Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

21 feb 2010

Me olvidaría de la sed


Me olvidaría de la sed
sino fuera por esta garganta
seca

todo amenaza con desgarrase

el mar se intuye a lo lejos
la sal que se respira

y me detengo

me pregunto
qué es todo este paisaje
qué querrá decir
esta hora
en donde nadie pasa

he dejado muchos pueblos detrás
y pienso
que definitivamente
el mar
estará
pasando la montaña.

La Cinta Blanca Comentario

Es una durísima trama de madurez, casi una trama punitiva, de cómo la inocencia interioriza unos principios que les superan y de cómo las reinterpretan sus brazos ejecutores, testigos mudos de la impureza. Es una película que se cuece a fuego lento, de forma silenciosa pero de la que escuchamos breves crepitares, cada vez más intensos, que queman más. Las tramas, aparentemente inconexas se encuentran impecablemente por el conjunto de escenas que dan nombre a los temas

La Cinta Blanca, Trailler

La Cinta Blanca



La perversión acallada: 'La Cinta blanca'





La cinta Blanca- Una historia alemana de niños* (Das Weisse Band -Eine deutsche Kindergeschichte) del veterano director austriaco (aunque nacido en Múnich) Michael Haneke se hizo ayer con el galardón como mejor película europea, al mejor director y mejor guión, otorgado por la Academia Europea de Cine. Ya el director había recogido, este año, la Palma de Oro en Cannes a la mejor película.


Sin duda, el galardón es más que merecido. La película, que demás posee una fotografía de lujo, narra la historia de un pequeño feudo alemán, poco antes del inicio de la Primera guerra Mundial. Haneke nos va presentando la historia como si llegásemos en ese momento al pueblo. Con la misma inocencia o ignorancia de un recién llegado, asistimos como observadores a la vida de campesinos y demás pobladores dentro de un mundo familiar y rural predecible. Poco a poco, los hechos, a veces, en apariencia accidentales, otros desconcertantes, se van sucediendo, y se nos va revelando los pormenores de esta comunidad. Como si nos hubiésemos instalado en la aldea, nos vamos enterando de lo que sucede dentro de las casas, perfilándose sospechas, todo se va volviendo más agrio y doloroso... pero sobre todo, hay una negación rotunda de todas las partes, debida a sus propios egoísmos e intereses.





Un personaje clave es el párroco, hombre severo y con una numerosa familia. La represión y el castigo es una amenaza constante. Pero él tan solo es un reflejo del prototipo de padre de familia del pueblo, como líder espiritual que es. Ciertamente, puede leerse como una metáfora de lo que, pudiera haber servido de semilla y modelo, para lo que luego fue el horror de la Segunda Guerra Mundial y el holocausto: todos sabían de cierta forma lo que ocurría, pero nadie (o casi nadie) se atrevió a desafiarlo.

Una película magnífica y agria, que es toda una cátedra de buen cine. Hay que verla.