Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

5 may. 2011

El 'blues' saca a House del hospital

No hace falta ser muy escéptico para recelar de las ambiciones musicales de Hugh Laurie. Un británico de buena familia educado en Eton y Cambridge, el actor mejor pagado de la televisión estadounidense, que un día decide dedicarse al blues más rasposo. Podría denunciarse como el fruto de una de esas crisis de mediana edad.
Hay quien se encapricha con un automóvil deportivo y quien se sirve un trago, agarra una guitarra y se cree el próximo Lead Belly.



El disco, una colección de los clásicos del género, saldrá el 10 de mayo


El actor, de 51 años, conocido mundialmente por su interpretación de médico borde en la serie House, es consciente de la imagen de estrella veleidosa e intrusista que pueda proyectar.
Sobre su primer disco Let Them Talk, una colección de clásicos blues que será publicada por Warner el próximo 10 de mayo, ha declarado que al que le interese la procedencia y la genealogía, "debe buscar en otro sitio".




Lo que él ofrece, dice, es pasión incondicional por esta tradición musical. Habrá nacido lejos de las ciénagas de Luisiana, pero su obsesión vitalicia con el género le ha impedido comprar un solo disco de los Beatles o Bowie.





No es un hombre que se acoquine fácilmente, este Laurie. Si encontró el coraje suficiente de cruzar el Atlántico para interpretar a un médico superdotado de acento estadounidense ¿por qué no iba a atreverse con el sonido de Nueva Orleans? Desde luego, los más de 800 fans que hacen cola a las puertas de la iglesia Union Chapel en Londres no dudan de sus capacidades. "Para mí él es el pack completo" apunta Katherine Schmitt, de 29 años. "Atractivo y con talento.
Se le da bien todo. Las entradas para este concierto se acabaron en una hora. Menos mal que puse la alarma para despertarme", dice.
Su compañera de fila, Sue Riley, de 61 años, no puede evitar ser efusiva: "Me gusta tanto que asistiría a la apertura de un sobre si él participase".



Otro asistente fiel espera leyendo Una noche de perros, la novela satírica de espionaje que Laurie publicó inicialmente con seudónimo. El polifacético actor, que antes de protagonizar House formaba parte de un conocido dúo cómico junto a Stephen Fry, es algo así como un tesoro nacional británico.
En su primer concierto en Londres, no tiene que sudar demasiado para meterse al público en el bolsillo.





A unas puntuales ocho de la tarde, hora local, Laurie aparece caminando tranquilamente entre los bancos de la iglesia. Con traje y corbata y acompañado de cinco músicos. "Estoy tan emocionado por estar aquí que podría explotar", anuncia sobre el escenario. "Es como si mis padres se hubieran marchado de fin de semana dejándome las llaves de su Ferrari".





A continuación, se sienta al piano para interpretar su versión de St. James Infirmary, grabada originariamente por Louis Armstrong. "Imagino que aquí nadie está interesado en este tipo de cosas", bromea mientras narra la historia del tema. El actor ha tomado como misión personal compartir historia de amor musical con el mundo. Y se toma la molestia de ofrecer datos didácticos sobre cada canción, aunque la audiencia parezca más interesada en sus chistes.






Laurie tiene la honestidad de no venderse como un músico virtuoso ni un cantante fuera de serie.
Dicho esto, se mueve con soltura entre un repertorio variado que salta del boogie-woogie a melancólicos lamentos de amor. Hasta llega a tocar la fibra con su versión del himno gospel Joshua Fit the Battle of Jericho.






Durante la sesión Laurie está tan embebido en su papel de músico blues que en un momento comparte un brindis de güisqui con su banda.
Queda por saber si los fanáticos del género se creerán su nuevo papel.

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