Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

30 sept. 2018

Orgulloso de ser un hombre blanco.................... Elvira Lindo

Puede parecer que esta historia incumbe solo a un mundo separado por un océano. Pero esa reacción defensiva ya ha calado entre nosotros.

Brett Kavanaugh durante su declaración ante el Senado.
Brett Kavanaugh durante su declaración ante el Senado. REUTERS


Qué difícil adaptarse a estos tiempos en que las malas artes se han legitimado.
 Me recuerdo a mí misma, hace apenas tres años, comentando los primeros pasos de la campaña de Trump.
 Pensaba que cada vez que escupía alguna barbaridad racista en los mítines, o se desvelaba algo más sobre su proverbial desprecio a las mujeres, los votantes que aún conservaran un atisbo de humanidad le darían de lado.
Cuando ganó creía que lo habían votado a pesar de esa basura, obviándola porque les engatusaba con su retórica del éxito y la patria. 
Y era justo lo contrario. Si le votaron fue en gran parte por ese discurso abyecto. Es así como hay que empezar a comprender esta época que lleva macerándose algunas décadas. En virtud de la retórica misógina, homófoba y racista se ha hecho un hueco entre las clases medias Bolsonaro en Brasil. Y así ocurre con Orbán o Kazinsky. Cada uno de ellos presta su voz al sector de la población proclive al resentimiento.
Conmovía escuchar el testimonio de Christine Blasey Ford en el Senado americano sobre la agresión que sufrió a manos del probable futuro miembro del Tribunal Supremo, Brett Kavanaugh, en sus años de estudiante.
 Contemplamos la declaración de una mujer valiente, que decía no guiarse por la venganza sino por su deber como ciudadana, prestando su traumática experiencia para impedir que la máxima institución de su país se entregue absolutamente al poder reaccionario. 
Esa conmoción que muchos sentimos por un relato entrecortado por sollozos, a otros les provocó el efecto contrario: ¿por qué ha de pagar un hombre por un episodio ocurrido en su primera juventud? ¿cómo llamar violación a un forcejeo que tiene lugar entre miembros de la misma fiesta?
Pues bien, son precisamente las acusaciones de índole sexual las que en principio han llevado a sus pares a cerrar filas en torno a él con furia; desean demostrar que hasta aquí han llegado con semejantes nimiedades. 
Al fin y al cabo, es probable que la historia de muchos de los hombres de esa generación, criada al calor de las fraternidades de niños pijos, instalados en sus privilegios desde la cuna, sea muy similar a la de Kavanaugh.
 La fraternidad del futuro juez del TS se llamaba Delta Kappa Epsylon y tenía por lema: 
“Orgulloso de ser un hombre blanco”. Los muchachos, inspirados en aquella celebrada película de gamberradas estudiantiles, “Desmadre a la americana”, eran populares por ir a saco con las chicas, y cuando el alcohol cumplía su efecto desinhibidor acorralarlas sin miramientos. 
Tenían muy claro que formaban parte de la futura élite política y judicial.
 Su éxito estaba escrito desde la casilla de salida.
 La era Reagan facilitó esa sensación de legitimidad del privilegio y fueron, cuenta un estudiante no blanco de esa época que observaba el fenómeno, buenos tiempos para aquella lírica juvenil supremacista. 

Han pasado treinta años desde aquello.
 Hay un movimiento de dignificación de las víctimas de agresiones sexuales, pero la reacción a ese intento de subvertir el viejo orden de las cosas está siendo ya brutal.
 Nadie desaloja tan fácilmente a un señorito.
 Puede parecer que esta historia incumbe solo a un mundo separado por un océano. 
Pero esa reacción defensiva ya ha calado entre nosotros.
 Cuando escuchamos, por ejemplo, a una fiscal, hace ocho años, contar cómo presenció una fiestecilla de fiscales y jueces en Colombia ligando con menores, entendemos por qué algunos piensan que hoy, más que nunca, hay que defender el fuerte.

 

Julián Contreras, el ‘niño’ herido del clan Ordóñez............... Maite Nieto

El hijo pequeño de Carmina Ordónez vive su mes más contradictorio: estrena sección en TVE, le desahucian de su casa por impago y sigue sin hablarse con sus hermanos, Francisco y Cayetano Rivera.

Julián Contreras en la presentación de su colaboración con el programa 'Corazón' de TVE.  

Julián Contreras en la presentación de su colaboración con el programa 'Corazón' de TVE. GtresOnline
Es alto, grande, de físico rotundo, pero en sus ojos se atisba esa mirada de los animales abandonados, dolidos y ansiosos de caricias pero al mismo tiempo temerosos de volver a ser golpeados por la vida o por la traición.
 Es solo una impresión, pero Julián Contreras transmite por igual la tristeza más profunda y la rabia que se autoimpone en su lucha por sacar de una vez la cabeza para poder reír por fin abiertamente.
Julián nació en 1986 del matrimonio formado por Carmen Ordóñez, en aquel tiempo reina del papel cuché, y de su segundo marido, Julián Contreras.
 Ella era una de las dos hijas de Antonio Ordóñez, rondeño, torero y ganadero, un diestro purista entronizado como uno de los más importantes del siglo XX.
 También era la primera mujer de otro torero grande, Francisco Rivera ‘Paquirri’, convertido en mito por obra y gracia de Avispado, un toro que segó su vida en la plaza de Pozoblanco solo un año y cinco meses después de haberse casado con la cantante Isabel Pantoja y haber tenido con ella a su tercer hijo, Kiko Rivera. Carmen era guapa a rabiar, caprichosa y con un hambre de vida que le hizo estar en todos sitios y quizá demasiado rápido.
Su padre –Julián como él– es hijo de un profesor de Instituto, que estudió para aparejador porque no le dejaron dedicarse a la música y que en cuanto pudo abandonó su trabajo junto a un arquitecto sevillano para probar suerte en su pasión.
 Alto, como el hijo, más abiertamente simpático y atractivo, enseguida se movió con soltura en la noche sevillana y fue en El Rocío donde conoció a Carmen Ordóñez, que hacía cuatro años se había separado de Paquirri
 Cuando el eterno aspirante a cantante se divorció en 1994, diez años después de su boda con ella, resumió en un frase su trayectoria:
 “No me han respetado como persona ni como artista. Para la gente yo solo era el marido de Carmen Ordoñez”.

Esta mezcla explosiva de apellidos, divorcios, sueños, caídas y adicciones ha sido el líquido amniótico que ha alimentado a Julián Contreras desde niño.
 Aderezado con una exposición mediática que ha dado cuenta puntual de cada paso de su variopinta familia para bien y para mal. 
También con momentos de dispendios absolutos, como la época en la que vivió en Marruecos con sus padres, y necesidades perentorias, como la que atraviesa ahora mismo cuando le han desahuciado por segunda vez de la casa donde vive con su padre por no pagar el alquiler.
Carmen Ordónez y Julián Contreras en una imagen de archivo junto a Fran y Cayetano Rivera y Julián, el pequeño de los hermanos.
Carmen Ordónez y Julián Contreras en una imagen de archivo junto a Fran y Cayetano Rivera y Julián, el pequeño de los hermanos. GtresOnline
Julián Contreras es listo, tiene un alto coeficiente intelectual, y desde muy joven ha hablado como un niño viejo, sabio, contenido y correcto. Ha escrito cuatro libros, ha montado mil negocios, todos fracasados, y ha probado suerte en trabajos variopintos, de jardinero, a empleado en un túnel de lavado y coach, profesión a la que se dedica ahora además de su reciente estreno como colaborador en el programa Corazón de TVE con sección propia, Atrévete con Julián.
 A quienes se han cruzado con él en los platós de televisión no se les oye una mala palabra para juzgarle como persona, pero sus propias decisiones y las de su familia siguen siendo su mayor condena.
Él fue quien sujetó a su madre en sus últimos años cuando la adicción se apoderó de la existencia de Carmina. 
 Porque era el pequeño y el que estaba con ella.
 Sus dos hermanos mayores Francisco y Cayetano Rivera tenían su propia vida, adoraban a la madre, ayudaron al hermano, pero vivían lejos y atareados. 
También ha sido Julián el que se ha enfrentado a su propia depresión y a las reiteradas caídas en la misma enfermedad de su padre que nunca ha terminado de encontrar su sitio porque la música le negó un hueco en ella y los negocios fueron un fiasco con los que llegaron las deudas.

La escuela de las exclusivas, aprendida por vía materna, ha hecho el resto.
 Las ideas y venidas de un grupo familiar que mezcla los apellidos, Ordoñez, Rivera y Pantoja, tiene un precio.
 Y cuando la situación económica se vuelve perentoria, sentarse en un plató a contar verdades y miserias puede resultar una idea aceptable aunque sea con intervenciones contenidas.
 Así lo ha hecho Julián Contreras en no muchas, pero sí en suficientes ocasiones.
 Para defender a su madre, para relatar su lucha contra la depresión o para quejarse de ser Cenicienta en el Olimpo de sus hermanos.
En primer plano Cayetano Rivera y detrás, Julián Contreras con su padre y otro familiar en el Rocío el día que depositaron las cenizas de Carmina Ordóñez.
En primer plano Cayetano Rivera y detrás, Julián Contreras con su padre y otro familiar en el Rocío el día que depositaron las cenizas de Carmina Ordóñez. GtresOnline
La muerte de la madre o probablemente cómo cumplieron con ella cada uno durante sus últimos años, los distanció.
 Y la prisa con la que Julián padre e hijo abandonaron la boda de Cayetano Rivera con Eva González para sentarse en un plató a contar que les habían tratado como segundones en una celebración a la que acudieron con ilusión de reconciliación definitiva, terminó por abrir la brecha que ya existía. 
Tampoco ha debido ayudar que los Rivera prestaran dinero a su hermano y éste no se lo haya devuelto, como él mismo ha reconocido.

Algunas frases de Contreras resumen la situación: "No tengo nada que reprochar a mis hermanos". "La ausencia de relación no significa que haya mala relación". 
"Mis hermanos están dolidos conmigo y no quieren retomar el contacto y yo lo tengo que aceptar". "Quiero tener con ellos una conversación para pedirles perdón".
Unos y otros tendrán razones que apoyen sus posturas, pero resulta inevitable que el niño viejo convertido en hombre sin suerte despierte esa empatía que nos acerca a los perdedores que tratan de salir una y otra vez del agujero. 
Julián Contreras Jr. ha pedido ayuda en su cuenta de Instagram para encontrar un piso tras ser desahuciado de la casa en la que vive junto a su padre.
 Y su silencio en los medios puede anunciar una nueva exclusiva que le saque momentáneamente del agujero.
 Pero él está ilusionado porque ha interiorizado sus enseñanzas de coach, porque tiene espacio televisivo en el que se enfrenta a retos semanales que le dan adrenalina y porque dice haber encontrado su camino.
 Queda por ver si los vericuetos que se vaya encontrando no le hacen desviarse de sus buenas intenciones y si es capaz de volver a encontrarse a lo largo de él con sus dos hermanos. 
 




 

Los secretos de El Corte Inglés: el 41% de lo que vende es a plazos

El grupo desvela claves de su negocio en el folleto enviado a los inversores por la emisión de bonos.

 
Entrada de uno de los centros de El Corte Inglés en Madrid.
Entrada de uno de los centros de El Corte Inglés en Madrid. EFE
Tradicionalmente, El Corte Inglés no ha sido una empresa demasiado comunicativa. 
Al no ser cotizada, guardaba con celo sus secretos y apenas publicaba una vez al año sus resultados, sin demasiado desglose. Pero estos días ha tenido que hacer una excepción, una especie de desnudo casi integral con motivo de la emisión en Irlanda de bonos corporativos por 600 millones de euros que cerró el viernes con un cupón del 3% y una demanda dos veces superior a la emisión.
 Para poder hacer este debut en el mercado de valores, ha tenido que hacer un ejercicio de transparencia sin precedentes en sus casi 80 años de historia y mostrar en detalle a los inversores sus debilidades y fortalezas, además de hacer una reflexión en profundidad de los riesgos que acechan o pueden aparecer en el horizonte.
Lo hace en un documento de 560 páginas que constituye una radiografía de una empresa monopolística en grandes almacenes en España, que acapara alrededor del 7% de todas las ventas minoristas en el país y que se lanza al mercado para obtener fondos que usará para hacer frente al vencimiento de pagarés de los empleados.
 Bien es cierto, como señalaron las agencias de calificación y admite la empresa, que los 15.939 millones de euros de facturación (en el ejercicio terminado el último 28 de febrero) se concentran casi exclusivamente en España, con lo que depende en exceso de las condiciones económicas nacionales, pero la firma también afirma que esa concentración reduce la exposición al efecto divisa (el 90% de sus compras y el 99% de sus ventas son en euros y solo un 2% de la facturación viene de fuera de la UE).

Aunque en España no sería necesario recordarlo, a lo largo de todo el documento El Corte Inglés presume de marca ante los inversores:
 “Somos una marca célebre en España, asociada a la calidad, el servicio y la innovación”, con una relevancia sin igual “best in class”, dice, “opción predilecta” o “destino principal de compras para consumidores españoles y turistas” debido a que bajo un mismo techo pueden encontrar una extensa gama de productos que ofrece, desde productos de lujo (presume de un equipo multilingüe en árabe, ruso o chino) moda de hombres, mujeres o niños hasta alimentación, pasando por productos para la cultura y ocio, hogar o viajes.
 Esa amplitud de oferta le diferencia de otros minoristas, afirma, porque le permite “servir a toda la población española de todos los segmentos sociales” y ayuda a “reducir la volatilidad de los ingresos”.
¿En qué se traduce esa relevancia? En 700 millones de visitas a sus grandes almacenes en el año acabado el pasado 28 de febrero.
 Y seis de cada diez de esas esas visitas se convierten en compras, según afirma El Corte Inglés en base a una estudio interno realizado en mayo.
 Esa tasa de conversión, un dato que los minoristas suelen guardar como oro en paño, se eleva al 70,1% entre los titulares de la tarjeta de El Corte Inglés.

Esa tarjeta es, como afirma la empresa, uno de sus tesoros.
 La tienen 11 millones de personas (un 28,7% de la población española mayor de edad) y constituye “una ventaja competitiva ante otros minoristas digitales y físicos” y una puerta de “acceso a una gran cantidad de datos de los clientes, incluyendo información sobre sus preferencias”.
 En suma, “una visión de 360 grados de los hábitos de compra de los clientes” que posibilita campañas de publicidad dirigida y detectar tendencias.
 En 2017, los titulares de la tarjeta financiaron con ella 4.600 millones de euros en compras (un 28,8% de la facturación). 
A ello se suma la venta a plazos, que ascendió a 1.600 millones. 
En ambos casos, la financiación corre a cargo de Financiera El Corte Inglés, de la que la empresa que dirige Jesús Nuño de la Rosa posee el 49% y el Banco Santander el resto. 
En total, el 41% de las ventas del año 2017 fueron de alguna forma aplazadas. 
Otra ventaja frente a otros competidores, entiende la empresa, aunque también un riesgo, si algún acontecimiento o regulación le afecta negativamente.
El Corte Inglés se vende como un gigante mundial del comercio, con más de 600 establecimientos (entre ellos, 94 grandes almacenes, 41 hipermercados, 56 supermercados, 176 Supercor, 157 tiendas Sfera, 64 Bricor, 108 Óptica 2000 y 527 agencias de viaje).
 Muchos de estos puntos de venta –sin contar con los 3.200 que le ofrece el acuerdo con Repsol para surtir sus gasolineras- son propios.
 En total, una cartera inmobiliaria propia tasada en 17.147 millones de euros –según la tasadora Tinsa; El Corte Inglés advierte que esa tasación puede ser “incorrecta”- con 10 millones de metros cuadrados, el 40% de superficie comercial. 

Presume de dar entrada en ella a 1.500 marcas de terceros (140 en exclusiva), sin contar las de gran consumo, que aportan el 70% de los casi 5.000 millones de ingresos del área de moda, el más importante para El Corte Inglés.
 La empresa afirma que sus grandes almacenes son “la mejor puerta de entrada al mercado español” para esas marcas, puesto que proporcionan “acceso inmediato a toda la población”, al tiempo que le sirve para reducir riesgos, toda vez que son esas marcas las que gestionan su propio inventario y pagan a 18.500 dependientes de sus corners en los grandes almacenes.
 Revela asimismo que ha puesto en marcha un nuevo contrato para las concesiones a estas marcas, que incluirá a partir de ahora un “mínimo retorno garantizado por metro cuadrado” de esos corners, independientemente de las ventas, además de la habitual comisión por cada venta.
De esas 1.500 marcas de terceros, 290 están presentes en la tienda online de El Corte Inglés, que le proporcionó alrededor de 547,5 millones de euros el último ejercicio (15.000 repartos al día, más de medio millón al año, con un precio medio de más de 100 euros, dice la empresa).
 Esas cifras colocan a El Corte Inglés como el segundo mayor vendedor minorista online de España, con un 9,1% de cuota de mercado, solo por detrás de Amazon, con el 12,7%. 
Frente a la competencia del gigante estadounidense, saca pecho de su red de distribución, tres centros logísticos y los 94 grandes almacenes y demás locales, situados en las mejores zonas de las principales ciudades de España, incluídas las Canarias. 
En total, El Corte Inglés vende online 1,5 millones de referencias, un tercio de ellas en el servicio de entrega en dos horas, presente en 54 ciudades y que pretende extender a más en los próximos meses con una nueva aplicación móvil.


 

 

Historia de una primera vez....................................

Historia de una primera vez
PENSAR EN el contenido de un bolso permite imaginar un móvil, una cartera, unas llaves o una agenda. 
En el de la fotografía cabe también la historia de una primera vez. 
Casi un año después de convertirse en director creativo de la línea femenina de Salvatore Ferragamo, Paul Andrew se ha estrenado como diseñador de bolsos para la marca con base en Florencia.
 El modelo Studio Bag respeta las líneas tradicionales de Ferragamo y recupera la esencia de la casa italiana gracias a un estampado rescatado de sus viejos archivos. 
Fabricado de manera artesanal en piel y rematado con el icónico cierre Gancini brillante, su precio es de 2.415 euros.
 La reinterpretación contemporánea de un fuerte legado, que no descuida la funcionalidad. 
El equilibrio perfecto entre la utilidad y la elegancia.

Tamara de Lempicka, el exceso es un arte................. Borja Hermoso.

Tamara de Lempicka y Salvador Dalí, en Nueva York, 1941.
Tamara de Lempicka y Salvador Dalí, en Nueva York, 1941.
Amiga —cuando no amante— de reyes exiliados y aristócratas de alta y baja estofa, perpetradora de fiestas y orgías, cocainómana y cazadora nocturna en busca de marineros que llevarse a casa, fiera bisexual, trabajadora impenitente, amante y militante del lujo y la decadencia burgueses, inspiración de modistas y diseñadores, icono pop e influencer adelantada a su tiempo, todo en la vida de Tamara de Lempicka resulta excesivo. 
Empezando por el propio personaje, que sin duda aplastó a la artista. “El personaje mató a la artista, más bien”, asegura Gioia Mori, profesora de arte medieval y moderno en la Academia de Bellas Artes de Roma y comisaria de la exposición Tamara de Lempicka, reina del art déco, que abrirá sus puertas el próximo viernes en el Palacio de Gaviria de Madrid.
Exceso puro, pues, y sin embargo todo queda envuelto, en el caso de la autora del celebérrimo Autorretrato en el Bugatti verde (1929), en esa especie de inmaterial halo de seda que suele rodear a los personajes de lejanías, aparentemente furiosos en su vida social y en realidad enclaustrados en sus conflictos psicológicos.
Ni siquiera el frío dato biográfico está claro en esta mujer sin par que reinó durante algún tiempo en el templo del art déco, el movimiento que sirvió de espejo estético a la efervescencia de los locos años veinte o lo que algunos dieron en llamar la Edad del Jazz.

 La mayoría de autores sostienen que Tamara Gurwik-Górska nació en 1898 en Moscú, de familia polaca.
 Pero otros lo sitúan en Varsovia y en 1895.
 Hay incluso expertos en su obra que hablan de 1906.
 “Ni su propia familia supo nunca cuándo y dónde vio la luz”, explica Gioia Mori, “estoy en permanente contacto con sus nietas y me han asegurado que nunca han visto documentos que puedan acreditarlo.
 A ella misma le gustaba decir que había nacido a principios del siglo XX, pero eso es imposible, lo hizo a finales del XIX”.
 Falleció en 1980 en Cuernavaca (México). Su certificado de defunción decía que tenía 82 años.
Sus cenizas fueron esparcidas, como ella había pedido, en el cráter del volcán Popocatépetl por su hija Kizette y por el escultor mexicano Víctor Manuel Contreras.  
 
El retrato inacabado de Alfonso XIII atribuido a la artista ruso-polaca. Fue pintado en 1934.
El retrato inacabado de Alfonso XIII atribuido a la artista ruso-polaca. Fue pintado en 1934.
La exposición que ha montado Gioia Mori en Madrid —la primera gran muestra española sobre Lempicka desde la organizada en la Casa das Artes de Vigo hace 11 años— llega con una pequeña exclusiva artística bajo el brazo: el pequeño retrato inacabado del rey Alfonso XIII atribuido a Lempicka, propiedad de un coleccionista privado de París, Jean-Claude Dewolf. 
Los expertos en la obra de la artista ruso-polaca siempre hablaron de esta pintura, pero su paradero era desconocido hasta ahora.
“El retrato fue pintado en 1934. 
La primera noticia que tenemos de él fue en esa carta de aquel mismo año, y la segunda, en un texto sobre una exposición celebrada en Estados Unidos en 1939 escrito por la artista, donde da cuenta de que ha pintado al rey.
 Y finalmente, pocos días después de la muerte de Alfonso XIII en Roma el 28 de febrero de 1941, ella habla en una entrevista sobre su relación con él, al que califica como ‘un personaje muy simpático y locuaz”, detalla la comisaria.
 El pequeño retrato (33×28 centímetros) nunca había sido expuesto hasta ahora.
 Gioia Mori estima que, “más allá de su indudable interés histórico”, la cotización de la pintura podría alcanzar hoy día el millón de euros. 
 Será sin duda uno de los ingredientes más atractivos de la exposición en el Palacio de Gaviria, que no incluirá el Autorretrato en el Bugatti verde, la obra más popular de la artista.
 La pintó en 1929 por encargo del semanario alemán Die Dame para su portada. El cuadro pertenece a una familia de coleccionistas suizos.
 “Tienen tantos problemas de herencia entre ellos que es imposible que lo presten”, lamenta la comisaria de la muestra.
Autorretrato en el Bugatti verde, de 1929, la obra más célebre de Tamara de Lempicka, propiedad de un coleccionista suizo.
Autorretrato en el Bugatti verde, de 1929, la obra más célebre de Tamara de Lempicka, propiedad de un coleccionista suizo.
Es una pintura que simboliza toda la fuerza del pretendido mensaje feminista avant la lettre atribuido por algunos expertos a la obra de Lempicka.
 Una mujer al volante de su automóvil (aunque la artista no tenía un Bugatti, sino un Renault, y no era verde, sino amarillo), decidida a la vez que etérea, la mirada confiada a la par que serena, uno más de los personajes fríos y metálicos que salieron de su paleta.
 La misma mujer que jugó en los años veinte y treinta a hacer más o menos lo que le vino en gana; la devoradora de hombres y de mujeres; la pintora amiga de Picasso, Cocteau, Gide, Orson Welles, Tyrone Power, Greta Garbo y Dalí (con quien compartió galerista, Julien Levy); 

la fiera nocturna que de vuelta a casa, ya de madrugada e incrustados en su cuerpo y en su mente los efluvios de los sucesivos paraísos artificiales, se ponía a pintar veloz, obsesivamente, en su estudio de la Rue Méchain de París. Olvidando a sus sucesivos amantes y a sus sucesivos maridos, olvidando a su hija Kizette —a quien, sin embargo, retrató a menudo—, robándoles la pareja a las incautas mujeres que se le pusieran por delante (como hizo con la bailarina española Nana de Herrera, a quien le arrebató el amor del barón Kuffner, con quien finalmente se casó), la amiga de aristócratas encerrados en su mundo y de escritores fascistas, como Marinetti o Gabriele D’Annunzio, a quien por cierto ridicu­lizó hasta la saciedad, dejándole con un palmo de narices ante sus continuas aspiraciones carnales… 
“Vivo en los márgenes de la sociedad, y las reglas de la sociedad normal no se pueden aplicar a aquellos que viven en el límite”: eso sí que es todo un autorretrato
Tamara, piel, joyería, cigarro, del fotógrafo Joffé Monneret, de 1938.
Tamara, piel, joyería, cigarro, del fotógrafo Joffé Monneret, de 1938. 
Tampoco estarán en Madrid los retratos de Tamara de Lempicka en manos de coleccionistas famosos como Jack Nicholson o Madonna. 
“El caso de Nicholson es complicado, porque está bastante enfermo, aunque prestó varias obras para la última exposición en Roma. Madonna jamás ha prestado una obra de Lempicka, con ella es imposible”, explica Mori. 
La cantante es una de las grandes coleccionistas mundiales de la obra de Lem­picka; ha utilizado reproducciones de sus pinturas en sus vídeos y en sus giras, y se ha inspirado en su estética a la hora de vestirse. 
Otro de los grandes coleccionistas de su obra en el ámbito mundial es el magnate mexicano Carlos Slim, que ha prestado para la muestra madrileña una decena de los lempickas que habitualmente se exhiben en el Museo Soumaya-Colección Slim de Ciudad de México.  

El resto de préstamos proceden de colecciones privadas de todo el mundo y de diversos museos europeos.
Tamara de Lempicka, el exceso es un arte
Tamara de Lempicka, el exceso es un arte
De arriba a abajo, La bella Rafaela, de 1927; L´écharpe bleue (La bufanda azul),; y la Bailarina rusa (1924-1925).
De arriba a abajo, La bella Rafaela, de 1927; L´écharpe bleue (La bufanda azul),; y la Bailarina rusa (1924-1925).
Gioia Mori no esconde su deseo de que la exposición de Madrid haga renacer a la Lempicka-artista para dejar atrás al personaje mundano y al icono pop por la vía de millones de pósteres vendidos por todo el mundo con su imagen en el Bugatti verde. Fue una pintora inclasificable que bebió de las fuentes del Renacimiento italiano, influida por Ingres y por el cubismo sintético de su maestro André Lhote, una artista de estética personal e intransferible (estética de la decadencia, podría decirse) que tuvo a sus pies lo mismo a cientos de amantes que a los más importantes coleccionistas de los años veinte y treinta, pero que, sin embargo, nunca interesó demasiado a los responsables de los grandes museos, incluido el Pompidou de París, a quien donó varias obras que no suelen exhibirse en la colección permanente.
 Grandes del mundo de la moda como Krizia, Dolce & Gabanna, Prada, Karl Lagerfeld, Gianni Versace o Elie Saab le hicieron sendos homenajes en sus creaciones. 
Vivió en Moscú y en San Petersburgo, de donde huyó de la Revolución Rusa con su esposo, Tadeusz Lempicki, y sucesivamente en Lausana, Copenhague, Roma, París, La Habana, Beverly Hills, Nueva York, Boston y Cuernavaca. Fue baronesa, se comió la vida, el arte fue para ella lo más importante, no se puso reglas morales, fue una mujer ambigua llena de luces y sombras, medio polaca y medio rusa, una estrella mundial en su tiempo luego caída en el olvido y finalmente resucitada en la gran exposición que el galerista Alain Blondel montó en París en 1973.
 Tamara de Lempicka entre el oro y el fango. Puro exceso.
Tamara de Lempicka y la modelo Cecilia Meyers, ante la obra Suzanne au bain. Beverly Hills, 1940.
Tamara de Lempicka y la modelo Cecilia Meyers, ante la obra Suzanne au bain. Beverly Hills, 1940.
No me gustan esas mujeres que resucitan al mundo para ellas. todo es excesivo y no sé que interés puede tener su obra, no me gusta esteticamente, no me gusta tanto de tanto. Supongo que nunca tendré un cuadro de esas mujeres rompedoras....pero rompedoras junto a tanta ambiguedad y dinero. Reyes que posan para ella. no sé si nuestro Rey posaría para una pintora, no creo que Letizia le dejaría.....todo es una broma .y esta pintora no creo que se tomase a ella misma muy en serio.

Un ataque de melancolía.............................Juan José Millás

Un ataque de melancolía Juan José Millás 
He aquí un animal. 
He aquí su lengua, su pico, su nariz, su ojo, su plumaje. 
He aquí un ejemplo de la diversidad biológica. Sin parecerse en nada a usted o a mí, ¿cómo no reconocerse un poco en este pájaro? Me tropecé con él (con su fotografía para ser exactos) en la mesa de una cafetería de Madrid en la que alguien había abandonado un ejemplar de El País Semanal.
 Lo abrí al azar, mientras enfriaba el té verde, y caí en esta página como el que se cae dentro de una novela absorbente desde el título. He aquí un animal, me dije.
 Y el simple hecho de decírmelo actuó como un acelerador químico.
 Mi vida entera se relativizó, mis problemas perdieron importancia. Estaba haciendo tiempo para llevar a cabo una gestión en el Ministerio de Hacienda, pero pensé: que le den a Hacienda.
 No puede uno meterse en un pasillo con ventanillas a los lados cuando es consciente de la existencia de las águilas.
Después de todo, ¿cuánto me duraría esa conciencia? ¿Una hora? ¿Dos? ¿Cuándo los afanes del día borrarían el impacto que este rostro había ejercido en mi estado de ánimo? Veinticuatro horas como mucho. 
Tal es el tiempo máximo que logro retener un sueño. Y esta ave parecía un sueño. 

Arranqué disimuladamente la hoja, me bebí el té y pagué porque dispongo de esas habilidades (la de arrancar hojas, la de tomar té y pagar) que, comparadas con las del pájaro, me parecieron tristes. Así que mientras me dirigía al metro tuve un ataque de melancolía que, ya en las entrañas de la ciudad, se tradujo en una obsesión administrativa víctima de la cual puse rumbo al Ministerio de Hacienda. 

Viendo pasar cadáveres.................................Rosa Montero.

En efecto, hemos salido supuestamente de la crisis, el dinero corre, los restaurantes están de nuevo a reventar y la alegría impera. Pero ¿a qué coste?.
EL RECIENTE aniversario de la caída de Lehman Brothers, que fue el chupinazo de la crisis económica, me ha dejado rumiando pensamientos oscuros.
 En primer lugar, por el simple vértigo del tiempo: pero cómo, ¿ya ha pasado una década?
 Recuerdo el miedo y el desconsuelo de los primeros momentos, cuando la Gran Recesión nos iba devorando a dentelladas, cuando el desempleo se disparaba, los negocios del barrio iban cerrando uno tras otro y los desahucios eran un drama continuo.
 Y recuerdo también que los expertos auguraban que tardaríamos de seis a ocho años en salir y que no levantaríamos cabeza hasta 2016. 
Qué lejos me parecía entonces 2016. 
Y qué penoso el camino. 
Pero ya hemos rebasado esa fecha, ya forma parte de un pasado que se aleja rápidamente a nuestras espaldas.
 El tiempo es un río atronador y tumultuoso que todo lo arrastra.
Y en este caso, además, es un río especialmente turbio, lleno de detritus y de lodo y en el que flotan cadáveres hinchados.
 Porque sí, en efecto, hemos salido supuestamente de la crisis, el dinero corre, los restaurantes están de nuevo a reventar y la alegría impera.
 Pero ¿a qué coste? España es el segundo país entre los 34 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) con más personas en edad de trabajar en riesgo de pobreza: un 15,9%. 
Sólo nos supera Grecia y por muy poco: un 16%. Según una encuesta del Instituto Nacional de Estadística, uno de cada cinco españoles (21,6%) gana menos de 8.500 euros anuales y está en el filo de la miseria. 
Yo lo que sé es que, en lo más álgido de la crisis, conocí muchos hogares en los que se vivía en condiciones extremas, sin empleo y ya sin paro, sufriendo cortes de gas, de luz o de agua por no poder pagar las facturas. 
Pues bien, hoy sé de muchas personas con una situación igual de penosa, pero teniendo trabajo.
 Es decir, ocupan infraempleos con los que ganan quizá 400 o como mucho 600 euros al mes, un salario de explotación que no evita que les sigan cortando la luz. 
¿Se acuerdan de cuando los mileuristas se quejaban? Hoy parece un sueldo principesco. 

A veces me asalta la loca y envenenada sospecha de que esta crisis, la mayor de los últimos 80 años, puede haber sido una herramienta del capital para abaratar los costes laborales y aumentar las ganancias. 
 Desde luego les ha servido para eso: el 1% de la población mundial detenta hoy el 46% de la riqueza, 10 puntos más que en 2010.
 En concreto en España, los salarios del 10% de empleados que menos cobran han bajado sustancialmente, mientras que el 10% de los salarios más altos han subido aún más (datos de un interesante reportaje de Nuño Rodrigo Palacios en Cinco Días/EL PAÍS).
 Por no hablar del temor a que la recesión pueda repetirse en cualquier momento. 
Sí, al parecer los bancos están algo más controlados, pero los mismos canallas que nos hundieron continúan ocupando las mismas poltronas, desde las que siguen mandando y enriqueciéndose.
 La crisis nos ha dejado una sensación de abuso y de impunidad.
 Y esto es lo peor, esto es lo más grave. 
¿Qué ha sucedido en estos 10 años desde la caída de Lehman Brothers? El auge de las demagogias ultraderechistas, de los neofascismos y neonazismos, el creciente incendio antidemocrático.
 Verán, el partido de Hitler se presentó por primera vez a las elecciones en Alemania en mayo de 1924 y sacó un 6,5% de los votos.
 A partir de ahí no hizo más que bajar en los sucesivos comicios, hasta llegar a un exiguo 2,6% en las legislativas de 1928.
 Sin embargo, en las elecciones de septiembre de 1930, los nazis obtuvieron un alucinante 18,3% de los votos y se convirtieron en el segundo partido del país.
 ¿Qué había ocurrido entre ambas votaciones? La crisis de 1929, el crash, la Gran Depresión, una inflación brutal que arrasó Alemania y que les obligó a pagar los salarios todos los días a media jornada, para poder comprar comida antes de que la moneda se devaluase (lo cuenta maravillosamente Solmssen en su novela Una princesa en Berlín). 
Ocurrió, en fin, que la sociedad se sintió estafada. La historia nos avisa, pero no escuchamos. 
 Ya digo que el río de este tiempo arrastra cadáveres.

De Salvini y de Saviano.........................................Javier Marías

Tras las amenazas del político italiano al autor de Gomorra, es llamativo que el “colectivo” de intelectuales y escritores apenas haya dicho palabra.

OPORTUNAMENTE, la revista Claves nos ha recordado algunas citas de uno de los mejores ensayistas del XIX, el inglés William Hazlitt:
 “El principio de la idolatría es siempre idéntico: necesidad de encontrar algo venerable, sin saber qué es o por qué se lo admira… Cuanto más innoble sea el objeto de culto, más esplendorosos serán sus atributos.
 Cuanto mayor sea la mentira, mayor entusiasmo habrá al creer en ella y mayor codicia al tragársela”.
 O he aquí esta otra: “Hay países que adoran a las bestias más destructivas… 
Tal parece que las cosas más repulsivas a la razón y al sentido común son las más veneradas por la pasión y la fantasía”.
Da la impresión de que Hazlitt esté hablando de los éxitos electorales de Trump, Putin, Erdogan, Orbán, Kaczynski, Maduro, Duterte, Puigdemont y el brutal e inminente Bolsonaro (si en el Brasil no lo remedian). 
También del Vicepresidente y Ministro del Interior italiano Matteo Salvini, entronizado por el “izquierdista” Movimiento 5 Estrellas. Este individuo es abiertamente racista, zafio, chulesco, matón, despreciativo, ignorante hasta el paroxismo, con muchos visos de ser también deshonesto.
 La justicia de su país ha hallado a su partido, La Lega separatista, culpable de un fraude de 49 millones de euros que, procedentes de subvenciones electorales, el maestro y mentor de Salvini, Bossi, utilizó para reformar una casa, adquirir coches de lujo e incluso comprar una licenciatura en Albania (?) para su torpe hijo. 
Salvini procura abandonar a la muerte a los inmigrantes “esclavos” o ilegales, en la medida de sus notables posibilidades.
 Ha propuesto un censo de gitanos con vistas a expulsarlos (incluidos, quizá, los que son tan italianos como él o más); es decir, por fortuna aún está bastantes pasos por detrás de Hitler, que los gaseó junto con judíos y homosexuales. 

. Como además es asnal, quiere prohibir las vacunas obligatorias, ya que, según él, nada menos que “diez de las catorce preceptivas son inútiles y en muchos casos peligrosas, si no dañinas”. 
Pues bien, este sujeto amigo de Bannon enfervoriza a buena parte de sus compatriotas (ya avisaron con Berlusconi), haciendo deprimentemente actual la segunda cita de Hazlitt, nacido en 1778 y muerto en 1830.
 Sorprendentemente (porque los “intelectuales” nos apuntamos a cualquier causa que dé lustre), en torno a él se ha hecho el silencio internacional. Incluso tras amenazar, grave y mezquinamente, al escritor Roberto Saviano, uno de los pocos (que yo sepa, junto con Massimo Cacciari) que ha alertado sobre su peligrosidad e idiotez profundas. 
Saviano lleva doce años en el punto de mira de la Camorra por haberla ofendido y expuesto en su célebre libro Gomorra.
 Desde entonces vive escondido y protegido por cinco carabinieri. Como a Salvini no le gustan sus críticas, ya ha anunciado que “las instituciones competentes valorarán si Saviano corre algún peligro, porque me parece que pasa mucho tiempo en el extranjero. 
Valoraremos cómo se gasta el dinero de los italianos. 
Le mando un beso”. 
 Un beso de Judas de manual, porque el Ministro del Interior de un país de la UE, que debería combatir a las mafias y proteger a sus ciudadanos, tiene que revisar si un escritor condenado a muerte por una de ellas “corre algún peligro”; e ignora, en su incompetencia, que los sicarios viajan a todas partes, incluido “el extranjero”. Amenaza a Saviano con retirarle la protección porque “se gasta el dinero de los italianos”: la propia Lega podría sufragar los escoltas con sus 49 millones defraudados.
 Es decir, este Vicepresidente y Ministro está dispuesto a facilitarles a unos criminales su tarea vengativa, y nadie lo ha destituido tras semejantes declaraciones.
 Es como si un homólogo español suyo, cuando Savater era blanco de ETA y se movía con guardaespaldas, le hubiera advertido que se lo quitaría si se le ocurría criticar sus políticas. 
No habría durado diez minutos más en el puesto, y eso que nuestro país no se distingue por su decencia. 

Es llamativo que el “colectivo” de intelectuales y escritores (es el otro al que me referí el domingo pasado) apenas haya dicho palabra. 
 Quizá recuerden cómo mis colegas se movilizan ante cualquier abuso o injusticia: que si los saharauis, y los palestinos, y el Subcomandante Marcos (hubo procesiones a visitarlo, con cámaras), y la fetua contra ­Rushdie, y los ataques a Pamuk, y Saramago privado de su nacionalidad, y “Je suis Charlie”, y Assange y Snowden y cuanto esté en su memoria.
 Pocos han elevado la voz ante esta intimidación-mordaza a Saviano, y desde luego no he visto protestas ni manifiestos firmados en tropel por sus colegas y míos. 
Tal vez es que Salvini, como los autoritarios acomplejados que no aguantan ni una crítica, individualiza a los discrepantes y toma represalias.
 La mínima o nula reacción de este “colectivo” me tienta a concluir con otra cita de Hazlitt, que aún no suscribo del todo: “La vanidad del hombre de letras es descomunal, mientras que su apego a la verdad es francamente remoto… 
Sólo admitiría que algo está bien o mal en el mundo si ha sido él quien lo detectó. 
Incluso…, por hacerse el interesante (sobre todo si recibe un buen pago), está dispuesto a probar que las mejores cosas del planeta son las peores, y las más detestables ideales”.
 

29 sept. 2018

Fernando Fitz-James Stuart, un heredero de catálogo para la Casa de Alba

El actual duque de Huéscar, de 28 años, se casa el sábado con Sofía Palazuelo y se prepara para mantener el ingente legado familiar

 

Fernando Fitz James Stuart y su novia Sofía Palazuelo. GETTY

Como su abuela, Cayetana de Alba, él también ha elegido el mes de octubre para casarse. Fernando Fitz-James Stuart, heredero de la Casa de Alba, contraerá matrimonio el próximo sábado con Sofía Palazuelo, la única novia que se le ha conocido. 

Lo hará un día después de que la duquesa hubiese celebrado su séptimo aniversario de boda con Alfonso Díez. Pero a diferencia de la aristócrata, que eligió Sevilla y un formato familiar para su tercer matrimonio, él abrirá los salones del Palacio de Liria de Madrid para celebrar la que está llamada a ser la gran boda del año en España. 

El evento reúne todos los requisitos ya que a él están convocados los más altos representantes de la vida social española. Será el primer acto como protagonista del futuro duque de Alba, papel que no le agrada. 

Lo suyo es vivir discretamente, tanto, que para muchos es un gran desconocido. 

Muchas fotos en las revistas y ni una sola declaración.

Fernando Fitz-James Stuart y Solís no tuvo una infancia fácil. Sus padres se separaron siendo todavía un niño.

 Su madre, Matilde Solís, sufrió una gran depresión que como ella misma ha desvelado le llevó a intentar suicidarse. 

Luego, durante el posterior tratamiento psicológico al que se sometió, asegura que sufrió abusos por parte de su psiquiatra, Javier Criado. 

Durante mucho tiempo fueron él y su hermano Carlos quienes cuidaron de ella y del menor de la familia Borja, nacido de un segundo y breve matrimonio de su madre con el empresario sevillano Borja Moreno.

 Pero la proximidad con su madre no impidió al actual duque de Huéscar, título que heredó cuando su padre se convirtió en jefe de la Casa de Alba, estar también muy unido a su progenitor.

 A sus 28 años, Fernando parece un heredero diseñado para el papel que le va a tocar desempeñar: discreto, amante de la familia, buen gestor y experto en arte. 

Estudió como muchos niños bien en el colegio Nuestra Señora de los Rosales.
 Luego se decidió por el Derecho y el Márketing, materias que complementó con dos másteres. 
Mientras cursaba uno de ellos, en el College for International Studies (CIS), conoció a la que va a ser su esposa, Sofía Palazuelo. Pero además de esta sólida formación, el joven duque es un gran amante del arte, un valor necesario para algún día poder gestionar el valioso patrimonio de los Alba.
Quizá por ello el regalo de boda que ha recibido de su padre ha sido la donación de los derechos correspondientes al Busto de mujer con sombrero de cerezas, un lienzo de Renoir que su abuela Cayetana compró en Londres en 1973. 
Es habitual ver a Fernando en exposiciones de grandes museos y en aquellas en las que su familia cede alguna pieza. Suele hacerlo sin llamar la atención, como a él le gusta.
El duque de Alba, con sus hijos Carlos y Fernando.
El duque de Alba, con sus hijos Carlos y Fernando. GTRESONLINE
Su afición por el arte fue una de las cosas que le unió a Sofía Palazuelo, quien tras licenciarse en Márketing y Comunicación en el Emerson College y cursar parte de la carrera en Estados Unidos se dedica a este mundo de manera profesional trabajando con su madre en Around Art.

Fernando Fitz James Stuart y su novia Sofía Palazuelo.

Máxima de Holanda es el nuevo icono de Ivanka Trump

La hija del presidente de Estados Unidos confiesa haber “aprendido mucho” de la reina holandesa que es una experta en microcréditos, tema que abordó ante ONU.

Ivanka Trump y la reina Máxima de Holanda en el encuentro Women Entrepreneurs FInance Initiative, en Nueva York, el pasado martes. 

 

Ivanka Trump y la reina Máxima de Holanda en el encuentro Women Entrepreneurs FInance Initiative, en Nueva York, el pasado martes. GTRES
 
Máxima de Holanda e Ivanka Trump han vuelto a coincidir esta semana con motivo de la celebración de la 73ª Asamblea General de la ONU
 La reina de los holandeses y la hija del presidente de Estados Unidos participaron en el congreso Women Entrepreneus Finance Initiative, que se celebró el pasado martes en el hotel Four Season de Nueva York, dedicado a promover mejoras en la financiación para las mujeres empresarias en los países en desarrollo. 
Allí, Ivanka se declaró una ferviente admiradora de Máxima de Holanda.
 “He aprendido mucho de su majestad y espero aprender mucho más”, señaló la asesora e hija de Donald Trump.
No es de extrañar la devoción que Ivanka tiene de la esposa de Guillermo de Holanda. 
Como reputada economista, y tras haber trabajado para prestigiosas firmas durante muchos años, como el Deutsche Bank, Máxima de Holanda colabora de manera activa con la ONU
Es asesora especial del secretario general de las Naciones Unidas en materia de Finanzas Inclusivas y viaja por todo el mundo promoviendo causas sociales, como la emancipación económica de la mujer a través de programas de microcréditos.
Precisamente fue este tema de los microcréditos de lo que Máxima de Holanda habló también en el simposio de Nueva York. La reina de los Países Bajos defendió la igualdad de oportunidades de las mujeres, e incidió en la importancia de que las empresarias puedan acceder a herramientas financieras en igualdad de oportunidades con los hombres. El presidente del Banco Mundial Jim Yong Kim, organizador y presentador del evento, también alabó a la nuera de Beatriz de Holanda. "La reina Máxima tiene un enorme conocimiento y estamos muy agradecidos por su labor", dijo.
La reina Máxima de Holanda e Ivanka Trump el pasado martes, en Nueva York.  
La reina Máxima de Holanda e Ivanka Trump el pasado martes, en Nueva York. GTRES
Esta no es la primera vez que Ivanka y Máxima coinciden en algún foro internacional. 
El año pasado presidieron el foro G20 de mujeres en Berlín, donde ambas promovieron el apoyo a las mujeres emprendedoras y, una vez más, Ivanka se rindió a los encantos y fuerza de la argentina Máxima Zorreguieta.
 La reina de Holanda reclamó que los temas de mujeres deberían discutirse al nivel más alto del G20, entre los jefes de Estado, y no en reuniones menores.

Cada vez que coinciden los halagos y el cariño que muestran es mutuo.
 Tal y como se vio en este último encuentro en Nueva York, ambas se saludaron cariñosamente y estuvieron charlando minutos antes de entrar en la conferencia.
También tienen mucho en común en la cuestión familiar. Las dos tienen tres hijos y ambas concilian su vida personal con sus trabajos de Estado. 
Máxima, de 47 años, tiene tres hijas con su marido, el rey Guillermo Alejandro: la princesa heredera Amalia, de 14 años, y sus hermanas, Alexia y Ariane, de 13 y 11 años, respectivamente. 
La hija del presidente de Estados Unidos, de 36 años, compagina su labor como vicepresidenta de Real Estate Development and Acquisitions en The Trump Organization con el cuidado de los tres hijos que tiene en común con su marido, el empresario Jard Kushner y asesor de su suegro: Arabella Rose, de siete años, Joseph Frederick, de cuatro, y Theodore James, de dos.
 

Una cuestión de peso.................................... Boris Izaguirre

La princesa Corinna hablaba en las grabaciones, con voz aterciopelada, un español sedoso que contrasta con el tono tabernario de la actual ministra.

De izq. a dcha.: Javier Pascual del Olmo, presidente de Condé Nast, las actrices Penélope Cruz, Salma Hayek y Alberto Moreno, director de 'Vanity Fair'.
De izq. a dcha.: Javier Pascual del Olmo, presidente de Condé Nast, las actrices Penélope Cruz, Salma Hayek y Alberto Moreno, director de 'Vanity Fair'.

Me ha sentado como un atracón de whisky malo el “maricón” pronunciado por la ministra de Justicia, Dolores Delgado, aunque fuese en una grabación de hace nueve años.

Curiosamente, hace nueve años conocí a Grande Marlaska.
 Junto a Jesús Vázquez, coincidimos en una campaña del ministerio de Sanidad para fomentar el uso de preservativos entre la población joven. 
Pusieron un inmenso cartel con nuestros rostros en el Paseo de la Castellana y yo bromeé con que éramos como un Mount Rushmore (el grupo escultórico rocoso con los rostros de los fundadores de la república americana), pero en clave gay.
 Ahora me doy cuenta de que ministros y ciudadanos que nos veían dirían lo mismo que comenta la ministra de Justicia en las grabaciones. 
Y ofende, porque una persona como Grande Marlaska le ha dado respeto a nuestra condición. 
Y valentía y encanto
. Es un hombre brillante, tímido y, al mismo tiempo, fuerte. Una noche en mi casa, durante una cena informal, Gemma Nierga y Juan José Millás insistieron en hacerle un cuestionario grado 32 y Marlaska, elegante y estoico, respondió a todas sus improcedentes preguntas.
 Cuando logramos parar aquello ya era tarde. 
 Y, lamentablemente, jamás regresó a mi casa, pero demostró que no se arruga con facilidad. 
Volví a sentir esa nobleza en su abrazo a la ministra Delgado hace un par de días.
 Y me hizo pensar en que las grabaciones de Villarejo deberían usarse en un máster acerca del comportamiento.
Es una pena que no se pueda investigar la grabación de la princesa Corinna porque allí hay toda una lección de estilo.
 La princesa hablaba, con voz aterciopelada, un español sedoso que contrasta con el tono tabernario de la actual ministra.
 Diciendo maricón como si tal cosa. A ella la grabaron en un mesón mientras que con Corinna sientes que ella sabía que la grababan en su salón. 
Quizás otro máster para el futuro: “Qué diferencia a una princesa de una ministra”. 
Otro cruce de palabras gruesas: el rifirrafe entre las cantantes Malú y Amaia Montero. 
Malú quiso aparentemente defender, y ofendió a Amaia, de los comentarios que recibe por su físico y terminó, según los hashtag de Montero, “llamándome gorda”.
 Todo está muy excitado con esto en las redes. Es lo que en las teleseries llamábamos “pelea de gatas”, escenas de tirones de pelos y cachetadas entre mujeres. 
Me sientan igual de mal que me llamen maricón y, sin embargo, tuve que escribirlas y mis jefes me decían: “Las escribes genial”. Yo creo que Amaia y Malú deberían aprovechar y dar un concierto juntas. Y titularlo “Cuestión de peso”.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y primer ministro canadiense, Justin Trudeau, en Montreal, el pasado domingo. 
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y primer ministro canadiense, Justin Trudeau, en Montreal, el pasado domingo. EFE
Mientras todo esto pasaba en España, Pedro Sánchez y Justin Trudeau salían juntos en Canadá. 
 Parecían una deliciosa pareja de influencers.
 Sánchez más viril y latino y Trudeau con ese poquito de amaneramiento propio de los pijos norteamericanos.
 Pero ambos delgados y guapos. Cuando se sentaron, me encantó descubrir que Justin llevara calcetines tan atrevidos como los míos. Justin Trudeau es hijo de Margaret Trudeau, una de las princesas de Studio 54, la discoteca que democratizó la noche.
 Su hijo ha heredado su belleza y esa capacidad de hacer de Canadá un sitio sexy donde sacas tu mejor yo.
En la cena de la revista Vanity Fair para entregar el premio al personaje del año, Salma Hayek, la elegida, cautivó con un discurso donde agradeció a Penélope Cruz que juntas hayan “evolucionado como actrices y también como personas”. 
Cruz, a su lado, se emocionó. 
Es cierto, ambas han crecido en pos de sus ambiciones. Eso casi me hizo llorar lo que no lloré en la boda de Pelayo y Andy, que tenía hashtag Pelandy y a donde acudí en un autobús repleto de trendsetters e influencers.
  Al llegar a El Escorial, se produjo una conmoción cuando requisaron los móviles de todas y todos.
 ¡Quitarle el móvil a un instagramer es una tortura cruel y un hachazo a la inmediatez digital! Un sorprendente regreso rentable y romántico al papel cuché.
Hubo nervios y sudor, por el calor y la espera a los novios que llegaron en helicóptero acompañados de la banda sonora de Misión imposible.
 Disfruté porque fue una boda reivindicativa, multitudinaria y chic al mismo tiempo.
 Y de que la actitud de #Pelandy fuera completamente distinta a la de Villarejo. 
No se graba, no se fotografía, no se filtra y todo queda atado en una exclusiva de toda la vida. Sin insultos.


 

El misterio de las hermanas Kimpel

Nicole, pareja de Antonio Banderas y Bárbara, del torero Canales Rivera, mezclan negocios y relaciones públicas.

Nicole y Barbara Kimpel, en Málaga, en diciembre de 2016.
Nicole y Barbara Kimpel, en Málaga, en diciembre de 2016.