Un Blues

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29 oct. 2018

Los forenses describen al asesino de Pioz como un psicópata manipulador y mentiroso

“Conoce perfectamente lo que está bien y lo que está mal”, aseguran los psicólogos.

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Patrick Nogueira, durante el juicio.
“Conoce perfectamente lo que está bien y lo que está mal”. Con esta contundente frase, los forenses han resumido la personalidad de Patrick Nogueira, el asesino confeso de Pioz que mató y descuartizó a sus tíos y primos el 17 de agosto de 2016. 
“Presenta rasgos psicopáticos claramente definidos”, han destacado dos de las expertas durante la cuarta sesión del juicio que se celebra desde el pasado miércoles en la Audiencia Provincial de Guadalajara, donde cinco psicólogos, médicos y psiquiatras han desmontado este lunes la teoría de que el joven brasileño, de 21 años, cometió el crimen empujado por un daño cerebral que le impide controlarse, como mantiene su abogada, Barbara Royo. 
“No tiene una patología, ni psiquiátrica ni médica”. “Tiene plena capacidad. 
Lo hizo consciente de lo que hacía y porque quería hacerlo”, han insistido.
Primero, durante cerca de dos horas, dos psicólogas han descrito al acusado con detalle. 
Lo han calificado como un hombre “manipulador”. Sin capacidad de empatía y sensibilidad:
 “Pudo relatar que había asesinado a su familia con una total ausencia de emoción. Impasivo”. 
Pero, según han concluido, nada de eso limita su capacidad de comprender y saber lo que hace.
 “Su capacidad cognitiva y de discernir, así como su voluntad, están totalmente completas”, ha añadido una psiquiatra:
 “No tiene ninguna enfermedad mental”.
“Conocía perfectamente las consecuencias. 
De hecho, trata de evitar ser descubierto”, han remachado las psicólogas, que han explicado que Nogueira “puede mentir con total frialdad para [obtener] una ganancia secundaria”.
 “En las entrevistas, la preocupación que tenía era por su situación, por cómo iba a encaminar su vida al salir de la cárcel”. 
 Una aseveración que resulta vital para las acusaciones, que mantienen —al igual que la Guardia Civil— que Nogueira huyó de España tras cometer el crimen y que solo volvió cuando se vio acorralado.
Royo asegura, en cambio, que el joven cooperó con las fuerzas de seguridad y que se marchó a Brasil para despedirse de su familia. Pero su tesis sufrió un fuerte varapalo el pasado viernes, cuando los agentes la desmontaron: 
“No colaboró”, sentenció uno de los efectivos del instituto armado, que explicó que sospechan que regresó a España porque prefería las condiciones de las prisiones españolas frente a las de las brasileñas.
“No relató los actos concretos en los que apuñala y mata [a sus víctimas]. Sobre todo, los relativos a los menores. 
Y eso respondía a un deseo de no aportar cierta información. No se detectó que hubiera una alteración de la memoria”, han continuado este lunes las psicólogas forenses, que han insistido en que no detectaron ningún atisbo de arrepentimiento en el acusado y que tampoco explicó por qué los mató.
 “No fue un acto impulsivo. 
Todo lo contrario. Era una cuestión que venía pensando de tiempo atrás”, han remachado. 
Tras matar a su tía y a sus primos, Nogueira esperó durante horas a su tío Marcos para acabar también con su vida.
 Después, limpió la casa, donde pasó la noche antes de marcharse el 18 de agosto.
 Se aseguró de que iban a morir”
Tras acoger la pasada semana las tres primeras sesiones del juicio, la Audiencia Provincial de Guadalajara ha retomado este lunes la vista oral con los testimonios de los médicos forenses y psicólogos. Los primeros han afirmado que, al atacar a sus víctimas, Nogueira “se aseguró de que iban a morir”. 
Los apuñaló en el cuello a sabiendas de que no tenían posibilidad de sobrevivir.
 “La zona [que se acuchilló] es vital”, ha recalcado uno de los expertos, que ha descrito que las heridas provocaron que se desangraran y fallecieran en apenas unos segundos.
 “No fue una muerte instantánea. Pero sí muy rápida. En el momento”.
Los forenses también han descartado la tesis de que sus tíos Marcos y Janaína pudieran defenderse de su agresor —Royo mantiene ese argumento para tratar de rebajar la pena—. “Si hubo defensa, fue mínima”, ha apuntado uno de los médicos, que ha apostillado que solo el tío presenta cortes en el dorso de la mano y que, según su opinión, respondería a que simplemente la colocó de forma “instintiva” ante la agresión. Según los datos facilitados este lunes por los médicos, Marcos presentaba 14 heridas en el cuello; Janaína, dos; y los pequeños, una. En el caso de los niños, empleó un “mecanismo de zigzag”. Tras acabar con sus vidas, descuartizó a los adultos e introdujo los cadáveres de los cuatro en bolsas de basura, que cerró con cinta americana y abandonó en el chalé de Pioz. Los cuerpos no se encontraron hasta un mes después.

Toda una batería de argumentos que chocan frontalmente con los de la abogada de Nogueira, con la que todos han tenido un intenso enfrentamiento. La letrada, que ya admitió que el joven mató a sus tíos y primos, basa su tesis de defensa en que el acusado sufre un daño neuronal que le empujó a asesinar. Eso, según su versión, sería un eximente porque dicha tara predeterminaría su conducta. Pero lo han descartado las cinco expertas que han pasado este lunes por la sala de vistas: “Si algo define la conducta humana es la impredecibilidad. Ni todos los psicópatas son asesinos, ni todos los asesinos son psicópatas”. “En el informe de la defensa ni se enumera cuáles son las disfunciones neurológicas”, ha enfatizado la psiquiatra.

 

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