Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

23 jul 2016

El éxito de la antipatía.................................................... Javier Marías

Hay millones de individuos que no profesan la menor simpatía a la simpatía, ni a los buenos sentimientos, ni a la tolerancia ni a la comprensión.

De vez en cuando ocurre.
 La mayoría de las personas con una dimensión pública, sobre todo políticos en campaña (pero no sólo), tratan de ser simpáticos y agradables por encima de todo
. Sonríen forzadamente, procuran tener buenas palabras para todo el mundo, incluidos sus contrincantes y aquellos a quienes detestan; estrechan manos, acarician a los desheredados y a los niños, se prestan a hacer el imbécil en televisión y no osan rechazar un solo gorro o sombrero ridículos que les tienda alguien para vejarlos; intentan parecer “normales” y “buena gente”, uno como los demás, y su idea de eso es jugar al futbolín, berrear en público con una guitarra, tomarse unas cervezas o bailotear. 
 Supongo que están en lo cierto, y que a las masas les caen bien esos gestos, o si no no serían una constante desde hace décadas, en casi todos los países conocidos. 
Y no veríamos a la pobre Michelle Obama cada dos por tres, canturreando un rap, haciendo flexiones o participando en una carrera de dueños de perros por los jardines de la Casa Blanca.
 Pero hay algo que no se compadece con estas manifestaciones de campechanía y “naturalidad”, que las más de las veces resultan todo menos naturales.
 (De hecho la simpatía verdadera no se suele percibir más que en alguna ocasión extraordinaria; en casi todos los personajes públicos se ve impostada, mero fingimiento, artificial.) 
Y la contradicción es esta: un número gigantesco de los tuits y mensajes que se lanzan a diario en las redes son todo lo contrario de esto.
 Comentarios bordes o insolentes, críticas despiadadas a lo que se tercie, denuestos e insultos sin cuento, maldiciones, deseos de que se muera este o aquel, linchamientos verbales de cualquiera –famoso o no– que haya dicho o hecho algo susceptible de irritar a los vigilantes del ciberespacio o como se llame el peligroso limbo.

 

Pero hay algo que no se compadece con estas manifestaciones de campechanía y “naturalidad”, que las más de las veces resultan todo menos naturales. (De hecho la simpatía verdadera no se suele percibir más que en alguna ocasión extraordinaria; en casi todos los personajes públicos se ve impostada, mero fingimiento, artificial.) Y la contradicción es esta: un número gigantesco de los tuits y mensajes que se lanzan a diario en las redes son todo lo contrario de esto. Comentarios bordes o insolentes, críticas despiadadas a lo que se tercie, denuestos e insultos sin cuento, maldiciones, deseos de que se muera este o aquel, linchamientos verbales de cualquiera –famoso o no– que haya dicho o hecho algo susceptible de irritar a los vigilantes del ciberespacio o como se llame el peligroso limbo.
Millones de individuos no profesan la menor simpatía a la tolerancia y la comprensión
Eso indica que hay millones de individuos que no profesan la menor simpatía a la simpatía, ni a los buenos sentimientos, ni a la tolerancia ni a la comprensión. Millones con mala uva, iracundos, frustrados, resentidos, en perpetua guerra con el universo. 
Millones de indignados con causa o sin ella, de sujetos belicosos a los que todo parece abominable y fatal por sistema: lo mismo execrarán a una cantante que a un torero (a éstos sin cesar), a un futbolista que a un escritor, a una estudiante desconocida objeto de su furia que al Presidente de la nación, tanto da.
 Cierto que la inmensa mayoría de estos airados vocacionales sueltan sus venenos o burradas sin dar la cara, anónima o pseudónimanente, lo cual es de una gran comodidad. 
Su indudable existencia explica tal vez, sin embargo, el “incomprensible” éxito que de vez en cuando tiene la antipatía, cuando alguien se decide a encarnarla.
Puede que al final el fenómeno quede en anécdota, pero ya han transcurrido muchos meses desde que el multimillonario Donald Trump inició su carrera para ser elegido candidato republicano a la Presidencia de los Estados Unidos, precisamente el país más devoto de la simpatía pública, posiblemente el que la inventó y exigió.
 Si se mira a Trump con un mínimo de desapasionamiento, no hay por dónde cogerlo.
 Su aspecto es grotesco, con su pelo inverosímil y unos ojos que denotan todo menos inteligencia, ni siquiera capacidad de entender. Su sonrisa es inexistente, y si la ensaya le sale una mueca de mala leche caballar (ay, esos incisivos inferiores).
 . Sus maneras son displicentes sin más motivo que el de su dinero, pues no resulta ni distinguido ni culto ni “aristocrático”, sino hortera y tosco hasta asustar
. En el pasado hizo el oso en un programa televisivo en el que su papel principal consistía en escupirles a los concursantes, con desprecio y malos modos: “¡Estás despedido!”, para regocijo de la canalla que lo contemplaba.
 El resto ya lo saben: como precandidato, ha denigrado a los hispanos sin distinción; a los musulmanes les quiere prohibir la entrada en su país, hasta como turistas; se ha mofado de un veterano de Vietnam por haber caído prisionero del enemigo; ha llamado fea a una rival, ha ofendido a la policía británica y ha lanzado groserías a una entrevistadora en televisión, y no cabe duda de que seguirá.
 Lejos de desinflarse y perder popularidad, ésta le va en aumento. Las nominaciones no están tan lejos, y hoy nadie puede jurar que el candidato republicano no será Trump.
 Si así ocurriera, y aunque después fuera barrido por Hillary Clinton o quien sea, la advertencia y el síntoma son para tomárselos en serio. 
Hay épocas en las que se venera lo desagradable, lo antipático, lo faltón y lo farruco, la zafiedad y la brutalidad, el desdén, el desabrimiento, el trazo grueso y la arbitrariedad.
 En las que el razonamiento está mal visto, no digamos la complejidad, la sutileza y el matiz.
 Hemos tenido ya prueba de ello en los duraderos éxitos de Berlusconi y Chávez, y aun del imitamonas Maduro en menor grado.
 También en el de Putin, aunque éste sea más disimulado
La penúltima vez que alguien no disimuló en el mundo occidental, que se permitió no ser hipócrita y esparcir ponzoña y anatemas contra quienes quería exterminar, bueno, casi los exterminó.
 El exceso de empalago trae a veces estas reacciones ásperas, y entonces los furibundos –son millones y ahí están, no haciéndose ver pero sí oír, y a diario– aplauden con fervor y votan al que se atreve a prestarles su rostro y a representarlos. 
Al energúmeno que por fin da la estulta cara por ellos.

Mirando hacia atrás con Ira..............o no


























La convención............................................................................. Boris Izaguirre

El abrazo que protagonizaron esta semana Mariano Rajoy y Ana Pastor es una oda a la amistad, al amor como Dios manda y a sus hijos: el poder y el éxito.

Mariano Rajoy felicita a Ana Pastor en el Congreso.

 Puede que Mariano Rajoy se vuelva invisible en medio de la contienda política y que consiga alianzas sorprendentes con demostrada habilidad. 

 Pero, en lo que más me parezco a Mariano Rajoy es en que yo también soy de tener buenas amigas.

 Las venero, las coloco en un pedestal y me dedico a cultivar ese interés mutuo, igual que Mariano, como acaba de demostrar colocando a Ana Pastor al frente del Congreso.

 El abrazo que protagonizaron esta semana es una oda a la amistad, al amor como Dios manda y a sus hijos: el poder y el éxito.

 Se le ve casi más emocionado en ese abrazo que durante el beso a Viri, su esposa, en el balcón durante la noche electoral.

 Todo indica que Mariano ve House of Cards y que de ahí rescata ideas, como la de reunirse en secreto con los nacionalistas catalanes y dar así el sorpasso.

Cristiano ha aprovechado los momentos de soledad para tomar el sol en el yate. GIM
Rajoy y los nacionalistas son una pareja fuera de lo común, pero más cohesionada que la de Lionel Messi y Cristiano Ronaldo, que han veraneado en la misma isla, Ibiza, pero con yates muy distintos, tanto en diseño como en actitud y protocolos
. El yate de Messi es más familiar, un campamento con hijos, sobrinos, cuñadas y tías, barrigas cerveceras, ropa y toallas dejadas a secar en la popa o colgando en cualquier parte con un cierto aire de parrilla en permanente elaboración. 
En cambio, en el yate de Cristiano todo es cool, millennial y entre amigotes.
 Son hombres en diferentes estados de depilación y tonificación. Reaparece su amigo el boxeador marroquí y ese otro, menos conocido, pero al que le gusta presumir de panza y calva ofreciendo una especie de cable a tierra a la estratosférica atmósfera en la que gusta disfrutar el astro del balón.
En ese ambiente diferente, Cristiano ha recurrido a la alta tecnología usando un bañador confeccionado con un tejido que deja pasar los rayos solares permitiendo el bronceado integral. ¿Pueden imaginarlo? 
Debido a ese capricho se ha abierto el debate de si es erótico el bronceado total o es más sexy la marca blanca protectora.
 Mi amigo Miguel, que no toma el sol, se ha manifestado radicalmente promarca blanca de bañador, “nada como el bronceado de albañil”. 
Mientras que en centros de estética femeninos, alguna valiente ha manifestado que prefiere el bronceado integral.
 Pero todos estamos de acuerdo en que el futbolista está llevando el homoerotismo a otro nivel, a la cultura de masas.
Precisamente, en América y en la conquista por la Casa Blanca se ha producido una situación extrema: la esposa de Donald Trump, Melania, plagió parte del discurso de Michelle Obama en la convención demócrata de 2008 en su intervención en la reciente convención republicana.
 Melania debe de estar pasándolo mal, pero en la serie House of Cards siempre nos muestran cómo quedar en ridículo puede convertirse en un éxito si sabes levantarte, reírte un poquito del traspié y que un mal inicio no siempre significa que no vaya a haber mejor final.

Donald Trump y Melania en la convención republicana en Cleveland. AP
Antes de ese final, podríamos repasar las esposas de Trump. Empezando por Ivana, la primera, exesquiadora olímpica de la desaparecida Checoslovaquia.
 En los ochenta, Ivana y Donald eran la imagen del despiporre, el gasto exuberante, los trajes largos de lamé dorado y hojarasca de tela y alambres en un solo hombro.
 Los reyes de Mar-a-Lago, una suntuosa villa mezcla del Hotel de París de Montecarlo y una nave espacial complicada.
 Harto de sol y dólares, Donald se enamoró de su segunda esposa, Marla, también buena esquiadora, durante un viaje de esquí en Aspen.
 Ivana pidió el divorcio y mantuvo en vilo a millones de trabajadores que deseaban saber cuántos millones le arrebataría al millonario.
 El divorcio catapultó a Ivana a la portada de ¡Hello! y a un puesto entre los 10 divorcios más caros de la historia.

Ella regresó a Europa, se enamoró de un italiano más joven, ofreciendo quizás una imagen pelín caricaturizada de sí misma. Marla Maples también tuvo portadas y un delicioso reportaje en ¡Hola! con su hija Tiffany junto al magnate e inmensos platos de cereales transgénicos y cartones de leche sobre una mesa de mármol anaranjado. 
Un poquito después, también se divorció aportando sobre Donald la leyenda de mal carácter y de que quería más a sus edificios que a su familia. 
 Trump estuvo sin novia, pero se hizo propietario del concurso de belleza Miss Universo, hasta que sus inclinaciones centroeuropeas le llevaron hacia Eslovenia y hasta Melania.
Repasando la historia sentimental de Trump nos damos cuenta de que en una carrera presidencial también existen pequeños divorcios
. Como los de Mariano con Ana Mato y, más recientemente, con María Dolores de Cospedal. 
Melania y Donald dieron así el sorpasso y Ana y Mariano, unidos, pudieron ganar su convención.

 

Pertur, el gran secreto de ETA................................................................. Isabel C. Martínez Genoveva Gastaminza

Aquellos que se creen con el "don" de quitar la vida...

El 27 de agosto pasado, dos matrimonios mayores rezaban recogidamente un Padrenuestro delante de una tumba descuidada en el cementerio que rodea la iglesia de Biriatou, un pequeño pueblo vascofrancés colgado sobre el río Bidasoa, que hace de frontera con el lado español. 
El abogado Juan María Bandrés y su mujer acompañaban en un momento difícil, de los tantos que han tenido en su vida, a los padres del dirigente de ETA político-militar, Eduardo Moreno Bergareche Pertur, desaparecido en 1976, cuando tenía 26 años.
Unos pocos días antes, un hombre ya maduro, cercano a los 50 años, se derrumbaba llorando sobre esa misma lápida ante el estupor de quienes le acompañaban. 
Estaba reconociendo e indicando, en medio de un alarde de dolor, el lugar donde, según él, los asesinos de Pertur escondieron su cadáver hace más de 21 años. 

El viernes pasado, la policía judicial de Bayona procedió a levantar la tumba para efectuar la comprobación solicitada por Bandrés en nombre de la familia Moreno.
 El desenlace es conocido: en la tumba no había sino tres féretros, los que los descendientes de la familia -propietaria del enterramiento, apellidada Ostiz, tenían registrados.
La historia había comenzado en el mes de julio.
 Una nuera del matrimonio Moreno Bergareche recibió en Irún la confidencia de que el cuerpo de Pertur estaba enterrado, con dos tiros en la cabeza, en una tumba de Biriatou.
 Esta versión fue recibida con escepticismo en un principio, pero cobró cuerpo y verosimilitud cuando, en agosto, por vías indirectas, llegó al despacho de Bandrés una información parecida.
El bufete realizó indagaciones durante varios días y por distintas vías, cuyos resultados vinieron a añadir expectativas de veracidad a la pista sobre el paradero de Pertur. 
No era la primera vez que los Moreno Bergareche se veían ante la dura prueba de remover su herida para realizar una comprobación de este tipo.
 A lo largo de estos años, cada vez que ha habido un indicio, cada vez que ha aparecido un cadáver no identificado en circunstancias extrañas la familia se ha movilizado y realizado comprobaciones. Siempre sin resultados. 
Las expectativas que albergaban esta vez eran más esperanzadoras que nunca.


No era, además, la primera vez que los etarras recurrían a los cementerios. En el de Zarauz, por la misma época, removieron una lápida para provocar así la búsqueda y el hallazgo del cuerpo de un miembro de esa organización que había muerto accidentalmente mientras construía un zulo para que fuera así entregado a su familia.
 En el caso contrario, para hacer desaparecer un cuerpo, ¿qué mejor sitio que una tumba en un cementerio?.
Los relatos que recibieron tanto la familia Moreno Bergareche como Juan María Bandrés ofrecían algunas diferencias relativas a aspectos más o menos truculentos sobre las circunstancias que podrían haber precedido al asesinato, pero coincidían en lo fundamental: el apellido del confidente, su procedencia de un país centroamericano y la localidad de Biriatou.
 También su carácter de hombre no muy equilibrado en la actualidad y con cierta afición a la bebida.
 En la segunda quincena de agosto, durante sus vacaciones, Juan María Bandrés recibe informaciones complementarias y el día 26 tuvo por fin la descripción concreta del lugar del enterramiento: una tumba situada frente a la entrada izquierda del cementerio, al fondo, y que ocupaba el segundo lugar a la derecha de un gran crucifijo situado sobre la tapia trasera.
Al día siguiente, los padres de Pertur, acompañados por el matrimonio Bandrés, reunieron fuerzas para visitar el cementerio. "Nos costó trabajo buscar, porque la inscripción estaba muy borrosa. Fue un momento de mucha emoción", recuerda Bandrés. "Algo me dice que está ahí", susurró Alvaro Moreno, padre del desaparecido, abrigando la ilusión de dar por fin tierra a los restos de su hijo y poder llevarle flores cuando quisieran.

En contacto con el comisario Jaujou, de la policía de Hendaya, que realizó las gestiones ante el juzgado de Bayona, Juan María Bandrés empezó ya a dar los pasos necesarios para solicitar la comprobación.
 Fue el comisario francés quien explicó al procurador de la república la importancia del tema, aunque penalmente hubiese prescrito.
El pasado día 3 mandó un escrito con el encabezamiento de "Confidencial" al fiscal de Bayona. 
En él recordaba la desaparición de Pertur en suelo francés, la atribución de su probable muerte a sus antiguos compañeros de ETA político-militar, luego integrados en ETA militar, y los procedimientos judiciales incoados y archivados a ambos lados de la frontera.
 "Los padres de Eduardo Moreno Bergareche han tenido conocimiento en el momento actual de una noticia confidencial, aparentemente fiable y segura, pero, naturalmente, pendiente de confirmación, que señala el lugar donde se hallaría el cuerpo de su desaparecido hijo", explicaba el abogado en su escrito.
La historia concluyó el viernes por la tarde con el levantamiento de la tumba y la constatación de que el cuerpo del desaparecido no estaba donde creían.
* Este articulo apareció en la edición impresa del Domingo, 21 de septiembre de 1997
ETA siempre fue cobarde no es un acto de valentía matar porque si, nadie tiene ese "derecho" nadie, no sé si los que estuvieron en ese extraño galimatías de ETA, hoy pueden seguir defendiendo cualquier asesinato que hayan realizado....matar en nombre de quién sea nunca puede ser admitido aunque te suicides después, sea en nombre de Alá, de Dios, de quién sea Eta en nombre de quien mataba? el asesino de Yoyes se suicidó después de asesinarla en un parque infantil dónde jugaba con su hijo? o anda por ahí tan tranquilo sin saber que ..................ni idea de lo que estarán tramando ahora...........