Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

20 oct. 2011

¿Por qué les chirría tanto la palabra "negociar"?

Parece que la sociedad vasca en su mayoría, incluyendo a la izquierda abertzale, quiere acabar con la sinrazón de ETA. Cierto es que a estas alturas esto sucede porque la banda ha perdido la batalla de la fuerza y ya casi no le quedan salidas. Es una manera como otra de acabar con el sacrificio inútil de vidas humanas y el imperio del miedo. Yo entiendo que las víctimas vivas y los familiares de los muertos llevarán de por vida el dolor, que nadie les puede quitar porque el que lo sufre es como el que está en una balsa girando en un remolino del río, y los otros están en la orilla y solo pueden esperar a que la balsa alcance la orilla, con mantas y leche caliente. Eso hay que comprenderlo, y también que quieran que los culpables paguen por lo que han hecho.




Lo que no se entiende es que pretendan tomar parte de las decisiones especializadas que atienden al interés general, porque eso es cosa de las fuerzas de seguridad, los jueces y en última instancia las instituciones políticas. Nadie se vuelve automáticamente técnico superior de bomberos por haber perdido a un familiar en un incendio, y por lo mismo las víctimas del terrorismo no se convierten de golpe en especialistas de la lucha antiterrorista. Lo triste es que algunos medios y partidos se empeñan en utilizar el dolor de las víctimas como arma política, y así no vamos a ninguna parte. Entiendo que yo no puedo ver el problema con la misma perspectiva que Aznar porque a mí no me han puesto una bomba en el coche; pero la política tiene que mirar por el interés general, y este ahora es la pacificación de Euskadi y el final de ETA. Y se rasgan las vestiduras cada vez que oyen la palabra negociar. Pues sí, negociar, es lo que se hace siempre para establecer compromisos de futuro. Se negoció con el IRA y a todos les pareció bien, pues el final del miedo es una victoria para todos. Y lo pongan como lo pongan, el PP, si gana las elecciones como parece, también tendrá que negociar el cierre de esa etapa sangrienta que algunos llaman la IV Guerra Carlista. Mejor negociar que seguir con la pistola en la nuca, y hacerlo ahora cuando más débil está ETA.



Cuando se negocia, hay que hacer intercambios, y ahora serán muy pocos porque los terroristas tienen muy pocas bazas; si se hubiera negociado el final hace 25 años, ETA estaba más fuerte y habría salido más caro, pero incluso así nos habríamos ahorrado centenares de muertos y muchas lágrimas. La negación absoluta y la instrumentalización de las víctimas con fines electoralistas no conduce sino a que se cierre la herida en falso. Y no es eso lo que queremos.

Publicado por Emilio González Deniz en Bardinia.

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