Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

31 jul. 2017

El diseñador que devolvió el color a la vida de Isabella Rossellini

La veterana actriz se convierte en la modelo principal de la campaña de la primera colección masculina de Sander Lak.

La actriz Isabella Rossellini protagoniza la campaña de otoño de la firma Sies Marjan, fotografiada por Bruce Weber. 
La actriz Isabella Rossellini protagoniza la campaña de otoño de la firma Sies Marjan, fotografiada por Bruce Weber.

Dicen que los neoyorquinos siempre visten de negro.

 Y es una realidad visible. Ya sea en invierno o en verano, el negro es parte del ADN del neoyorquino nativo y el adoptivo lo asume enseguida.

 Por eso cuando hace dos temporadas el diseñador Sander Lak se desmarcó con una colección llena de colores para su firma Sies Marjan, captó la atención de toda la industria.

 Con su segunda colección fue nominado a los premios CFDA por sus looks monocolor en rosas, mentas y violetas, sus patrones femeninos y limpios.

 Desde las alfombras rojas, tenía el apoyo de Beyoncé, Brit Marling o Zoe Saldana, y consiguió contagiar de su colorido a una persona que, como buena neoyorquina de adopción, llevaba vistiendo de negro desde los años ochenta: Isabella Rossellini.

La actriz reconoce que “pertenece a la generación de moda de los ochenta y noventa que siempre vestía de negro porque es fácil de llevar”.
 Hasta hoy: a sus 65 años, ha cambiado el negro por un abrigo rosa chicle. Todo por Sander Lak. “Cuando vi sus colecciones, vi exactamente los colores para alguien acostumbrado a llevar mucho negro”, contaba la actriz a The Telegraph
“Hay una declaración auténtica de alegría y de querer el color de vuelta”.
Isabella Rossellini, acompañada de su hijo, Roberto Rossellini, en la campaña de Sies Marjan. Isabella Rossellini, acompañada de su hijo, Roberto Rossellini, en la campaña de Sies Marja

Para el diseñador nacido en Brunéi, criado en Holanda y formado en Nueva York, el arcoíris de su ropa es una declaración política que grita diversidad y también diversión. “La moda es un negocio serio, pero no olvidemos que es ropa”, dice Lak, que ahora ha querido trasladar esta idea a su primera colección masculina, que ha presentado al mundo con una campaña protagonizada nada más y nada menos que por Isabella Rossellini, acompañada de su hijo, Roberto Rossellini, y también de las supermodelos Dilone y Sasha Pivorava, entre otros. 

Ella está en el centro.

 La actriz fue la primera persona que Lak tuvo en mente cuando Bruce Weber accedió a fotografiar su campaña. 

A su mente vinieron aquellos retratos en blanco y negro que Weber hizo de la actriz a principios de los ochenta, cuando se convirtió en una estrella en moda y cine por derecho propio, tras la muerte de su madre (Ingrid Bergman), y la separación de Martin Scorsese.

 “Bruce Weber e Isabella tienen una historia juntos alucinante y mi sueño era revivirla”, ha explicado el fundador de Sies Marjan con el estreno de esta campaña con la que aumenta las expectativas para su próxima y tercera colección en la Semana de la Moda de Nueva York. 

Para la actriz de Terciopelo azul (1986) la campaña ha supuesto reencontrarse con el color, pero también con su carrera como modelo. 

Ella que, precisamente, en los ochenta firmó con Lancôme el contrato en exclusiva más caro hasta entonces, pero que vio cómo la despedían en 1996 por ser “demasiado mayor” y cómo la recontrataban el año pasado sin aún haber hecho ningún anuncio para ellos, celebra que Sander Lak y sus diseños no entiendan de géneros, raza o edad.

 Una idea que Weber tradujo a un mundo bucólico con una gran “familia hipotética y de fantasía”. 

Esa misma diversidad que el modisto ve en las calles de Nueva York, solo que en su universo no visten de negro.

 

Jorge Javier Vázquez cumple 47

Entendió pronto que la tele es un vecindario contrario al periodismo, y por eso en la hemeroteca biográfica nos sale que Jorge Javier Vázquez es presentador, y empresario, y actor. Pero cuesta encontrar que es cronista, un oficio en el que yo le conocí, donde perpetraba entrevistas de colmillo y retratos de aguafuerte.
 Han pasado muchos inviernos y ahora Jorge cumple 47, el día 25, que no sé yo si le hará mucha o poca gracia, desde cierto espíritu de folclórica que él gasta, para bien, y para mal.
Jorge Javier Vázquez
Yo a Jorge Javier le veo una figura de las variedades, y alguna vez he escrito que ha cuajado una rara suerte de presentador donde incluye a un domador, a una vedette, a un cómico y a un ocurrente con lecturas.
 A veces se rodea de buena chusma, con la que sólo comparte la camisería de disparate, y a menudo ni eso.
 La ocurrencia le brota con naturalidad, aunque él tiene más alma en la sensibilidad que en la infamia.
 Le dieron un Ondas, y le montaron un guateque crítico, pero él siguió a lo suyo, que es trabajar mucho.
Tiene cátedra en la travesura de cámara, y va al tajo como el que va al recreo
 He aquí una de las claves de su éxito, aunque su éxito no tiene otra clave que su personalidad distinta y su risa desabrochada, que es un poco o un mucho una risa de imitador de sí mismo.
 Le da con naturalidad al cinismo, y no perdona una chaqueta de cantante, porque tira de él un atrevimiento de cabaret, y no la elegancia bien planchada de los chicos pulcros de la tele.
 Gusta mucho, o no gusta nada, pero ha impuesto un gesto propio, un vacile de sello, un lenguaje de ocurrente que se toma el cachondeíto en serio
No es que salga mucho en la tele, es que no sale de la tele, donde parece que está de vacaciones, el tío.
 Le ha quitado podio a los guapos, lleva el reloj de las reuniones de desorden, torea fino a los famosos de trimestre. 


Jorge Javier Vázquez

“Ojalá nunca pierda la vocación de felicidad, que es la que le anima en la vida, y en el trabajo”

La Rosa:
Alguna vez ha declarado que compartió el plató con “lo mejor de lo peor”.

 Pero él nunca desatendió la sintaxis, o el diccionario, dos vicios raros en las tribus que él frecuenta.
El látigo:
Asombra el despliegue laboral.

 A veces va siendo más fácil saber en qué programas no está, como si hubiera varios Jorge javieres que no se quieren ir a casa, y ahí siguen en la tele, cumpliendo horas extra.

 

Eliseo Alberto, el novio de Cuba.......................... Juan Cruz

Seis años después de la muerte del autor, se publica su obra inédita que prolonga con cartas y recuerdos la novela que su padre, el poeta Eliseo Diego, dejó sin terminar.

Eliseo Alberto coescritor con sus padres y hermanos.
Eliseo Alberto coescritor con sus padres y hermanos. EL PAÍS

Nadie quería más a Cuba que él, decía Eliseo Alberto, Lichi, muerto tal día como hoy hace seis años, a los 60, en el exilio de México.
 Había nacido en una familia de artistas, cuyo patrón era Eliseo Diego, uno de los grandes poetas del siglo XX hispanoamericano.

Eliseo Diego falleció en México en 1994. 
Años más tarde, su hija Josefina (Fefé), gemela de Lichi, escritora y traductora, encontró el manuscrito de una novela, Narración de domingo, que Lichi se dispuso a prolongar, añadiendo cartas del padre y de la madre (Bella), de novios y de casados, y sus propias memorias de Cuba y de sus progenitores. 
El conjunto, publicado por Alfaguara, se titula La novela de mi padre y se parece a Lichi, melancólico, poético, enamorado de sus padres, de su familia, de Cuba.

Lichi, premio Alfaguara por Caracol Beach, es el autor de otro emocionante testimonio.
 La policía cubana le pidió un informe de lo que se hablaba en su casa, transitada por artistas. 
Pero él escribió Informe contra mi mismo (terminado en 1978, publicado en 1997 en el extranjero), que agravó un exilio devastador para quien tanto quiso a su país.
 Y a su padre. Este es, por decirlo así, su segundo libro sobre Eliseo Diego, admirado por Lezama Lima o por Octavio Paz. Lezama llamaba sobrino a Lichi.
 Y en cierto modo, este hombre que nunca dejó de ser un niño fue un sobrino para la gran cantidad de amigos que se juntaban en la casa de Eliseo Diego y de Bella Esther García-Marruz.
Fefé encontró “ese proyecto de novela” tras la muerte del padre. Lo escribió “con su letra enrevesada”, en torno a 1945.
 “Lichi siempre quiso escribir sobre ese texto. 
Yo no quería que contara algunas interioridades de la familia porque eran temas delicados, de los que mi padre habló poco”, explica la gemela del autor. 
Estaba vivo aún su hermano mayor, Constante, pintor, cineasta, al que llamaban Rapi, fallecido en enero de 2006. 
Y le pareció bien. A la muerte de Lichi, la hija de éste, María José de Diego, de 33 años, productora ejecutiva en el sector audiovisual, se encontró la novela terminada, y le consultó qué hacer, recuerda Fefé. 
Y finalmente decidió publicarla. “Me ha gustado que amigos queridos, y con criterios rigurosos, se hayan emocionado con la lectura”, afirma Fefé
. Es, dice, “un libro escrito con gran amor, respeto y admiración por nuestro padre”.
Eliseo Alberto, en Madrid, en 2008. 
Eliseo Alberto, en Madrid, en 2008.
En la portada está Eliseo Diego a los seis años; esa pose, risueño, como ocultándose, le siguió hasta el final, y desde esos seis le sigue Lichi, en la narración, a la que añade cartas reales de la pareja. “Se las envié a mis dos hermanos.
 Lichi utilizó algunas. Las de papá están casi todas en la computadora. 
Nunca me he decidido a publicarlas, me parece que sería irrumpir en la intimidad de aquellos jóvenes enamorados que fueron Bella y Eliseo”.
Eliseo Alberto fue poeta, escritor, soldado, guionista (a él se debe Guantanamera), un noctámbulo que buscaba en la penumbra las alegrías que le negaba el día. Informe contra mi mismo lo convirtió en un exiliado de Cuba y, por tanto, de sí mismo. 
“De los tres, era el más tranquilo y callado.
 Lo describo así en el libro que escribí sobre nuestra infancia, El reino del abuelo. 
 Aunque era juguetón y conversador, primaba en él la tendencia a la depresión, un poco como papá.
 De los tres, era, creo, el más cubano… Por eso sufrió tanto su exilio.
 Lichi hablaba de Cuba como de una novia”.
María José de Diego recuerda la emoción de éste y de sus hermanos ante la primera novela autobiográfica de El Poeta: “Despertó y removió muchas cosas en ellos. Creo que fue un guiño de mi abuelo: ‘Aquí estoy, no me olviden”.

Reconciliación

Eliseo Alberto sufrió una larga enfermedad; necesitó un trasplante que finalmente no se pudo realizar.
 En medio de ese proceso abordó la prolongación de La novela de mi padre. 
 “Escribir esta novela fue para él una reconciliación con su Cuba y un homenaje a su infancia, a ese Lichi niño que siempre vivió en él, a la ternura”, sostiene Maria José. 
Como si no quisiera irse “sin antes no volver a amar a Cuba y recordarla como un niño, tierno, querido, sin rencores”.
Esta novela la guardó con celo.
 Acaso porque no era solo la que prolongaba la despedida del padre sino porque mientras la tuviera entre manos a él mismo le prolongaba la vida. 
Y la relación con Cuba. Como él decía, recuerda María José, “Cuba es un piano que alguien toca detrás del horizonte…
 Es un plato de comida que me como cada día”. Y añade María José de Diego:
 “Para mi, él será siempre mi Cuba. Él es mi piano”. Lichi se exilió en México en 1990. Ahí vive su hija.


 

 

Las mujeres que mataron al ángel del hogar.................. Carmen Morán

Periférica ya suma en sus títulos toda una generación de escritoras europeas que llevaron el siglo XIX hasta las vanguardias.

La autora Franziska Von Reventlow.
La autora Franziska Von Reventlow.
Cuando el próximo curso la editorial Periférica publique Inexplicable, escrita por Marie von Ebner-Eschenbach, pondrá una nueva firma femenina en su colección, muchos títulos ya, algunos nunca traducidos al español, que permiten un interesante recorrido por la literatura escrita por mujeres a finales del XIX y principios del XX en Europa.
 Esa modernización por la que transitaron las letras de un siglo a otro constituyó todo un movimiento y eran tantas las características comunes entre aquellas escritoras que casi puede hablarse de generación.
 Edith Olivier, Elvira Mancuso, Mary Cholmondeley, Franzisca von Reventlow, Paola Drigo, Julia Strachey, Catherine Pozzi...

El país del revulsivo fue Reino Unido y Virginia Woolf su figura más sobresaliente, tanto que su sombra sigue siendo demasiado larga.
 “Se ha sobredimensionado a Virginia Woolf y su gigantesca sombra oscurece a todas las demás”, afirma Josune Muñoz, investigadora y crítica literaria. 
En cualquier caso, “todas ellas buscaban un cuarto propio, una narración personal y social para resquebrajar el ángel del hogar”, es decir, el papel atribuido a las mujeres siglo tras siglo como un ser bondadoso enjaulado en casa al cuidado de un marido y unos hijos. “Puede decirse que al llegar la II Guerra Mundial ya lo habían torpedeado.
 Además era mujeres que vendían mucho.
 A principios del XX, Vita Sackville-West vendía más que la que fue su pareja, Virginia Woolf, y de ese periodo es también la mujer más vendida y traducida de la historia, Agatha Christie”, señala Muñoz.
 El ángel del hogar tenía más que el ala rota.
Eran los años del sufragismo, de cambiar las faldas por pantalones, de reivindicar un espacio suficientemente amplio para dar cabida a las mujeres.
 Como tantas revoluciones, las protagonistas salían de familias acomodadas, sabían leer, escribir, compartían tertulias intelectuales con sus compañeros, se codeaban con políticos de mucha altura. Incluso alguna de ellas, como Edith Olivier, fue alcaldesa en su pueblo, Wilton (Inglaterra).
Edith Olivier.
Edith Olivier.
Eran también tiempos de grandes avances industriales y científicos. Según la Wikipedia, Bertha Benz, esposa del inventor del automóvil con motor de combustión hizo en 1888 el primer viaje largo en un automóvil: los 105 kilómetros que separaban Mannheim de Pforzheim, en Alemania.
Adinerada también. Era una de sus similitudes. 
Lógico.
 Las literatas también incluyeron estos avances en sus páginas: la aventura de aprender a conducir, la velocidad y el riesgo, los viajes en barco, moverse, llegar, ser intrépidas e independientes, incluso a través de personajes fantasmas en los que se proyectaban, o en hijas que han de transitar por donde ellas no pudieron.
 Era la época de las aguerridas aviadoras que demostraron su valía en vuelos comerciales y de guerra.
 Todo ese dinamismo está en las obras de estas mujeres.


La autora Franziska Von Reventlow.
La autora Franziska Von Reventlow.
Cuando el próximo curso la editorial Periférica publique Inexplicable, escrita por Marie von Ebner-Eschenbach, pondrá una nueva firma femenina en su colección, muchos títulos ya, algunos nunca traducidos al español, que permiten un interesante recorrido por la literatura escrita por mujeres a finales del XIX y principios del XX en Europa. Esa modernización por la que transitaron las letras de un siglo a otro constituyó todo un movimiento y eran tantas las características comunes entre aquellas escritoras que casi puede hablarse de generación. Edith Olivier, Elvira Mancuso, Mary Cholmondeley, Franzisca von Reventlow, Paola Drigo, Julia Strachey, Catherine Pozzi...
El país del revulsivo fue Reino Unido y Virginia Woolf su figura más sobresaliente, tanto que su sombra sigue siendo demasiado larga. “Se ha sobredimensionado a Virginia Woolf y su gigantesca sombra oscurece a todas las demás”, afirma Josune Muñoz, investigadora y crítica literaria. En cualquier caso, “todas ellas buscaban un cuarto propio, una narración personal y social para resquebrajar el ángel del hogar”, es decir, el papel atribuido a las mujeres siglo tras siglo como un ser bondadoso enjaulado en casa al cuidado de un marido y unos hijos. “Puede decirse que al llegar la II Guerra Mundial ya lo habían torpedeado. Además era mujeres que vendían mucho. A principios del XX, Vita Sackville-West vendía más que la que fue su pareja, Virginia Woolf, y de ese periodo es también la mujer más vendida y traducida de la historia, Agatha Christie”, señala Muñoz. El ángel del hogar tenía más que el ala rota.
Eran los años del sufragismo, de cambiar las faldas por pantalones, de reivindicar un espacio suficientemente amplio para dar cabida a las mujeres. Como tantas revoluciones, las protagonistas salían de familias acomodadas, sabían leer, escribir, compartían tertulias intelectuales con sus compañeros, se codeaban con políticos de mucha altura. Incluso alguna de ellas, como Edith Olivier, fue alcaldesa en su pueblo, Wilton (Inglaterra).
Edith Olivier.
Edith Olivier.
Eran también tiempos de grandes avances industriales y científicos. Según la Wikipedia, Bertha Benz, esposa del inventor del automóvil con motor de combustión hizo en 1888 el primer viaje largo en un automóvil: los 105 kilómetros que separaban Mannheim de Pforzheim, en Alemania.
Adinerada también. Era una de sus similitudes. Lógico. Las literatas también incluyeron estos avances en sus páginas: la aventura de aprender a conducir, la velocidad y el riesgo, los viajes en barco, moverse, llegar, ser intrépidas e independientes, incluso a través de personajes fantasmas en los que se proyectaban, o en hijas que han de transitar por donde ellas no pudieron. Era la época de las aguerridas aviadoras que demostraron su valía en vuelos comerciales y de guerra. Todo ese dinamismo está en las obras de estas mujeres.
La escritora Elizabeth Smart. 
La escritora Elizabeth Smart.
“El segundo factor de modernización en su literatura tiene que ver con el discurso psicoanalítico”, sigue Josune Muñoz.
 Las famosas teorías de Sigmund Freud y sus seguidores vivían entonces su gran momento.
 Francisca von Reventlow, en su libro El complejo de dinero, sitúa a la protagonista encerrada en un sanatorio junto a otros personajes de buena clase, todos ellos disfrutando del psicoanálisis en régimen de balneario.
 El psicoanálisis impregna, además, la forma de hacer literatura, dejando hablar al personaje casi de forma dadá, sin control, lo que se llamó el flujo de conciencia.

Y la tercera pata se la adjudica Muñoz al cine. 
Las obras salen del estatismo descriptivo propio de los cuadros y adquieren formas e inmediatez cinematográficas, fotográficas. En este sentido cita a Nancy Mitford, autora de A la caza del amor (Libros del asteroide) o Nancy Cunard, escritora poeta periodista. El periodismo era una actividad que las colocaba en un espacio público y , además de sus obras, las permitía vivir de sus textos. “Todas ellas hacían novelas de corte social, moral, novelas góticas, de misterio, policiaca, de humor”, asegura Muñoz, que ha analizado cientos de textos y fundadora de la empresa de servicios culturales Skolastica.
Periférica publicará otra novela más de Franziska von Reventlow y toda la obra narrativa de Charlotte Mew, cuya obra se encuentra a caballo entre la literatura victoriana y el modernismo anglosajón. “Mew consiguió el mecenazgo de varias figuras literarias de su época, por ejemplo el gran Thomas Hardy, o la mismísima Virginia Woolf, quien dijo que era ‘muy buena y diferente del resto’, explica Julián Rodríguez, director de la editorial.
 Este afán por rescatar a mujeres que han sido enterradas por el tiempo, el machismo, el desinterés ¿responde a una moda?. 
“Ahora parece que hay escritoras por todas partes, pero no se trata de una inflación sino de que siempre estuvieron infrarrepresentadas”, dice Rodríguez.
El modernismo anglosajón, esa ruptura con la época victoriana, tuvo en las escritoras unas avanzadas.
 “Como ellos o más. Estuvieron en vanguardia impulsando técnicas experimentales.
 Hay que citar a Katherine Mansfiel, que tuvo una vida tremenda y murió joven, pero hizo incisivos experimentos que interesaron mucho a Virginia Woolf”, recuerda Teresa Gómez, de la Universidad de Alicante. 
Y también menciona a Gertrude Stein, amiga de Picasso, “que trató de llevar a la literatura lo que el artista hacía con la pintura”, explica.
Toda una generación de mujeres, algunas olvidadas o nunca traducidas al español, como las de la colección de Periférica que permiten resituar el foco para repartir el protagonismo de una época de ruptura.
 Las que mataron el ángel del hogar para saltar al ámbito de discusión y vanguardia creativa.

 

Muere la actriz francesa Jeanne Moreau a los 89 años

Icono del cine galo, fue calificada por Orson Welles como la mejor intérprete "del mundo".

La actriz Jeanne Moreau.
La actriz Jeanne Moreau, icono del cine francés, ha muerto este lunes a los 89 años, según ha informado su agente a la agencia France Presse. 
La intérprete, todo un símbolo del cine del siglo XX, fue calificada por Orson Welles como la "mejor actriz del mundo".
 Moreau, que actuó en más de un centenar de películas a los largo de una carrera de 65 años, incluyendo Los amantes de Louis Malle y Jules y Jim de François Truffaut, fue hallada muerta en su domicilio de la capital francesa, según ha informado Jeanne d'Hauteserre, alcaldesa de su distrito.
 
La actriz Jeanne Moreau.

En los comienzos de su carrera, marcada por el hecho de haber sido una de las musas de la nouvelle vague, Moreau trabajó con directores icónicos de la historia del cine como Francois Truffaut, Louis Malle, Michelangelo Antonioni, Elia Kazan, Wim Wenders o Luis Buñuel.
 Se curtió en la comedia francesa y se descubrió al mundo con Les amants, de Malle, en 1958.
La gran dama del cine francés acumuló todos los grandes premios cinematográficos europeos.
 En 2001 se convirtió en la primera mujer nombrada académica en la Academia de Bellas Artes de París y es la única actriz que ha presidido el Festival de Cannes en dos ocasiones.
En su faceta de escenógrafa, dirigió películas como Lumière (1976). 
Estuvo casada con Jean-Louis Richard, padre de su hijo Jérôme, y posteriormente con William Friedkin, a los que se suman numerosas relaciones sentimentales.
 "He seducido a muchos hombres. Siempre me incliné por hombres con talento. No tuve amantes por tenerlos", aseguró en unas declaraciones recogidas por Efe.
"Con ella desaparece una artista que encarnó el cine en su complejidad, su memoria, su exigencia", ha ensalzado la Presidencia francesa, que la ha recordado como una mujer rebelde contra "el orden establecido y la rutina".

 

30 jul. 2017

Lecturas ya lo adelantó: todo sobre el origen del mal rollo entre Jorge Javier y Alba Carrillo Lo que empezó como una inocente guasa entre ambos, y relacionada con Lucía Pariente, les hizo vivir un momento de lo más tenso


Jorge Javier nos lo adelantó, en exclusiva, desde su blog en LECTURAS. Alba Carrillo, que había vuelto con una imagen renovada de ‘Supervivientes’ le había dado plantón en plena grabación del último debate del reality show. Bueno, había acudido a la cita, pero se picó por una broma y decidió marcharse del plató.Todo empezaba con un comentario de Oriana, recogido por el presentador. “Dice Oriana, ‘Lucía, me encantas’ y le dice aquí Lucía, ‘Lucifer para los amigos’”, Jorge se estaba limitando a recoger una broma que había escuchado, pero a Alba le sentó FATAL que la compartiera de manera pública. “Ya, ¿no? ¡Vamos a hacer también bromitas con otros!
. El gesto se le torció a la modelo, que creía que se estaba tratando a su madre de manera poco equitativa. Esto, claro, dolió a Vázquez que en estos meses ha defendido tanto a una como a otra.
 “Qué injusta eres, chata. 
Si hay alguien que os ha apoyado durante todo el concurso ha sido este que está presentando”.
El de Badalona se sintió mal por la actitud que estaba empleando Carrillo, quien llevaba toda la tarde (se grabó el viernes pasado) con rostro constreñido. “Sabía que te pasaba algo.
 Te he visto con una cara de acelga...Y le decía, chica no tienes motivos, tu imagen ha cambiado.
 Pero me parece que la gente tiene que ser generosa con quienes os apoyan. Yo le digo esto a tu madre con total buen rollo, tenemos muy buen rollo en las pausas, ha venido a ‘Sálvame’ un montón de veces.
 Yo no se qué te habrá contado ella. Ahora bien, si a ti te molesta que le diga estas cosas, no tengo ningún problema en tratarla con frialdad y distanciamiento”. 
Alba parecía que se había quedado satisfecha con esta especie de pacto tácito entre ambos, pero no
. Cuando la cámara volvía a enfocar su sitio, ella ya no estaba. 
En una de las pausas se había marchado de la grabación dejando a todo el equipo ‘colgado’.Al parecer, Carrillo estaba muy nerviosa por lo sucedido con Fonsi, que denunció a su madre por haber llevado al hijo de ambos a la televisión.
 El viernes pasado, cuando se grababa el debate, Nieto entraba en directo en ‘Sálvame’ y despotricaba de toda la familia de la que un día fuera su novia.
La broma que dio origen al mal rollo entre Jorge Javier y Alba Carillo

Sonsoles Ónega, lo que hay después del amor............... Juan Cruz

La periodista madrileña ha ganado el premio Fernando Lara con una novela que le habría gustado protagonizar.

 

La periodista Sonsoles Ónega, en conversación con Juan Cruz.

La carta de adiós de la mujer de Chester Bennington a su marido

"Tuvimos una vida de cuento de hadas y ahora se ha convertido en una enfermiza tragedia de Shakespeare. ¿Cómo paso página?", escribe Talinda Bennington.

Linkin Park
Chester Bennington y su mujer Talinda, a su llegada a los premios de música Billboard de Las Vegas en 2012. REUTERS

 Talinda Bennington ha decidido romper su silencio en torno a la muerte de su marido, Chester Bennington, vocalista de Linkin Park, con una carta de amor publicada por la revista Rolling Stone.

 "Hace una semana, perdí a mi alma gemela y mis hijos, a su héroe, su padre.

 Tuvimos una vida de cuento de hadas y ahora se ha convertido en una enfermiza tragedia de Shakespeare. ¿Cómo paso página? ¿Cómo me recupero de esta alma hecha pedazos? 

La única respuesta que sé es criar a mis bebés con cada pedazo de amor que todavía tengo", reza la misiva, que Talinda ha difundido también en sus redes sociales.

Chester Bennington, de 41 años, fue encontrado sin vida la mañana del pasado jueves 21 de julio en su casa de Palos Verdes, California.
 Las autoridades confirmaron que se trató de un suicidio. 
El músico siempre fue muy sincero al hablar de sus problemas de depresión y su adicción a las drogas y el alcohol y su muerte se produjo el mismo día en el que Chris Cornell, su colega y buen amigo, hubiera cumplido 53 años. Cornell, vocalista de Soundgarden, se suicidó hace dos meses

Desde que se conociera la repentina muerte del artista, millones de fans han utilizado las redes sociales para mostrar el gran pesar que sienten por haber perdido a una de las voces más significativas del rock de los últimos 20 años. ahorcarse en su casa de Palos Verdes, California.
Los compañeros de Chester en Linkin Park también quisieron rendirle homenaje, con una emotiva publicación en su página de Facebook.
 "Nuestros corazones están rotos", escribieron Rob Bourdon, Brad Delson, Dave Farrell, Joe Hahn y Mike Shinoda en un mensaje conjunto.
 "Has tocado tantas vidas, quizá más de las que te imaginabas".
"Tu emoción era contagiosa al hablar sobre los años por venir. Tu ausencia deja un vacío que nunca podrá ser llenado, ya no está una voz bulliciosa, divertida, ambiciosa, creativa y generosa. Intentamos hacernos recordar que los demonios que hicieron que te fueras de nosotros eran parte del trato.
 Después de todo, era la manera en que cantabas sobre esos demonios lo que hizo que todo el mundo se enamorara de ti en primer lugar.
 Los mostraste sin miedo y, haciéndolo, nos juntaste y nos enseñaste a ser más humanos", dijeron los rockeros a Bennington. "Tenías el corazón más grande y se lo mostrabas a todos".

A este comunicado del grupo se suma ahora el de su mujer. "Quiero hacer saber a mi comunidad y a los fans de todo el mundo que siento vuestro amor.
 También sentimos vuestra pérdida. Mis bebés son demasiado jóvenes para haber perdido a su padre.
 Y sé que todos vosotros me ayudaréis a conservar su memoria viva", escribe Talinda Bennington. 
"Era un alma brillante y afectuosa con una voz angelical. Y ahora está cantando sus canciones, sin dolor, en todos nuestros corazones. Que Dios os bendiga a todos y nos ayude a apoyarnos cuando estemos sufriendo. Chester habría querido que lo hiciéramos. Descansa en paz, mi amor", concluye.
Chester y Talinda, una exmodelo de Playboy, se conocieron en 2004 y al poco ya estaban viviendo juntos.
 Se casaron en 2006 —era el segundo matrimonio de él y tuvieron tres niños, Tyler Lee, de 11 años, y las gemelas Lila y Lilly, de seis.
 El cantante tenía otros tres hijos de relaciones anteriores con Elka Brand y Samantha Marie Olit.
 Después de la muerte de Chester, Linkin Park canceló la gira de su último disco, One More Light, que estaba a punto de comenzar.

 

Dos socialistas y un destino.......................... Juan Cruz

Si Alfonso Guerra y Eduardo Madina hubieran ido por otro lado en la rotación de los amores recientes, uno seguiría en la Fundación Pablo Iglesias y el otro estaría en el Congreso.

Rueda de prensa de Eduardo Madina en la sede del PSOE.
Rueda de prensa de Eduardo Madina en la sede del PSOE. EL PAÍS
Pablo Neruda lo dejó dicho: “El destino del hombre es amar y despedirse”. 
Habría variantes.
 El destino del hombre es ser desamado y despedido. Los hechos son como las palabras, útiles para descifrar las voluntades con las que se agita el azar. 
Parece que si Alfonso Guerra, la historia del PSOE, y Eduardo Madina, su actualidad pero también su historia, hubieran ido por otro lado en la rotación de los amores recientes, uno seguiría en la Fundación Pablo Iglesias, a la que dio sentido y brillo, y el otro estaría en el Congreso, donde fue un militante juvenil cuya voluntad fue olvidar las ofensas, hasta la más grave, la que le tiene, como le dijeron al poeta Darío Jaramillo, víctima de la misma barbarie en Colombia, caminando sobre el aire que ahora pisa.
Ramón Jáuregui, que raya en lo franciscano, tituló su carta del sábado en EL PAÍS, hablando de la despedida de Alfonso Guerra: ¿Era necesario?
  “Me pregunto”, dice el buen vasco, “por qué lo han hecho”.
 Los vericuetos de esta despedida se parecen a los senderos que se bifurcan en el alma de los partidos, incapaces de aguantar al que ha perdido. 
Por qué lo han hecho.
 Otros ejemplos ha habido, deplorables, como los hachazos rosas que derriban árboles hasta dejarlos en cenizas, piezas de carbón que fueron estatuas.
 Y a Guerra le dijeron adiós a la vez que le ofrecían un premio de honor para que se jubilara quieto como una estatua rota.
¿Y a Eduardo Madina? Carmen Calvo, directiva del rostro actual del PSOE, otras veces emotivamente explícita, lo despidió como el poder condena al olvido. 
Pasan estas cosas, vino a decir la profesora cordobesa: uno se va, otro viene.
 Claro que sí, pero hay maneras de expresar el amor y el desamor que no se aprenden ni en la poesía ni en los partidos. 
Se aprenden leyendo en las propias rayas de la mano cuáles son los desvíos indeseables de la venganza, esas revanchas chiquitas que hacen de la convivencia un ensayo cruel para la despedida. 
Como en el anuncio del coñac, en un partido como el PSOE un poco de amor es mucho.
 Este adiós desabrido enseña los dientes de la tristeza.Y También de la venganza, no se dan cuenta que los despedidos pueden hablar de muchas cosas mientras estuvieron en ese Partido, y si que pueden, verán que a parte de hablar mal de ellos, les llaman manzanas podridas, no sé de donde vienen estos recuerdos pero digan que se van y contarán lo que han visto, después de todo ya no les une esa rancia "Doctrina de Partido". ya ven, cosas que pasan con los que juegan sucio, que son el resto.

 

El valle de los secretos............................................ Silvia Ayuso


32 años después del asesinato del niño francés Grégory Villemin, la comunidad donde vivió y murió sigue guardando silencio.

Murielle Bolle y Marie-Ange Laroche llegan a los juzgados de Dijon en 1986 por el caso del asesinato de Gregory Villemin en 1984.

El tañido de la campana es lo único que rompe el silencio en Lepanges-sur-Vologne, en el valle de Vologne, en el noreste de Francia.
 La puerta de la iglesia está abierta, pero nadie atiende. 
El cura viene solo de vez en cuando. Nadie vio, porque aquí nadie parece ver ni oír nada, quién ni cuándo dejó el desconcertante mensaje hallado el pasado mayo por una profesora de catequesis mientras hojeaba el libro de registros del templo: “Fue Bernard L. el que mató a Grégory, yo estaba con él”.
 Estaba firmado por Murielle Bolle.
Ni en este valle surcado por riachuelos y de verdes prados protegidos por montañas y densos bosques, ni en ningún otro lugar de Francia, hacen falta más datos para entender el escrito.
 Grégory o el “pequeño Grégory”, como lo conoce todo el país que sigue con obsesión cada inesperado vuelco de un caso abierto desde hace más de tres décadas, es Grégory Villemin.
 El niño de cuatro años que el 16 de octubre de 1984 fue hallado muerto, atado de pies y manos, en la orilla del río Vologne, a pocos kilómetros de Lepanges, donde vivía con sus padres, Christine y Jean-Marie Villemin.



“Bernard L.” es Bernard Laroche, primo de Jean-Marie (padre de la víctima) y primer sospechoso de la muerte del pequeño.
 Fue el testimonio hace 32 años de Murielle Bolle, cuñada de Laroche, el que hizo que el juez de instrucción del caso, Jean-Michel Lambert, lo mandara a la cárcel.
 Pero Bolle, entonces una adolescente de 15 años, se retractó y el juez puso en libertad a Laroche. 
Dos meses más tarde, en abril de 1985, el padre del pequeño, convencido de que Laroche era el asesino de su hijo, lo mató con un fusil de caza delante de su casa en Aumontzey, otro pueblo del valle.
 Mientras Jean-Marie era inculpado por la muerte de su primo, por la que acabaría cumpliendo cuatro años de cárcel, el juez Lambert señalaba a su esposa, Christine, como la nueva principal sospechosa de la muerte de su hijo Grégory, acusación de la que no fue totalmente exonerada hasta 1993, después de que la investigación pasara a manos de otro juez que, igual que otros expertos, acusó de múltiples errores de instrucción a Lambert.
Danielle Didier, una jubilada de Lepanges, conoce cada vuelta del caso
 Siempre tiene a mano la gruesa carpeta que contiene todos los recortes de la prensa local sobre el “pequeño Grégory” y su “despreciable asesinato”, como rezaba el primero de los cientos de titulares que ha copado este caso desde 1984.
 Fue su suegra, vecina de los Villemin, la que empezó con el dossier.
 Cuando, en 2011, Danielle se instaló definitivamente en la casa familiar situada también a poca distancia de la iglesia de Lepanges donde se encontró la misteriosa nota hace dos meses, continuó la tradición de recopilar las noticias del caso Grégory.
 Desde hace un mes, la carpeta vuelve a engordar.
Murielle Bolle fue detenida a finales de junio de este año, pero no por el mensaje de la iglesia, que parece ser una pista falsa.
 En la historia, ha aparecido un nuevo testigo: un primo que ahora asegura que Bolle cambió su testimonio sobre Laroche presionada por sus familiares. 
Es la misma hipótesis que mantiene desde hace más de 30 años Étienne Sesmat, el capitán de la gendarmería que dirigió las primeras investigaciones y que presenció los interrogatorios de la entonces adolescente.
 Bolle está imputada en la investigación por "secuestro seguido de muerte".
 Más tarde, Sesmat escribiría un libro —casi todos los protagonistas, periodistas, jueces, policías, hasta la viuda de Laroche, han escrito uno— sobre la malograda investigación, Los dos casos Grégory.
También en junio pasado, los abuelos de Grégory, Albert y Monique Villemin, fueron interrogados en su casa de Aumontzey. Al mismo tiempo, los tíos-abuelos, Jacqueline y Marcel Jacob, eran detenidos e imputados por “secuestro seguido de muerte”.
 Nuevos informes grafológicos apuntan a que los Jacob podrían ser los autores de las cartas amenazantes que recibieron los padres de Grégory antes de la muerte del pequeño.
 El motivo de las amenazas sería la envidia que provocaba el éxito profesional del padre del niño en la fábrica donde trabajaba.
 
Por su edad, los septuagenarios Jacob han sido puestos en libertad condicional, aunque viven separados en un lugar no revelado. 
Su casa en Aumontzey está cerrada a cal y canto, igual que la de los abuelos Villemin, en el mismo pueblo, y la de Bolle, muy cerca también. 
Ninguno de los detenidos ha hablado y, según Philippe, vecino de Aumontzey, no lo harán.
“Es demasiado tarde”, sostiene el vecino desde la puerta de su vivienda, equidistante de la de los abuelos Villemin y de la de los Jacob, casi escondida en el bosque.
“Los Jacob van a morir en silencio. Aquí nos llevamos los secretos a la tumba”.
Tampoco Murielle Bolle ha cambiado su versión pese a que el pasado viernes fue sometida a un careo de más de tres horas con su primo, el nuevo testigo.
 El pacto de silencio se extiende por todo el valle. 
Casi nadie quiere hablar. Están hartos de la prensa. Pero también hay miedo, cree Danielle, a abrir viejas heridas.
 “Todos sospechaban de todos”, recuerda el ambiente de hace tres décadas.
 “La gente no tenía ganas de hablar ni con sus vecinos, muchas relaciones se pudrieron, algunos se pelearon”.
 “Nos miramos, nos observamos, y no decimos nada”, corrobora Philippe. 
En eso, el valle no ha cambiado nada, lamenta el exgendarme Sesmat.

El juez de instrucción Lambert, al que siempre persiguieron los errores que cometió desde que inició la investigación, se suicidó a mediados de julio
Hace diez días, aparecieron sus cartas de despedida en las que aseguraba que no era capaz de vivir otro “infame” giro más del caso. 
“No se conocerá jamás la verdad”, vaticinó antes de quitarse la vida.
 Para Danielle, en eso el juez no iba descaminado. “Creo que mis hijos van a tener que seguir coleccionando recortes”, suspira mirando al grueso dossier. “Esto no va a acabar tan rápido”.

Por qué Francia se obsesiona con un crimen de hace 32 años

Francia vuelve a estar, aunque realmente nunca dejó de estarlo, obsesionada con un asesinato a cuya sombra han crecido varias generaciones de franceses.
La reapertura del caso del “pequeño Grégory” ha ocupado, en las últimas semanas, casi tantas portadas como las decisiones del nuevo presidente francés, Emmanuel Macron, o graves acontecimientos internacionales.
 Las cámaras han seguido minuto a minuto a los abogados de los implicados —estos apenas se han dejado ver— y las declaraciones de la fiscalía. 
Los periodistas volvieron a descender en masa, otra vez, al tranquilo valle de Vologne, donde los habitantes, hastiados, cierran rápido sus puertas en cuanto ven una cara desconocida o se dan la vuelta para marchar en dirección contraria nada más atisbar un micrófono.
Que el caso nunca fuera resuelto, o la intrincada implicación de familiares —solo estos han estado siempre, desde el principio, en el centro de las sospechas— no explican de por sí solos la fascinación que Francia siente desde hace tanto tiempo con este caso.
 Pero es que no fue un asesinato más, subraya Étienne Sesmat, el antiguo gendarme al frente de las primeras pesquisas.
 “Es raro que un niño sea asesinado solo para hacer daño a sus padres”, recuerda.
 Pero “Grégory no fue asesinado para pedir un rescate, no fue un maltrato ni una agresión sexual, fue asesinado porque se sabía que era la mejor manera de hacer daño a su padre, y eso es algo fuera de lo común”, explica.
 Con un añadido más: “Encima fue un fiasco judicial enorme”.
“Desde el principio tuvimos problemas para recopilar testimonios. Hay gente que habló solo años después”, recuerda Sesmat en conversación telefónica desde Marsella, donde trabaja desde hace años.
 “Hasta hoy día, la gente mantiene el secreto”.

 

A esa persona que juguetea con su móvil........................Joël Dicker.

El autor propone robarle unos pocos minutos diarios al teléfono para dedicárselos a un libro. Vaticina que, en una semana, no podrá dejarlo.
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QUERIDO AMIGO:
No te conozco personalmente, pero permíteme que me dirija a ti de esta forma.
Te veo con frecuencia cuando subo al autobús, cerca de mi casa.

Te escribo a ti, pero podría escribir a todos esos con los que me cruzo en el tren, los aviones, los bancos de las estaciones y los aeropuertos, la sala de espera del dentista.
Te escribo a ti como representante de todos los que ya no leen nunca en los transportes públicos.
Te escribo a ti como representante de todos los que viajan en autobús o en metro cada mañana, los que hacen vuelos transatlánticos, los que protestan porque el dentista va retrasado y no llevan en el bolso, en el bolsillo ni bajo el brazo un libro que les haga compañía.

Hoy, en el bolso y en el bolsillo, llevamos otro compañero al que abrazamos, tocamos y acariciamos más que a nuestra pareja: el teléfono móvil. Nos hace compañía, nos reconforta, va con nosotros a todas partes, desde la cama hasta el cuarto de baño. 
El invento es genial: un simple aparatito que nos conecta con el mundo entero.
 Podemos seguir las aventuras de un astronauta en la estación espacial internacional, asistir por Internet a una clase de la universidad e incluso ver un partido de fútbol.
 Pero, sobre todo, podemos entrar en Facebook e Instagram, espiar la vida de personas a las que ni siquiera conocemos y perder un tiempo valioso.
 A ti, amigo mío del autobús, te hago esta pregunta: ¿Cuántas veces al día haces el mismo gesto con tu teléfono para leer las informaciones que te han llegado? ¿5, 10, 15 veces? ¿Cuántas veces miras la previsión del tiempo, que ya conoces, y las fotos que ya has visto antes en Facebook o Instagram? ¿Cuántas veces abres tu aplicación de noticias (siempre la misma) para comprobar que no han cambiado desde hace cinco minutos?
A ti, amigo mío del autobús, te propongo un pequeño juego: mañana, durante la rutina obsesiva del teléfono móvil, cronometra el tiempo que dedicas a releer las mismas informaciones.
 Verás que Facebook, Instagram y la previsión del tiempo te roban decenas de minutos cada día.
Cuando tengas claro el número de minutos, acepta este trato: durante una semana, llévate un libro al autobús, al metro, al dentista, y dedica ese mismo tiempo a leerlo.

Te apuesto lo que quieras a que, al final de la semana, habrás descubierto el placer de la lectura diaria, la de los instantes robados, la que te da ganas de saltarte la parada de metro y de que el dentista se retrase
. Esa lectura que engrandece la vida, acaba con el aburrimiento y te lleva a otro mundo.
Amigo mío del autobús, te pido que difundas este mensaje: en el autobús y en el metro, en los aviones y los trenes, dejad el móvil en el bolsillo, ya tendréis tiempo de consultarlo después.
 Convertid esos trayectos en vuestro propio viaje a través del mundo de los libros.
 Díselo a quienes no están aún convencidos: cronometrad el tiempo que perdéis con el móvil y usadlo para leer un poco todos los días. Durante una semana, nada más.
Para esos lugares que mencionas el libro debe ser ligero de contenido, te lo digo porque siempre leo en cualquier espera menos en avión cuando hay turbulencias, pero no creo que con tus palabras, que son de agradecer, se fomente la lectura, no lo creo, pero Ojála tus deseos se vean cumplidos.
 Estoy seguro de que os aficionaréis.
Según a que sitios ya no llevo movil, si estoy en un concierto o una película y no lo cojo la persona que llama insiste todo el rato. Al llegar a casa me encuentro tropecientas llamadas, pienso ha sucedido algo.....pues no quería tomar un café....y le resultaba raro que no respondiese.
Para mi la conversación a tres la he finiquitado. Me cansa y agobia estar perseguida y controlada. Eso se te olvidó decir Querido amigo, nos controlan y saben si estás de camino a casa o en una joyería comprando un diamante.

El camino al futuro......................................Rosa Montero

Estamos en una frontera crítica con respecto a nuestra relación con los robots. El momento es fascinante, al mismo tiempo prometedor y peligroso. 
COLUMNISTAS-REDONDOS_ROSAMONTERO
BOSTON Dynamics es una de las firmas de ingeniería robótica más importantes del mundo.
 Era propiedad de Google, pero hace unas semanas la vendieron al grupo japonés SoftBank. 
Si entráis en la página de la empresa podréis ver vídeos de sus cuatro robots estrella: Spot, Atlas, que es el único antropomórfico, SpotMini y sobre todo el alucinante y atlético Handle, un cacharro más grande que una persona, con brazos y ruedas en los pies. 
Las películas son breves e impactantes.
 Los ingenieros patean, arrojan al suelo y fastidian a Spot y Atlas, que vuelven a levantarse con trabajosa y estoica entereza, creando en el espectador una empatía curiosa, el deseo de protegerlos y de atizarle un sopapo al técnico abusón. 
Pero Handle, ah, Handle es otra cosa.
 Handle admira y sobrecoge.
 Es la más reciente creación de Boston Dynamics y, al ver su poderío, una no puede evitar cierto desasosiego, la inquietante sensación de que los robots se nos pueden merendar a los humanos en un santiamén. 
Y lo más turbador es que, en efecto, estamos en una frontera crítica con respecto a nuestra relación con los robots.
 En primer lugar, por la desaparición masiva de empleo que conllevan.
 Un estudio de la Universidad de Oxford calcula que se destruirán 1.600 millones de puestos de trabajo en los próximos 18 años.
 La OCDE asegura que un 12% de los empleados españoles pueden ser sustituidos por robots en un plazo breve, y Comisiones Obreras vaticina que en 2020, dentro de apenas una docena de años, el 26% de los puestos de trabajo mundiales (uno de cada cuatro) estarán desem­peñados por máquinas. 

Y no sólo peligra la mano de obra, sino también el trabajo de mesa: en mayo, una empresa de seguros japonesa montó una plataforma de inteligencia artificial que sustituyó a 34 de sus administrativos. Si googleáis Will robots take my job? (¿Me quitarán los robots mi empleo?) podréis acceder a una página que está teniendo un éxito tremendo y que calcu­la tu futuro laboral basándose en el estudio de Oxford. 
Basta con escribir a qué te dedicas (en inglés, eso sí) y enseguida aparece tu porcentaje de riesgo. Impresiona.

Algunos utilizan el ludismo como prueba de que no hay que tener miedo a la automatización, porque destruye empleos, pero crea otros
Ya ha sucedido antes, por supuesto.
 Es bien conocida la rebelión ludita, esos artesanos ingleses que se dedicaron a destruir las nuevas máquinas textiles a principios del siglo XIX.
 Entre ellos sin duda habría retrógrados que se oponían al progreso tecnológico, pero se diría que sobre todo fue un movimiento obrero que intentaba defender los puestos de trabajo. 
Causaron cuantiosos daños en un millar de fábricas y al final cometieron también graves violencias contra las personas. Treinta luditas fueron ahorcados, y todo ese tumulto doloroso no consiguió detener ni un ápice el rugir de las máquinas.
 Algunos utilizan el ludismo como prueba de que no hay que tener miedo a la automatización, porque destruye empleos, pero crea otros. 
Seguro, pero esos nuevos empleos, ¿serán suficientes? Porque además se diría que la robotización está sucediendo en un lapso de tiempo menor que la industrialización del XIX: ¿podremos reciclarnos?
Y no se trata sólo del trabajo; como previó Asimov, los robots son una frontera de nuestra humanidad.
 Pueden convertirse, por ejemplo, en máquinas de matar, una posibilidad espeluznante y tan real que en 2015 más de 1.000 científicos, entre ellos Hawking, firmaron una carta abierta contra el desarrollo de robots militares autónomos que no precisen del control humano (pero Rusia anunció en abril la creación de un Terminator capaz de disparar armas con precisión milimétrica).
 No menos inquietantes son las máquinas de amar; ya hay varias fábricas de robots sexuales, algunos de ellos muy perturbadores: los hay que imitan niños, y existe una robot adulta que incluye varias personalidades, una de ellas frígida, que mimetiza una violación.
Está claro que no se puede desinventar lo inventado.
 No podemos olvidar lo que sabemos. 
La tecnología es una herramienta maravillosa: la cuestión es usarla de manera adecuada.
 Estamos en un momento fascinante, al mismo tiempo prometedor y peligroso.
 Tendremos que encontrar nuestro camino al futuro, y para eso me parece que nos hace falta más debate, más imaginación, más información y más pensamiento. 
!Ay Rosa! hoy sacas ese aire de bobalicona que a veces se te escapa, sin esos robots, no hay trabajo para seres humanos, sin esos robots se mata en nombre de Alá de Dios o de Trump, en nombre de Corea , de EE.UU y de quien sea, sin esos robots mueren emigrantes ahogados, y mira que se podría hacer robots, no como los de la Guerra de las Galaxias, da igual. Sin esos Robots la población va camino del desastre.

Desalojar es siempre alojar...............................Javier Marías

La templanza desaparece en los tuits. 
Pero en unas elecciones se otorga poder real, y justamente en ellas es donde menos se puede sucumbir al cabreo.
Javier Marías
ES UNA SUERTE para ustedes, pero sobre todo para mí, que no vea las primeras versiones de estos artículos. 
Cuando algo me parece injusto, o erróneo, o cínico, o abusivo, o engañoso, o puritano, o sencillamente imbécil, vuelco toda mi indignación y mi sarcasmo en esos borradores y en ellos digo lo que pienso sin muchos ambages ni miramientos.
 Descuiden, sólo de tarde en tarde utilizo palabras gruesas, no es mi estilo natural. 
Pero soy más punzante y descarado, porque sé que no tendrá consecuencias lo que no va a ver la luz.
 Una vez escrita esa primera versión, dejo reposar el texto un rato —basta un cuarto de hora— y acometo la segunda, que luego sufre unas cuantas correcciones y enmiendas más, a mano.
 En la pieza definitiva procuro refrenarme y matizar, a menudo rebajo el tono, cambio o suprimo epítetos en exceso ásperos o hirientes, intento ser más respetuoso o menos irrespetuoso, evito las generalizaciones y exageraciones (bueno, si uno no exagera un poco no se divierte); y, si le doy un zarpazo a alguien concreto, me corto las uñas antes de volver a teclear.
 Es lo que —me imagino— han hecho a lo largo de la historia cuantos han escrito en la prensa artículos de opinión. 
Si no digo “cuantos escriben” es precisamente porque, entre las muchas capacidades perdidas en las últimas décadas, está la de distinguir qué se puede decir en privado y qué resulta admisible en público.
 Solía saberse que lo que uno soltaba en una cena con amigos no podía trasladarse tal cual a unas declaraciones con micrófonos ni a una columna. 
 No sólo para no exponerse a una posible querella por insultos o difamación, sino por un sentido de la responsabilidad: uno acostumbraba a vigilarse a sí mismo: aquí soy injusto o faltón, aquí caigo en la injuria o bordeo la falacia, aquí incurro en histerismo o en melodramatismo, aquí desvarío, aquí no razono lo suficiente o me falta argumentación, aquí soy arbitrario o exagero la exageración.
Todo esto, con ser grave y perjudicial para los propios deslenguados, no tiene ni la mitad de importancia que el contagio de la inmediatez y la visceralidad a otras actividades
Esta segunda fase de reconsideración y templanza (un vocablo en desuso) ha dejado de existir para demasiada gente. 
En prensa y en declaraciones (véanse las de los políticos, con frecuencia), pero sobre todo en los tuits y demás. 
Pocos piensan ya en lo que mencioné antes: en las consecuencias. Se cede al más primitivo y apremiante impulso, se escribe algo en caliente y se lanza sin dejarlo entibiar, sin pensarlo dos veces, sin posibilidad de arrepentimiento, rectificación ni matización. 
La necesidad pueril de desahogarse, la competición por decirla “más gorda”, la búsqueda narcisista de retuiteos, el gusto de verse jaleado por los forofos que siempre piden “más sangre”, llevan a demasiados individuos a hablar en público como si lo hicieran entre íntimos ante la barra de un bar.
Luego se encuentran con que no se les da un trabajo por el lenguaje que emplearon o por la bochornosa y zafia foto que colgaron; con que se han granjeado la enemistad eterna de sus damnificados; con que alguien a quien ni conocen es despiadado con ellos.
 Todo esto, con ser grave y perjudicial para los propios deslenguados, no tiene ni la mitad de importancia que el contagio de la inmediatez y la visceralidad a otras actividades, en particular a la de votar, sea en unas elecciones o en un referéndum. 
Ahí la imprevisión de las consecuencias puede ser mortal.
 Bien, estamos de acuerdo en que, desde hace tiempo, la mayoría nos vemos obligados a votar lo que menos nos asquea, porque a menudo todas las opciones dan asco o desagradan sobremanera. Y eso conduce a cada vez más personas a votar cabreadas, para “castigar” a la clase política, para “asustarla” o simplemente para joder.
 Así, sin duda, fueron depositadas numerosas papeletas a favor de Trump y del Brexit, de Le Pen y de Wilders, de la CUP en Cataluña y no escasas de Podemos en el resto de España. 
Se vota cada vez más como quien lanza un tuit. 


El problema estriba en que, así como un tuit detectado y leído puede traer las consecuencias mencionadas a título personal, un voto acarrea consecuencias colectivas e irremediables, a lo largo de cuatro años o más.

 No sólo hay un “día siguiente” tras unas elecciones o un referéndum, sino que hay decenas de interminables meses siguientes, durante los cuales a los elegidos les da tiempo a propugnar nuevas leyes y liquidar las existentes, a suprimir derechos, a disolver el Parlamento y controlar la prensa y a los jueces, a decidir que ya no habrá separación de poderes; en el peor de los casos que ya no se podrá volver a votar; y que todos los disidentes serán declarados traidores y subversivos.
 En unas elecciones se otorga poder real, y justamente en ellas es donde menos se puede sucumbir al cabreo, a la impulsividad, al mero afán de “desalojar”. 
Porque siempre se “aloja” a otro, quizá aún peor.
 Todos esos días llegan, y de pronto uno ve con desesperación que aquel berrinche de una sola jornada, o arrebato efímero, nos lleva a frotarnos los ojos cada mañana —infinitas mañanas— para dar crédito al hecho de que, por ejemplo, el cargo más poderoso del mundo lo ocupe un oligarca autoritario y deficiente.





29 jul. 2017

Isabel Preysler: "Voy a demandar"

No es por maldad

Isabel Preysler: "Voy a demandar"

Pilar Eyre
No es por maldad

Isabel Preysler: "Voy a demandar"

Pilar Eyre
Isabel Preysler 
 
“Voy a demandar”. Así de contundente y dolida se muestra Isabel Preysler ante las graves acusaciones de estafa vertidas en su contra esta semana: que le ha hurtado la herencia a los hijos del primero matrimonio de Miguel Boyer y que antes de que muriese le vació las cuentas corrientes.
 “A los que han mentido les hemos enviado un comunicado aclarándoles la situación ¡y ninguno ha rectificado! Y vamos a demandarlos”. 
Es un paso que, lo sé, a Isabel le ha costado mucho. “No soy de pleitear, me lo enseñó Miguel, si le llevaba una revista con mentiras la cogía entre los dedos como si fuera una alimaña y me decía, ¿vas a molestarte en demandar este papelucho? 
Y he dejado pasar demasiado… pero esto no…” y añade con dulzura, “por el daño que se nos ha hecho… todos hablan de los dos hijos de Miguel, pero ¿y Ana?”
Los dos hijos de Miguel al principio pasaron alguna navidad en Puerta de Hierro y Miguel junior hasta se hizo amigo de Chabely.
 Luego, cada uno tiró por su lado, Laura ha vivido en América y Galicia y ha tenido una existencia muy desgraciada. 
Y al chico, después de un corto periodo trabajando en Cinco Días, se le perdió la pista.
 Miguel, que en toda su vida no fue más que un empleado, de lujo, pero empleado al fin, y que alardeaba de que su mujer tenía mucho más dinero que él, “era tan honesto que daba asco”, me confiesa un amigo suyo. “¡Ni Ruiz Mateos, con toda su artillería legal y su odio a cuestas, pudo encontrarle nada! ¡Pero si hasta cuando era ministro pagaba los libros que necesitaban de su bolsillo!”
 Aunque cuando estuvo enfermo la Ruber le proporcionó atención gratuita, los tres profesionales que le cuidaban en casa cobraban seis mil euros mensuales.
 Pregunto por qué nombró albacea a su bohemio hermano Christian… “lo quería mucho… y le hacía gracia”. 
Los Alba 
 
De viuda a viudo. ¡Viudísimo! Alfonso Díaz.
 Acaba de rechazar una oferta de Carlos Herrera ¡tres mil euros a la semana por un comentario de tema libre! Alfonso firmó al casarse un contrato de confidencialidad, pero Herrera no le pide hablar de Cayetana, sino del sexo de los ángeles si le apetece (por cierto, Carlos, si me quieres escribir ya sabes mi paradero, por la vacante, digo).
 En Sevilla me confidencian que los hijos de la duquesa “tratan a Alfonso con cortesía gélida, ¡no lo aguantan!” 
Tampoco a las amigas, ningún Alba estuvo en el funeral del padre de Carmen Tello. 
 En la caridad, la duquesa era muy generosa, pero cuando salía con su pandilla, pagaba sobre todo la buena de Carmen. Teniendo armarios llenos de mantones de Manila, abanicos, joyitas, guantes, sombreros, no han tenido el detalle de regalarle ni siquiera un recuerdo a su compañera del alma. 
Eh, un cotilleo maligno que demuestra lo que fue Cayetana en Sevilla.
 Quería mucho a Patricia Rato, pero cuando se enteró de que “roneaba” con su exyerno Fran Rivera la borró de su entorno y la sustituyó por la actual mujer de Espartaco, la simpática Macarena Bazán. 
 Y a la repudiada Patricia no le quedó otra que irse, cabizbaja y meditabunda, a vivir a Madrid.
¡Otras hacen el camino inverso, de Madrid a Sevilla! Me lo cuenta Enrique de Miguel en Tomares, mientras comemos unos calamares que harían llorar a las piedras. 
Paquita Rico vuelve a vivir en Sevilla. La llamó para visitarla y Paca le dijo, “Enrique, hijo, ¿tú tienes video?”, “sí” “¿y tienes Dónde vas Alfonso XII?” “Claro”, “Pues prefiero que te pongas la película para que me recuerdes así de guapa”. Penita.