Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

22 may. 2017

Haneke y Lanthimos, dos retratistas de la perversión.......Boyero

El austriaco se acerca más a sus fracasos pretenciosos que a sus escalofriantes relatos del horror en 'Happy End'

El griego sabe transmitir tensión y misterio, pero sus guiones no son sólidos.

Haneke y Huppert, en Cannes. REUTERS
Imagino que pertenece al director Michael Haneke la sinopsis sobre su película Happy End que aparece en el programa del festival. Dice así: 
“Todo alrededor del Mundo y nosotros en el medio, ciegos. Instantánea de una familia burguesa europea”.
 Conociendo el universo de Haneke sabes que lo del final feliz será una broma e inevitablemente feroz la instantánea de esa familia burguesa.
 Y así es, pero cuesta esfuerzos titánicos durante gran parte de la proyección entender lo que te está contando Haneke, descubrir la identidad de personajes que se comunican con e-mails impúdicos y teléfonos que graban las actividades cotidianas del prójimo. 
Y puede asaltarte la tentación de que te importa un comino lo que ocurra entre los tortuosos personajes que componen esa familia millonaria de Calais.
Si no te vence la desgana podrás ir siendo consciente de que lo que se dice y lo que se calla, lo que vemos y lo que se nos omite en esa gran mansión responde a secretos y mentiras, podredumbre moral y defensa de las apariencias, intereses tan humanos como sórdidos. Hay una adolescente dolorida por la pérdida de su madre y la necesidad de vivir en esa casa extraña ya que su padre es el nuevo marido de la dueña, que descubrirá aterrada las infinitas mezquindades de sus rígidos y asqueados habitantes. 
Hay un anciano patriarca que no quiere vivir más y suplica a todos, incluido el peluquero, que le maten o le ayuden a suicidarse. 
Hay un joven desquiciado que juega a la transgresión permanente contra la hipocresía familiar.
 Hay adulterios encubiertos, hay generalizado mal rollo, hay la sensación de que todos están hartos de sí mismos y de los otros. 

Haneke, especialista en mundos turbios y subterráneos, en compulsiones y taras siniestras de personajes aparentemente respetables, del retorcimiento y la enfermedad mental, del sadismo y el masoquismo como motor de algunas relaciones humanas, es fiel en Happy End a su eterno discurso.
 A veces lo ha bordado con arte y estremecimiento, como en Funny games, La pianista, Caché, La cinta blanca o Amor, pero en otras películas resulta tan hermético como insoportable, como en Código desconocido y El tiempo del lobo. 
Aquí se acerca más a sus fracasos pretenciosos que a sus escalofriantes retratos del horror.
El director griego Yorgos Lanthimos, que alcanzó infinito crédito entre la modernidad gracias a esos pasotes presuntamente ingeniosos y perversos que permiten ser admitido en el prestigioso club, ha conseguido desde hace tiempo ampliar los presupuestos de su cine, tener distribución mundial, rodar en inglés con estrellas del cine internacional. 
Lo hace sin desviarse de sus temáticas surrealistas, la agresividad visual, la sanguinolencia, el extraño sentido del humor y el morbo que forman sus señas de identidad. 
 En El asesinato del ciervo sagrado, que protagonizan Colin Farrell y Nicole Kidman, el arranque te invita a cerrar los ojos.
 Es un largo plano fijo de una operación de corazón mientras suena intensamente música clásica que no identifico. 
Es el preludio a la venganza patológica de un adolescente diabólico contra el cirujano que no salvó la vida de su padre porque, entre otras cosas, había entrado borracho al quirófano. 
Sus poderes mágicos conseguirán que los hijos del médico enfermen letalmente, acosará hasta el delirio con su actuación maquiavélica a esta familia acorralada, se sentirá invulnerable.
Admito que Lanthimos domina los mecanismos del cine de terror y a ratos da la sensación de que David Cronenberg es su maestro. Sabe transmitir tensión y misterio, pero sus guiones no son sólidos y los desenlaces parecen estar inventados sobre la marcha. 
El de El asesinato del ciervo sagrado es lamentable. 
Me interesan más la forma de contar de este director que lo que cuenta.

 

Michael Haneke y la superficialidad de las redes sociales

elinchón

El cineasta austriaco presenta ‘Happy End’, en la que repite con Isabelle Huppert y Jean-Luois Trintignant y con la que podría ganar su tercera Palma de Oro.

El cineasta austriaco Michael Haneke asiste a la rueda de prensa de la película "Happy End", durante la 70 edición del Festival Internacional de Cine de Cannes (Francia). 
El cineasta austriaco Michael Haneke asiste a la rueda de prensa de la película "Happy End", durante la 70 edición del Festival Internacional de Cine de Cannes (Francia). EFE
 

 

Michael Haneke pasea por el festival de Cannes como si fuera su casa.
 En realidad podría ser su segunda residencia. 
Toda su carrera ha estado ligada al certamen. Desde sus dos primeras películas, El séptimo continente y El video de Benny, que participaron en la Quincena de Realizadores, a las dos últimas, La cinta blanca y Amor, que ganaron sendas Palmas de Oro.

Él se ríe. No es hombre muchas palabras, prefiere que las películas sean las que cuenten sus propias historias.
 Y en Happy End muestra el derrumbe de una familia de la alta burguesía francesa, un grupo con sus divorcios, sus soledades, sus hijos abandonados… y rodeados de la última oleada de refugiados, ya que viven en Calais.

Haneke ha rodado por cuarta vez con Isabelle Huppert y por segunda ocasión con otra leyenda del cine francés, Jean-Louis Trintignant, que a sus 86 años se explayó acerca de lo feliz que es trabajando con el cineasta: “Siempre es un placer trabajar con Michael.
 Es muy bueno en la exploración psicológica, es un director muy preciso”. Sobre el final, abierto, en el que acaba sumergido en el mar, el actor explicó: “Lo filmamos en tres días y es muy ambiguo. Michael decidió que sería así, y yo por tanto también estoy contento”, antes de empezar a reír.
 A su lado, Haneke completó la descripción. “El agua estaba fría, el mar le congelaba, y no estábamos seguros de que alcanzara potencia visual”.
 Lo que el actor remató: “Pedí a los productores que grabáramos el final ya en Cannes, que el tiempo sería mejor y así estaríamos fijo aquí”.
Haneke hizo alguna descripción más detallada de su manera de trabajar. 
 Por ejemplo, con la violencia, y a que en la película hay distintos momentos explosivos y un gran accidente laboral:
 “En mis películas siempre hay tomas largas. 
No me gusta mostrar la violencia en primeros planos, para mí la distancia es la manera correcta de mostrarla”.
 En Happy End hay una presencia constante de las redes sociales, que el cineasta ha explicado así: “El mundo ha cambiado muchísimo en los últimos 20 años. 
 Se ha sumergido en aguas turbulentas.
 No se puede describir el mundo actual sin las redes sociales, pero no es el tema de la película”.
 Aunque después apuntó: “Las redes sociales no son la vida real. Su superficialidad marca las relaciones actuales”. 

Curiosamente, cuando acabó Amor, el director escribió un guion que sí tenía que ver con las nuevas formas de comunicación, Flashmob.
 “Perdí dos años en ella, y decidí no hacerla, no lo vi claro. Es cierto que algunos detalles de aquel guion están en este”.
 El director escribe muy rápido los guiones, y pronto tuvo uno nuevo: “Decidí tirar hacia adelante.
 Junto los caracteres, sus vivencias, y creo la trama.
 No es tan fácil como parece porque en realidad no hay grandes sorpresas ni trucos en Happy End. 
 Pero sí quería que quedaran claras las líneas que sobrevuelan el argumento.
 Mi apuesta es enseñar lo menos posible para que sea la imaginación del espectador quien complete el filme”.
Esos huecos a rellenar por los espectadores son los que llevan a Haneke a rechazar muchas preguntas.
 Cuando le pidieron que ahondara en la secuencia en la que un grupo de refugiados subsaharianos acaba comiendo en una celebración familiar, cortó la cuestión: 
“No quiero responder sobre los inmigrantes, porque es usted quien tiene que responder esa pregunta.
 Yo coloco pistas para el espectador, y él tiene que encontrar sus respuestas”. 
Lo mismo hizo cuando el moderador le pidió a una actriz que comentara su personaje, poco dibujado en pantalla: 
“No describas tu personaje, esa una pregunta horrorosa que nunca se puede hacer”. 
Tampoco el reparto -al completo- que le rodeaba, entre ellos Mathieu Kassovitz, Toby Jones o Isabelle Huppert, aportó mucho más que un "Qué placer es trabajar con Michael, siempre estaré con él cuando vuelva a llamarme".
Michael Haneke sí hablo más de su trabajo con el director de fotografía, y tras un largo discurso, resumió, volviendo a su famosa precisión trabajando:
 “En un rodaje me gusta que me sorprendan los actores, no los aspectos técnicos”.

 


 

“Ser frágil es una fuerza, porque te permite cambiar”............ Álex Vicente

Juliette Binoche recibe aplausos en la Quincena de los Realizadores con ‘Un beau soleil intérieur’, comedia depresiva dirigida por Claire Denis.

La actriz Juliette Binoche, en el fesival de Cannes.
La actriz Juliette Binoche, en el fesival de Cannes. REUTERS

Una vez dijo que las comedias le deprimían.

 Tal vez por eso, Juliette Binoche encontró la comedia perfecta en Un beau soleil intérieur (Un bello sol interior), estrenada en la Quincena de los Realizadores del Festival de Cannes. 

 “No sé muy bien cómo definirla”, duda la actriz francesa, sentada en una terraza del puerto de la ciudad. “No es una comedia, pero tampoco una tragedia. 

Es una mirada sincera sobre nuestro intento de alcanzar al otro”, termina por responder.

 La película marca su primera colaboración con la directora Claire Denis, que se adentra en este filme en territorios algo distintos de los que solía transitar en su cine.

 De entrada, la directora se propuso adaptar Fragmentos de un discurso amoroso, el ensayo seminal de Roland Barthes sobre la naturaleza del amor y el deseo. 

Terminó abortando sus planes. Denis prefirió escribir esta comedia depresiva junto a la novelista Christine Angot, muy conocida en Francia por sus textos de autoficción, autora de obras como El incesto y Una semana de vacaciones.

El argumento se resume en una frase. Una pintora divorciada busca el amor verdadero.
 Isabelle, el personaje de Binoche en la película, lo persigue por todos los rincones. 
Persevera por muchos fracasos que experimente.
 Se acuesta con un banquero cretino. Sale a cenar con un actor casado.
 Lo prueba otra vez con su exmarido. 
Da una oportunidad a un hombre de otra clase social.
 Queda fascinada por un enigmático galerista.
 Cada vez, se da de bruces con la dura realidad: sus relaciones están condenadas al fracaso, tanto por la inmadurez de sus compañeros potenciales como por sus altas exigencias.
Este punto de partida, digno de una comedia romántica de Nancy Meyers, se termina desviando hacia otros derroteros.
 Lo que vive el personaje no tiene nada de gracioso, aunque la película haya sido acogida en Cannes con grandes risotadas. “Bueno, hay gente que también se ríe en los entierros”, relativiza Binoche
 “Cuando suceden cosas trágicas, suele surgir ese tipo de risa. A mí me parece bonito que nos reconozcamos en la película.
 En el fondo, eso es lo único que nos une: las emociones que podemos sentir unos y otros son muy parecidas”.
 
Una vez dijo que las comedias le deprimían. Tal vez por eso, Juliette Binoche encontró la comedia perfecta en Un beau soleil intérieur (Un bello sol interior), estrenada en la Quincena de los Realizadores del Festival de Cannes. “No sé muy bien cómo definirla”, duda la actriz francesa, sentada en una terraza del puerto de la ciudad. “No es una comedia, pero tampoco una tragedia. Es una mirada sincera sobre nuestro intento de alcanzar al otro”, termina por responder. La película marca su primera colaboración con la directora Claire Denis, que se adentra en este filme en territorios algo distintos de los que solía transitar en su cine. De entrada, la directora se propuso adaptar Fragmentos de un discurso amoroso, el ensayo seminal de Roland Barthes sobre la naturaleza del amor y el deseo. Terminó abortando sus planes. Denis prefirió escribir esta comedia depresiva junto a la novelista Christine Angot, muy conocida en Francia por sus textos de autoficción, autora de obras como El incesto y Una semana de vacaciones.

El argumento se resume en una frase. Una pintora divorciada busca el amor verdadero. Isabelle, el personaje de Binoche en la película, lo persigue por todos los rincones. Persevera por muchos fracasos que experimente. Se acuesta con un banquero cretino. Sale a cenar con un actor casado. Lo prueba otra vez con su exmarido. Da una oportunidad a un hombre de otra clase social. Queda fascinada por un enigmático galerista. Cada vez, se da de bruces con la dura realidad: sus relaciones están condenadas al fracaso, tanto por la inmadurez de sus compañeros potenciales como por sus altas exigencias.

Un beau soleil intérieur puede entenderse como un reflejo en negativo de la comedia romántica que incluye todo lo que la variante hollywoodiense del género suele preferir obviar. Los silencios incómodos.
 Las torpezas y malentendidos. Las mochilas repletas de traumas que los personajes cargan a cuestas.
 Y la neurosis que parece consumirlos, aunque Binoche diga odiar esa palabra “por lo que tiene de reductora y malintencionada”. La actriz asiente, pero luego aporta su propio análisis. 
“Todos buscamos desesperadamente el amor. Existe una fragilidad en cada ser.
 Pero las flaquezas son buenas, porque nos permiten crecer y cambiar. 
Ser frágil es una fuerza, porque comporta una porosidad, que es lo que permite el diálogo y el cambio. 
Sin esas grietas, nada entra en nuestro interior. 
Cuando somos demasiado duros, nos rompemos”, sostiene la actriz, de 53 años, con su habitual intensidad compensada por carcajadas casi tabernarias.
Su carrera está repleta de personajes en estado de sufrimiento y angustia.
 Cuando le proponen un papel que no tiene esas grietas, ¿lo rechaza? Binoche duda unos segundos.
 “Un actor siempre termina encontrando las grietas a su personaje”, sonríe.
 Hubo un tiempo en que rechazó todo lo que venía de Hollywood. Por ejemplo, dijo que no a Steven Spielberg, que quiso hacerle protagonizar Parque Jurásico (según la leyenda, le respondió que solo aceptaría si le dejaba interpretar a un dinosaurio). 
Ahora no duda en participar en blockbusters como Godzilla o la reciente Ghost in the Shell, donde logra dotar de humanidad a un personaje que podría haber sido anecdótico: la científica que controla al cyborg protagonista.
 “Fue un personaje muy difícil de interpretar, que conllevó discusiones sobre los diálogos”, explica la actriz, como dando a entender que podrían haber estado mejor escritos. 
“Esta vez, en cambio, que hubo que tocar nada”.
Cuando era una adolescente y vivía en un internado, donde sus padres comunistas y faranduleros decidieron meterla –“fue para protegerme”, jura ella–, Binoche tenía dos heroínas: Camille Claudel y Marilyn Monroe, con quien comparte esa intensidad incandescente y la misma mezcla de fuerza y fragilidad.
 Para interpretar a esta cincuentona que vive tiempos de abundancia sexual pero escasez afectiva, tuvo dos otros modelos: la cantante Etta James y la pintora Joan Mitchell. 
La primera aparece en una escena en la pista de baile a través de su gran éxito At last
La segunda, en una pequeña fotografía que la protagonista observa, como buscando consuelo.
“Escuché la música de Etta James durante toda la película. 
Es esa enamorada que, pese a estrellarse una y otra vez, continúa creyendo en que terminará por suceder.
 A Mitchell la conocí cuando rodábamos Los amantes del Pont-Neuf
Íbamos a verla con Léos [Carax, su director y excompañero sentimental] en las afueras de París y bebíamos copas con ella.
 Era una mujer que le daba mucho a la botella. Tuvo una vida difícil, pero fue una pintora extraordinaria y una mujer bellísima”, recuerda.
Un beau soleil intérieur también es su primer filme con Gérard Depardieu, que aparece al final de la película interpretando a un hilarante médium, que la incita a alcanzar el estado que encapsula el título a la película.
 “Yo también recurrí a videntes en una época difícil, cuando ya no sabía qué más hacer”, admite Binoche.
 Es su primer encuentro tras un proyecto frustrado: Almodóvar intentó reunirlos en los noventa para rodar una adaptación queer de Un tranvía llamado deseo, en la que Depardieu hubiera interpretado a Blanche Dubois.
También es su primera vez tras las palabras poco amables que el actor le dedicó en 2010. 
“Me gustaría saber por qué se le tiene tanta estima.
 No tiene nada y no es nada”, sostuvo entonces. 
“Poco después, me lo encontré un día en un mercado de París. Corrí hacia él y le pregunté: “¿Qué tienes contra mí?”.
 Me respondió que no le hiciera caso, que solo decía estupideces”, recuerda Binoche, poniendo los ojos en blanco. “En todo caso, que aceptase rodar esta película fue un gesto bonito”.
 Reconciliación completada.
 Igual que la de su personaje con esa hecatombe llamada amor.

 

Felipe VI y Letizia, 13 años de matrimonio

El 22 de mayo de 2004, don Felipe y doña Letizia celebraron un enlace multitudinario en la catedral de La Almudena, en Madrid. Hacemos un repaso por su historia.

El entonces príncipe de Asturias y su prometida, Letizia Ortiz Rocasolano, durante su comparecencia ante los medios de comunicación en el Palacio de El Pardo, en el día de su petición de mano, en noviembre de 2003.

El entonces príncipe de Asturias y su prometida, Letizia Ortiz Rocasolano, durante su comparecencia ante los medios de comunicación en el Palacio de El Pardo, en el día de su petición de mano, en noviembre de 2003.

 


El entonces príncipe Felipe de Borbón y su prometida doña Letizia Ortiz, en su primer acto entre la realeza tras anunciar su compromiso. La pareja cudió a la boda real del príncipe heredero Federico de Dinamarca y la abogada australiana Mary Elizabeth Donaldson, celebrada en la catedral de Copenhague, en mayo de 2004.

El entonces príncipe Felipe de Borbón y su prometida doña Letizia Ortiz, en su primer acto entre la realeza tras anunciar su compromiso.

 La pareja acudió a la boda real del príncipe heredero Federico de Dinamarca y la abogada australiana Mary Elizabeth Donaldson, celebrada en la catedral de Copenhague, en mayo de 2004. 

 

 




Doña Letizia y el príncipe Felipe, ya como marido y mujer, a su salida de la catedral de Almudena de Madrid el día de su boda, el 22 de mayo de 2004.Doña Letizia y el príncipe Felipe, ya como marido y mujer, a su salida de la catedral de Almudena de Madrid el día de su boda, el 22 de mayo de 2004. 


Foto de familia en la boda real. Don Felipe y doña Letizia, posan con sus familias y con representantes de las familias reales europeas el día de su boda. Foto de familia en la boda real. Don Felipe y doña Letizia, posan con sus familias y con representantes de las familias reales europeas el día de su boda.
El 22 de mayo de 2004, don Felipe de Borbón se casó con doña Letizia Ortiz Rocasolano. En la imagen, los recién casados se abrazan en el balcón principal del Palacio Real de Madrid, desde donde saludaron al final de su paseo por la ciudad. El 22 de mayo de 2004, don Felipe de Borbón se casó con doña Letizia Ortiz Rocasolano
. En la imagen, los recién casados se abrazan en el balcón principal del Palacio Real de Madrid, desde donde saludaron al final de su paseo por la ciudad.

Foto 6 de 30
Los ahora Reyes de España comenzaron su luna de miel en 2004 en Cuenca, donde viajaron desde Madrid en su coche particular. La primera noche cenaron en un conocido restaurante de las Casas Colgadas, para pasear luego por las calles y retirarse más tarde a dormir al parador de San Pablo. Los ahora Reyes de España comenzaron su luna de miel en 2004 en Cuenca, donde viajaron desde Madrid en su coche particular.
 La primera noche cenaron en un conocido restaurante de las Casas Colgadas, para pasear luego por las calles y retirarse más tarde a dormir al parador de San Pablo. 

Otro de los destinos de su luna de miel fue San Sebastián. Los recién casados comieron en el restaurante Arzak y más tarde dieron un paseo por la playa de La Concha. Otro de los destinos de su luna de miel fue San Sebastián. Los recién casados comieron en el restaurante Arzak y más tarde dieron un paseo por la playa de La Concha..
Don Felipe y doña Letizia en Petra, Jordania. En este viaje asistieron por primera vez a su primer acto oficial tras su matrimonio: la boda del heredero jordano, el Príncipe Hamza, celebrada en agosto de 2004. Don Felipe y doña Letizia en Petra, Jordania.
 En este viaje asistieron por primera vez a su primer acto oficial tras su matrimonio: la boda del heredero jordano, el Príncipe Hamza, celebrada en agosto de 2004.
Los príncipes de Asturias presentan públicamente a su primera hija, la infanta Leonor —hoy princesa de Asturias—, a la salida de la clínica Ruber Internacional de Madrid, el 7 de noviembre de 2005. Los príncipes de Asturias presentan públicamente a su primera hija, la infanta Leonor —hoy princesa de Asturias—, a la salida de la clínica Ruber Internacional de Madrid, el 7 de noviembre de 2005.  
El 14 de enero de 2006 don Felipe y doña Letizia bautizaron a su primogénita con el nombre de Leonor de Todos los Santos en el Palacio de la Zarzuela. El 14 de enero de 2006 don Felipe y doña Letizia bautizaron a su primogénita con el nombre de Leonor de Todos los Santos en el Palacio de la Zarzuela.
 

Felipe VI y Letizia, 13 años de matrimonio

El 22 de mayo de 2004, don Felipe y doña Letizia celebraron un enlace multitudinario en la catedral de La Almudena, en Madrid. Hacemos un repaso por su historia


  • En 2009, Leonor comenzó a estudiar en el colegio Santa María de los Rosales, un centro laico y privado, el mismo en el que se formó su padre. La hoy heredera al trono asistió antes a la guardería de la Guardia Real en el palacio de El Pardo. 
    En 2009, Leonor comenzó a estudiar en el colegio Santa María de los Rosales, un centro laico y privado, el mismo en el que se formó su padre.
     La hoy heredera al trono asistió antes a la guardería de la Guardia Real en el palacio de El Pardo.
 
El 4 de mayo de 2007, los entonces príncipes de Asturias abandonaban la clínica Rúber Internacional de Madrid con su segunda hija, la infanta Sofía, acompañados de su primogénita, Leonor. 

 







La princesaLeonor y la infanta Sofía, con su madre doña Letizia en un posado oficial difundido en el verano de 2012. 
La princesaLeonor y la infanta Sofía, con su madre doña Letizia en un posado oficial difundido en el verano de 2012.

11 de julio de 2010. El capitán de la selección española de fútbol, Iker Casillas, junto a doña Sofía (sujetando la copa), los entonces príncipes de Asturias, Felipe de Borbón, y Letizia Ortiz y Ana Patricia Botín, en el vestuario tras el partido de la final de la Copa del Mundo de Fútbol de Sudáfrica 2010, donde España ganó a Holanda por 1- 0, en el estadio Soccer City, en Johanesburgo.  11 de julio de 2010. El capitán de la selección española de fútbol, Iker Casillas, junto a doña Sofía (sujetando la copa), los entonces príncipes de Asturias, Felipe de Borbón, y Letizia Ortiz y Ana Patricia Botín, en el vestuario tras el partido de la final de la Copa del Mundo de Fútbol de Sudáfrica 2010, donde España ganó a Holanda por 1- 0, en el estadio Soccer City, en Johanesburgo.



El 19 de junio de 2014 se producía el relevo en la Corona, don Felipe se convertía en Rey y Leonor, en Princesa de Asturias. La nueva familia real salió al balcón principal del Palacio Real. El 19 de junio de 2014 se producía el relevo en la Corona, don Felipe se convertía en Rey y Leonor, en Princesa de Asturias. La nueva familia real salió al balcón principal del Palacio Real..

Los Reyes junto a sus hijas durante la coronación, el 19 de junio de 2014. Natural y sencilla, Doña Letizia hace un gesto de cariño a la princesa Leonor y a la infanta Sofía, que iban conjuntadas con el mismo vestido en diferentes tonos.  Los Reyes junto a sus hijas durante la coronación, el 19 de junio de 2014. Natural y sencilla, Doña Letizia hace un gesto de cariño a la princesa Leonor y a la infanta Sofía, que iban conjuntadas con el mismo vestido en diferentes tonos.

Los Reyes Felipe y Letizia y sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía, durante un paseo por la finca Raixa (Bunyola) en Mallorca, durante el verano de 2014, el primero como Reyes.Los Reyes Felipe y Letizia y sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía, durante un paseo por la finca Raixa (Bunyola) en Mallorca, durante el verano de 2014, el primero como Reyes.

Doña Letizia y Don Felipe, en su primera visita oficial como Reyes en octubre de 2014. Los monarcas almorzaron con los soberanos holandeses y se reunieron con el primer ministro.
Doña Letizia y Don Felipe, en su primera visita oficial como Reyes en octubre de 2014. Los monarcas almorzaron con los soberanos holandeses y se reunieron con el primer ministro..
 
El 20 de mayo de 2015 la princesa Leonor realizó su primera comunión. En la imagen don Felipe, doña Letizia, la infanta Sofía y sus abuelos paternos al llegar a la iglesia. Esta fue la primera vez que don Felipe coincidió con su padre en público tras el relevo en la corona. El 20 de mayo de 2015 la princesa Leonor realizó su primera comunión. En la imagen don Felipe, doña Letizia, la infanta Sofía y sus abuelos paternos al llegar a la iglesia. Esta fue la primera vez que don Felipe coincidió con su padre en público tras el relevo en la corona..




Don Felipe y doña Letizia acudieron a la cena de gala en conmemoración al 75 cumpleaños de la reina Margarita en Copenhague, en 2015, junto a los representantes de todas las casas reales europeas. Don Felipe y doña Letizia acudieron a la cena de gala en conmemoración al 75 cumpleaños de la reina Margarita en Copenhague, en 2015, junto a los representantes de todas las casas reales europeas.
 


Los reyes Felipe VI y Letizia, de la mano, a su llegada a la entrega del Premio Cervantes al escritor mexicano Fernando del Paso, coincidiendo con el 400º aniversario de la muerte de Miguel de Cervantes, en un acto en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid), el 23 de abril de 2016. Los reyes Felipe VI y Letizia, de la mano, a su llegada a la entrega del Premio Cervantes al escritor mexicano Fernando del Paso, coincidiendo con el 400º aniversario de la muerte de Miguel de Cervantes, en un acto en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid), el 23 de abril de 2016.

 
Los Reyes de España asistieron a la celebración de los 50 años del rey Guillermo de Holanda, el pasado 1 de mayo, junto a miembros de otras casas reales. Doña Letizia sorprendió con un vestido rojo de Stella McCartney. Los Reyes de España asistieron a la celebración de los 50 años del rey Guillermo de Holanda, el pasado 1 de mayo, junto a miembros de otras casas reales. Doña Letizia sorprendió con un vestido rojo de Stella McCartney.

 
Los Reyes de España, con los Reyes eméritos y la infanta Sofía y la princesa Leonor antes de la comunión de la infanta Sofía, el pasado 17 de mayo. Los Reyes de España, con los Reyes eméritos y la infanta Sofía y la princesa Leonor antes de la comunión de la infanta Sofía, el pasado 17 de mayo.