Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

21 ene. 2019

https://youtu.be/czXaiH5F_Ec

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https://youtu.be/tN0ipJq9nac

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La literatura del malestar francés....................... Marc Bassets

Las obras de Ernaux, Aubenas, Eribon, Louis, Houellebecq o el último premio Goncourt, Nicolas Mathieu, captaron las síntomas que han llevado a la revuelta de los ‘chalecos amarillos’

Protesta de los 'chalecos amarillos' ante el Arco del Triunfo en los Campos Elíseos de París, el pasado día 5. 
Protesta de los 'chalecos amarillos' ante el Arco del Triunfo en los Campos Elíseos de París, el pasado día 5. Getty Images
Las señales estaban ahí. Bastaba leer algunas de las obras literarias más celebradas en los últimos años en Francia.
 En ellas aparecen los síntomas del malestar que ha estallado con la crisis de los chalecos amarillos.

El cierre de las fábricas, los salarios bajos, las humillaciones cotidianas. 
El aislamiento de las pequeñas ciudades alejadas de la capital y la dependencia respecto al automóvil para trabajar: para sobrevivir.
 La educación y la cultura como señas de identidad de las clases sociales.
 Los paisajes desangelados de los centros comerciales y las impersonales rotondas en las afueras de las ciudades. 
También la seducción del voto ultra.
 Todo estaba ahí, a la vista de cualquiera, pero muy pocos prestaron atención.

Por su esteticismo decadentista y por su visión reaccionaria, Houellebecq es una excepción.
 La posición poética y política del autor de Serotonina contrasta con la perspectiva de izquierdas —o extrema izquierda en algunos casos— de otros autores que han retratado la llamada Francia periférica.

La inspiración

Muchos de estos autores —desde el filósofo Didier Eribon, responsable del ensayo memorialístico Regreso a Reims (Libros del Zorzal), a Nicolas Mathieu, recién premiado con el Goncourt en 2018 por la brillante Leurs enfants après eux— citan como inspiración y modelo a Annie Ernaux, que en sus breves novelas autobiográficas retrata esta otra Francia: la de los de abajo, la de su familia en la Normandía rural y la de la anodina periferia parisiense.
Si Macron y sus consejeros hubiesen leído estos libros con atención, quizá se habrían dado cuenta de que algo en apariencia tan técnico como el precio del diésel y de la gasolina es una cuestión casi existencial para esta Francia. 
Quizá habrían detectado que podía ser el detonante de una revuelta.
Hay una literatura de los chalecos amarillos, el movimiento que estalló en noviembre del pasado año como una protesta por el precio del carburante y ha acabado precipitando la mayor crisis de la presidencia de Emmanuel Macron.
 El ejemplo más reciente es el de Michel Houellebecq.
 Su nueva novela, Serotonina (Anagrama), publicada este enero, describe la desmoralización de un mundo rural que se siente despreciado por París y Bruselas. 
Los campesinos en cólera cortan una autopista y se enfrentan con la policía. 
Houellebecq lo escribió antes de la crisis de los chalecos amarillos, pero parece que esté describiendo las derivas violentas del movimiento.
Cuando Anthony, el protagonista de Leurs enfants après eux, al fin consigue un empleo, el narrador observa: 
“El problema es que no se encontraba a la puerta de al lado de su casa, toda la paga se iba en el carburante, o casi”. “Te proponían agotadores empleos a media jornada, físicos, en la gran ciudad a 40 kilómetros de casa.
 Pagar la gasolina para hacer la ida y vuelta cada día te habría costado 300 euros al mes”, lamenta Édouard Louis, discípulo de Eribon, en Qui a tué mon père (2018), un epílogo en forma de panfleto a Para acabar con Eddy Bellegueule (Ediciones Salamandra), la historia de su infancia y adolescencia en una familia desestructurada en el norte de Francia.
 

 

Fran se lleva el martes el bote de ‘Pasapalabra’: millón y medio de euros tras 168 programas

El ovetense se había convertido en el concursante más longevo del programa.

Fran se lleva el bote de Pasapalabra
Fran, de 'Pasapalabra'.

 Durante 168 programas, el asturiano Fran González ha estado plantado ante las cámaras de Pasapalabra, con la cabeza metida en el rosco de 25 palabras, intentando acertarlas todas a tiempo.

 Ha estado a punto de conseguirlo en varias ocasiones: en 15 de ellas llegó a acertar 24 de las 25 palabras.

 Ahora, en el programa que se emite el martes 22 de enero a partir de las 20.15 horas, el concursante más longevo del concurso, parte indeleble de la familia del programa, lo va a lograr, según ha anunciado Telecinco.

 El bote en todo este tiempo ha ascendido a 1.542.000 euros, el tercero más elevado de la historia del premio.

El biólogo, de 28 años, investigador en la Universidad de Oviedo, logra imponerse a su rival, José Manuel Seseña.
 Al ganador le ayudan Boris Izaguirre y Pilar Cernuda; al otro, Nina y Agustín Jiménez.
 Con el dinero conseguido, ha dicho, querría costear los estudios de sus dos sobrinos y llenar su casa de libros, una de sus grandes pasiones (es miembro de un club de lectura de Oviedo). 
También sopesa fundar un laboratorio biológico para desarrollar curas a enfermedades.


Fran también ha dejado caer que ayudará a sus padres con parte de lo obtenido en el premio. En una de sus anteriores visitas a Pasapalabra, en 2018, tuvo que interrumpir voluntariamente una racha de 48 programas para cuidar a su padre, afligido por una enfermedad pulmonar. Y aquella ni siquiera fue la primera vez que el ovetense fue al concurso. Su estreno se remonta a mayo de 2017, cuando fue eliminado tras tres programas.
El miércoles, un día después de erigirse ganador, Fran se incorporará a una serie de programas especiales del concurso en Telecinco: la llamada Academia de Pasapalabra, donde se encontrará con otros 15 de los mejores concursantes de los últimos años.

 

El valenciano que se hizo un seguro contra el hambre

En la localidad valenciana de Alzira, más de 400 árboles frutales, un pequeño huerto, arbustos y plantas aromáticas conviven en perfecta simbiosis.

Cada día Juan Antón Mora recoge la fruta y las verduras que ya están maduras. 
Cada día Juan Antón Mora recoge la fruta y las verduras que ya están maduras.
La variedad y el colorido del bosque de Mora contrastan con los campos de naranjos de monocultivo que le rodean. 
 Además, en su parcela no utiliza estiércol, ni fertilizantes, no se mueve la tierra ni se utilizan herbicidas.
 De vez en cuando siega la hierba y la deposita debajo de los árboles para que mantengan más tiempo la humedad y para que los microorganismos actúen sobre la materia orgánica y al descomponerse le den al árbol el alimento que necesita.
“Un bosque de alimentos consiste en copiar los procesos de la naturaleza en un entorno controlado por el hombre para crear un espacio que produce alimentos sin apenas mantenimiento ni gasto energético.
 Es la demostración práctica de que, siguiendo el ejemplo de la naturaleza sin alterar nada, todo funciona correctamente.
 Ya lleva más de 20 años así, sin abonos ni cuidados específicos. Saber cultivar tu propia comida es hacerte un seguro contra el hambre”, explica.
 Un lugar como el que Mora ha creado puede alimentar a generaciones y generaciones de seres humanos, sin apenas mantenimiento, gasto energético ni agua y con cero emisión de gases contaminantes.
Juan Antón Mora acude a su pequeño huerto para recoger unas cuantas patatas y zanahorias. 
Juan Antón Mora acude a su pequeño huerto para recoger unas cuantas patatas y zanahorias.
La Red Ibérica de Bosques Comestibles y Semillas Libres cuenta ya con más de 30 proyectos iniciados en varios puntos de la geografía española y otros cuantos en fase de estudio. 
“Somos un colectivo en el cual diseñamos proyectos de reforestación tanto públicos como privados de manera gratuita. Ingenieros agrícolas, diseñadores gráficos, paisajistas o arquitectos componemos un equipo de personas que hace ya un par de años nos dimos cuenta de la necesidad de hacer algo por todas las personas que querían crear un bosque de alimentos y no sabían cómo hacerlo”, comenta Diego Luis López Pérez, cofundador de la red. El próximo paso de la iniciativa es consolidar otros 20 bosques y crear una relación de colaboración entre ellos para organizar sus producciones e intercambiar excedentes.
Mora no se ha limitado a crear su propio modelo de autoalimentación, sino también a divulgarlo.
 Su casa siempre está abierta para compartir su experiencia con otras personas interesadas en crear su propio sistema de autoalimentación y ha recibido visitas desde Suiza, Holanda o Francia. 

“Cuando viajé a Honduras, le pregunté a un chico que trabajaba lavando coches cuánto ganaba.
 Me dijo la misma cifra que yo me gastaba en tabaco todos los meses. 
Me dio mucha vergüenza y supe que tenía que seguir haciendo algo”. Desde ese momento con ese dinero ha implementado varios proyectos en Tegucigalpa como plantar 1.500 arboles frutales en una de sus barriadas. 
También ha visitado los campamentos de refugiados saharauis en Argelia y sueña con poder crear allí un modelo de autoalimentación sostenible.
“Cuando viajé a Honduras, le pregunté a un chico que trabajaba lavando coches cuánto ganaba. 
Me dijo la misma cifra que yo me gastaba en tabaco todos los meses. Me dio mucha vergüenza y supe que tenía que seguir haciendo algo”.
 Desde ese momento con ese dinero ha implementado varios proyectos en Tegucigalpa como plantar 1.500 arboles frutales en una de sus barriadas.
 También ha visitado los campamentos de refugiados saharauis en Argelia y sueña con poder crear allí un modelo de autoalimentación sostenible.

En España, cada vez más gente está apostando por producir sus propios alimentos y hacerlo de manera sostenible. Según Luis Martínez-Zaporta, biólogo especializado en agricultura ecológica y consultor de biodiversidad, entre 2000 y 2015, las parcelas dedicadas a huertos urbanos en España pasaron de apenas 1.000 a más de 20.000, y de ocupar una superficie menor de 15 hectáreas a más de 200.
“Está claro que buscamos alternativas a cosas que no nos gusta cómo se hacen. Los que pueden tienen un huerto, otros cultivan en pequeñas macetas en los huertos verticales que construyen en sus terrazas y otros compran en grupos de consumo a un agricultor que les garantiza comer sano”. Juan Antón Mora lo tiene claro: quiere con su ejemplo animar a otras personas a ponerse en marcha y contribuir a crear un mundo más sostenible y menos desigual.

En España, cada vez más gente está apostando por producir sus propios alimentos y hacerlo de manera sostenible. Según Luis Martínez-Zaporta, biólogo especializado en agricultura ecológica y consultor de biodiversidad, entre 2000 y 2015, las parcelas dedicadas a huertos urbanos en España pasaron de apenas 1.000 a más de 20.000, y de ocupar una superficie menor de 15 hectáreas a más de 200.
“Está claro que buscamos alternativas a cosas que no nos gusta cómo se hacen. Los que pueden tienen un huerto, otros cultivan en pequeñas macetas en los huertos verticales que construyen en sus terrazas y otros compran en grupos de consumo a un agricultor que les garantiza comer sano”. Juan Antón Mora lo tiene claro: quiere con su ejemplo animar a otras personas a ponerse en marcha y contribuir a crear un mundo más sostenible y menos desigual.

 

Mario Vaquerizo sufre una artrosis degenerativa

El polifacético artista lleva desde hace un mes apartado de la vida pública y con fuertes dolores.

 

Mario Vaquerizo enfermedad
El cantante Mario Vaquerizo. GTRES
 
Mario Vaquerizo lleva varias semanas sin trabajar y apartado de la vida pública a causa de una enfermedad. Haciendo un alto en su comparecencia el fin de semana ha acudido a Sábado deluxe para habla de su salud. 
 "Tengo una degeneración que acaba en artrosis crónica.
 Soy muy mal paciente, el dolor continuado no lo soporto", ha explicado. Días antes su esposa Alaska hablaba de su estado de salud: "Está perfectamente, dentro de la gravedad". 
Horas después, en las redes sociales, Vaquerizo lanzaba un mensaje a su fans: "Llevo varios días desaparecido y metido en la cama por culpa de un pinzamiento o como se diga en la espalda que me sigue teniendo k.o. y sin ganas de nada, ni Nochevieja, ni contestar a mensajes, ni ganas de hablar (y mira que es difícil)..." 
Todo ello comenzó el pasado 28 de diciembre: 
"Menudo día y menuda broma", dice el cantante en relación al Día de los Santos Inocentes.
 "No puedo correr ni peinarme con el secador, pero beber cerveza sí. 
Mi enfermedad me está afectando tanto que no tengo ganas de nada". Los médicos le han dicho que mejorará: "Me han dicho que esto es para siempre, pero que me recuperaré". Entre las recomendaciones de los especialistas está hacer algo de ejercicio para fortalecer su musculatura.
Mario ha pasado estos días en casa, acompañado de los suyos. "Mis dolores siguen pero no van a poder con esta Nancy pesada que está deseando volver a ser una mariquita inquieta, que ese es mi estado natural", ha escrito en sus redes.
Tras terminar de grabar MasterChef, el vocalista de Las Nancys Rubias está preparando su siguiente trabajo con la banda y, además, está escribiendo un libro.
Por otro lado, Vaquerizo ha confesado que su sueño es abrir un negocio en el centro de Madrid. "Mi plan es comprar la librería de al lado de mi casa y vender objetos de Alaska y míos. 
Y por un euro más pueden subir a nuestras casas. Tengo cinco y sé que me van a llamar capitalista", ha dicho. 
 

Todo el mundo le busca novia a Brad Pitt: la última, Charlize Theron

Más de dos años después de su separación de Angelina Jolie, los tabloides británicos afirman que el actor y la intérprete sudafricana llevan alrededor de un mes saliendo juntos.

Brad PItt Charlize Theron
Brad PItt, en Hollywood en noviembre de 2018. GETTY

 

En septiembre de 2016, Brad Pitt y Angelina Jolie anunciaban su separación
 Tras una década de noviazgo, dos años de matrimonio y seis hijos en común, la pareja alegaba "diferencias irreconciliables". 
Una perfecta definición para su ruptura, como se demostró a lo largo de los siguientes meses, en los que las dos estrellas de Hollywood pelearon por su patrimonio y por la custodia de sus hijos, sobre la que ya han llegado a un acuerdo
Lo que también ha ocurrido desde que se separaron es que a ambos se les han asignado nuevas parejas, en especial a Pitt. Novias pasadas y presentes han ido desfilando por los tabloides como acompañantes del intérprete de Seven, y en ocasiones portavoces de él o de ellas han tenido que desmentirlo.
 Ese fue el caso de Jennifer Aniston
La protagonista de Friends estuvo casada durante cinco años (2000-2005) con Pitt. Desde 2001 salió con el actor Justin Theroux, con quien se casó en agosto de 2015 y hasta febrero de 2018. Al poco de conocerse su ruptura, muchos quisieron asociarla a una nueva relación con Pitt
Sin embargo, una agente de la actriz tuvo que contar que no volvían a estar juntos ni a pasar las vacaciones en la casa de George Clooney en el lago Como, como algunos insinuaban.

Ahora la elegida por los tabloides británicos como acompañante de Brad Pitt, de 55 años, es Charlize Theron, de 43.
 El actor sería el nuevo novio de la ganadora del Oscar por Monster en 2003, según The Sun. 
Cuenta este medio británico que la pareja es reciente, y que llevarían saliendo apenas un mes, aproximadamente desde Navidad. 
Como detalles extra, aporta que los presentó el actor Sean Penn, con quien Theron salió desde finales de 2013 hasta junio de 2015.
Según The Sun, que cita a una fuente cercana, "se han estado viendo durante un mes. 
Han sido amigos durante algún tiempo, pero las cosas han evolucionado". Al parecer, se les ha visto en un pase de una película y después tomando algo en un bar de un hotel.
 Las informaciones sobre la pareja se refuerzan a causa el perfil de Theron, similar al de Angelina Jolie: una mujer triunfadora desde la nada, con relaciones conflictivas con sus padres, que ha pasado por distintas relaciones y ha decidido adoptar a hijos al margen de ellas, y con un perfil solidario.
 
Brad Pitt y Charlize Theron
Charlize Theron, en unos premios celebrados en enero de 2019 en California. CORDON PRESS
Aniston y Theron son algunas de las mujeres famosas con las que se ha asociado a Pitt, pero no la única.
 Una de las primeras fue Marion Cotillard, con la que compartió protagonismo en Aliados, y que tuvo que salir a desmentirlo.
 "No estoy acostumbrada a comentar cosas como esta, ni a tomármelas en serio, pero ya que esta situación llegó demasiado lejos y al ver que le afecta a la gente que quiero, tengo que hablar. Antes de nada, decir que yo hace muchos años que conocí al hombre de mi vida, padre de mi hijo y del bebé que viene en camino.
 Él es mi amor, mi mejor amigo y el único que necesito", negó Cotillard en un comunicado en septiembre de 2016, haciendo referencia a su pareja, el actor y director Guillaume Canet.
Además, en los primeros meses de su divorcio se habló de un posible romance con la actriz Kate Hudson, aunque ella acabó contando que se trataba del "rumor más loco de todos los tiempos". Ahora, Hudson sale con el músico Danny Fujikawa, con quien acaba de tener una hija, Rani Rose. 
Otra que tuvo que desmentir su romance con Pitt fue Sienna Miller, que aseguraba que no iba "a hacer digna la pregunta con una respuesta" al ser preguntada al respecto.
 "Es predecible y absurdo", aseguró a Page Six en abril de 2017
No solo de mujeres famosas han hablado los medios; también se ha citado como romances de Pitt a otras menos conocidas.
 Como Neri Oxman, arquitecta y profesora de 42 años del destacado instituto MIT, que el pasado octubre tuvo que confirmar personalmente a través de un perfil en The New York Times que no estaba saliendo con el actor y que solo les unía su gusto por el arte y la arquitectura.
 También se le asoció con la gurú espiritual y diseñadora de joyas Sat Hari Kalsa.
 "Son buenos amigos", tuvo que decir una fuente al respecto.

El nido de amor de Joseph Goebbels sale muy caro

Las autoridades de Alemania estudian qué hacer con la villa de Bogensee, donde el ministro nazi de Propaganda seducía actrices y escribió varios de sus discursos.

El ministro nazi de Propaganda Joseph Goebbels saluda a la actriz italiana Elli Parvo, en 1941. En el vídeo, la historia de la villa de Bogensee.

Una verdadera patata caliente, si se permite la expresión, es lo que tiene el Gobierno municipal de Berlín, ciudad a la que le pertenece, con el nido de amor de Joseph Goebbels, la casa campestre a la que el rijoso ministro nazi de Propaganda llevaba a sus conquistas pour consommer y donde (mientras no estaba con lo otro) escribió algunos de sus más famosos discursos, como el de la guerra total.

La propiedad, abandonada desde la reunificación alemana hace dos décadas, cuesta un congo al erario público (un millón de euros de mantenimiento al año) y no hay forma de saber qué hacer con ella. Entre las propuestas está venderla, musealizarla o demolerla. 
Lo primero presenta el problema de que ve a saber quién la compra, igual van y te montan un santuario neonazi o un puticlub pardo. Rehabilitarla y convertirla en museo exige, aparte de la inversión (100 millones), hacerlo con mucha sutileza y revivir un pasado muy incómodo en Alemania. 
En cuanto a derribar la casa —que es de lo poco que sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial en el área de Berlín—, como ha sugerido un miembro del partido socialdemócrata, desde luego acabaría con el problema, pero parece demasiado drástico.
 La villa, el suntuoso concepto de cottage o manor house que se le pude suponer a un jerarca del III Reich con gustos caros y ganas de impresionar a las visitas (sobre todo a las jóvenes actrices que eran la especialidad del depredador doctor Goebbels), es uno de los pocos edificios de los nazis que se conserva intacto (el equivalente de Goering, el famoso Carinhall, fue volado), con todos los poco agradables recuerdos que concita.

La villa de Bogensee, a 15 kilómetros de Berlín. 
La villa de Bogensee, a 15 kilómetros de Berlín. Getty Images
Se alza a quinientos metros del pequeño y cuco lago de Bogensee, cerca de Wandlitz, en el Estado de Brandeburgo, unos 15 kilómetros al norte de la ciudad de Berlín.
 Allí decidió tener un lugar de refugio, un retiro y, por decirlo claro, un picadero, el lujurioso ministro, que sería bajito (metro y medio) y cojo pero actuaba como si fuera el mismísimo Casanova, el tío. Lo hacía usando el poder que le proporcionaba ser uno de los grandes jerarcas nazis y el responsable del cine alemán: eso le permitía hacer unos castings de sofá dignos de un Harvey Weinstein con esvástica.
 Cualquiera le montaba un Me Too a Goebbels: no es que acabaras con tu carrera es que acababas en el campo de concentración Ravensbrück.

Para que no hubiera duda de dónde te metías, Haus am Bogensee, la villa contaba no solo con amplias instalaciones, incluidas 700 habitaciones (con cama grande, imagino), un cine privado y un impresionante comedor (aunque a Goebbels no le importaba nada la comida, véase la biografía de referencia de Peter Longerich, RBA, 2012), sino con un barracón anexo para una unidad de las SS, que ya es incitación al romance.
La casa se la obsequió a Goebbels para su uso en 1936 la Administración de Berlín por el 39 cumpleaños del jerarca, que también era el Gauleiter, el jefe regional del Partido. 
La célebre Ufa, los estudios cinematográficos Universum Film Ag convertidos por los nazis en una sociedad estatal, se encargaba de cofinanciar los gastos, que también pagaba el Ministerio de Propaganda.
 
Joseph Goebbels, rodeado de mujeres, en Nuremberg en 1938.
Joseph Goebbels, rodeado de mujeres, en Nuremberg en 1938. Getty Images
Tras la guerra, la administración militar soviética se hizo cargo de la casa y luego pasó a la Asociación de la Juventud Libre de Alemania del Este, aunque no parece que fuera un sitio muy edificante.
 Goebbels fue muy feliz allí, a su manera de nazi.
 Le permitía escapar por elevación (!) de su rutina familiar con su esposa Magda y sus seis hijos, unos chicos sin demasiado futuro, en la mansión que tenían en Schwanenwerder o en la de Berlín.
 El ministro, que poseía otras casas, además de yates y coches de lujo, era un as del sector inmobiliario, lo que es fácil si tienes a tu disposición mucho patrimonio judío a precio de saldo.
 Y era un ligón de cuidado.
 Él, que padecía un trastorno narcisista compulsivo, según Longerich ("no tengo tiempo para entregarme del todo a las mujeres, misiones mayores esperan de mí", escribió en su diario), achacaba su éxito a sus dotes de seductor, pero tenía más que ver con que es difícil resistirte a un amigo de Hitler, aunque sea un cardo y el personal femenino del ministerio lo apode (por lo bajo) "la cabra cachonda". La carrera de mujeriego de Goebbels se frenó un poco con la guerra —de las pocas cosas buenas que trajo la contienda— y ya se había ralentizado un poco antes, en 1938, cuando el propio Hitler le llamó la atención por su romance pasado de rosca con la actriz checa de 21 años Lída Baarová
En plena crisis de Checoslovaquia parecía poco fino que un ministro alemán se anexionara sus propios Sudetes.
Además, Magda, que tenía una relación muy intensa con Hitler que llegaba hasta donde permitía el libro Mein Kampf, dijo basta y amenazó con divorciarse, lo que hubiera provocado un gran escándalo.
Goebbels siguió yendo a Bodensee hasta que decidió fijar su residencia definitiva (y chamuscada) en el Bunker de la Cancillería. Ahora se habla también de hacer en la antigua villa del ministro un hotel o un spa.
 Sea como sea, de pervivir el lugar, se le ocurre a uno que no es mala idea, si se visita, hacer como el comisario Bernie Gunther, el personaje de las novelas de Philip Kerr, cuando Goebbels lo cita en su casa: ir al baño y marcharse sin tirar de la cadena.

 

Críticas a Pablo Carbonell por lo que ha dicho sobre Julen en 'Viva La Vida'

"Ay, señor", han dicho en redes. 

El actor y humorista Pablo Carbonell ha sido entrevistado este domingo por Emma García en el programa Viva La Vida de Telecinco.
Allí, Carbonell ha podido escuchar en directo las novedades del rescate del pequeño Julen, el niño de 2 años que cayó a un pozo el pasado domingo y cuya búsqueda todavía continúa con un gran despliegue técnico.
A la vuelta de la conexión en directo con Totalán (Málaga), Carbonell ha querido expresar su opinión sobre el suceso: "Pero vamos a ver, Emma, ¿cuánto tiempo lleva ese chiquillo metido en ese agujero?".
"Pues mira, lo dijimos el domingo pasado, Pablo, en directo lo contamos", contestó García, que se temía lo peor.

 

"¿Lleva seis días dentro del agujero?", preguntó Carbonell. "Siete", contestó la presentadora.
"Con dos años", apuntó el actor, "después de haber caído 100 metros... ¿Y han metido algo de comida? ¿Algo de bebida? ¿Con un algo? ¿Con una caña de pescar?".
García guardaba silencio sin saber qué decir.
"¿Sabemos algo de eso?", insistía Carbonell. "Porque es que... uhmmm....", prosiguió el actor, que, no obstante, quiso decir que "si sale vivo será un verdadero milagro".

"Yo no quiero ser mal agorero pero, ¿un niño, siete días, en un sitio oscuro con ese oxígeno? ¿Y sin alimentos? ¿Y sin bebida?", cuestionó Carbonell.
Y García seguía sin saber qué decir, limitándose a asentir. "Un rescate muy angustioso, nos ponemos en la piel de los padres", acertó a afirmar tras un par de segundos de silencio.
TELECINCO.ES
Emma García en 'Viva La Vida'.

20 ene. 2019

A veces......

Una Mujer...










Miguel Bosé presume de hijos en Instagram

El cantante muestra su vida en familia en varias fotos en las redes sociales pero sigue sin hablar de Nacho Palau.

miguel bose

 


Hicieron falta años y una amenaza de chantaje para que Miguel Bosé publicara una foto de sus hijos en un parque de atracciones pero de un tiempo a esta parte es cada vez más frecuente que el cantante muestre su aspecto más familiar.
 Con el mensaje de "tiempo de amores, de familia", el artista ha mostrado fotos de dos de sus hijos a bordo de un barco. 
 En una sostiene en brazos a uno de sus niños con el mensaje "amores".
 A los pequeños no se les ve el rostro mientras el del cantante aparece muy risueño.
El despacho ha señalado que Palau pide "acciones de filiación paterna no matrimonial", así como el establecimiento de medidas paternofiliales de hijos no matrimoniales".
 También exige el reconocimiento y fijación de un derecho de relación de allegados", y solicita "medidas cautelares para el establecimiento urgente de visitas y alimentos".
 Es decir, que Palau pueda ver a los hijos de Bosé gracias al término de "apego" que contempla en Código Civil ya que los niños se crearon en un ambiente de familia desde que nacieron.
Desde que se separó de Palau y este inicio el proceso legal en marcha, Bosé no ha hecho declaraciones sobre el asunto como tampoco ninguno de sus familiares.
 Solo el artista ha alzado la voz solo cuando se ha cuestionado su estado de salud. Bosé felicitó el inicio de 2019 en un vídeo en el que aparece con una voz muy afónica y con el rostro visiblemente cambiado

Bosé ha pasado la Navidad en el Caribe acompañado también su madre Lucía Bosé que reside largas temporadas con su hijo establecido ahora en México desde el verano tras dejar Panamá a donde se mudó inicialmente con Nacho Palau, su pareja durante 26 años y con quien ha criado cuatro niños.
 Bosé se ha hecho cargo de dos y Palau de los otros dos.

Estalla la guerra de los supermercados-------------------------- Javier Salvatierra---

La expansión frenética y la competencia feroz minan la rentabilidad y frenan las aperturas.

Lineal de compra en un local Dia & Go de Madrid. 
Lineal de compra en un local Dia & Go de Madrid. 
A la hora de hacer la compra, Ana Belén Macías puede considerarse afortunada. 
O no, según se mire. 
Ella vive en una ciudad dormitorio aledaña a Madrid. En un radio de cinco minutos andando de su casa, tiene un Mercadona, un Dia Maxi, un Carrefour Market, un Lidl, un Aldi y un HiperUsera, todos ellos supermercados de formato grande (más de 1.000 metros cuadrados).
 Y, más pequeños, un establecimiento de la cadena Condis y otro de la granadina Covirán, además de alguno independiente. 
En la zona residencial donde vive con su marido y sus dos hijos, abundan las peluquerías, pero la oferta para llenar la cesta de la compra es la que más ha proliferado, mientras una galería con puestos de pescado, carne, fruta o pollo languidece con una gran mayoría de sus persianas bajadas para siempre.
El caso de Ana Belén ilustra muy bien un fenómeno que se produjo en España durante la crisis, en parte como consecuencia de la misma. 
La explosión imparable del formato supermercado, que no ha dejado desde entonces de ganar cuota de mercado en detrimento de los hipermercados y de las tiendas especializadas de toda la vida, las carnicerías, las pescaderías, las fruterías: el canal tradicional o especialista, como se conoce en el mundillo, que resiste como puede a la invasión la distribución moderna (súper e híper). 
Es cierto que Ana y su familia tienen todas las opciones abiertas para llenar la cesta de la compra, pero también es cierto que con tanta abundancia de establecimientos, la rentabilidad de alguno, por fuerza, tiene que resentirse.
En ese punto, asomándose a la saturación, está hoy por hoy la distribución en España, al menos a juicio de buena parte de los expertos consultados para este reportaje.
 Y también según las cifras.
 A falta de conocer los datos de 2018, a cierre de 2017, había en España 21.553 supermercados abiertos, con una superficie de venta de 11,4 millones de metros cuadrados, según las cifras de la publicación especializada Alimarket, avaladas por la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados (Asedas).
 Esta patronal afirma representar a 19.500 establecimientos de marcas como Mercadona, Dia o Covirán y aglutinar un 67,6% de la superficie. 
Por su parte, la Asociación de Cadenas Españolas de Supermercados (ACES) afirma contar con otras 3.364 tiendas, de Lidl, Carrefour, Eroski, Auchan y Supercor.
Como representantes del sector, Magarzo y Aurelio del Pino, presidente de ACES, defienden que aún queda espacio para crecer en ubicaciones.
 “Llevo 15 años oyendo que hay una burbuja de supermercados, que estamos en el punto de saturación, pero desde entonces, se han seguido abriendo”, afirma el primero. 
“Yo no diría saturado; yo diría dinámico. 
Hay muchos formatos, cada establecimiento tiene su oferta y el consumidor encuentra cosas distintas en cada uno”, sostiene, por su parte, Del Pino. 
No obstante, ambos admiten la ralentización de la apertura de nuevas superficies. 
“El saldo sigue siendo positivo. ¿Hasta cuándo? No lo sé”, responde Magarzo. 
“No creo que estemos cerca del techo”, afirma Ignacio Cobo, director de supermercados de Carrefour.
Esa ralentización lleva a otros expertos a una visión algo más sombría. 
“Yo diría que sí, que estamos llegando a un punto de saturación”, afirma Juan Carlos Gázquez, profesor de Economía de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).
 “Racionalización” es una palabra frecuente.
 La usa, por ejemplo, José Antonio Lombardía, director de Marketing Corporativo de Dia. 
“Durante la crisis, hubo una gran proliferación de supermercados”, dice.
 Empujados por la recesión, los españoles pasaron del híper y su amplia oferta paralela a la alimentación a aprovisionarse en el supermercado al lado de casa. 
“Hubo quizá una pasada de frenada en aperturas.
 Ahora llega la racionalización.
 Aún no hay cierres netos de tiendas, pero no estamos muy lejos”, explica. 
“Seguramente, las grandes cadenas estén en una reflexión sobre si cerrar las tiendas no rentables, como han hecho ya los comercios de moda”, tercia Javier Vello, socio responsable de retail de la consultora EY.
 
Línea de caja del supermercado Dia & Go.
Línea de caja del supermercado Dia & Go.
Charo Reyes y Mónica García, autoras de sendos informes sobre distribución y supermercados en Alimarket, puntualizan que en algunas zonas hay más espacio que en otras.
 "Se ha abierto mucha conveniencia [tiendas con aperturas muy flexibles todos los días del año] en el centro de Madrid, por ejemplo, en los últimos años, en calles muy transitadas, para el turismo y para residentes, aprovechando locales de bancos o concesionarios de coches.
 Pero no creo que haya muchas más calles así", apunta Reyes. "En algunas zonas costeras, hay posibilidad de aperturas", afirma la segunda.

“Probablemente está empezando a haber una burbuja; la habrá en breve al ritmo que vamos”, opina Florencio García, responsable de retail de la consultora Kantar, que sigue de cerca las tendencias en la distribución.
 “Una nueva tienda aún aporta crecimiento a una cadena, pero cada vez menos y a costa del canal especialista”, explica García.
 El supermercado aún gana cuota en alimentación —tiene un 60%— porque sigue restándosela a las tiendas tradicionales, que aún se llevan uno de cada cinco euros que se gastan en alimentación en España, un fenómeno que no se da en otros países. En Portugal, la cuota del tendero de siempre es del 10% y en Reino Unido, “insignificante”, relata García. 
“Pero cada vez es más difícil robar esa cuota, por la especialización del canal tradicional [véanse, por ejemplo, las panaderías gourmet] y porque tiene aún un público afín”, explica. 
“En el momento en que ese trasvase se frene, unos supermercados empezarán a robar ventas a otros y habrá una burbuja y movimientos de concentración”, pronostica.

La rentabilidad es, obviamente, fundamental. “Los empresarios del sector se quejan porque hay una competencia feroz y baja la rentabilidad de las tiendas”, admite Magarzo. 
Y esa competencia presiona a la baja en los precios, seis puntos más bajos en España que la media de la UE, según datos de Asedas. La erosión de los márgenes ya le ha pasado factura a Dia, por ejemplo.
 Pero más allá de los resultados globales, explica Magarzo, “la competencia es muy local, se libra barrio a barrio. 
Si abre un súper y le quita negocio a otro, éste responde y se amolda, es un formato con gran capacidad de adaptación”, concepto que ratifica el presidente de ACES: 
“Cada vez hay más formatos y más híbridos”.
Una de las vías para atender a la rentabilidad es el modelo de franquicia, que crece a mayor ritmo que el número global de establecimientos. 
En 2017, este modelo fue el que sostuvo el crecimiento del parque de supermercados: las tiendas propias cayeron un 0,3%, mientras las franquiciadas crecieron un 2,9% y representan ya un tercio de los establecimientos.
 Para las cadenas, es ideal. La inversión es reducida (el aspecto visual de la tienda y poco más) y el riesgo va a cuenta del franquiciado, que compra el surtido a la matriz.
 “La marca no le exige una rentabilidad determinada, es la que el franquiciado diga, la que le parezca suficiente”, explica Javier Vello, responsable del área de Retail y Consumer Products de la consultora EY. “Baja el nivel de riesgo de la cadena”, razona. 
“Si el titular piensa que en su barrio puede encajar, él decide”, abunda Aurelio del Pino.
Aunque es un modelo que crece en todos los formatos de súper, se ha dado fundamentalmente en las pequeñas tiendas. Entre los autoservicios, los de menos de 400 metros cuadrados, más de la mitad de ellos son franquicias, por apenas uno de cada diez de los grandes.
 Se ve en muchos pueblos, pero en Madrid y Barcelona se ha dado un fenómeno llamativo: ciudadanos chinos y paquistaníes han asociado sus tiendas de ultramarinos a alguna gran empresa, como Dia o Covirán.
 Una forma de profesionalizarse, centralizar el surtido y ganar en confianza del consumidor. 
En el caso de Auchan, más de la mitad de los supermercados en España son franquiciados, y en Dia, el 60%. Lombardía, su director de marketing, explica que muchas de ellas son “tercerizadas”, es decir, tiendas propias de Dia cuya gestión se cede a un franquiciado. 
 Mercadona, sin embargo, ni tiene franquicias ni las contempla como opción futura.

El presidente de ACES introduce otro vector. “El elemento determinante no es el número de personas, sino de hogares”, afirma. 
 Según el INE, la mitad de los hogares en España ya están compuestos solo por una o dos personas.
 “Esto influye en la disposición de las personas para ir a la compra, la renta, los horarios o el tamaño de las raciones”, explica. “Vamos a ver una revolución en los formatos, el tambor de Ariel de ocho kilos está en extinción”, ejemplifica Lombardía.
 “Con hogares cada vez más pequeños y más sénior, con cada vez menos capacidad de almacenaje, cae el volumen de compra y la compra de proximidad es una ventaja”, resume Ana Fernández, de la consultora Nielsen.
Esa abundancia de tiendas próximas —“un español, viva donde viva, tiene un supermercado a 10 minutos andando de su casa como máximo”, afirma Magarzo— es el factor determinante para que la venta online de alimentación apenas suponga el 1,6%, frente a cuotas cercanas al 10% en países como Reino Unido.
 Para qué pedir online, si tengo una tienda debajo de casa y con horario amplio, razonan muchos de los consultados. Por la parte empresarial, además, tiene riesgos, que resume el director de Asedas. 
El económico, porque la logística es muy cara (“todos los operadores pierden dinero”, asegura); el social, porque en aras de la rentabilidad, el reparto no alcanzaría zonas apartadas; y el ambiental (el súper, dice, es el formato más sostenible porque se abastece fácilmente y la gente va andando). 

En cualquier caso, dejando aparte el mayor o menor nivel de saturación, ponen el acento en la proximidad, la conveniencia y el producto fresco como claves para que el formato siga adaptándose a los cambios de hábito de los consumidores. La apuesta por la proximidad es la razón de la proliferación de supermercados. Las grandes cadenas, en mayor o menor medida, intentan acercarse al cliente, conquistando el centro de la ciudad. Carrefour, que reina en el hipermercado, extiende sus formatos urbanos Market (supermercado grande) y Express; Auchan se ha enfocado en los Simply; Dia inició en 2018 el formato Dia&GO en el centro de Madrid… Mercadona, por su parte, sostiene que el formato de 1.200-1.700 metros cuadrados es el que más convence al “jefe”, como denomina a sus clientes, un formato que es también el favorito de Lidl.
A lo que sí miran todos es a un factor clave para la evolución del supermercado: el demográfico. No solo al estancamiento de la población, incluso su descenso, como pronostica Kantar, sino también al envejecimiento, que cambia hábitos y necesidades de los compradores, y a la distribución de esa población. “Si no hay más bocas, no habrá más ventas de alimentación”, razona Florencio García. “Es la única duda real del sector”, puntualiza Magarzo, de Asedas.
El envejecimiento de la población también traerá consecuencias a los lineales. “Se necesitará una tienda más cómoda, con pasillos más amplios y estanterías más bajas, para atender mejor a los mayores”, opina el profesor Gázquez. “En Japón”, tercia Magarzo, con una población muy envejecida, el súper es el centro del barrio. Tienen mesas para que se sienten los mayores, atienden sus demandas y hasta les ayudan con los recibos”.

Saturación o no, lo cierto es que en el panorama español se han producido algunos avisos. En la última presentación de resultados, Juan Roig, presidente de Mercadona, líder indiscutido del sector con una cuota del 25,1% según Kantar —del 19,4%, según Alimarket—, ya afirmó que la cadena valenciana estaba llegando al número “óptimo” de tiendas en España. Su apuesta ahora es modernizar este parque y extenderse en Portugal. Dia, inmersa en una grave crisis, lleva años cerrando locales. Para sanear ahora unas cuentas maltrechas, sus planes apuntan a la clausura de un número indeterminado de tiendas, las que no sean rentables. La cooperativa vasca Eroski, que absorbió la cadena catalana Caprabo, también ha tenido problemas financieros.

Según las cifras de Alimarket, el número de supermercados ha crecido un 13,7% desde 2007. 
Con pequeños pasos atrás en 2009 y 2012, el formato no ha parado de crecer. “Incluso en la crisis, con la caída del consumo, con la marcha de inmigrantes o la salida de miles de jóvenes, el formato siguió creciendo”, recuerda Ignacio García Magarzo, director general de Asedas. Pero esos años locos parecen tocar a su fin. Las cifras de Alimarket indican que en 2017 apenas se ganaron 72 tiendas, un 0,33%, por un 0,4% en 2016. Cifras mucho más modestas que en años anteriores. La expansión deja paso a las reformas de tiendas.

En ese punto, asomándose a la saturación, está hoy por hoy la distribución en España, al menos a juicio de buena parte de los expertos consultados para este reportaje. Y también según las cifras. A falta de conocer los datos de 2018, a cierre de 2017, había en España 21.553 supermercados abiertos, con una superficie de venta de 11,4 millones de metros cuadrados, según las cifras de la publicación especializada Alimarket, avaladas por la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados (Asedas).

 

Tenemos que conocernos..................................... Elvira Lindo

Nos parece que nos acercamos a Portugal porque se ha convertido en un habitual destino turístico, pero aún nos falta corresponder al interés que ellos muestran por nuestra lengua y lo que nos ocurre.


Enseres de refugiados portugueses procedentes de Angola y Mozambique, en la plaza de Belem de Lisboa, en noviembre de 1975.
Enseres de refugiados portugueses procedentes de Angola y Mozambique, en la plaza de Belem de Lisboa, en noviembre de 1975.

Volver a España tras un viaje a América hace tan solo dos décadas te llevaba a constatar cómo nuestro país había estado vivido ajeno y refractario al mundo exterior.
 Ya desde el aeropuerto se percibía la uniformidad física que nos convertía a todos en personajes de una misma familia, acostumbrados a una cultura autorreferencial, no expuestos a la mezcla. 
Si bien somos un país diverso en su cultura interior cuánto se echa de menos no haber sido moldeados por el impacto de lo desconocido. 
He leído estos días, con admiración y asombro, El retorno, de la escritora portuguesa Dulce María Cardoso.
 La novela fue publicada y recibida con entusiasmo en 2011 pero es ahora cuando, con mucho retraso, se publica en español; retraso injustificado, no solo por la maestría literaria de sus páginas sino porque lo que cuenta sucedió a unos pocos kilómetros de casa. 
con entusiasmo en 2011 pero es ahora cuando, con mucho retraso, se publica en español; retraso injustificado, no solo por la maestría literaria de sus páginas sino porque lo que cuenta sucedió a unos pocos kilómetros de casa. 
Nos parece que nos acercamos a Portugal porque se ha convertido en un habitual destino turístico, pero aún nos falta corresponder con cortesía al interés que ellos muestran por nuestra lengua y lo que nos ocurre.
 El retorno se enmarca dentro de la odisea de los que fueron nombrados con muy distintos apelativos: africanistas, colonos, ultramarinos, repatriados, desalojados, refugiados o fugitivos.
 Finalmente, el Gobierno de aquel país naciente de la revolución de los claveles optó por llamar retornados a los que, tras la declaración de independencia de las últimas colonias portuguesas en 1975, fueron obligados de un día para otro a abandonar sus casas en Angola, Mozambique o Guinea-Bisáu.
 Esta historia es sin duda conocida por los entonces jóvenes politizados que seguían con entusiasmo el devenir de aquella revolución que se saldó sin un muerto, pero no sé qué puede llegar hoy a los jóvenes de aquel transitadísimo puente aéreo que dejó en la metrópoli, como así era llamado Portugal, a cerca de 700.000 personas. 
Familias enteras que el Gobierno alojó en hoteles durante casi un año.
 Imaginar el impacto que sobre un país de poco más de siete millones de habitantes supuso la llegada de aquellos familiares de ultramar, con los que solo se habían relacionado carteándose en fechas señaladas, es difícil de entender.
 Puede que solo la ficción, valiéndose de su virtud de elegir una vida individual en el devenir colectivo, pueda mostrarnos cómo la historia en mayúsculas puede alterar nuestro destino.
 Aquí, en esta novela, seguimos los pasos de un muchacho, Rui, que junto a su madre y su hermana salen huyendo de Angola y son albergados en un hotel de lujo en Estoril. 
La novelista sabe de lo que escribe: ella misma vivió su infancia en el país africano y experimentó en carne propia lo que supuso para todos aquellos expatriados que venían de países abiertos en costumbres, donde la mujer podía  moverse con libertad, la naturaleza era generosa y los colores adornaban la vestimenta de la gente, llegar a un pequeño país de inviernos húmedos y fríos, melancólico y, a pesar de la reciente revolución, muy conservador.
Eran observados por los portugueses con desconfianza, juzgados como colonos explotadores. 
No se comprendía tampoco su constante añoranza de África, una añoranza que hoy forma parte de la esencia del país; porque a pesar del trauma de unos y otros se puede afirmar que los retornados avivaron la cultura portuguesa, la renovaron.
 La literatura va narrando una experiencia que no debe perderse, porque si hablamos de movimientos migratorios tenemos que contemplar este capítulo fascinante que nos interpela ahora más que nunca. 
No quisiera que la novela de Cardoso pasara inadvertida. 
Tenemos que conocernos mejor.

 

Oscuras galerías..............................................Juan José Millás .

Oscuras galerías Juan José Millás 

 HE AQUÍ UN DIBUJO realista a la par que abstracto.
 He aquí un híbrido entre lo sustantivo y lo adjetivo, entre la esencia y la existencia.
 He aquí la hazaña de mostrar el todo con la parte antes de la invención de la retórica, del descubrimiento de la sinécdoque o la metonimia.
 He aquí una obra cuyo autor podría ser indistintamente un hombre o una mujer, un niño o un adulto. 
He aquí un esquema y su desarrollo, un proyecto y su realización. He aquí una obra antigua y moderna, tan antigua que tiene 17.000 años y tan moderna que podría ser de esta misma mañana.
Pertenece a una serie hallada en la cueva de Ekain (Gipuzkoa) y fue grabada sobre arcilla con unos dedos idénticos a los de nuestras manos. 
 ¡Qué versátiles, los dedos! Sirven para mecer la cuna y para cerrar el ataúd, para manipular la estilográfica y el bisturí, para coser la ropa y las heridas, para sujetar el clavo y el martillo.
 Con sus yemas nos extendemos por el rostro la crema para después del afeitado o la leche hidratante posterior a la ducha.
 Con los dedos nos atamos los cordones de los zapatos y tocamos el piano o la guitarra, y con los dedos acariciamos y coordinamos los movimientos del cuchillo y el tenedor. 
Son frágiles y duros a la vez, nerviosos y tranquilos.
 Saben moverse en las zonas más sabrosas del cuerpo propio y del ajeno, en las más delicadas, pero también en las más ásperas
. Con esos mismos dedos con los que nos arreglamos el pelo en los días de viento, dibujaron nuestros abuelos este enigmático caballo en el interior de una oscura galería desde la que fuimos alumbrados usted y yo.
 Nosotros

Una historia ejemplar...........................................Rosa Montero..................

El anarquista Melchor Rodríguez, el llamado Ángel Rojo de Madrid, salvó la vida de 11.000 personas durante las sacas de presos en la Guerra Civil.
EL NUEVO AÑO se nos viene encima cargado de amenazas.
 La crispación y el sectarismo engordan en el mundo y, aunque estoy segura de que en lo personal mantenemos la optimista ambición de ser felices (somos bichos tenaces), me parece que en lo colectivo contemplamos 2019 con ojos suspicaces y un barrunto de susto, como quien ve llegar a un toro en campo abierto.
 A saber qué soponcios nos puede deparar el año próximo.
Contra ese pesimismo, y contra la creciente aspereza de los intransigentes, voy a contar hoy una historia ejemplar. Fue un hombre célebre en su época y en 2016 hicieron un documental sobre él y pusieron su nombre a una calle, pero aun así sigue siendo mucho menos conocido de lo que se merece. 
Hablo del anarquista Melchor Rodríguez, el llamado Ángel Rojo de Madrid, aunque nació en Sevilla en 1893.
 Huérfano de padre desde muy niño, sólo estudió hasta los 13 años y vivió una infancia paupérrima. 

 En 1921 se trasladó a Madrid, en donde trabajó como chapista.
 Su militancia en la CNT le hizo conocer las cárceles y la indefensión esencial del prisionero. 
El 10 de noviembre de 1936, en los agitados primeros meses de la Guerra Civil, fue nombrado delegado de prisiones de Madrid, e inmediatamente intentó detener las terribles sacas de presos de las cárceles, es decir, los traslados de reclusos que luego eran asesinados en Paracuellos del Jarama y otras zonas cercanas.
 Sólo duró en su empeño cuatro días, porque los más feroces consiguieron forzarle a dimitir, pero las protestas del cuerpo diplomático y de otros sectores republicanos lograron que recuperara el cargo el 4 de diciembre. 
A partir de ahí se enfrentó, a veces con grave peligro de su vida, a los partidarios de las ejecuciones, entre quienes estaba, sí, Santiago Carrillo, que estuvo más implicado en las matanzas de lo que nunca quiso admitir, según un historiador tan prestigioso como Paul Preston. 
Melchor terminó siendo, muy brevemente, el último alcalde republicano de Madrid.
Ahora imagínate a ese hombre que, completamente solo en medio de la furia y la violencia, lo arriesga todo para salvar la vida de sus enemigos.
 Prohibió que saliera ningún preso de ninguna cárcel desde las siete de la noche hasta las siete de la mañana, y cuando había que trasladar de verdad a los reclusos, escoltaba él personalmente los convoyes, lo que demuestra que no tenía a nadie en quien confiar. Probablemente ni siquiera era entendido por sus compañeros anarquistas.
 Déjame contarte una de sus gestas: el 8 de diciembre de 1936, estando de inspección en la cárcel de Alcalá de Henares, vio llegar a una turba enfurecida.
 Los franquistas habían bombardeado la ciudad y matado a media docena de personas, y una multitud de vecinos y milicianos armados acordaron asaltar la prisión y linchar a los reclusos.
 Pues bien, Melchor se plantó ante la puerta, pistola en mano, y aguantó los insultos, las pedradas y las amenazas desde las cinco de la tarde hasta las tres de la madrugada, momento en que consiguió que los atacantes desistieran.
 Aquel día había 1.500 presos en Alcalá. 
Se considera que, en total, Rodríguez salvó a 11.000 personas. “ 

Pero, claro, Melchor no es un santo cómodo ni para la derecha ni para la izquierda tradicional, liderada desde el antifranquismo por los comunistas (la represión desmanteló a los anarquistas).
 Un pensamiento independiente y ético, en fin, es un lugar desapacible y ventoso.
 Murió en 1972; espero que el recuerdo de las muchas personas a las que salvó calentara lo suficiente su corazón aterido. 

Ayudar al enemigo................................................Javier Marías

No cabe sino preguntarse por qué la Sexta, Podemos, Esquerra, PDeCAT y otros medios y partidos desean fervientemente que Vox crezca sin parar.
Es imposible que los medios de comunicación, sus tertulianos y articulistas desconozcan el viejo adagio de Wilde según el cual “sólo hay una cosa peor que dar que hablar, y es no dar que hablar”. De esta máxima se han hecho variantes sin fin, y una de ellas llega a afirmar —acertadamente en nuestro tiempo— que resulta más beneficioso que de uno se hable mal, si se habla mucho.
 Esto se vio con Berlusconi y se ve ahora con Trump. 
Su éxito consistió, en gran medida, en que lograron que la prensa girara en torno a ellos, que les diera permanente cobertura para alabarlos y sobre todo para denostarlos. 
Ambos montaron espectáculo y armaron escándalos, y los periódicos, las televisiones, las radios y las redes sociales, incluidos los serios (bueno, si es que una red social puede ser seria), se ocuparon hasta la saciedad de sus salidas de pata de banco y de sus bufonadas.
Esto es, les concedieron más importancia de la que tenían, y al dársela no sólo los hicieron populares y facilitaron que los conocieran quienes apenas los conocían, sino que los convirtieron en efectivamente importantes.
 La época de Berlusconi parece que ya pasó (nunca se sabe), pero ahora la operación se repite con su empeorado émulo Salvini: a cada majadería, chulería o vileza suya se le presta enorme atención, aunque sea para execrarlas, y así se las magnifica.
 La era de Trump no ha pasado, por desgracia, y se siguen registrando con puntualidad cada grosería, cada despropósito, cada sandez que suelta, y así se lo agranda hasta el infinito. 
Llegados a donde han llegado tanto Trump como Salvini (el máximo poder en sus respectivos países), ahora ya es ­inevitable: demasiado tarde para hacerles el vacío, que habría sido lo inteligente y aconsejable al principio.
 Cuando quien manda dice atrocidades, éstas no se pueden dejar pasar, porque a la capacidad que tenemos todos de decirlas, se añade la de llevarlas a cabo. 

Si mañana afirma Trump que a los musulmanes estadounidenses hay que meterlos en campos de concentración, o que hay que privar del voto a las mujeres, no hay más remedio que salirle al paso y tratar de impedir que lo cumpla.
 Pero a esas mismas propuestas, expresadas hace dos años y medio, convenía no hacerles caso, no airearlas, no amplificarlas mediante la condena solemne. 
En el mundo literario es bien sabido: si un suplemento cultural lo detesta a uno, no se dedicará a ponerlo verde (aunque también, ocasionalmente), sino a silenciar sus obras y sus logros, a fingir que no existe.
 Como es imposible que esta regla básica se ignore, hay que preguntarse por qué motivo los medios y los partidos en teoría más contrarios a Vox llevan meses dándole publicidad y haciéndole gratis las campañas.
 Veamos: ese partido existe hace años y carecía de trascendencia. Un día “llenó” con diez mil personas (bien pocas) una plaza o un recinto madrileños.
  Eso seguía sin tener importancia, pero la Sexta —más conocida como TelePodemos, raro es el momento en que no hay algún dirigente suyo en pantalla— abrió sus informativos con la noticia, le regaló largos minutos y echó a rodar la bola de nieve.
 En seguida se le unieron otras cadenas y diarios, de manera que, aunque fuera “negativamente” y para criticarlo, obsequiaron a Vox con una propaganda inmensa, informaron de su existencia a un montón de gente que la desconocía, otorgaron a un partido marginal el atractivo de lo “pernicioso”.
 Y así continúan desde entonces. 
Se esperaba que en las elecciones andaluzas Vox consiguiera un escaño y le cayeron doce.
 Inmediatamente Podemos (en apariencia la formación más opuesta) agigantó el aún pequeño fenómeno, llamando a las barricadas contra el fascismo y el franquismo que nos amenazan.
 Lo imitaron otros, entre ellos el atontadísimo PSOE. 
Los independentistas catalanes se frotaron las manos y lanzaron vivas a Vox, porque eso les permitía hacer un pelín más verdadera su descomunal mentira del último lustro, a saber:
 “Vean, vean, España entera sigue siendo franquista”. 
Los columnistas más simples se lanzaron en tromba a atacar a Vox, y a pedirnos cuentas a los que ni lo habíamos mencionado.
 No sé otros, pero yo me había abstenido adrede, para no aumentar la bola de nieve creada por la Sexta, que ya no sé si es sólo idiota o malintencionada. 
¿Hace falta manifestar el rechazo a un partido nostálgico del franquismo, nacionalista, xenófobo, misógino, centralista y poco leal a la Constitución, amén de histérico? Ça va sans dire, en cierta gente se da por supuesto. 
Si Vox estuviera en el poder, como lo están sus equivalentes Trump, Salvini, Maduro, Orbán, Bolsonaro, Ortega, Duterte y Torra, habría que denunciarlo sin descanso.
 Pero no es el caso, todavía.
 Un 10% de apoyos en Andalucía sigue siendo algo residual, preocupante pero desdeñable.
 Ahora bien, cuanto más suenen las alarmas exageradas, cuanto más se vea ese 10% como un cataclismo, más probabilidades de que un día acabe siéndolo.
 Y como es imposible —repito— que se desconozcan el adagio de Wilde y sus variantes, no cabe sino preguntarse por qué la Sexta, Podemos, Esquerra, PDeCat y otros medios y partidos desean fervientemente que Vox crezca sin parar, mientras fingen horrorizarse.