Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

31 ago. 2019

Quirón Fashion Week.................................... Boris Izaguirre...

Alguien subrayó que Letizia llevara precisamente esa prenda de manga larga en agosto para saludar al rey en su convalecencia. “Oye, pues a lo mejor la usó para poner a prueba los 'bypass”.

Los reyes Felipe y Letizia con sus hijas la infanta Sofía y la princesa Leonor, en la entrada de la clínica Quirón el pasado martes.
Los reyes Felipe y Letizia con sus hijas la infanta Sofía y la princesa Leonor, en la entrada de la clínica Quirón el pasado martes. Getty Images

 

Emmanuelle Seigner: “El sentimiento de persecución de Polanski es fácil de entender, basta con mirar a su vida”

La presentación en Venecia de la nueva película del director polaco, ‘El oficial y el espía’, evita las polémicas sobre su pasado y celebra su nuevo filme.

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La presentación en Venecia de la nueva película del director polaco, ‘El oficial y el espía’, evita las polémicas sobre su pasado y celebra su nuevo filme.

Desde la izquierda, Emmanuelle Seigner, Louis Garrel y Jean Dujardin, el viernes en Venecia.
Desde la izquierda, Emmanuelle Seigner, Louis Garrel y Jean Dujardin, el viernes en Venecia. Getty Images
Empezó con un largo aplauso.
 Y otro. Y otro. Antes de la rueda de prensa, muchos se pusieron de pie y parecía como si el festival de Venecia quisiera compensar a Roman Polanski por tan polémica víspera.
 La Mostra le ha invitado a su concurso oficial, con El oficial y el espía, y considera un honor contar con el maestro polaco. 
 Pero Polanski es también un hombre que violó en 1977 a una adolescente de 13 años, cuando él tenía 43.
 El juez creyó a la víctima y el director evitó décadas de cárcel escapando de EE UU. 
Aquel vuelo, sin embargo, no le salvó de los ataques que le han perseguido desde entonces.
 Y que han llegado hasta el Lido.
La presidenta del jurado que debe valorar su filme, Lucrecia Martel, anunció que no acudiría a su proyección de gala, para no homenajearle. 
Metafóricamente, ya que el director, de 86 años, no viaja a países que puedan extraditarle. 
A tamaña olla de presión previa, se añadía una película sobre el caso del capitán judío Alfred Dreyfus, condenado por alta traición en 1894 en Francia con evidente antisemitismo, una historia en la que Polanski encuentra elementos que cree haber “experimentado”, según el libreto promocional del filme.
 Resultó ser una obra rigurosa y severa, que renuncia a todo efectismo para ponerse al servicio de la historia.
 Cine de antaño y del bueno. 
Lo que disparó más aun el interés hacia la rueda de prensa
Pero, entonces, cogió el micrófono Luca Barbareschi, actor y productor del filme, además de exdiputado de las listas de Silvio Berlusconi.
 Dijo: “Este es un proyecto nacido hace muchos años, pero con una actualidad tremenda. 
Dejaría a nuestras espaldas lo que ha ocurrido, que no es interesante. No estamos ante un tribunal moral, sino ante una bellísima muestra del cine”.
 El mensaje quedó claro.
 Preguntas fílmicas, punto.
 Alguien intentó que respondieran a Martel. 
Pero Barbareschi se negó: “El pasado es pasado. Un director hace cine, el jurado juzga y el público, si quiere, aplaude”.
 Lo cual sucedió acto seguido.

Aun así, se habló mucho: de películas y de historia. “Este es un thriller. Y todo lo que ocurre en él es real”, defendió Louis Garrel, que encarna a Dreyfus. 
Tanto que un redactor, en lugar de preguntar, lanzó una tesis: bastaría enseñar la película en los colegios para explicar por qué el capitán pasó años en la cárcel. 
Entre varios sospechosos de filtrar información a los alemanes, Francia inculpó al único judío. 
Hizo falta una larga batalla por la verdad, el artículo J’accuse de Emile Zola y un segundo juicio condenatorio, aunque con atenuantes, antes de que Dreyfus recibiera la gracia, y la libertad.

Desde la izquierda, Emmanuelle Seigner, Louis Garrel y Jean Dujardin, el viernes en Venecia.
Desde la izquierda, Emmanuelle Seigner, Louis Garrel y Jean Dujardin, el viernes en Venecia. Getty Images


Aun así, se habló mucho: de películas y de historia. “Este es un thriller. Y todo lo que ocurre en él es real”, defendió Louis Garrel, que encarna a Dreyfus. 
Tanto que un redactor, en lugar de preguntar, lanzó una tesis: bastaría enseñar la película en los colegios para explicar por qué el capitán pasó años en la cárcel.
 Entre varios sospechosos de filtrar información a los alemanes, Francia inculpó al único judío.
 Hizo falta una larga batalla por la verdad, el artículo J’accuse de Emile Zola y un segundo juicio condenatorio, aunque con atenuantes, antes de que Dreyfus recibiera la gracia, y la libertad.
El primero en romper una lanza a su favor fue otro militar, Marie-Georges Picquart, el protagonista de El oficial y el espía, que se estrena el 13 de diciembre en España.
 Aunque Jean Dujardin, que le interpreta, cree que “la estrella de la película es el propio caso Drefyus”.
 “Lo importante para Polanski es la verdad de lo que cuenta. Siempre respeta el guion. 
No es fácil rodar con él. Exige mucho, y puede ser duro. Pero a la vez su voz te sigue, como un chamán: ‘Tómate tu tiempo. No hagas el gilipollas para nada”, contó el actor.
Emmanuelle Seigner, actriz y esposa de Polanski desde hace tres décadas, confirmó esas dificultades: “Solo ahora, al sexto filme con él, me acostumbro”.
 Y lanzó una suerte de caricia a su marido: “El sentimiento de persecución de Roman es fácil de entender, basta con mirar a su vida”.
 Aludía, también, a una existencia repleta de desgracias: Polanski sufrió en sus carnes el Holocausto o el asesinato de su pareja, Sharon Tate, a manos de Charles Manson
. Un camino inverso al cinematográfico, salpicado de triunfos como La semilla del diablo o El pianista.
Según su reparto, El oficial y el espía es otra de sus perlas. 
“Un filme con esta importancia, que hace reflexionar a nuestros hijos, muestra que no todo está perdido”, declaró el productor Alain Goldman.
 Aunque también sugiere lo contrario: en una secuencia, una grey humana estalla en júbilo ante la condena a Dreyfus, el judío, el distinto. 
Cualquier referencia al presente no es nada casual.

 

El comentado detalle de esta foto de Telma Ortiz, hermana de Letizia: fíjate bien en la parte izquierda

Tras su apasionado beso en la portada de '¡Hola!'

GTRES
Telma Ortiz
La familia del rey está dando mucho de qué hablar en los últimos días. 
La operación de Juan Carlos I y las visitas de todos los familiares han dado mucho juego: anécdotas, comentarios y complementos de moda que han llenado las páginas de los medios especializados.
Pero, a la vez, la revista Hola! ha descubierto a la nueva pareja de Telma Ortiz, hermana de la reina Letizia.
 Se trata del abogado irlandés Robert Gavin Bonnar, un abogado irlandés, conocido por haber estado casado con Sharon Corr, violinista del grupo The Corrs. 
Las fotos de un apasionado beso entre ambos han dejado a las claras su relación.
 Pero de esas imágenes hay algo que también ha llamado la atención: el bolso que llevaba ella en ese momento.
Como indican Semana y Vanitatis, se trata de un complemento de la firma de lujo francesa Hermés Evelyne que cuesta más de 2.500 euros.
Semana subraya que está “confeccionado con la mejor piel que haría las delicias de cualquier fashion victim y que además destaca por su comodidad”.

Vanitatis va un poco más allá en su análisis y subraya la diferencia de fotos de Telma Ortiz entre 2012 y 2019. 
Hace siete años, la hermana de la reina era pareja de Jaime del Burgo y paseaba con un bolso naranja, pero cuya marca estaba oculta. 
En cualquier caso, Diez Minutos ya publicó en aquel momento la marca del complemento: la misma Hermés Evelyne.
GTRES
Telma Ortiz en 2012
“Parece que su armario esconde más de una sorpresa asociada al lujo, pero dado que la hermana de la Reina no se prodiga demasiado últimamente, nos cuesta seguirle la pista a estas seleccionadas piezas”, dice la publicación.
 

 

30 ago. 2019

UN RELATO de FRONTERA ARTURO PÉREZ REVERTE

Sidi, novela de Arturo Pérez-Reverte
Tras la serie Falcó, Pérez-Reverte viaja al siglo XI con su visión del Cid en «Sidi» (Alfaguara); y Falcones publicará «El pintor de almas» (Grijalbo), ambientada en la Barcelona de 1901.
Al género histórico se sumarán «La canción de los caballos» (B), de Ricarda Jordan, seudónimo de Sarah Lark; «Recuérdame» (Harper Collins), de Mario Escobar; «La paloma de Ravensbrück» (Roca), de Carme Martí; «La sangre de Roma» (Edhasa), de Simon Scarrow; «Mademoiselle Coco», de Michelle Maryl; «La mansión de los chocolates», de Maria Nikolai —ambas en Maeva—, y «Poniente» (La Esfera de los Libros), de Álber Vázquez.
El relato inédito de Sylvia Plath «Mary Ventura y el noveno reino» (LRH) encabeza las novedades en el género corto, en el que aparecerán «Cuentos reunidos» (Alfaguara), de Edgardo Cozarinsky; el tercer volumen de los cuentos de Henry James, y «Anatomía sensible», de Andrés Neuman, ambos en Páginas de Espuma.
También «María y otros relatos» (Minúscula), de Marisa Madieri, y en «En otro país» (Asteroide), de David Constantine.
En lírica se editará «Esta luz» (Galaxia), de Antonio Gamoneda, con un libro inédito; el primer volumen de la poesía de Neruda (Seix) y «Poemas de convivencia» (Alba), de Percy & Mary Shelley.
En poesía se publicará «Poesía reunida» (Alfaguara), de Roberto Bolaño por primera vez en un volumen y en edición revisada; «El sol y sus flores» (Seix), de Rupi Kaur, y «El cuarto del siroco» (Tusquets), de Álvaro Valverde.

Luis Enrique comunica la muerte de su hija de nueve años por un cáncer óseo

"Nuestra hija Xana ha fallecido esta tarde a la edad de nueve años después de luchar durante cinco intensos meses contra un osteosarcoma", ha escrito el exseleccionador en Twitter.

En foto, Luis Enrique, el pasado marzo en Valencia, durante un partido con la selección. En vídeo, Luis Enrique anuncia la muerte de su hija.
Luis Enrique, exentrenador de la selección española de fútbol y del Barça, ha comunicado este jueves en Twitter la muerte de una de sus hijas por un cáncer óseo. "Nuestra hija Xana ha fallecido esta tarde a la edad de nueve años después de luchar durante cinco intensos meses contra un osteosarcoma. 
Damos las gracias por todas las muestras de cariño recibidas durante estos meses y agradecemos la discreción y comprensión", se lee en el texto publicado por Luis Enrique, que renunció el pasado junio al cargo de seleccionador por cuestiones personales que entonces no se dieron a conocer. 
El presidente de la federación, Luis Rubiales, decidió ante su salida poner al frente de España hasta la Eurocopa de 2020 a Robert Moreno, ayudante hasta ese momento del técnico asturiano.

El exseleccionador también ha agradecido en su comunicado la labor de los sanitarios que trataron a su hija: "También agradecer al personal de los hospitales Sant Joan de Deu y Sant Pau por su dedicación y trato, a los médicos, enfermeras y a todos los voluntarios.
 Con una mención especial al equipo de curas paliativas de Sant Joan de Deu". 
El texto termina con un mensaje para Xana, la pequeña de sus hijas: "Te echaremos de menos, pero te recordaremos cada día de nuestras vidas con la esperanza de que en un futuro nos volveremos a encontrar. 
Serás la estrella que guíe a nuestra familia.
 Descansa Xanita".
La grave enfermedad de su hija provocó que Luis Enrique tuviera que abandonar la concentración de la selección española el pasado marzo, solo unas horas antes de que España se midiera a Malta en La Valeta en un partido de clasificación para la Eurocopa 2020.
 Su segundo, Robert Moreno, ocupó en ese encuentro su puesto. Para los duelos de junio, contra Islas Feroe y Suecia, Luis Enrique elaboró la lista de convocados, pero no se desplazó a los estadios para seguir a los internacionales en directo. 
Tampoco hizo acto de presencia en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas, donde Moreno ya dirigió los entrenamientos sin el entrenador asturiano durante una semana, aunque se comunicaba a diario con él.
 El 19 de junio, Luis Enrique, al que la federación había transmitido que no le presionaría para que marcara una fecha de regreso o para dejar el cargo, comunicó a Luis Rubiales que abandonaba la selección y este hizo oficial que Robert Moreno le reemplazaba.
El Barcelona, club en el que Luis Enrique jugó la mayor parte de su carrera y en el que logró más títulos como futbolista y entrenador, ha dado el pésame al técnico asturiano en su cuenta de Twitter: "Nuestras condolencias y toda nuestra estima para Luis Enrique y toda su familia en estos momentos tan duros. 
DEP, Xana". Y el presidente blaugrana, Josep Maria Bartomeu, ha escrito en su cuenta en esta red social: 
"Todo nuestro apoyo y afecto a Luis Enrique, su esposa y toda su familia en este momento tan doloroso.
 Todos los barcelonistas sentimos mucho la pérdida de Xana. Nuestras condolencias, recuerdo y estima hacia la familia Martínez Cullell".
También la selección española se ha unido al duelo en Twitter por el fallecimiento de la pequeña: 
"Un día conseguimos nuestra estrella y desde hoy tenemos otra que nos ilumina desde el cielo con su luz Descansa en paz, pequeña Xana.
 Desde la selección nos unimos al duelo de la familia Martínez Cullell y compartimos la gratitud por su admirable ejemplo de amor y entereza".
El Real Madrid, donde el exseleccionador jugó cinco temporadas, se ha sumado a las muestras de cariño hacia el asturiano: 
"El Real Madrid C. F. se une al dolor de Luis Enrique y de su familia por el fallecimiento de su hija y quiere transmitirles su más sentido pésame en estos momentos tan difíciles". 
En España casi todos los equipos de primera división han enviado ya en la noche del jueves mensajes de apoyo al exseleccionador: además de Barça y Madrid, han dado el pésame a Luis Enrique Atlético, Valencia, Athletic, Real Sociedad, Alavés, Betis, Espanyol, Osasuna, Leganés, Getafe, Celta, Eibar, Granada, Levante y Villarreal.
Los líderes de los principales partidos políticos también han dado el pésame a Luis Enrique en Twitter.
 El presidente del Gobierno en funciones y líder del PSOE, Pedro Sánchez; el presidente del PP, Pablo Casado; y el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, han tenido palabras de apoyo para el técnico en esta red social.
 "No hay palabras que puedan acompañar en este dolor. Mi sentido abrazo a Luis Enrique, y a toda la familia, ante la pérdida de su pequeña Xana", ha escrito Sánchez.

A las condolencias se ha unido el ministro de Cultura y Deporte en funciones, José Guirao, que ha mandado un mensaje de apoyo al técnico a través de la cuenta oficial de Twitter del ministerio: "Mando un fuerte abrazo al exseleccionador nacional Luis Enrique por el fallecimiento de su hija Xana de nueve años. Todo nuestro apoyo para ti y para toda la familia en estos duros momentos".

 

El máximo saqueador de canciones ajenas

Jimmy Page ensució la carrera de Led Zeppelin con una ristra de plagios extraídos del blues y el folk.

Escucha las canciones robadas por Led Zeppelin
Entre las composiciones que el guitarrista Jimmy Page plagió para la banda están los éxitos 'Whole Lotta Love' y 'Dazed and Confused'. La icónica 'Stairway to Heaven' se ha salvado después de una larga batalla legal.
 
Led Zeppelin plagio
El guitarrista Jimmy Page, retratado en 1970.
Podríamos afirmar que Led Zeppelin dominó el rock de los años setenta
. Como los Beatles en la década anterior, Jimmy Page y compañía acumularon popularidad, influencia y ¿respeto? 
 No, falló el tercer ingrediente.
 Desde el principio, hubo hostilidad entre el grupo y los medios.
 La arrogancia de Led Zeppelin resultaba antipática y empeoraba por los modos brutales de su mánager, Peter Grant.

La crítica sospechaba que Led Zeppelin era un producto diseñado para satisfacer una demanda, detectada por Jimmy Page en sus viajes por Estados Unidos: desde 1967, el negocio del rock crecía imparable, ocupando emisoras de FM y grandes recintos. 
Su oferta superaba las expectativas: nadie podía negar la fuerza avasalladora de Led Zeppelin en vivo y en disco.
Pero su concepción no era inmaculada.
 Hasta el nombre había sido expropiado: fue una ocurrencia de Keith Moon, baterista de The Who, durante un intento de formar un supergrupo.
 Humor británico: “Esto volará como un zepelín de plomo”. Además, seguía un patrón preexistente: el primer elepé de Led Zeppelin reflejaba el debut del grupo Jeff Beck Group, publicado pocas semanas antes de que entraran en Olympic Studios.
 Beck exhibía gran inventiva como guitarrista, pero entonces parecía carecer de motivación: contratado para tocar en Woodstock, prefirió no acudir.
 Y desperdició una banda que incluía a Rod Stewart, Ronnie Wood o Nicky Hopkins.
 Por lo demás, coincidían las fórmulas: rock apoteósico, blues pesado, chispazos de folk.
 Sin embargo, Jimmy Page tenía un vicio: se apuntaba la autoría de todo lo que tocaba.
 Con el tiempo, derivó en caricatura: el soberbio rock star que se embolsa los derechos correspondientes a empobrecidos bluesmen negros.
 Page creía que aquellos antecesores no podían reclamar, ya que se habían ido al otro barrio.
 Se equivocaba: no servía como excusa y todavía vivían Bukka White, Sleepy John Estes, Howlin’ Wolf o Memphis Minnie.
 No estaban en condiciones de pleitear, pero ese no era el caso de Willie Dixon, uno de los principales artífices del Chicago blues, que advirtió que Whole Lotta Love, el mayor éxito de Led Zeppelin, constituía una versión turbo de su You Need Love, grabada por Muddy Waters.

Dixon demostró que se podía litigar contra el imperial Led Zeppelin y conseguir indemnizaciones millonarias (y aparecer en los créditos de posteriores lanzamientos). 
Jimmy Page no aprendió la lección: echaría la culpa a su compañero Robert Plant, al que aseguraba haber encargado nuevas letras que no llegó a escribir; de rebote, venía a confesar que no las tenía todas consigo.
 Tampoco debía de considerarlo algo digno de recompensa: en el primer elepé, el joven Plant no firma nada.

El músico Willie Dixon, en Los Ángeles en 1991.
El músico Willie Dixon, en Los Ángeles en 1991. GETTY IMAGES
Dado que casi todas las grabaciones de estas “canciones inspiradoras” pertenecen al dominio público, abundan los discos con títulos como Las raíces de Led Zeppelin, que recopila hasta veintitantos temas añejos que cayeron en manos de Jimmy Page. Ojo: en la práctica, el hombre también carecía de escrúpulos a la hora de chulear a artistas blancos.
 A veces, se trataba de errores: sacó Baby I’m Gonna Leave You de un elepé
de Joan Baez, donde figuraba como Tradicional; en realidad, pertenecía a una aficionada de San Francisco, Anne Bredon, que solo a partir de 1990 fue reconocida como coautora (sic).
 Dazed and Confused era obra del estadounidense Jake Holmes; durante décadas, Page negó conocer ese dato, aunque había tocado la pieza con los Yardbirds, su grupo previo a Led Zeppelin.
 En 2010, tras un acuerdo extrajudicial, siguió atribuyéndosela, con el añadido de “inspirada por Jake Holmes”. Aparte de unos dedos prodigiosos, Jimmy Page sabía elegir los modelos a imitar. Para Black Mountain Side se basó en la adaptación de la canción folclórica Black Waterside, realizada por Bert Jansch. 
No fue el único préstamo tomado del maestro escocés de la guitarra acústica, que pensó en denunciarle y no lo hizo por el alto costo de recurrir a la justicia en el Reino Unido.
En los últimos años, hemos visto mucho alboroto por una querella respecto a la más misteriosa canción de Zeppelin, Stairway to Heaven; supuestamente, su inicio plagia Taurus, un instrumental de Spirit, grupo de culto californiano.

 El caso todavía sigue coleando, para consternación de Jimmy Page.
 Y tiene razón: comparado con el resto de sus trucos de alquimia, pudo ser pura casualidad.

La crítica sospechaba que Led Zeppelin era un producto diseñado para satisfacer una demanda, detectada por Jimmy Page en sus viajes por Estados Unidos: desde 1967, el negocio del rock crecía imparable, ocupando emisoras de FM y grandes recintos. Su oferta superaba las expectativas: nadie podía negar la fuerza avasalladora de Led Zeppelin en vivo y en disco.
Pero su concepción no era inmaculada. Hasta el nombre había sido expropiado: fue una ocurrencia de Keith Moon, baterista de The Who, durante un intento de formar un supergrupo. Humor británico: “Esto volará como un zepelín de plomo”. Además, seguía un patrón preexistente: el primer elepé de Led Zeppelin reflejaba el debut del grupo Jeff Beck Group, publicado pocas semanas antes de que entraran en Olympic Studios. Beck exhibía gran inventiva como guitarrista, pero entonces parecía carecer de motivación: contratado para tocar en Woodstock, prefirió no acudir. Y desperdició una banda que incluía a Rod Stewart, Ronnie Wood o Nicky Hopkins. Por lo demás, coincidían las fórmulas: rock apoteósico, blues pesado, chispazos de folk.
La crítica sospechaba que Led Zeppelin era un producto diseñado para satisfacer una demanda, detectada por Jimmy Page en sus viajes por Estados Unidos: desde 1967, el negocio del rock crecía imparable, ocupando emisoras de FM y grandes recintos. Su oferta superaba las expectativas: nadie podía negar la fuerza avasalladora de Led Zeppelin en vivo y en disco.
Pero su concepción no era inmaculada. Hasta el nombre había sido expropiado: fue una ocurrencia de Keith Moon, baterista de The Who, durante un intento de formar un supergrupo. Humor británico: “Esto volará como un zepelín de plomo”. Además, seguía un patrón preexistente: el primer elepé de Led Zeppelin reflejaba el debut del grupo Jeff Beck Group, publicado pocas semanas antes de que entraran en Olympic Studios. Beck exhibía gran inventiva como guitarrista, pero entonces parecía carecer de motivación: contratado para tocar en Woodstock, prefirió no acudir. Y desperdició una banda que incluía a Rod Stewart, Ronnie Wood o Nicky Hopkins. Por lo demás, coincidían las fórmulas: rock apoteósico, blues pesado, chispazos de folk.
La crítica sospechaba que Led Zeppelin era un producto diseñado para satisfacer una demanda, detectada por Jimmy Page en sus viajes por Estados Unidos: desde 1967, el negocio del rock crecía imparable, ocupando emisoras de FM y grandes recintos. Su oferta superaba las expectativas: nadie podía negar la fuerza avasalladora de Led Zeppelin en vivo y en disco.
Pero su concepción no era inmaculada. Hasta el nombre había sido expropiado: fue una ocurrencia de Keith Moon, baterista de The Who, durante un intento de formar un supergrupo. Humor británico: “Esto volará como un zepelín de plomo”. Además, seguía un patrón preexistente: el primer elepé de Led Zeppelin reflejaba el debut del grupo Jeff Beck Group, publicado pocas semanas antes de que entraran en Olympic Studios. Beck exhibía gran inventiva como guitarrista, pero entonces parecía carecer de motivación: contratado para tocar en Woodstock, prefirió no acudir. Y desperdició una banda que incluía a Rod Stewart, Ronnie Wood o Nicky Hopkins. Por lo demás, coincidían las fórmulas: rock apoteósico, blues pesado, chispazos de folk.

 

29 ago. 2019

LA MUÑECA GRANDE de Mary Rancel

LA MUÑECA GRANDE de Mary Rancel


De pequeña, siempre estaba enferma de la garganta;  me daba mucha fiebre y pasaba días en cama.  
Cuando tenía seis años, el médico decidió que debía ser operada de amígdalas, para acabar de ese modo con este recurrente malestar.  
Después de la preparación previa y los análisis pertinentes, decidieron la fecha de la intervención para extirparme  esas glándulas que tanto daño me hacían.  A tal fin, nos trasladamos a Santa Cruz y nos quedamos unos días en casa de una hermana de mi padre.  
Mi tía tenía tres hijos; dos chicas y un varón, y la más pequeña de las niñas era de mi edad y, juntas, lo pasábamos estupendamente, jugando todo el tiempo.
La operación se llevó a cabo en una clínica de la calle del Castillo. 
 El cirujano fue D. Fernando Rey Valentín; no he podido olvidar su nombre.  La primera noche tras mi operación, la pasé en la clínica pero, al día siguiente, volvimos a casa de mi tía.
  Allí me daban helados y purés que me encantaban.  Papá se marchó porque tenía trabajo y yo me quedé con mamá dos días más.
El día que regresábamos a casa, mi madre apareció con una gran caja que me entregó de inmediato. 
 Era una muñeca casi tan grande como yo.  Caminaba, cerraba los ojos y decía mamá. 
 Me quedé prendada de ella; era la más bonita que había visto nunca.  Aquel obsequio era el premio por haber sido una buena niña.  
Una vez en casa, mamá me hizo un vestido igual al que llevaba la muñeca, de la misma forma y color. 
 Resultó ser otro regalo importante.  Lo estrené el día de la presentación de mi increíble muñeca a las amigas.  Ese día todas pudimos jugar con ella

Eslabones perdidos del jazz.................................. Diego A. Manrique

Ve la luz ‘Rubberband’, álbum grabado por Miles Davis en 1985 y rechazado por Warner.

 Otro regalo inesperado: el rescate de una banda sonora de Coltrane.

jazz
Miles Davis, en una actuación en Nueva York en 1985. Getty
Puede que todo comenzara con Betty Mabry. Modelo y cantante, se movía por los círculos neoyorquinos del rock y del soul. 
Fue casualidad que coincidiera con Miles Davis y que entre ambos surgiera una relación abrasadora.
 En 1968, se convirtió en la segunda esposa legal del trompetista y cambió tanto su música como su look.
 Por entonces, Davis mantenía su rutina profesional, ante públicos decrecientes.

jazz
Miles Davis, en una actuación en Nueva York en 1985. Getty
Puede que todo comenzara con Betty Mabry. Modelo y cantante, se movía por los círculos neoyorquinos del rock y del soul. 
Fue casualidad que coincidiera con Miles Davis y que entre ambos surgiera una relación abrasadora.
 En 1968, se convirtió en la segunda esposa legal del trompetista y cambió tanto su música como su look.
 Por entonces, Davis mantenía su rutina profesional, ante públicos decrecientes.
Reconvertida en Betty Davis, ella le hizo ver que estaba descolocado. 
El jazz parecía aspirar al suicidio comercial, tras la eclosión del free; Betty le llevó al territorio donde estaba la acción. Primero, renovó su vestuario.
 Segundo, le sumergió en discos de Hendrix, Otis, Sly, Cream. Poco a poco, Miles se fue electrificando.
 Hay indicios en Miles in The Sky (1968), pero se hace evidente al año siguiente, con In a Silent Way.
Davis controlaba su evolución con pulso firme; no ocurría lo mismo con su matrimonio, envenenado de celos y violencia.
 Los temas dedicados a Betty reflejan ese deterioro, del exquisito Mademoiselle Mabry al despectivo Back Seat Betty.
  Se divorciaron en 1969, sin romper el contacto.
 Con su apellido de casada, Betty se reinventó como lúbrica vocalista de funk-rock, sin lograr gran impacto.
 Miles se estableció en la emergente escena del jazz-rock, creando escuela con discos dobles como Bitches Brew y On the Corner. 
 Sin embargo, tampoco logró entrar en el mainstream de la música negra.
 No formaba parte de la dieta sonora del gueto: su ámbito eran los palacios del rock, el circuito europeo del jazz, Japón.
Entre 1976 y 1980, Miles desapareció de la circulación, perdido entre cocaína, dolorosos achaques y confusión íntima: se transformó en el Príncipe de la Oscuridad, como decía su leyenda. Le salvó una intervención familiar, encabezada por su hermana Dorothy y su futura tercera esposa, la actriz Cicely Tyson. Reapareció en 1981 con una balada que pegó en la radio: Time After Time, de Cindy Lauper.
 Todavía no había recuperado su pericia en la trompeta, pero lo disimulaba con una banda que incluía bestias como el guitarrista Mike Stern, el saxofonista Bill Evans y el bajista Marcus Miller.

Aunque hubo algunas recaídas en las drogas, aprovechando ausencias de Cicely, todo funcionaba perfectamente hasta que dio un puñetazo encima de la mesa: abandonó Columbia, su hogar desde 1955.
 Le molestó algún gesto de tacañería, aunque la disquera le había mantenido durante sus años de inactividad. 
Y le indignaba el asunto Wynton Marsalis: la nueva estrella de la trompeta también grababa para Columbia y, mientras ascendía a capo del jazz en Nueva York, no ocultaba su antipatía por el Miles eléctrico.
 También había roto amarras con Teo Macero, su productor en Columbia.
La modelo y cantante Betty Davis, segunda esposa de Miles Davis, en una imagen sin datar.
La modelo y cantante Betty Davis, segunda esposa de Miles Davis, en una imagen sin datar.
Sin avisar a esa compañía, en 1985 fichó con Warner. Decidió debutar con un disco que le estableciera como figura del funk.
 El álbum, que nunca se publicó y verá la luz el próximo 6 de septiembre (mes en el que habrá otra operación de rescate en la sección de leyendas del jazz con otra referencia olvidada de John Coltrane), tenía título, Rubberband, y los cómplices adecuados: chavales de Chicago a los que había conocido a través de su sobrino, el baterista Vince Wilburn Jr.

Ya habían trabajado con Miles y sabían de sus peculiaridades: les dejaba solos en el estudio y, al final, él sumaba su trompeta.
 Aparte de Vince, al proyecto Rubberband se unieron Randy Hall y Attala Zane Giles, músicos y productores de soul contemporáneo. Nada de jazz: Miles quería “el sonido de la calle”. 
Usaron Ameraycan, estudio del guitarrista Ray Parker Jr., situado en North Hollywood (Los Ángeles). 
Hasta el ingeniero tenía pedigrí: Reggie Dozier era hermano de Lamont Dozier, gran constructor del Sonido Motown. 
Soportaban los arrebatos de Miles: insultos, golpes de boxeo, groserías varias. 
Dozier se quedó aterrado al comprobar que podía tocar fuera de micro; intentaba, luego lo explicaría, explorar los armónicos y asegurarse de que no desafinaba. 
 
Terminaron contentos: Miles añadió su trompeta (y algo de sintetizador) en 11 temas. Faltaba rematar uno e incorporar las voces de Al Jarreau y Chaka Khan cuando cayó el mazazo: Tommy LiPuma, responsable de jazz en Warner, decretó que aquello no se debía publicar. ¿Tan horrible era?
 No para los oídos de Miles: Rubberband, Carnival Time, Wrinkle y I Love What We Make Together sonaron en muchos conciertos; otras dos piezas fueron recicladas en Doo-Bop, su disco póstumo.

Con la publicación de Rubberband constatamos que no se trataba de un disco radical. 
Aunque ahora se haya endulzado con las gargantas de Ledisi y Lalah Hathaway, el moderno r&b estaba compensado con música trepidante a lo Miami Vice, algunas baladas y hasta un exotismo smooth jazz (Paradise).

Reconvertida en Betty Davis, ella le hizo ver que estaba descolocado.
 El jazz parecía aspirar al suicidio comercial, tras la eclosión del free; Betty le llevó al territorio donde estaba la acción.
 Primero, renovó su vestuario.
 Segundo, le sumergió en discos de Hendrix, Otis, Sly, Cream. Poco a poco, Miles se fue electrificando. 
Hay indicios en Miles in The Sky (1968), pero se hace evidente al año siguiente, con In a Silent Way.

LiPuma prefería que Miles colaborara con Marcus Miller: tocaba prácticamente todos los instrumentos, tenía olfato comercial, sus producciones encajaban en el sonido esterilizado de los ochenta y… era flexible a la hora de los créditos.
 Funcionó, hay que decirlo, con Tutu (1986) y Amandla (1989). El truco: LiPuma exigía firmar como coproductor, multiplicando su sueldo.
 Tampoco Miles está exento de culpa: no peleó por Rubberband. Y cometió errores de primerizo: fiándose de David Franklin, abogado que también guiaba la carrera de su esposa actriz, firmó sin advertir que cedía sus derechos editoriales a Warner Chappell. 
Los adelantos tampoco fueron generosos: recibía casi medio millón de dólares para gastos de producción de cada disco… pero se gastaba mucho más, con lo que empezaba endeudándose con Warner.
Lamentablemente, el sello tampoco ha sido capaz de honrar la memoria de Miles.
 No ha llegado a materializar The Last Word, la tantas veces anunciada panorámica de sus seis últimos años.
 Su único lanzamiento comparable con las exhaustivas cajas de Columbia es The Complete Miles Davis at Montreux 1973-1991, una iniciativa de Claude Nobs, fundador del festival suizo. Tampoco ha logrado juntar en un disco las grabaciones confeccionadas por Prince para el trompetista, reinventadas en giras y en un estudio alemán. 
No esperen grandes revelaciones, pero todavía queda Miles por descubrir.

 

 

Las visitas a don Juan Carlos en el hospital

El rey Felipe VI y la reina Letizia vistiaron el pasado domingo al Rey emérito. A la salida comentaron que le vieron bromeando y "con las típicas molestias, pero evolucionando muy bien". 
Oh! es ella y su aireada blusa de lunares

 
La reina Sofía también destacó el pasado domingo, tras visitarle por la mañana, su sentido del humor: "Nunca lo pierde". La reina Sofía también destacó el pasado domingo, tras visitarle por la mañana, su sentido del humor: "Nunca lo pierde".


La infanta Cristina y sus hijos Juan Valentín, Irene y Miguel visitaron a Juan Carlos I este lunes, donde permanece ingresado tras haber sido sometido el pasado sábado a un triple bypass.  
Cristina parece más una hermana que una madre , son muy guapos sus hijos y sobre todo su hija


  • El rey Felipe VI y la reina emérita salen de la clínica Quirón, en Madrid, junto a una de los médicos de don Juan Carlos. Madre e hijo acudieron a ver al Rey emérito el sábado, pocas horas después de la intervención quirúrgica del monarca. Fueron los primeros de una larga serie de visitas que han acudido al hospital.
    El rey Felipe VI y la reina emérita salen de la clínica Quirón, en Madrid, junto a una de los médicos de don Juan Carlos. Madre e hijo acudieron a ver al Rey emérito el sábado, pocas horas después de la intervención quirúrgica del monarca. Fueron los primeros de una larga serie de visitas que han acudido al hospital. GTRES. Su madre de niño lo educó muy bie y más mayor recuerdo que iba a verlo a EE.UU. cuando seguía sus estudios.
     
     
    La infanta Elena con sus hijos Felipe Juan Froilán y Victoria Federica. La infanta Elena con sus hijos Felipe Juan Froilán y Victoria Federica. 

  El jueves, el rey Felipe volvió a acudir a la clínica Quirón de Pozuelo de Alarcón (Madrid) para visitar a su padre, el rey Juan Carlos. Lo hizo acompañado de su hija, la infanta Sofía. 

 El jueves, el rey Felipe volvió a acudir a la clínica Quirón de Pozuelo de Alarcón (Madrid) para visitar a su padre, el rey Juan Carlos. Lo hizo acompañado de su hija, la infanta Sofía..

El tratado sobre la crueldad y el amor de Carlota Casiraghi



El tratado sobre la crueldad y el amor de Carlota Casiraghi

Maggiori y Casiraghi, en el despacho de los Encuentros Filosóficos de Mónaco, en el Barrio Latino de París.
Maggiori y Casiraghi, en el despacho de los Encuentros Filosóficos de Mónaco, en el Barrio Latino de París.
Carlota Casiraghi y Robert Maggiori son, a todas luces, una extraña pareja. 
Una tiene sangre azul y el otro es hijo de inmigrantes italianos.
 Ella es nieta de Grace Kelly y octava en la línea de sucesión monegasca, mientras que él ejerce de filósofo, especialista en Gramsci y Jankélévitch. 
Ella es un personaje de papel cuché, cuando él oficia como crítico en Libération, el diario que fundó Sartre.
 Su pasión compartida por el pensamiento los llevó a fundar, en 2015, los Encuentros Filosóficos de Mónaco. Bajo ese paraguas, este dúo improbable pilota varias actividades: un coloquio anual que reúne a los mayores intelectuales del planeta, un premio al mejor libro filosófico del año y un programa educativo de iniciación a esta opaca disciplina en todas las escuelas del Principado. “No aspiramos a que alumnos de primaria resuelvan cuestiones que han preocupado a los pensadores durante 25 siglos.
 El objetivo es que, cuando sean mayores, la filosofía no les resulte ajena”, afirma Casiraghi, en blusa y deportivas, durante una tarde veraniega en París.
El tratado sobre la crueldad y el amor de Carlota Casiraghi

En el libro, los autores recurren a Montaigne y Rousseau, a Nietzsche y María Zambrano, a Alberto Moravia y Martha Nussbaum.
 Su misión es subrayar la complejidad de lo que sentimos. La ira también puede ser positiva. 
La alegría, melancólica. Y la tristeza, un motor de cambio. Una emoción no existe sin sus zonas limítrofes.
 “Por eso lo llamamos archipiélago: son pequeñas islas en un mismo mar, separadas por fronteras difusas”, resume Casiraghi.
 ¿Abogan los autores por una filosofía práctica que resuelva los conflictos de la vida diaria?
 “No es un libro de autoayuda, pero es verdad que no hacemos filosofía para filósofos”, concede Maggiori, partidario de combinar “el rigor intelectual con un lenguaje inteligible”.
 Tampoco es el volumen de un maestro dando lecciones a su discípula, sino un diálogo entre iguales.
 “Esta es una de las grandes virtudes de Robert como profesor: contemplar la igualdad de las inteligencias”, afirma ella. 
“El objetivo de un buen profesor es que su discípulo acabe convertido en su maestro”, sonríe él.
 Dedican el libro a sus muertos: al hermano de Maggiori y al padre de Casiraghi, fallecido en un accidente náutico cuando ella tenía cuatro años. 
 
 
“Escribir es una manera de invocar a los ausentes”, responde con extremo pudor esta princesa sin título nobiliario.
 Su antiguo profesor aportará alguna pista más: “A veces vivimos cosas irreversibles que agitan nuestro pensamiento. 
Y son esas experiencias las que nos hacen llegar más lejos de lo que creímos en un comienzo”. El tratado sobre la crueldad y el amor de Carlota Casiraghi