Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

19 abr. 2019

¿Sigue siendo seguro conducir con más de 65 años?

La edad avanzada afecta a la capacidad de conducción y la situación no se aborda de la misma manera en los países de la UE.

conducir con mas de 65 años
Según las estadísticas, los conductores de edad avanzada son más fiables al volante.

Suele decirse que el tiempo no perdona a nadie, y cuando de conducción se trata la realidad no es una excepción.
 Pero ¿de qué manera afecta la edad a nuestra capacidad y autonomía para desplazarnos?
 En una sociedad progresivamente envejecida como la española (el 19%, casi nueve millones de personas, es mayor de 65 años, según datos del Instituto Nacional de Estadística, y se estima que en 2030 podrían alcanzar el 30%), cada vez hay más conductores de edad avanzada (casi cuatro millones en 2017). 
Y a pesar de que este grupo de edad tiene mala reputación en la carretera, los datos no mienten: de acuerdo con un estudio de la Fundación Línea Directa, presentan cuatro veces menos accidentes que los menores de 25 años, y menos de la mitad que los conductores de entre 35 y 44.
De los más de 12.000 accidentes que registró la Dirección General de Tráfico (DGT) en 2016, solo el 12% involucró a mayores de 65, aunque su fragilidad física hace que su tasa de mortalidad en estos casos multiplique por 2,5 la del resto de conductores.
 Y, sin embargo, el 30% de los automovilistas (7,7 millones) perciben a los mayores como peligrosos al volante, y el 17% retiraría el carnet a sus propios familiares mayores.


Síntomas más frecuentes

En la mayoría de los casos, hablamos de conductores con muchos años de experiencia y una actitud muy prudente al volante: respetan los límites de velocidad, no conducen de noche ni en condiciones climatológicas adversas, no suelen ingerir bebidas alcohólicas, mantienen el vehículo en buen estado… 
Sin embargo, la pérdida de facultades físicas es innegable, y sucede lenta, progresiva y casi imperceptiblemente: “El deterioro de la vista comienza a partir de los 40; 4 de cada 10 personas necesitan lentes correctoras a partir de esa edad.
 Otros tipos (cognitivos, motores, etc.) se producen a partir de los 60. A mayor edad, más problemas”, sostiene el doctor Bonifacio Martín, secretario de la Asociación Española de Centros Médicos Psicotécnico.
 
Los problemas más comunes tienen que ver con la capacidad visual (menor agudeza visual, sensibilidad al deslumbramiento, enfermedades oculares, etc.), auditiva (dificultad en la detección de sirenas o del claxon de otros vehículos) y cognitiva (mayor lentitud a la hora de procesar toda la información percibida durante la conducción).
 Otros síntomas de la edad avanzada son una marcha más lenta y menos segura; lentitud en las respuestas, disminución de la atención y una menor capacidad de aprendizaje, orientación y adaptación a las circunstancias.
“Las personas son cada vez más inseguras.
 Los mayores se sienten más seguros en ambientes que controlan, como cuando hacen siempre el mismo recorrido: a casa de los hijos, a comprar el pan, etc. 
Pero si tienen que hacer un viaje que no conocen, la inseguridad se acentúa”, explica Leire Méndez, psicóloga colaboradora de la Fundación A Víctimas de Tráfico.
 “Y de igual manera sucede con cualquier cosa que se salga de la rutina: que se te meta repentinamente un coche y tengas que reaccionar rápido, por ejemplo, o que haya un accidente y te desvíen… 
Se pierde velocidad de reacción y de procesamiento”. 
Y aunque la mayoría de los mayores son conscientes de sus limitaciones, algunos no perciben que sus capacidades hayan mermado.

Cuidado con los medicamentos

Ciertas patologías aparecen de forma habitual con la edad, según explica el doctor Martín: “A partir de los 65, aumenta la pérdida de capacidad auditiva, y hay más problemas neurológicos y mentales que van acompañados de problemas de movilidad. 
Desde los 70, pueden aparecer temblores, problemas de coordinación y de tono muscular, y desde los 75, arteriopatías, cardiologías, prótesis cardiológicas y problemas respiratorios”.
La edad no afecta a todos por igual, pero sin duda se trata de un grupo heterogéneo mucho más susceptible de consumir medicamentos con efectos secundarios que afectan a las capacidades motoras.
 Así, las medicinas para la tensión o la circulación producen hipotensión y mareos; los antidiabéticos, mareos; los analgésicos, sueño y mareos… “Además, a las personas mayores les cambia los patrones de sueño. 
Tienden a dormir menos y sufrir somnolencia diurna.
 Esta medicación produce hipotensión, visión borrosa, sueño y mareos, etc.”, explica Méndez.
Aunque los mayores suelen ser cuidadosos y siguen las recomendaciones marcadas por los facultativos, existen dudas acerca de si se toman todas las medidas que deberían tomarse. 
Si el centro médico psicotécnico tiene constancia de que el conductor toma medicamentos que interfieren con la conducción, puede emitir un informe con restricciones o incluso denegar la renovación.
“Venimos demandando a Sanidad que podamos conocer los medicamentos que toman, pero no nos lo dan argumentando la [ley de] protección de datos”, protesta el doctor Martín. 

Señalados por tener ‘mala piel’: ¿una nueva forma de clasismo?

Mujeres que frenan su vida sexual por nódulos o quistes, empresas que no contratan a candidatos con psoriasis y adolescentes con trastornos de ansiedad a causa de un liviano acné.

piel

 

"La piel perfecta es el deseo más universal sobre el cuerpo", aseguraba el zoólogo y divulgador científico Desmond Morris en El mono desnudo (1967), uno de los ensayos más importantes sobre la evolución del comportamiento humano.
 Morris explicaba entonces que la importancia de "la buena piel" reside en su función, como una suerte de soporte publicitario sobre el que los seres humanos anuncian salud, bienestar y fertilidad.
 Hasta hace poco, las redes sociales de los guapos, ricos y famosos eran una sucesión de luminosos con este mensaje, interrumpida —eso sí— por el esperanzador despertar de un movimiento, con Justin Bieber, Kylie Jenner o Lorde en sus filas, que no se corta al mostrar a sus millones de seguidores granos, eccemas o sarpullidos. No son mayoría.
La membrana más superficial del organismo protege el interior, pero su aspecto trasciende a lo orgánico repercutiendo en el ámbito social de los individuos.
 Y si el clasismo es una actitud que discrimina por clases, el pielismo lo hace por el aspecto de la piel
Un ejemplo conocido es el de la percepción de la lepra, una enfermedad cutánea muy poco contagiosa, cuya asociación a lo vergonzante aparece ya en textos sagrados del judaísmo, el cristianismo y el hinduismo.
 Pero, a pesar de la antigüedad de las fuentes que constatan su existencia, estarán en un error quienes piensen que el ostracismo hacia estos enfermos desapareció con el paso del medievo a la Edad Moderna.
Monica Green, investigadora experta en historia de la salud de la Universidad de Arizona (EE UU), sostiene en Dermatology Times que las mayores acciones de rechazo social tuvieron lugar en occidente, ya bien entrado el siglo XX, con el confinamiento de miles de pacientes a las llamadas "islas de leprosos" en Grecia, Chile, Argentina, Filipinas o Hawái. 
Testimonios de los supervivientes relatan que no se les permitió despedirse de su familia ni mantener con ellos ningún tipo de contacto, ni tan siquiera postal.
 Casos de estigmatización y aislamiento que los expertos en salud pública temieron que se volviesen a repetir durante los primeros años del VIH, cuyo primer síntoma y elemento discriminatorio principal lo conformaban las lesiones del sarcoma de Kaposi, unas agresivas manchas negras que avanzaban imparables sobre todo el cuerpo.

Son dos apuntes de la historia reciente sobre cómo la enfermedad cutánea puede despertar actitudes miserables en la sociedad.
 Y los medios de comunicación, a veces, reman a favor.
 Un estudio de 2016 publicado en JAMA, con el título La cara del mal, constató que seis de los diez villanos más populares del cine en EE UU, entre otros, Freddy Krueger o Darth Vader, lidian con problemas dermatológicos como alopecia (el 30%); hiperpigmentación (30%); arrugas profundas en la cara (20%); múltiples cicatrices faciales (20%); verrugas (10%) o rhinophyma (10%), el enrojecimiento y espesor anómalos de la piel alrededor de la nariz.

¿Piel de ricos, piel de pobres? El organismo no siempre lo entiende

La ciencia determina para la piel sana unas pautas basadas en una alimentación equilibrada con predominio de frutas y verduras, así como pasos diarios de higiene facial, hidratación y fotoprotección, además de un canon de vida no sedentario con suficientes horas de sueño.
 Pero el organismo no siempre atiende a la meritocracia, y la biología y la genética establecen sus propias circunstancias.
La realidad es que ninguna de esas rutinas hacia la piel perfecta pueden evitar la aparición de granos, picores, rojeces o descamación
Y lo peor es que supone un peaje psicológico y social para quienes los padecen.
 Una ramificación más de la conocida como "dictadura del bienestar", que el profesor André Spicer, de la Cass Business School de la City University de Londres, y Carl Cederstörm, de la Universidad de Estocolmo, definían en su libro The Wellness Syndrome
"Se está imponiendo la idea de que una persona sana y feliz es moralmente una buena persona, mientras que quien no se cuida tiene fallas morales".
Quienes dan por hecho que un problema de piel esconde este comportamiento practican la discriminación. "Hasta el punto de que algo tan inofensivo como los granos puede causar una patología psiquiátrica tan importante como el trastorno dismórfico [síntomas ansioso-depresivos por percibir un presunto defecto físico propio de forma exagerada]", apunta Servando Marrón, dermatólogo e investigador principal del Grupo Aragonés de Investigación en Psicodermatología.

El negocio de las pieles blancas

Más allá de las condiciones clínicas, hay una tendencia dermatológica que apuntala el clasismo imperante en la obsesión por el cutis perfecto: que sea cuanto más blanco, mejor.
 El bleaching, cosmética destinada a aclarar la piel, es hoy un negocio multimillonario en todo el mundo, aunque en muchos países florezca en el mercado ilegal por los riesgos asociados al uso de componentes como la hidroquinona (puede producir irritaciones, eritemas...) o el mercurio, cuya toxicidad siempre ha estado en entredicho.
 En el continente americano, su auge en las comunidades afroamericanas, asiáticas y latinas se circunscribe a mujeres adolescentes, según sostiene un estudio de la Universidad de Southern Misisipi del Sur, en Estados Unidos, en el que se afirma que, a pesar de que la mayor parte de las usuarias conocen los peligros de aplicarse estos productos en casa, se sienten forzadas a utilizarlos por aceptación social.
 Los blanqueadores tienen también especial arraigo en Asia, donde la identificación de la piel blanca con la belleza ha llevado a que un 50% de las féminas de Taiwán, Hong Kong, Corea del Sur y Filipinas los usen con frecuencia, según alumbra otra investigación del Ateneo de Zamboanga (Filipinas).

La brecha socioeconómica también se plasma en la piel.
 Lo explica Servando Marrón: 
"Cualquier patología dermatológica se ve más afectada en entornos desfavorecidos. 
Además de con el acceso a determinados productos o tratamientos, tiene que ver con la alimentación y la posibilidad de llevar una vida tranquila". En algunas enfermedades se añade el problema de que parte de los productos necesarios, como limpiadores y emolientes, no los financia la Seguridad Social a pesar de la carga económica para el usuario, una antigua —y desoída— demanda de las asociaciones de pacientes. 

Comprar todo lo que hay no siempre es buena estrategia

La multiplicidad de productos que venden la idea de una "piel perfecta" aviva el debate del disease mongering, un término acuñado por la periodista Lynn Payer en The New York Times, en los años 90, para describir la mala praxis de algunos laboratorios al convertir condiciones no patológicas en enfermedades, para poner a la venta el remedio. 
Un estudio de la Universidad de Jena (Alemania) de 2016, publicado en Journal of the European Academy of Dermatology and Venerology, baraja esta hipótesis en torno al concepto de "piel frágil", una condición calificada por algunos laboratorios como "infradiagnosticada en consulta", pero de la que no hay suficiente evidencia.


Sin vida sexual por una dolencia ninguneada por la sanidad y el mercado


Son los golondrinos que martirizaban al coronel Aureliano Buendía en Cien años de soledad y que, al parecer, el propio Gabo padeció mientras escribía esta joya literaria.
 La hidradenitis supurativa es una enfermedad autoinmune crónica, también denominada "acné inverso", consistente en nódulos, quistes y abcesos que aparecen en zonas como axilas, senos o ingles y que, en algunos casos, causan dolor.
 Su aparición es incompatible, entre otras cosas, con el uso de un gran número de desodorantes, así como con sistemas de depilación habituales como cera o cuchilla.

Condenados al paro por culpa de un eczema atópico

Es uno de los problemas más comunes de las pieles infantiles, pero que a veces también persiste en adultos.
 Se trata de una enfermedad inflamatoria que causa picor incesante e irritación.
 Como apuntan desde la Asociación de Afectados por la Dermatitis Atópica (AADA), "en grados moderados y severos, la piel, además de picar, duele y tira de manera intensa e incesante.
 Es vivir incómodo dentro de tu propio envoltorio.
 La sensación de que todo el mundo te mira y juzga por las lesiones genera ansiedad.
 Muchos pacientes llegan a evitar interactuar con otras personas, lo que les condena a la soledad".
El eccema también puede provocar casos de exclusión laboral, como apuntan desde AADA: "Pasa mucho, sobre todo en trabajos de cara al público.
 Tenemos el caso de una persona que en el momento de tener unas lesiones más visibles en la cara no fue aceptada en el proceso de selección de un establecimiento hotelero. 
Y, al cabo de un tiempo, después de haber controlado los síntomas con medicación, dejó el currículo en la misma empresa sin comentar que anteriormente se había interesado por el puesto; la compañía no solo la seleccionó, sino que le ofreció una posición más alta".

Así las tratan los dermatólogos

Por José Luis Martínez-Amo Gámez, del Grupo Español de Dermatología Estética y Terapéutica de la AEDV
Psoriasis, dermatitis atópica y eccemas. Dependerá mucho de la extensión y afectación clínico-psicológica sobre el paciente. 
La hidratación con cremas emolientes resulta fundamental. La helioterapia cautelosa (tomar el sol con precaución) suele ser muy eficaz. Y la aplicación de corticoides tópicos es el tratamiento más contrastado y útil. 
Para casos más graves puede recurrirse a terapias inmunosupresoras y biológicas. El dermatólogo se convierte en la pieza clave para su control y diagnóstico.
Acné. El tratamiento dependerá del tipo y de la afectación psicológica y repercusión que tenga para el paciente.
 Los que más evidencia científica atesoran son los retinoides, tanto tópicos como orales, los anticonceptivos hormonales en la mujer y otros tratamientos queratolíticos (ácido retinoico tópico, salicílico, glicólico, pirúvico); seborreguladores (retinoides, peróxido de benzoilo); antiinflamatorios (peróxido de benzoilo, tetraciclinas, indometacina) y/o antibióticos (tetraciclinas, metronidazol, eritromicina).
 Para las cicatrices, nada como el láser CO2 fraccionado.
Rosácea. Para ese tipo de piel que se sonroja con facilidad, y sobre la que pueden aparecer venitas como un proceso evolutivo, el mejor tratamiento es la aplicación de láseres vasculares (láser vascular de colorante pulsado, luz pulsada intensa o Nd-YAG de pulso largo). Los tratamientos tópicos se usan como calmantes del malestar y para favorecer un aclaramiento parcial y poco duradero.
 El dermatólogo ha de asesorar al paciente en cada caso.



Víctor Sandoval, tras pasar por quirófano:


Víctor Sandoval, tras pasar por quirófano: "Soy un monstruo"

Víctor Sandoval, tras pasar por quirófano: "Soy un monstruo"
INSTAGRAM

El colaborador de Telecinco acudió a Sálvame tras operarse la nariz y someterse a una operación de injerto de pelo.

Víctor Sandoval es uno de los nombres que ha pasado a formar parte del elenco de participantes de 'Sálvame Okupa', el mini reality de Telecinco formado por colaboradores de 'Sálvame' y que tiene lugar en la casa de Gran Hermano. 
Sandoval ha acudido después de pasar por quirófano para unos retoques estéticos de los que ya avisó en su cuenta de Instagram: "Soy un monstruo".

El colaborador de 52 años anunciaba a través de las redes sociales de que se había sometido a dos operaciones: un injerto de pelo y una operación para corregir el caballete de su nariz. Las intervenciones hacían que su cara estuviese inflamada y costase reconocerle, tal y como comentaba el propio Sandoval.
"¡Por fin tengo la nariz recta, sin caballete y con la punta más redondeada y levantada!", explicaba en una imagen subida a Instagram en la que comparaba su nariz antes y después de la intervención.

"¡No os asustéis al verme, tengo el efecto lógico del postoperatorio y soy un monstruo!", informaba a sus seguidores en Instagram, asegurando que tenía "la cara inflamadísima" y que apenas se le podían ver los ojos. 

La imagen de su nariz llegaba después de compartir otro post en el que aparecía tras pasar 12 horas de quirófano para someterse a un injerto de pelo. 

Sandoval, que se encuentra pasando graves problemas económicos, reconoció en Sálvame que la operación había sido posible gracias a Marta López, exconcursante de Gran Hermano. 

"Estaba colaborando con una clínica y me regaló el injerto de pelo. Me lo hicieron gratis pero cuesta 6.000 euros", explicó en el programa de Telecinco, asegurando lleva un año embargado y debe cuatro meses de alquiler.

 


Un juez ordena que 100 mayores de Alcorcón dejen sus pisos o los compren

 

El magistrado obliga a que la empresa municipal de la vivienda recupere las casas para poder pagar a los acreedores.

alcorcon plan permuta
Un grupo de afectados por la reversión del plan permuta de Alcorcón, ayer a la entrada del barrio del Ensanche Sur.
Más de un centenar de mayores del municipio madrileño de Alcorcón se enfrentan a quedarse en los próximos días sin los pisos en los que residen desde hace una década.
 Un juez de lo Mercantil ha obligado a revocar el contrato que tenían firmado con la empresa municipal de la vivienda (Emgiasa) por el que cedían sus casas en el centro de la localidad por otras más accesibles en el nuevo barrio del Ensanche Sur. 
El magistrado entiende que los pisos deben entrar en la masa del concurso de acreedores en que se encuentra Emgiasa y que lo recaudado con la venta debe destinarse a pagar a los acreedores. 
Los mayores aducen que no tienen dinero para comprarlas y que no pueden volver a sus antiguos pisos porque están destrozados o son inaccesibles para ellos.
El llamado Plan Permuta se puso en marcha a finales de la década pasada, cuando la Empresa de Gestión Inmobiliaria de Alcorcón (Emgiasa, 169.500 habitantes) expropió los terrenos del Ensanche Sur y levantó unas 7.000 viviendas, en su mayoría de protección oficial.
 La ley obliga a que parte de esos pisos se destinen a personas con problemas de movilidad reducida.
 Como en el municipio no había tantas peticiones, los responsables de la empresa municipal, entonces en manos del PSOE, idearon el llamado Plan Permuta. 
Las personas mayores de 70 años o con problemas de movilidad podían optar a estos pisos, que de otra manera iban a quedar vacíos. La permuta consistía en que los mayores cedían el usufructo de sus pisos, casi todos ellos en el centro del municipio y sin ascensor, al Ayuntamiento.
 Este crearía con ellos una bolsa de alquiler para jóvenes de hasta 30 años. 
A cambio, los cedentes conseguían el derecho de uso y disfrute de pisos nuevos en el nuevo barrio de Alcorcón.
Al Plan Permuta se presentaron 93 familias de mayores, que consiguieron las respectivas viviendas sin ningún problema. 
De hecho, aún sobraron. 
Tan solo se realizó un sorteo para evitar problemas a la hora de adjudicarlas a sus nuevos moradores.

La situación boyante que vivió Emgiasa, con perspectivas de conseguir importantes plusvalías con las ventas de las viviendas del ensanche, se frustraron en pocos años con la llegada de la crisis económica.
 Los moradores de los pisos sociales se enfrentaron a graves problemas para pagar sus hipotecas.
 La empresa se hizo cargo de sus letras, con lo cual fue aumentando su pasivo.
 A ello se unió que Emgiasa comenzó a construir aparcamientos y centros culturales.
 Además, acometió la mayor infraestructura de la localidad, el Centro de Creación de las Artes de Alcorcón (Creaa), con un presupuesto de unos 140 millones de euros. 
También hubo sentencias que obligaban a pagar 52 millones de euros a los dueños de los terrenos expropiados.
La situación de la empresa municipal fue tan grave que alcanzó un pasivo de 333 millones de euros, según recuerda la portavoz del PP y segunda teniente de alcalde de Alcorcón, Susana Mozo.
 Los populares convocaron un concurso voluntario de acreedores en mayo de 2012.
 Desde entonces, Emgiasa está dirigida por los administradores concursales nombrados por el Juzgado de lo Mercantil número 6 de Madrid.
Su actual titular, el magistrado Francisco Javier Vaquer Martín, firmó el pasado 26 de marzo un auto por el que obligaba a los mayores del Plan Permuta a dejar esas viviendas o a comprarlas. 
El escrito judicial, al que ha tenido acceso EL PAÍS, explica que los contratos con los 93 beneficiarios están causando un “daño para la masa del resto de acreedores”.
 “Es constante y debe ponerse fin al mismo”, añade el auto. 
 Este da un plazo máximo de dos meses para resolver de mutuo acuerdo o ante los tribunales los contratos firmados hace una década. 
En caso contrario, los administradores concursales de Emgiasa deberán iniciar “tantas demandas como viviendas y contratos en vigor existan”.

alcorcon plan permuta
Un grupo de afectados por la reversión del plan permuta de Alcorcón, ayer a la entrada del barrio del Ensanche Sur.

Emgiasa ha empezado a notificar por carta a los mayores la situación en la que se encuentran. 
Algunos de ellos desconocen el alcance exacto de esta acción, ya que sus hijos se lo ha dulcificado para evitarles preocupaciones.
 El resto vive con preocupación el futuro incierto que les espera.
 Es el caso de Ana y Matías, de 80 y 82 años, que vivían en un tercer piso sin ascensor de la calle de Guadalajara. 
“Ya antes no podía ni subir, con que ahora, con los años que tengo me resultaría imposible. Y ya es inimaginable subir con el carro de la compra”, reconoce con preocupación la mujer.

En idéntica situación se encuentra Luis Castillo, de 80 años, que vivía justo enfrente de la estación de Renfe de Alcorcón, en un tercer piso. 
“Nos han dado una carta que está redactada como si todos fuéramos licenciados en Derecho.
 Y encima solo nos dejan dos meses para decidir. No hay derecho a ello porque cuando nos dieron los pisos todos cumplíamos las condiciones”, añade Luis.
 María Teresa García, de 83 años, y su marido Cristóbal Ríos, de 74, residían en la calle Mayor.
 Les dieron la vivienda porque Cristóbal fue intervenido y le pusieron una prótesis de cadera. “Al saber la noticia, estamos indignados. Nos ha sentado fatal.
 Yo no me puedo permitir pagar el piso nuevo, porque además el Ayuntamiento puede alquilar el nuestro”, se queja.
 Los afectados calculan que adquirir sus viviendas les podría suponer un desembolso de unos 145.000 euros, a los que no pueden hacer frente.
Los afectados cargan contra el alcalde de Alcorcón, David Pérez (PP), a quien acusan de no haber sabido actuar en su defensa y de no darles soluciones a sus problemas. 
De hecho, el regidor fue reprobado por séptima vez en este mandato en el pleno municipal del pasado miércoles.