Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

22 mar. 2012

¿Dónde se esconde Lady Di?



LadyDi
La princesa de Gales, en Palma de Mallorca en 1987. LUIS MAGÁN
¿Cómo sería la vida de la princesa Diana de Gales si no hubiera muerto en 1997?
A partir de esta idea la escritora Monica Ali ha escrito la novela Una vida posible que llega hoy a las librerías españolas.
EL PAÍS te ofrece en primicia uno de los pasajes clave de la obra editada por Duomo y creada por la autora nacida en Bangladesh y finalista del Booker en 2003 por Siete mares, trece ríos. Puedes leer aqui el avance de Una vida posble.

Por Borja Bas
La noche en que el coche en que viajaban Lady Di y Dodi Al-Fayed se estrelló a más de cien kilómetros por hora contra una columna del Puente del Alma de París, en verano de 1997, murió una princesa y nació un mito
. A los días de luto de su pueblo le siguieron algunas teorías conspiranóicas (impulsadas en buena medida por el padre de Al-Fayed), que señalaban la intolerancia de la corona británica a un supuesto compromiso de la pareja. La propia Diana había escrito en 1995 a su mayordomo, Paul Burrell, confesándole sus temores:
 “Alguien en las altas esferas planea un accidente en mi coche provocado por un fallo en los frenos”.
En realidad puede que no hubiera nada que rascar más allá de un fatídico accidente.
 Pero las huellas de todo aquello: la plebeya rebelde, la esposa repudiada, el acoso mediático; fraguaron un icono cuyas consignas aún hoy definen un cambio de paradigma en las monarquías europeas, en las amas de casa modernas y en la relación de la prensa con la fama.
La novela Una vida posible (Duomo Ediciones), de Monica Ali (Bangladesh, 1967), ahonda en esas aristas partiendo de la hipótesis de que la Princesa de Gales siguiera viva tras fingir su propia defunción. Cuenta su autora  que “en el momento de su muerte,
Diana aparentaba encontrarse en una encrucijada vital: estaba cada vez más involucrada en campañas humanitarias mientras su vida personal caía en una espiral turbulenta
. A menudo me había preguntado cómo habría sido su vida de no haberse visto truncada. ¿Cómo habría madurado a partir de los 40 años?”.
Una_vida_posible_fancyY así es como nos encontramos con Lydia Snaresbrook, una mujer mediando la cuarentena instalada en un aburrido pueblo estadounidense bautizado, no por casualidad, Kensington.
 Una especie de Wisteria Lane rural donde la máxima preocupación de las vecinas es que no se les queme el pudin de la cena.
De hecho, algunos de los episodios donde se narra el día a día de la reinsertada princesa de tapadillo están cerca de una secuencia descartada de Mujeres desesperadas (algo que la novelista Joanna Briscoe definió en su crítica para The Guardian, muy atinadamente, como una mezcla entre Judith Krantz y Jonathan Franzen).
La escritora se escurre del barniz chick lit dotando de protagonismo a otros dos personajes esenciales para comprender el suicidio público de la princesa: su secretario privado y el paparazzo que más la hostigó en sus años de celebridad. Del primero se registran las entradas de su diario personal en el año posterior a haberla ayudado a llevar a cabo su “pequeño plan” de fuga.
Del segundo, sus casi incontrolables impulsos al toparse por casualidad en un pueblo perdido de Estados Unidos con una mujer cuyos ojos y gestos le recuerdan tanto a aquella que le robara tantas horas de sueño.
Monica Ali sitúa la narración en 2007, en los días en que a punto está de cumplirse el décimo aniversario de la desaparición de su protagonista de la cubierta de un yate (¿un guiño a otra pérdida de leyenda, Natalie Wood?), una decisión precipitada tras aquel accidente de coche “casi fatal” en París.
 La autora, finalista del premio Man Booker en 2003 por su primera novela, Siete mares, trece ríos (Emecé) y elegida como una de las mejores voces británicas de su generación por la revista Granta, plantea el libro como un juego de géneros.
 Teje una ficción especulativa que avanza del drama de una mujer, que podría ser cualquiera, y sus dificultades para reinventarse hasta un thriller con vocación de best-seller.
Por el camino realiza algunos equilibrismos forzados para sostener el pulso narrativo.
Después de todo, el mito que alimenta sus páginas aún es capaz de ensombrecer cualquier conjetura sobre su traumática existencia.

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