No me gusta Antonio Muñoz Molina parece que escribe pra él y no para quién lo lee es más te deja la sensación que si no te gustaes porque no eres lista nunca hay ese enlace en el que el lector se olvida de quién escribe y se sumerge atrapado por sus palabras en la obra.
No no me gusta esa falta de compromiso parece que lo que ocurre en el mundo ejemplo Siria le da igual ,claro que con no leerlo tengo ya leí bastante de él y no voy a segur haciéndolo de momento o de final.
Tiene una secta de seguidores porque no permiten discrepar lo siguen con verdadera devoción y no se puede nunca llevar la contraria es imposble porque así nade aprende nada solo el Ego del autor supongo que irá creciendo pero ni lo sé ni me importa. Si me importa saber como llegó a ser Director del Instituto Cervantes en New York supongo que a "dedo" como muchos otros.
Y sobre Galdós no me va a descubrr un mundo que entré en el con 15 años con Marianela para seguir con todas y los episodios Nacionales. Además tengo muy cerca de Casa una amiga que su hermano le legó "Todas" las Obras de Galdós. Lo siento pero estoy harta que gente con premios que han leído la mitad que yo en muchos casos sean los que digan que debo leer. O Toca Flaubert o toca Tolstoy o Camus, o Cervantes.
Y es curioso sempre se olvidan de Lope de Vega y de Quevedo...curioso si....
31 ago 2013
30 ago 2013
Llega 'Todos queremos lo mejor para ella', la nueva película de Mar Coll Por: Gregorio Belinchón | 30 de agosto de 2013
Mar Coll dejó un impresionante buen sabor de boca con Tres días con la familia, ganadora de tres premios en el festival de Málaga en 2009 y del Goya a la dirección novel
. Desde entonces ha estado apoyando a amigos como Marçal Forest (trabajó en el equipo de Animals) y ha escrito un guion, Todos queremos lo mejor para ella, que convertido en película inaugurará la próxima edición de la SEMINCI el 19 de octubre.
Y aquí tenemos en exclusiva el tráiler.
Mar Coll (Barcelona, 1981) impresiona y asusta a partes iguales por su talento.
Después de Tres días con la familia, un puñetazo en la mesa como inmejorable carta de presentación, hay muchas ganas de vers u segunda película, Todos queremos lo mejor para ella cuenta la historia de una mujer que se descubre en un momento clava, cuando siente que cambia su vida tras un accidente de coche y el encuentro con otra mujer.
Geni, la protagonista, ha sido encarnada por Nora Navas, y junto a ella están en el reparto Clara Segura, Pau Duria, Ágatha Roca y la argentina Valeria Bertucelli.
La película está rodada originalmente en catalán (Tots vol el millor per a ella) y los mismos actores se han doblado al castellano. La película inaugurará la 58ª SEMINCI de Valladolid el día 19 y el viernes siguiente, el 25, llegará a las salas comerciales
Después de Tres días con la familia, un puñetazo en la mesa como inmejorable carta de presentación, hay muchas ganas de vers u segunda película, Todos queremos lo mejor para ella cuenta la historia de una mujer que se descubre en un momento clava, cuando siente que cambia su vida tras un accidente de coche y el encuentro con otra mujer.
Geni, la protagonista, ha sido encarnada por Nora Navas, y junto a ella están en el reparto Clara Segura, Pau Duria, Ágatha Roca y la argentina Valeria Bertucelli.
La película está rodada originalmente en catalán (Tots vol el millor per a ella) y los mismos actores se han doblado al castellano. La película inaugurará la 58ª SEMINCI de Valladolid el día 19 y el viernes siguiente, el 25, llegará a las salas comerciales
Las películas que darán de qué hablar en la Mostra
Fotograma de la película L’intrepido, dirigida por Gianni Amelio.
Tras la buena acogida de la inauguración del Festival de Venecia con Gravity,
de Alfonso Cuarón, protagonizada por George Clooney y Sandra Bullock,
que no compite por el León de Oro, nos adentramos en otros títulos que
darán muchos motivos para hablar en la Mostra.
Algunos de ellos no están en la sección oficial, pero por su contenido, duración, autor o escenas escandalosas serán recordados, durante y después del certamen. A continuación un repaso.
La más caliente: Under the skin. Director: Jonathan Glazer. Intérprete: Scarlett Johansson. Compite en la sección oficial.
Un joven sensualísima, Isserley (Scarlett Johannson, en versión morena, con el pelo castaño oscuro) se gana la vida vendiéndose al mejor postor.
Detrás de la carita de mosca muerta se esconde una aliena, que recoge hombres musculosos en las calles. Ellos pretenden sexo duro, pero la chica, en apariencia inofensiva, los transforma en carne para alimentar extraterrestres hambrientos, que no tienen la más mínima intención de extinguirse
. Glazer nos muestra una Johannson cargada de una sensualidad voraz y despiadada.
El autor británico, nacido en 1965 proviene del mundo publicitario y quizá por ello hace piruetas con las imágenes. La película ha sido rodada con una cámara especialmente creada para Under the skin. El montaje ha durado un año.
La más divertida. L’intrepido. Director: Gianni Amelio. Intérpretes: Antonio Albanese, Livia Rossi, Gabriele Rendina, Alfonso Santagata y Sandra Ceccarelli. La única comedia en la competición oficial.
Para que no digan que en la Mostra todas las películas son un plomazo.
Sí, hay muchas con temas socialmente rudos, pero no todas, por suerte.
Al mal tiempo buena cara.
Ese es el lema de vida de Antonio Pane (Antonio Albanese), en paro y sin esperanzas de encontrar un trabajo fijo. Antonio inventa el oficio de sustituto.
Sonríe ante las adversidades y se ocupa en lo que sea, con tal de juntar unos cuantos euros. L’intrepido sustituye por una hora o un día entero a un cocinero, un operario de la construcción, un empleado de limpieza en el milanés estadio San Siro, entre otras ocupaciones habidas y por haber.
El director, Gianni Amelio, ofrece una mirada de un país en crisis, pero siempre creativo. Participó, en 2006 en el festival veneciano con La stella che non c’é.
La más escandalosa. Moebius. Director: Kim Ku Du. Intérpretes: Cho Jae-hyum, Seo Youngju, Lee Eunwoo. No compite porque el autor ganó el León de oro en 2012 con Pietá.
Una mujer atormentada por las infidelidades del marido puede ser capaz de cualquier cosa. Hasta de matar accidentalmente a su propio hijo. Un filme rudo de un autor acusado de ser un gran provocador. La película ha sido censurada en Corea por la violencia de las escenas de castración e incesto. En el filme, Kim Ku Du, se plantea el significado de la familia, los órganos genitales y los deseos.
La más seria. The Unknown Known. Director: Errol Morris. Intérpretes: Donald Rumsfeld y Errol Morris. Compite por el León de Oro.
Uno de los dos documentales que por primera vez aparece en la sección oficial, el otro es Sacro GRA del italiano Gianfranco Rosi. The Unknown Known tiene la firma de un maestro del género, que en 2004 ganó el Oscar al mejor documental por The Fog of War, entrevistando a Robert McNamara. En Venecia, Morris prueba con una larga entrevista al ex secretario de Defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld. “No pretende ser otra autopsia de la guerra en Irak, sino más bien, aclarar misterios”, afirma el autor.
La más gay. Gerontophilia. Director: Bruce La Bruce. Intérpretes: Pier Gabriel Lajoie y Walter Borden. Se presenta en la sección Jornadas de los autores.
Bruce La Bruce, fotógrafo y director cinematográfico canadiense, es bien conocido por sus filmes románticos homosexuales. En Gerontophilia, Lake (Pier Gabriel Lajoie) es un joven de 18 años, heterosexual declarado. Besa a su novia con pasión y deseo. Durante las vacaciones de verano, Lake trabaja en una casa de reposo para ancianos
. Allí, conoce al señor Peabody (Walter Borden) y un día decide sacarlo del horrible asilo donde los ancianos consumen tantas pastillas que parecen drogados. Inicia así la relación fetichista entre Lake, que tiene 18 años, y un viejo de 82.
Algunos de ellos no están en la sección oficial, pero por su contenido, duración, autor o escenas escandalosas serán recordados, durante y después del certamen. A continuación un repaso.
La más caliente: Under the skin. Director: Jonathan Glazer. Intérprete: Scarlett Johansson. Compite en la sección oficial.
Un joven sensualísima, Isserley (Scarlett Johannson, en versión morena, con el pelo castaño oscuro) se gana la vida vendiéndose al mejor postor.
Detrás de la carita de mosca muerta se esconde una aliena, que recoge hombres musculosos en las calles. Ellos pretenden sexo duro, pero la chica, en apariencia inofensiva, los transforma en carne para alimentar extraterrestres hambrientos, que no tienen la más mínima intención de extinguirse
. Glazer nos muestra una Johannson cargada de una sensualidad voraz y despiadada.
El autor británico, nacido en 1965 proviene del mundo publicitario y quizá por ello hace piruetas con las imágenes. La película ha sido rodada con una cámara especialmente creada para Under the skin. El montaje ha durado un año.
La más divertida. L’intrepido. Director: Gianni Amelio. Intérpretes: Antonio Albanese, Livia Rossi, Gabriele Rendina, Alfonso Santagata y Sandra Ceccarelli. La única comedia en la competición oficial.
Para que no digan que en la Mostra todas las películas son un plomazo.
Sí, hay muchas con temas socialmente rudos, pero no todas, por suerte.
Al mal tiempo buena cara.
Ese es el lema de vida de Antonio Pane (Antonio Albanese), en paro y sin esperanzas de encontrar un trabajo fijo. Antonio inventa el oficio de sustituto.
Sonríe ante las adversidades y se ocupa en lo que sea, con tal de juntar unos cuantos euros. L’intrepido sustituye por una hora o un día entero a un cocinero, un operario de la construcción, un empleado de limpieza en el milanés estadio San Siro, entre otras ocupaciones habidas y por haber.
El director, Gianni Amelio, ofrece una mirada de un país en crisis, pero siempre creativo. Participó, en 2006 en el festival veneciano con La stella che non c’é.
La más escandalosa. Moebius. Director: Kim Ku Du. Intérpretes: Cho Jae-hyum, Seo Youngju, Lee Eunwoo. No compite porque el autor ganó el León de oro en 2012 con Pietá.
Una mujer atormentada por las infidelidades del marido puede ser capaz de cualquier cosa. Hasta de matar accidentalmente a su propio hijo. Un filme rudo de un autor acusado de ser un gran provocador. La película ha sido censurada en Corea por la violencia de las escenas de castración e incesto. En el filme, Kim Ku Du, se plantea el significado de la familia, los órganos genitales y los deseos.
La más seria. The Unknown Known. Director: Errol Morris. Intérpretes: Donald Rumsfeld y Errol Morris. Compite por el León de Oro.
Uno de los dos documentales que por primera vez aparece en la sección oficial, el otro es Sacro GRA del italiano Gianfranco Rosi. The Unknown Known tiene la firma de un maestro del género, que en 2004 ganó el Oscar al mejor documental por The Fog of War, entrevistando a Robert McNamara. En Venecia, Morris prueba con una larga entrevista al ex secretario de Defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld. “No pretende ser otra autopsia de la guerra en Irak, sino más bien, aclarar misterios”, afirma el autor.
La más gay. Gerontophilia. Director: Bruce La Bruce. Intérpretes: Pier Gabriel Lajoie y Walter Borden. Se presenta en la sección Jornadas de los autores.
Bruce La Bruce, fotógrafo y director cinematográfico canadiense, es bien conocido por sus filmes románticos homosexuales. En Gerontophilia, Lake (Pier Gabriel Lajoie) es un joven de 18 años, heterosexual declarado. Besa a su novia con pasión y deseo. Durante las vacaciones de verano, Lake trabaja en una casa de reposo para ancianos
. Allí, conoce al señor Peabody (Walter Borden) y un día decide sacarlo del horrible asilo donde los ancianos consumen tantas pastillas que parecen drogados. Inicia así la relación fetichista entre Lake, que tiene 18 años, y un viejo de 82.
Lady Di
Mañana se cumplen 16 años de su muerte y en octubre se estrenará el biopic 'Diana'. Lady Di vuelve a ser portada y a darnos lecciones de cómo utilizar la moda como arma arrojadiza.
¿En qué se parecen Diana de Gales y la cantante Rihanna? Según apuntaba la escritora Camille Paglia en un artículo del Sunday Times Magazine, titulado Why Rihanna is the new Diana (Por qué Rihanna es la nueva Diana), al menos en tres grandes aspectos: ambas eligieron al hombre equivocado y las dos, tras el desencanto y el despecho, utilizaron la moda y los medios de comunicación como armas de defensa.“Hasta que Diana no se transformó de una tímida asistente de guardería en una esbelta máquina de moda, no empezó el seductor coqueteo con la prensa mundial”, sostiene Paglia, y añade, “como Diana, Rihanna vaga de forma inquietante, usando los photocalls para enviar mensajes de atracción, desafío o venganza, en una turbulenta relación con una pareja errante”
. Camille resume su tesis en el siguiente párrafo: “Diana y Rihanna, que empezaron siendo unas sensibles pero atractivas chicas de provincias, descubrieron su fotogenia y empezaron a trasformarse a si mismas en esculturas vivientes para los objetivos
. Ambas desarrollaron una falsa intimidad con los fotógrafos y el público y se devoraron a si mismas en una inútil búsqueda de la seguridad en el amor. Diana, rechazada, aceptó su exilio. Pero Rihanna, con el típico síndrome de la mujer maltratada, todavía siente pena y conserva la esperanza de cambiar y salvar a su maltratador”.
La trasformación de Lady Di de princesa de cuento a mujer con amantes que enseña piernas y canalillo puede situarse un día determinado, en 1994, incluso se podría precisar la hora exacta, en la que acude a un evento, una fiesta del Vanity Fair en la Serpentine Gallery de Londres. Ese mismo día, su marido acababa de confesar en la televisión su affaire con Camila Parker Bowles y Diana, lejos de quedarse en casa llorando y buscar cualquier excusa para no acudir a la cita, eligió un vestido de Christina Stambolian, en seda negra, que dejaba al descubierto los hombros –con un generoso escote– y sus bien torneadas extremidades inferiores. El modelo había sido comprado en 1991, años antes, pero dormitaba en su fondo de armario por ser considerado “demasiado sexy”. Al día siguiente, Diana era portada de la mayoría de las cabeceras de la prensa inglesa y su atuendo pasó a ser bautizado como el “vestido de la venganza” por simbolizar una patada en sus partes al marido infiel, una demostración casi palpable del mal gusto del futuro monarca, que prefería ser el tampax de una cuarentona descuidada a la compresa de su joven y estilosa esposa, y un guiño de ojos al público en general, incluidas las viejecillas más recatadas que ponen unas gotas de ginebra en sus tazas de té para hacer más llevadero el interminable afternoon invernal.
Es posible que si el cuento de hadas entre una jovencita, a la que la ropa no le importaba demasiado, a juzgar por sus looks de asistente de guardería –hay uno memorable con una falda con largo a media pantorrilla y trasparente al trasluz–, y el príncipe hubiera funcionado, el calificativo de “icono de moda” jamás habría acompañado al nombre de Lady Di.
Seguramente hubiera seguido con sus estilismos de los primeros tiempos, una actualización histórica del estilo Windsor en el que siempre han predominado los colores pastel, los sombreros, los vestidos que no marcan el cuerpo, y el poco favorecedor largo de falda muy por debajo de la rodilla.
Se dice que cuando la joven Diana ingresó en palacio se le dieron unas nociones básicas de moda, a cargo de miembros del staff de Vogue, ya que ella carecía de los principios más elementales. Sin embargo, hay gestos que ya denotan una cierta rebeldía en la futura it girl.
En la ceremonia de compromiso con el príncipe ignoró una regla del protocolo que dictaba que el negro solo era permitido para el luto y lució un vestido de chiffon en ese color, con escote palabra de honor y diseñado por Elizabeth y David Emanuel.
Muchos aseguran que el cambio de Diana empezó a gestarse tras el nacimiento de su primer hijo, en 1984. Probablemente ya habrían llegado a sus oídos rumores de la infidelidad de su marido, pero siempre tiende a pensarse, en los primeros momentos, que se trata solo de una cana al aire o algo pasajero.
Es entonces cuando Lady Di, empieza a confiar en la modista británica, Catherine Walker, como su asesora y diseñadora preferida junto a Bruce Oldfield y Zandra Rhodes.
Otro de sus consejeros en materia de moda fue el diseñador argentino Roberto Devorik
. A partir de entonces sus faldas se acortan un poco, sus vestidos o trajes sastres se ajustan y para las fiestas elige brillos y escotes algo más profundos.
En noviembre de 1985 viaja a EEUU. Diana le había comentado a la entonces primera dama, Nancy Reagan, que uno de sus mayores sueños era conocer a John Travolta y una noche, en una recepción en la Casa Blanca, baila con el actor, durante media hora, las canciones de Grease y Fiebre del sábado noche, ante la atenta mirada de los invitados y de su marido.
El vestido fue otro de los modelos con los que se puede elaborar una biografía de la princesa. Un traje largo, en azul marino, firmado por Victor Edelstein.
Diana y Travolta bailando los temas de Fiebre de sábado noche en 1985.
Foto: Cordon Press
Si para casi todos el malo de la película era él, Diana no quería quedar tampoco como la tonta ingenua.
Sus armas secretas fueron entonces su aspecto y los medios de comunicación y para no ser menos que su esposo, ella también concedió una entrevista a la BBC, donde reconocía que había hecho de las suyas, tenido sus amantes –siempre después de descubrir que su marido se la estaba pegando– y que su matrimonio constaba de tres personas.
En su nuevo papel Diana utilizó la ropa para demostrar al mundo quien era, dejó de mirar al suelo –si nos fijamos en sus primeras fotos siempre aparece con la cabeza hacia abajo y los ojos mirando hacia arriba- y se volcó en sus ayudas humanitarias, en causas como la lucha contra el SIDA o las minas antipersonales.
En cuestión de estilo dejó la moda inglesa y optó por las grandes marcas, algo muy malo para la industria nacional ya que por aquel entonces había adquirido el don de encumbrar a un diseñador con solo llevar sus prendas. ,Chanel, Christian Lacroix, Armani, Jimmy Choo, Manolo Blahnik eran algunas de sus firmas preferidas, y en cuestión de joyas: Chopard o Cartier. Versace llegó a ofrecerle un millón de libras por protagonizar una de sus campañas publicitarias.
Cada vestido que llevaba era imitado por miles de mujeres que seguían el estilo Lady Di. Mejoró su peinado, haciéndolo más casual, aunque manteniendo sus señas de identidad y refinó su maquillaje.
Con un vestido largo azul de Versace, que llegó a ofrecer un millón de libras por protagonizar una campaña.
Foto: Cordon Press
"Poseía algo más que estilo
. Poseía una fuerza interna que la hacía brillar. Esta cualidad trascendía a la moda", reconoció Tom Ford.
"Su estilo cambió en los 90, se la podía ver con vestidos más atrevidos, se liberó del protocolo, se deshizo del armario de princesa y se hizo uno nuevo con aquellas prendas que le quedaban bien a la nueva mujer en la que se convirtió", sentenció Valentino.
El fotógrafo Mario Testino, que la inmortalizó en sus mejores imágenes para la revista Vanity Fair, llevando un vestido de escote halter, de Catherine Walker, dijo de ella: “irradia algo mágico.
Mezcla de belleza, glamour y nobleza”.
Curiosamente, la moda y su relación con ella es lo que ha mantenido a Lady Di en los titulares de los periódicos tras años de su fallecimiento.
El pasado mes de marzo se subastaron diez de sus trajes más representativos en Londres y se recaudaron más de 800.000 libras.
Por el vestido que llevó cuando bailó con Travolta, el más caro, se llegó a pagar 240.000 libras.
Diana ya había vendido muchas de estas piezas en una subasta realizada en Christie’s ,Nueva York, con fines benéficos, poco antes de su muerte.
Desde el 4 de julio el Palacio de Kensington, en Londres, muestra la exposición Fashion Rules, en la que se pueden ver algunos de los vestidos de las mujeres de la casa de Windsor, concretamente de Diana, la princesa Margarita y la reina, que las ha superado a las dos, sino en estilo, si en años y en resistencia.
Lady Di, ya es un icono más de todo lo british y el diseñador Jean–Charles de Castelbajac, especialista en utilizar símbolos de la cultura pop en sus diseños, estampó el rostro de la princesa junto a una Union Jack en un modelo de su colección otoño/invierno 2006-2007.
Ya todo el mundo está pendiente de la película Diana, que se estrenará en España en octubre y en la que Naomi Watts interpreta a la princesa del pueblo. ¿Y saben lo que más interesa a la mayoría de la gente? Comprobar la fidelidad de los estilismos.
Y empezó otra vida que casualidad o no la llevó a la muerte joven, bella deseada, nadie la puede olvidar.
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