personaje poliédrico.
Hoy he llegado al momento en que se recoge el testimonio de una amiga íntima que le conocía desde la adolescencia.
Y ella misma explica que precisamente por conocerle tan bien, era la menos indicada para desvelar ese saber, esa intimidad. Y le muestra al autor de la biografía, José Lázaro, uno de los cuadernos íntimos que conserva de Martín-Santos.
Lo primero que se lee es esta advertencia: "Se ruega, si alguien llega a cogerlo, que tenga la honradez de no leerlo".
Pues eso. No siempre se puede contar o se debe contar todo lo que sabe.
En periodismo, y cuando se trata de una información relevante de un personaje público, sí que es lícito contar lo que se sabe, con respeto, desde luego.
Pero en literatura, o cuando se realiza una biografía, ¿hasta dónde se puede desvelar la intimidad del biografiado? Es complejo, sin duda.
En una biografía se debe intentar llegar hasta el fondo, pero hay, claro está, algunos límites, como no detenerse en los detalles secundarios que, sin embargo, resultan hirientes.
Además, hay personajes y personajes: no todos aman por igual la desmitificación y el escándalo. ¿Tiempo de silencio? No, ese pasado gris quedó atrás, por fortuna. El riesgo es ahora el opuesto: hablar demasiado.

Carmen Laforet, por ejemplol era muy secreta, y por tanto su existencia fue discreta de puertas para afuera.
Se atribuye a Laforet un misterio para explicar su huida de la escritura, ese momento en que escribir era un suplicio. Ese misterio, como tal, no existe, aunque ella sí era misteriosa y secreta.
Se bloqueó porque eran muchas las contradicciones que había asumido y no podía darles salida literaria. Ser ágrafa, vagabundear y dejar de escribir, fue un alivio. Todos sabemos a cierta edad que tenemos que jugar con las cartas que tenemos, y no con las que soñamos.
Laforet lo supo y como escribió a Josefina Aldecoa, en un momento dado prefirió ser lectora y posponer o abandonar la escritura. Estaba en su derecho.