Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

31 dic. 2012

Las doce Uvas de la Suerte

La Costumbre de Tomar “12 Uvas de la Suerte” en Nochevieja, un Producto de Marketing Viral que cumple este mes 100 años de existencia… ¡Y yo que creía en las 12 uvitas! :-(

uvas-suerte¡Pues sí…! Parece cierto que la costumbre de tomar doce uvas de la suerte en la Nochevieja mientras suenan las campanadas de la torre, fue en sus inicios, toda una campaña de marketing, que se hizo viral. Es decir un producto de marketing que terminó convirtiéndose en una costumbre y que ahora seguimos cada año en España al pie de la letra…
Al menos así se desprende de un genial artículo publicado por Lola García en el blog Elegancia 2.0, hace tan sólo unas horas.
¿Doce uvas de la suerte?… jajaja
¿Doce uvas para que el año que entra sea bueno?… jajaja
Todo un montaje de marketing para vender el excedente de uva de un año de buena cosecha donde nos dijeron que nos daría suerte el hacerlo y todo el mundo se lo creyó y hasta hoy…
Es más, se especula que si no tomas las doce uvas al unísono con las campanadas, las que te sobren serán los meses de mala suerte, que deben ser uvas sin pelar y que los pipos que te queden sin dañar serán los meses de buena suerte y 18.000 chorradas de este tipo que nos hemos venido tragando año tras año, porque unos inteligentes y perspicaces “marketers” de principios del siglo XX, hicieron una de las que posiblemente haya sido la campaña de marketing más viral y barata de todos los tiempos en este País.
Tanto es así, que después de 100 años, hoy se venden a precio de ORO las “uvas de la suerte” en todos los mercados, haciendo las delicias de los comerciantes y productores, por un mensaje viral lanzado hace más de mil años… ¡Eso es MARKETING VIRAL!

Más competitivos, menos humanistas

Visita escolar a un museo arqueológico. / SALVADOR BARKI (GETTY)
En lo más íntimo, cada español debe esconder un reformador de la enseñanza. Eso explicaría por qué cuando un español es nombrado ministro de Educación, va y la reforma. Desde 1978, cuando se aprobó la Constitución, se han aprobado seis leyes orgánicas. Alguna nació y murió sin rozar siquiera la vida de los escolares (la de 2002).
 Otras duraron un lustro, tiempo para acompañar escasamente a una promoción.
También el actual ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert tiene su idea para la escuela. De lo diseñado se confirma un rumbo que sí han compartido los sucesivos Gobiernos, junto a la hiperactividad legisladora (reveladora de que la educación nunca ha sido política de Estado): el refuerzo de una visión pragmática de la enseñanza, de su aproximación a las exigencias del mundo real, de encauzar cuanto antes a los alumnos hacia aquello que les facilitará el acceso a un empleo.
Y el griego, por más que le espante al reciente premio Nacional de las Letras, el helenista Francisco Rodríguez-Adrados (“si no se tiene esa base se desdeña uno de los aspectos esenciales y ejemplares para aprender a razonar”), no se ve como una catapulta hacia el futuro.
Quienes defienden las humanidades suelen mirar al espíritu.
 Quienes propugnan pegarse a lo práctico miran al mercado de trabajo.
 Un bipartidismo casi perfecto. “Lo que nos estamos jugando no es un problema de que salgan más o menos eruditos, sino que salgan personas más libres”, advierte Víctor García de la Concha, actual director del Instituto Cervantes y antes de la Real Academia Española. “Se ha pensado que lo más útil es lo inmediatamente práctico, y no se consideran las ciencias del espíritu que es lo que configura al hombre”, agrega.
La reforma de Wert prima la lengua, las matemáticas y el inglés
“Sin entender modelos matemáticos sencillos, lo que estos pueden predecir y lo que no, los supuestos que requieren, la confianza que merecen, es prácticamente imposible participar activamente en campos aparentemente tan poco matemáticos como la biología, la economía, las finanzas, la contabilidad, la sociología, la ciencia climática, la ciencia política, la medicina o el marketing”, defendía con vehemencia en un artículo publicado en este periódico Luis Garicano, catedrático de Economía y Estrategia de la London School of Economics.
A grandes rasgos, la reforma de Wert contentará más a Garicano que a García de la Concha. El tronco sobre el que pivotará la enseñanza serán las matemáticas, la lengua y el inglés.
 Se revalorizan los idiomas (novedoso campo de las humanidades muy apreciado por el mercado) y se minimizan las clásicas, que cotizan cada vez más a la baja.
Saber latín no es un pilar elemental de la formación.
 No digamos griego
. En el anteproyecto, el latín aparece por vez primera en el currículo en 4º de la ESO, pero será solo opcional para aquellos alumnos que elijan el bloque de enseñanzas académicas para el Bachillerato. Filosofía, otra clásica de las Humanidades, será también una asignatura específica a elegir.
En el Bachillerato, Filosofía (1º) e Historia de España (2º) son troncales, y el latín se limita a los estudiantes de Humanidades. El griego es optativo en dos ramas. Junto a otros barridos, Wert también ha suprimido la Economía —lo que podría hacer pensar que corre contra los tiempos—, pero la ha sustituido con una materia de título pragmático: Iniciación a la Actividad Emprendedora y Empresarial.
García de la Concha: “Nos jugamos que salgan personas más o menos libres”
Para Charo Macías, profesora de Inglés en secundaria desde hace 28 años, el viento de los tiempos sopla a su favor: el inglés es capital, aunque su enseñanza siga dando pie a extrañas contradicciones, como el hecho de que la evaluación en Selectividad se limite a una prueba escrita y no se contemple un examen oral.
 A pesar de dedicarse a una materia en alza, Macías, acaso porque su formación original fue la Historia, lamenta el arrinconamiento de las Humanidades.
“En estos años han sufrido una devaluación, vaivenes continuos y poca reflexión. Es una devaluación que cala en el alumnado, que siente cierta presión para estudiar contenidos que los padres y la sociedad consideran útiles. Ha calado tan hondo que se preguntan para qué sirve estudiar Literatura o Filosofía y las Humanidades van contra el pragmatismo de la enseñanza”, reflexiona.
 Considera que por el camino de las reformas educativas se ha caído algo sustancial: “El objetivo de contribuir a la formación integral de la persona”.
 “Falta una conciencia del individuo sobre sí mismo, se pierde la capacidad de reflexión y de crítica”, añade.
En las aulas está ganando la batalla el partido de lo útil, aunque no se trata de un endemismo español. En opinión de Ricardo García Cárcel, catedrático de Historia Moderna de la Universidad Autónoma de Barcelona, “el mundo humanístico está devaluado a escala universal, no solo es un problema de España”. Y añade con rotundidad: “Para nosotros el alumno ideal es el latinoamericano, que está enormemente interesado por la Historia, ávido por saber.
 El nuestro es apático, más maleado por la influencia del entorno y nuestro mundo de fantasmas políticos”.
Ha de concederse a quienes legislan que el problema reside en priorizar. La entrada de nuevos conocimientos implica el arrinconamiento de otros
. La jornada escolar es finita, aunque a veces la sociedad no parezca darse cuenta. “En cuanto surge un problema social, ya sea vial o sexual, se empieza a decir que hay que enseñarlo en el colegio. Eso me horroriza, porque no todo tiene que estar ahí”, advierte Charo Macías.
Los defensores de las humanidades miran al espíritu. Los que propugnan lo práctico, al mercado de trabajo
Contra la sobrecarga lectiva se pronuncia también Antonio Cabrales, catedrático de Economía de la Carlos III: “Comparados con otros países, nuestros chicos dan ahora más horas de clase que la media de los países de la OCDE, pero dan menos horas de Lengua y Matemáticas
. Yo me centraría en estas asignaturas instrumentales en exclusiva. Eso es lo que hay que proteger. En el resto tener unos mínimos y a partir de ahí permitir que los estudiantes se construyan un currículum más flexible”.
Cabrales, además, no se arredra a la hora de denunciar presiones interesadas para mantener unas materias determinadas por los colectivos de profesionales que las imparten. Ya sean latinistas, historiadores o economistas.
 “Cada pequeño grupúsculo considera que su materia es más importante que las demás. En estas críticas influyen quienes defienden intereses particulares, pero el Gobierno tiene que defender el interés general”, subraya.
Sin embargo, el catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza, Julián Casanova, disiente, aunque concede que las protestas pueden parecer corporativas —en su gremio se movilizaron cuando trascendió que la primera intentona de Wert era convertir la Historia Contemporánea en una asignatura optativa para determinados bachilleratos—. “La historia es una poderosa herramienta de búsqueda e interpretación, sobre las causas de los hechos, pero también sobre el cambio y la continuidad. La historia no trata sobre el pasado muerto, sino que es una disciplina dinámica, que plantea constantemente nuevas preguntas y que resulta muy molesta a quienes quieren simplificar las cosas y no les gusta explorar en profundidad la condición humana”, señala. Y añade: “Uno puede conmemorar el bicentenario de la guerra de la independencia, pero si es sobre la dictadura de Franco, entonces sale a la luz el famoso argumento de que es mejor no remover el pasado. La historia reciente, no la actual, es incómoda.
 En realidad, cuando se aplican los instrumentos críticos, como decía Edward H. Carr, toda historia es historia contemporánea
. Por eso es mejor relegar la historia obligatoria a las instituciones medievales o a la España de Viriato”.
Más allá del informe PISA, que constata un nivel insuficiente en comprensión lectora, competencia matemática y competencia científica entre los escolares españoles, ¿hay evidencias de la influencia de las asignaturas?
Ricardo García Cárcel cree que hay un deterioro del conocimiento histórico
No, según el economista Antonio Cabrales
. Cuando los profesores de Economía alentaron la protesta por la supresión de su asignatura del Bachillerato —reconvertida en algo de título imposible, la ya citada Iniciación a la Actividad...—, el catedrático de la Carlos III decidió hacer unas pesquisas. “Me puse a buscar la evidencia del impacto de las asignaturas.
Se dice que es un desastre que quiten esto o aquello, pero no sabemos si es más importante tener latín, historia o física. No hay evidencias.
 Nadie se ha preocupado hasta ahora de evaluar la importancia de las materias”, explica.
De lo que sí tiene evidencias Ricardo García Cárcel, tras cuatro décadas de enseñanza de Historia en la Universidad Autónoma de Barcelona, es del deterioro del conocimiento histórico con el que llegan sus nuevos alumnos.
 Da un ejemplo ilustrativo: “Tienen dificultades para ubicar cronológicamente a Felipe II”. Su pesimista diagnóstico se debe sobre todo a la situación de su especialidad en los programas educativos. “Tenemos algunos alumnos muy politizados, impregnados de discursos nacionalistas.
 En mi ámbito veo que no solo ignoran la historia de España, sino también la historia de Cataluña.
 La reducen a símbolos, a una historia de buenos y malos
. Conocen por ejemplo la figura de Companys en su aspecto simbólico de mártir, pero apenas saben la historia de la Segunda República o la Guerra Civil”, plantea.
Víctor García de la Concha recurre a algo tan poco científico como un poeta, Pedro Salinas, para apoyar una de sus impresiones, que tampoco es literatura de la evidencia, pero sí fineza de oído: “Muchos muchachos apenas articulan una frase, eso significa un empobrecimiento del ciudadano y, al final, de la sociedad. Muchos muchachos son, como decía Salinas, ‘tullidos de la expresión”.

Un imperio bien hidratado

Hubert D'Ornano y su mujer. / GTRES
Hace más de tres décadas que el conde Hubert d’Ornano y su esposa Isabelle lanzaron Sisley, una marca de cosmética a su imagen: exclusiva, lujosa, elegante y discreta.
 A contracorriente crearon la primera crema solar de alta gama con el impertinente eslogan “la crema más cara del mundo”.
 El éxito definitivo les vino con su Eau de Campagne, convertido en un clásico y la crema de cara Sisleÿa. A sus 86 años, d’Ornano acaba ahora de ingresar en el selecto club de los multimillonarios, con una fortuna estimada este año por la revista Forbes en 1.000 millones.
Pero detrás de la historia de Sisley se esconde sobre todo la de una fascinante saga familiar franco-polaca con vínculos que abarcan desde Napoleón Bonaparte hasta Jackie Kennedy de Onassis.
Su creador y presidente es hijo del conde Guillaume d’Ornano, cofundador en 1935 de Lancôme, propiedad del imperio l’Oréal desde 1973.
 Su hermano, Michel, fue un político destacado, tres veces ministros durante la presidencia de Valérie Giscard d’Estain. Son descendientes del mariscal Philippe Antoine d’Ornano, primo de Napoleón Bonaparte, y de Marie Walewska, amante del mismo Bonaparte y conocida como la “mujer polaca” del emperador.
Isabelle, nacida Potocki, por su parte también procede de la familia aristocrática de la reina polaca Barbara Radziwill. Su tío, el príncipe Stanislas Albert Ratziwill, casado con Lee Bouvier, fue el suegro de Jackie Kennedy Onassis. Isabelle se crió en Madrid (su padre fue embajador en España), antes de estudiar en Oxford y de finalmente instalarse en París tras su matrimonio.
El conde creó con su padre y su hermano la firma Orlane, de cremas de cara de lujo, antes de venderla en 1968, poco tiempo después de hacer lo propio con Lancôme
. Unos años después, en 1976, Hubert d’Ornano lanzó con su esposa Sisley, de la que él es presidente y ella vicepresidenta encargada de la creación y la comunicación y pronto de centró en la denominada “phyto- cosmetología”, el estudio de las plantas y los aceites esenciales.
La empresa, a pesar de su éxito, se mantiene al 100% en manos de la familia y se niega a plegarse a las demandas de rentabilidad a corto plazo de los tiempos actuales, por lo que no tiene ninguna intención de entrar en Bolsa.
 Como dirigente de la empresa se encuentra ahora el hijo Philippe, quien retomó las riendas tras la muerte de su hermano en un accidente de coche.
 Christine, una de las hijas, dirige la filial británica.
 En cuanto a otra de las hijas –en total son tres chicas y un chico-, Elisabeth, casada con Emilio Botín, hijo del célebre banquero, se ha instalado en España donde ha creado la asociación para luchar contra el déficit de atención y la hiperactividad, respaldada por la fundación Sisley.
Todo queda así en casa, en todos los sentidos de la expresión.
 Cuando grandes firmas de lujo se gastan millonadas en organizar llamativas promociones, los condes de Ornano reciben habitualmente a la prensa y organizan sus presentaciones en sus espectaculares dependencias parisienses a orillas del Sena.
 También lo hacen en su gigantesca mansión en la Indra, donde fueron retratados los propios anfitriones jugando al golf o montando a caballo para la campaña de publicidad del perfume Eau de Campagne en 1978.
La clave de la firma ha sido desde el inicio centrarse en la gama alta del lujo, optando por ejemplo por una distribución exclusiva: en España a través del Corte Inglés, en el Reino Unidos con Slefridges y en Moscú con GUM.
 La empresa está ahora presente en más de 90 países y su facturación se ha disparado en los últimos años gracias en gran parte al boom del mercado asiático.

Jueces contra los desahucios

Un grupo de afectados por hipotecas, se concentran ante la sede de Caja Madrid, pra protestar por los desahucios./ Carlos Rosil
Los jueces no pueden recurrir a la desobediencia civil ni a acciones que les sitúen al margen de una ley que siempre han de respetar y defender
. Así, en su caso, han acudido a argucias, a instrumentos buscados en las propias normas, para suspender la aplicación de decisiones que les exigiría la estricta aplicación de la ley. Ha ocurrido con los desahucios y con las tasas judiciales.
En el primer caso, los togados han recurrido a fórmulas que se encuentran dentro de la propia ley. Eluden ofrecer explicaciones públicas más allá de los autos en los que, sin embargo, no dejan de expresar sus consideraciones para hablar de “la dramática situación que suponen los numerosísimos procedimientos consecuencia para una inmensa mayoría de ejecutados de una situación económica que no ha sido fruto de su voluntad, debiendo situarse su origen y responsabilidad en otras instancias”, tal como indica una resolución de la sección segunda de la Audiencia de Navarra que firman José Francisco Cobo y Francisco Goyena, pioneros en “plantarle la cara” al sistema de desahucios. Pagos parciales, dación en pago o la pérdida de valor de los inmuebles son algunos de los instrumentos que utilizan para, dentro de la legalidad, suspender desalojos.
A la normativa europea es a lo que ha apelado el magistrado del juzgado de lo social número 1 de Benidorm, Carlos Antonio Vegas, para manifestar su intención de no cobrar las nuevas tasas judiciales, más elevadas, impuestas por el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, contra las que se han levantado magistrados, fiscales, secretarios judiciales, abogados y usuarios.
 En su caso, como en el de otros, el plante es significativo pero poco efectivo, ya que son los secretarios judiciales los encargados de cobrarlas y solo si se presenta un recurso ante el juez es cuando este habrá de resolver
. El juez ha apuntado que, al menos en el ámbito de lo social, establecer una tasa vinculada a la prestación de un servicio público, que "en cuantía puede llegar hasta 10.500 euros”, “es un obstáculo contrario al Derecho a la tutela judicial efectiva y a un juez imparcial" en los términos del artículo 47 de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea
. Además, ha criticado que la implantación de las tasas se haya realizado sin "sin explicitar qué sufragan, cómo se han valorado esos gastos para determinar su cuantía, y los efectos que conlleva, le confiere el carácter de cláusula abusiva de acuerdo con la aplicación de la normativa de la Unión".

En un lago de lágrimas

Un momento de lac, la nueva producción de los Ballets de Montecarlo / Angela Sterling
Estamos frente a una obra moderna inspirada por un clásico. No es una revisión coreográfica de la lectura canónica. Estos dos detalles deben funcionar como premisa analítica. Ya Maillot lo deja caer con el título: Lac a secas, tal como hizo precedentemente con La bella durmiente, a la que llamó escuetamente La Belle.
BALLETS DE MONTECARLO Coregrafía: Jean-Christophe Maillot.
Música: P. I. Chaicovski.
Escenografía: Ernest Pignon-Ernest. Vestuario: Philippe Guillotel. Dramaturgia: Jean Rouaud.
Forum Grimaldi, Mónaco.
Hasta el 31 de diciembre.
La función empieza con un filme silente en blanco y negro, arcaizante, diría que irónicamente inspirado por el tardo-expresionismo y por el gusto de Cocteau.
 Después entramos en palacio, una escena limpia hasta lo desnudo donde se simulan columnatas con grandes telas verticales; los tronos recuerdan al suprematismo ruso.
 Al repetir equipo, Maillot provoca una línea estética de continuación con la probable intención de particularizar un estilo.
El ordenamiento de la partitura de Chaicovski responde a un orden de guion del nuevo coreográfo, con algunas partes que se oyen poco hoy día y donde las transposiciones afectan la costumbre, a la vez que, lo cierto es que ciertas estructuras parciales no son ajenas al todo sinfónico
. Hay en la propuesta citas sutiles, como organizar un pas de trois en el primer acto con la música propia y trayendo el adagio del Cisne negro a la posición del estreno de 1877; de los agregados de Petipa-Drigo no se oye nada. La nueva lectura coreográfica exige una dinámica de tono fuerte, tenso, de lirismo expresamente frío.
 El primero y el tercer acto, por este orden, son mucho mejores que el segundo, donde el adagio ha sido liberado de todo aire trágico para resumirse en un juego airoso y coral.
Entre otros detalles, la idea del cisne de la zona intermedia (con plumas blancas y negras a la vez) que aparece en el momento álgido de la acción cuando el maleficio extiende su manto, ya la usó Zajarov y luego Grigorovich en Bolshói como también Vladimir Bourmeister en el Stanislavski; entonces era un tutú, ahora es un vestidito años 20 a lo charleston donde la fatalidad son las manchas negras que el príncipe desesperado ante el íncubo, intenta arrancar. También las danzas de carácter del divertissement del tercer acto se sintetiza en la danza española, pero sin tipismo alguno, dejando lucir al coro masculino.
El costoso y pulimentado ejercicio de producción se impone sobre otros resultados escénicos y consigue un guiño especial con el amigo del príncipe (Benno en la versión canónica) bailado espectacularmente por Jeroen Verbruggen
. Los cisnes, peculiares y contemporáneos, con las piernas desnudas y mitones emplumados hasta el codo dibujan un espacio de pérdida y desaliento, de batalla perdida “en un lago de lágrimas”, para citar una frase del renovado guion.

Se avecinan doce uvas 'gourmet'

Se acercan los cuartos, las campanadas, el esperado primer anuncio del año, y las cadenas de televisión sacan su artillería más pesada para despedir el 2012 y comenzar el nuevo año con los protagonistas más rentables de sus parrillas
. Desde el aventurero Tadeo Jones al cocinero Alberto Chicote, los españoles tomaremos las uvas con las caras más populares de la pequeña y gran pantalla.
Televisión Española celebra sus bodas de oro.
Hace ya 50 años de la primera retransmisión de las campanadas en la cadena pública. Anne Igartiburu, que acude a la cita por octava vez consecutiva, y el actor Imanol Arias, que se estrena en la materia, son la pareja elegida para dar la bienvenida al año que entra. Dos horas antes de los cuartos, Josema Yuste, el excomponente de Martes y trece, protagoniza Hotel 13 estrellas, 12 uvas, un espacio que desgranará, a través de sketches humorísticos y parodias musicales, los acontecimientos, fenómenos y personajes más comentados en 2012
. Después de las campanadas, Juan y Medio y Eva González continuarán con la gala musical Feliz 2013, por cuyo escenario desfilarán una veintena de artistas como Pablo Alborán, David Bustamante, Nancys Rubias, Tamara o Sergio Dalma, y en el que se incluirá un emotivo homenaje a Tony Leblanc protagonizado por Santiago Segura.
Por su parte, La 2 de TVE se inclina por unas campanadas alternativas en clave de humor que pretenden marcar distancia con un 2012 que ha sido difícil para muchos españoles, y lo hace a través de la ironía y mordacidad de Juan Carlos Ortega, que presentará (a partir de las 24.00) Campana2, un programa especial con los vídeos más originales grabados y enviados por los espectadores en las últimas semanas del año desde sus teléfonos inteligentes.
Antena 3 despedirá el año con todos sus concursos. La parrilla de la cadena de Planeta estará copada por ediciones especiales de La ruleta de la suerte, Ahora caigo y Atrapa un millón. En cada uno de los formatos participarán invitados especiales (niños, parejas atípicas como suegras y nueras o cuñados…).
 A partir de las 22.00, los presentadores Anna Simón y Jorge Fernández conducirán un espacio de homenaje a los mejores momentos del año, que lleva el título Adiós, 2012, adiós. Y a 15 minutos de la medianoche, Paula Vázquez y Carlos Sobera, un veterano en esta función que ya llevó a cabo en 2008 en la cadena pública y el año pasado en Antena 3 junto a Carolina Cerezuela, tomarán el relevo para ejercer de maestros de ceremonia de las campanadas en directo desde la Puerta del Sol.
Con un pie ya en el nuevo año, empezará Cantando al 2013.
LaSexta aprovecha el tirón mediático del último hallazgo en cuestión de realities, el polémico chef Alberto Chicote (Pesadilla en la cocina), que despedirá el año junto a Sandra Sabatés con una receta estrella creada para la ocasión, que a pesar de contar entre sus ingredientes con 12 uvas, aporta un punto de creatividad propio del célebre cocinero
. Enfundado en uno de sus siempre originales looks, Chicote preparará en directo el cóctel, que degustará al sonar las 12 campanadas. Previamente a este show gourmet, para ir abriendo el apetito, el canal ha preparado más aperitivos chicotescos.
  Desde las 22.25, laSexta emitirá un especial Las pesadillas de Chicote, donde se recopilan los mejores momentos de la primera temporada del exitoso formato
Telecinco contará con Paz Padilla y Joaquín Prat para conducir (22.00) La noche en Paz. Durante este especial, los actores de La que se avecina Jordi Sánchez, Pablo Chiapella y Vanesa Romero intentarán boicotear la gala
. Cuando los vecinísimos conecten (23.40) en directo con el interior del reloj del kilómetro cero la animación tomará el protagonismo.
 Allí, minutos antes de las campanadas, el aventurero aspirante a arqueólogo, Tadeo Jones, se colará en la retransmisión para llevar a cabo una importante misión: velar para que el reloj centenario se encuentre en perfecto estado. Una vez logrado su cometido, el trío de personajes de La que se avecina tomarán en directo (en simulcast para Telecinco, Cuatro, La Siete, Boing, Divinity, Factoría de Ficción y la recién nacida Nueve) las uvas desde la Puerta del Sol.
 A continuación, Paz Padilla y Joaquín Prat continuarán con la presentación de La noche en Paz, con actuaciones, entre otros, de Los Panchos, Coti, David Civera, Estrella Morente y los espectáculos musicales Imaginarium y Peter Pan sobre hielo.

Necesidad de Leonardo Sciascia

Necesidad de Leonardo Sciascia

Por: | 31 de diciembre de 2012
A veces la soledad y otras veces el impulso que produce la melancolía en la que se envuelve el tiempo que camina, ante el mar o ante el cielo nublado, en todo caso en tiempos oscuros, aquellos ante los que Bertolt Brecht decía que no había que rendirse, pienso en algunas miradas reconfortantes.
 Y siempre, entre esas miradas, están los ojos de Leonardo Sciascia, el gran escritor europeo que nació en Sicilia en enero de 1921 y murió el 20 de noviembre de 1989, después de haber escrito sobre su país, sobre su pueblo, sobre el pasado de Europa, sobre la tragedia y sobre el futuro.
Como un Camus de los tiempos de paz, dejó algunos testamentos muy poderosos acerca de aquella posguerra en la que la Europa empobrecida soñaba con un porvenir que entonces se tenía que hacer desde la miseria a favor del viento de un progreso para el que no había aún muletas.
 En medio de su trayectoria vital se le cruzó la mafia, el terrorismo mafioso, el terrorismo, en suma, y sobre esas aguas turbulentas lanzó su mirada llena de pesadumbre
. Fue un periodista contando, un filósofo analizando, un poeta mirando.
A pesar de que el tiempo le fue desfavorable, y pudo haber sido tan solo un ermitaño en Sicilia, se aventuró y fue editor, parlamentario europeo, dejó testimonio de su compromiso político, y siempre lo hizo con una gallardía que parecía quijotesca.
 Animado por la curiosidad y por la razón, se hizo europeo de toda Europa; lo conocí en los años años 70 en Madrid, cuando Marco Miele, el admirable director entonces del Instituto Italiano de Cultura, trataba de hacer, a su modo, ayudado por la impar Alessandra Piccone, una embajada especial de su país en España, combinando los sabores de un territorio y otro para dar lugar a un encuentro que pasó a la historia como un elemento imborrable de la vida de quienes disfrutamos ese instante.
En ese tiempo que combinó la movida con el desconcierto vino Leonardo Sciascia a Madrid, se interesó por el porvenir de aquella democracia que aún sufriría los embates de un golpe de Estado; ayudó desde su país a interpretar el fenómeno terrorista, escribió a vuela pluma y en profundidad sobre los desastres causados por Eta y también por la extrema derecha, y se interesó por los filósofos españoles que vinieran luego de su admirado Ortega y Gasset.
Toda esa actividad, su curiosidad impenitente, se concentraba luego en esa mirada incisiva pero tierna, comprensiva, alerta siempre a la mirada de los otros, al sufrimiento ajeno, a la palabra que se escapara y que en él tuviera el oyente que estaba siempre dispuesto a seguir, en voz baja, cualquier inquietud que se le planteara.
Ahora que acaba este año maldito y empieza uno que no pinta mejor, reconforta recordar a gente como Sciascia. Ahí queda mi homenaje, como una carta a los que hoy quisieran tener el abrazo de aquella mirada que tanta falta nos hace a los europeos que hoy no tienen para hacer sobrevivir su esperanza otra cosa que la palabra ojalá. Sciascia fue, en algún momento, como la palabra ojalá.

30 dic. 2012

Felices Fiestas!!!!






La Copa del Amor.............Delmira Agostini

La copa del amor
¡Bebamos juntos en la copa egregia!
Raro licor se ofrenda a nuestras almas,
¡Abran mis rosas su frescura regia
a la sombra indeleble de tus palmas!
Tú despertaste mi alma adormecida
en la tumba silente de las horas;
a ti la primer sangre de mi vida
¡en los vasos de luz de mis auroras!
¡Ah! tu voz vino a recamar de oro
mis lóbregos silencios; tú rompiste
el gran hilo de perlas de mi lloro,
y al sol naciente mi horizonte abriste.
Por ti, en mi oriente nocturnal, la aurora
tendió el temblor rosado de su tul;
así en las sombras de la vida ahora,
yo te abro el alma como un cielo azul.
¡Ah, yo me siento abrir como una rosa!
Ven a beber mis mieles soberanas:
¡yo soy la copa del amor pomposa
que engarzará en tus manos sobrehumanas!
La copa erige su esplendor de llama...
¡Con qué hechizo en tus manos brillaría!
Su misteriosa exquisitez reclama
dedos de ensueño y labios de armonía.
Tómala y bebe, que la gloria dora
el idilio de luz de nuestras almas;
¡marchítense las rosas de mi aurora
a la sombra indeleble de tus palmas!

 

Boca a Boca.............. Delmira Agustini

Mi nostalgia ha pintado tu perfil wagneriano
sobre el velo tremendo de la ausencia..."

 Boca a boca
Copa de vino donde quiero y sueño
beber la muerte con fruición sombría,
surco de fuego donde logra Ensueño
fuertes semillas de melancolía.

Boca que besas a distancia y llamas
en silencio, pastilla de locura,
color de sed y húmeda de llamas...
¡Verja de abismos es tu dentadura!

Sexo de un alma triste de gloriosa;
el placer unges de dolor; tu beso,
puñal de fuego en vaina de embeleso,
me come en sueños como un cáncer rosa...

Joya de sangre y luna, vaso pleno
de rosas de silencio y de armonía,
nectario de su miel y su veneno,
vampiro vuelto mariposa al día.

Tijera ardiente de glaciales lirios,
panal de besos, ánfora viviente
donde brindan delicias y delirios
fresas de aurora en vino de poniente...

Estuche de encendidos terciopelos
en que su voz es fúlgida presea,
alas del verbo amenazando vuelos,
cáliz en donde el corazón flamea.

Pico rojo del buitre del deseo
que hubiste sangre y alma entre mi boca,
de tu largo y sonante picoteo
brotó una llaga como flor de roca.

Inaccesible... Si otra vez mi vida
cruzas, dando a la tierra removida
siembra de oro tu verbo fecundo,
tú curarás la misteriosa herida:
lirio de muerte, cóndor de vida,
¡flor de tu beso que perfuma al mundo!
 

"Biografía Delmira Agustini (Uruguay, 1886-1914)

 
una clase tan diferente, que una obra de la imaginación (por muy intensamente que la extraiga de la Vida) solo puede
 como máximo imitar débilmente una mínima parte de ella. "Biografía
Delmira Agustini (Uruguay, 1886-1914)
 Visión, de Los cálices vacíos " ¿Acaso fue en un marco de ilusión,en el profundo espejo del deseo,o fue divina y simplemente en vidaque yo te vi velar mi sueño la otra noche? 
En mi alcoba agrandada de soledad y miedo,taciturno a mi lado aparecistecomo un hongo gigante, muerto y vivo,brotado en los rincones de la nochehúmedos de silencio,y engrasados de sombra y soledad.
 Te inclinabas a mí supremamente,como a la copa de cristal de un lagosobre el mantel de fuego del desierto;te inclinabas a mí, como un enfermode la vida a los opios infaliblesy a las vendas de piedra de la Muerte;te inclinabas a mí como el creyentea la oblea de cielo de la hostia…gota de nieve con sabor de estrellasque alimenta los lirios de la Carne,chispa de Dios que estrella los espíritus.
 Te inclinabas a mí como el gran saucede la Melancolíaa las hondas lagunas del silencio;te inclinabas a míde mármol del Orgullo,minada por un monstruo de tristeza,a la hermana solemne de su sombra…te inclinabas a mí como si fuera
 mi cuerpo la inicial de tu destinoen la página oscura de mi lecho;te inclinabas a mí como al milagrode una ventana abierta al más allá¡
Y te inclinabas más que todo eso!Y era mi mirada una culebra
 apuntada entre zarzas de pestañas,al cisne reverente de tu cuerpo.Y era mi deseo una culebraglisando entre los riscos de la sombra¡a la estatua de lirios de tu cuerpo!Tú te inclinabas más y más…y tanto,

Muere a los 103 años la neuróloga y Nobel italiana Rita Levi-Montalcini


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Rita Levi- Montalcini, Premio Nobel de Medicina en 1986, en una imagen datada en 2008. / CRISTÓBAL MANUEL
La neuróloga italiana Rita Levi-Montalcini ha fallecido hoy en Roma a los 103 años. Premio Nobel de Medicina en 1986 por el descubrimiento del factor de crecimiento nervioso, fue además defensora de la educación de las mujeres en África y senadora vitalicia en Italia desde 2001.
Levi-Montalcini nació en Turín (Italia), el 22 de abril de 1909, en el seno de una familia judía. Hija de un ingeniero y matemático y de una pintora, Levi tenía un hermano y dos hermanas, una de ella, Paola, gemela suya. En 1936 se doctoró en Medicina por la Universidad de Turín, con una tesis dirigida por el histólogo Giuseppe Levi. Por esa época, se había prometido "no tener jamás marido ni hijos" para consagrarse a la investigación.
Al comenzar la II Guerra Mundial, ante las amenazas de persecuciones antisemitas, dejó la universidad turinesa para trasladarse a Bruselas, donde colaboró en el Instituto Neurológico durante un año. Con la entrada de las tropas de Hitler en Bélgica, en 1940, decidió regresar de nuevo a Italia y organizar en su casa un pequeño laboratorio de neuroembiologia experimental. Durante la guerra vivió clandestinamente en Florencia y ejerció como médico de las tropas estadounidenses. Finalizada la contienda, se reincorporó a la Universidad de Turín como ayudante del profesor Giuseppe Levi, pero dos años después, en 1947, recibió una invitación del profesor Viktor Hamburguer para ir a la Washington University de Saint. Louis, donde ejercería la investigación y la docencia en la cátedra de Neurobiología durante tres décadas.
En esa época, entre 1954 y 1960, trabajó junto al joven bioquímico estadounidense Stanley Cohen en la identificación del factor de crecimiento. En 1961 constituiría en Roma un Centro de Investigación sobre el NGF (factor de crecimiento nervioso, por sus siglas del inglés: nerve growth factor), que contó en principio con la subvención de EE UU y más tarde de Italia. El centró sería la base para la creación, en 1969, del Instituto de Biología Celular, cuya dirección fue confiada a la doctora Levi-Montalcini.
Desde entonces, dividió su tiempo entre Saint Louis y Roma, ciudad en la que fijaría su residencia en 1977. Un año después dejaba la dirección del Instituto de Biología Celular. Entonces, en Italia no le ofrecieron ninguna cátedra e incluso su salario no le daba derecho a pensión. Con todo, en 1986, obtuvo el mayor reconocimiento a su investigación sobre el crecimiento de células neurológicas. Ese año, la Academia de las Ciencias sueca les ofreció a ella y a Stanley Cohen el Premio Nobel de Medicina. Acostumbrada a la soledad, la concesión de este prestigioso galardón le causó una gran depresión, ya que, diría luego: "No conseguía soportar aquel clamor".
En febrero de 1994, el ex director general de Farmacia, Duilio Poggiolini, acusado de corrupción, hizo unas declaraciones en las que afirmaba que el Nobel de Levi-Montalcini había sido comprado por la multinacional farmacéutica Fidia, para la que ella trabajaba. La acusación generó gran indignación entre destacados representantes del mundo político y científico italiano, que defendieron a la neuróloga.
Por entonces, además de trabajar con un organismo de la ONU dedicado a cuestiones de medio ambiente y desarrolllo, Levi-Montalcini era también miembro del Comité Nacional Italiano de Bioética. El organismo presentó en junio de 1994 un documento en el que rechazaban a las abuelas-madres, los úteros de alquiler y la fecundación asistida para homosexuales o mujeres solas. También rechazaría, esta vez a título personal, la clonación humana en 1997.
En diciembre de 1999, reabrió el debate sobre la eutanasia en Italia, junto al periodista Indro Montanelli, al declarar públicamente su deseo de encontrar un médico, que llegado el momento, les ayudara a morir.
En octubre de 1999 fue nombrada embajadora plenipotenciaria de la FAO (la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, con sede en Roma) y el 1 de agosto de 2001 el entonces presidente de la República italiana, Carlo Azeglio Ciampi, le concedió el puesto de senadora vitalicia. En enero de 2008 fue una de las senadoras vitalicias que votó a favor del primer ministro italiano Romano Prodi (centroizquierda) en una moción de confianza del Parlamento de la que salió victorioso.
Ese mismo año, celebró su 99 cumpleaños trabajando en su laboratorio del Instituto Europeo de Investigación del Cerebro (Ebri). Aseguró que además de ir habitualmente a las sesiones del Senado, escribía libros y participaba en conferencias. Levi dedicaba también parte de su tiempo a la Fundación Rita  Levi-Montalcini Onlus, creada junto a su hermana en 1992, y cuyo principal objetivo es mejorar el nivel educativo de las mujeres africanas.
Montalcini figura también entre los galardonados con el Premio Nobel que expresaron su apoyo al escritor napolitano Roberto Saviano, amenazado de muerte por la Camorra tras publicar su novela Gomorra. Hace poco más de ocho meses, el 22 de abril de 2012, celebraba su 103 cumpleaños y recibía los "afectuosos saludos" del presidente de la República, el octogenario Giorgio Napolitano. Además de su producción científica, dejó escritos algunos ensayos -como El as en la manga o Tiempo de cambio- y la autobiografía Elogio de la imperfección.

Un cadáver que esperó 15 años

Alberto Rodríguez, un pintor santanderino emigrado a Francia, llevaba tres lustros muerto en su cama cuando fue descubierto en una casa del centro de Lille.

Una viuda le hizo millonario.

En el centro, la casa del pintor Alberto Rodríguez en el número 9 de la calle Saint-Jacques, en Lille (Francia). / Aimeé Thir
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Un par de zapatillas espera todavía silenciosamente, al pie de la cama.
En la habitación de tres metros por cuatro, una mesa plegable hace las veces de mobiliario; dos abrigos y tres chaquetas están tirados aquí y allí. En el cuarto de baño, una placa eléctrica quedó al borde de la bañera, sin duda para hervir agua en ella.
 Allí fue hallado Alberto Rodríguez, el 19 de octubre, con un pijama gris de rayas, la cabeza sobre la almohada y los brazos caídos a un lado y a otro de su pequeña y estrecha cama. Más exactamente, así es como fue descubierta su momia, en el primer piso de una casa de ciudad, en uno de los barrios más bohemios del casco antiguo de Lille.

Con demasiada frecuencia, las personas mayores mueren solas y olvidadas.
Pero Alberto Rodríguez es un caso muy poco común. Falleció hace al menos 15 años. El año 1997 es el que aparece escrito en las últimas cartas recibidas en el número 9 de la calle Saint-Jacques, como dan fe los sellos. Una de ellas fue enviada el 15 de enero de 1997 por la Tesorería de la Seguridad Social.
 Entre los prospectos, también se descubrió un recibo de la luz del 6 de febrero de 1997 y, fechado cuatro días más tarde, un correo de la caja de pensiones
. Cuando los agentes de la unidad de edificios en amenaza de ruina entraron en la casa, hacía por lo menos 15 años que el anciano dormía en su habitación sarcófago.
El anciano era propietario de varios inmuebles que
heredó de una anciana
que le sacaba 40 años
A los vecinos empezaba a parecerles extraña esta vivienda siempre cerrada e invadida por telas de araña. Una casa de autor de 1880 de estilo art déco —una “casa Pagnerre”, como dicen los entendidos, en referencia al estilo de Gabriel Pagnerre, en el que se inspira el caserón— y firmada por un arquitecto local cuya construcción más notable fue el casino de Malo-les-Bains, en el norte.
 En el tercer piso, las palomas entran y salen por uno de los cristales que llevan años rotos, o por la vidriera deteriorada.
 “En verano, en mi terraza, me entraba miedo”, recuerda Elisabeth Chevanne, una abogada cuyo despacho en el número 7 de la calle Saint-Jacques está pegado a la casa. “Me decía: ‘esos pájaros son malos, se parecen a los de Hitchcock”.
Cuando finalmente los servicios del Ayuntamiento, alertados por la vecina abogada que se quejaba desde hacía 10 años de problemas de filtraciones, forzaron la puerta, nadie estaba totalmente seguro de que el esqueleto fuese el del “pintor-decorador-vidriero” de edificios que llegó al norte después de la guerra.
 En la cabecera de la cama se encontró una tarjeta de la Seguridad Social a nombre de Alberto Rodríguez, “nacido el 7 de agosto de 1921 en Santander, España”
. El 5 de diciembre, los médicos forenses anunciaron por fin que “unas particularidades en la nariz” permitían afirmar “con una seguridad del 99,9%” que el esqueleto era efectivamente el del propietario del lugar: “La forma del seno” fue comparada con una radiografía del cráneo de Alberto Rodríguez encontrada en la casa, según el investigador.
Al conocerse la noticia, todo el barrio quedó sumido en el arrepentimiento, disertando sobre esas Administraciones inhumanas, capaces, como Hacienda, de hipotecar una casa sin enviar a un agente a comprobar si está efectivamente habitada
. El agua se cortó en 1996 y la luz en 1997, y su cuenta bancaria se cerró en 1999, por falta de movimientos. Muchas personas han escrito en blogs sobre esta sociedad ciega capaz de olvidarse de un hombre durante 20 años en el centro de una de las ciudades más importantes de Francia.
La noche en que se descubrió el cuerpo, como para expiar el olvido en el que había estado sumido el anciano, los transeúntes depositaron velas en el umbral de su puerta. Al otro lado de la manzana de casas, el sensible Camille Stopin, “ebanista de padres a hijos desde 1860”, se apuntó a Vecinos Solidarios.
En la habitación del difunto no se halló “ningún indicio de pelea o de allanamiento por la fuerza”, según el atestado policial. Solo, al pie de la cama, un barreño blanco, recubierto por un sedimento negro, hizo que planeara durante unas horas la sombra de un envenenamiento, antes de que se decidiera que el pintor de edificios debió de morir enfermo, vomitando.
Los misterios se suman: poco antes de morir intentó vender una de las casas a una alemana.
Un detective la busca
En cualquier caso, la momia encierra otro misterio: Alberto Rodríguez era rico. Primero, porque la estrecha casa de tres pisos, en el centro de la ciudad, cerca de la iglesia de la Treille, es bien inmobiliario con gran valor. “En 1986, cuando compré, el barrio era un poco conflictivo”, recuerda la vecina abogada, instalada en un antiguo convento de “chicas arrepentidas”. Un burdel de la calle, Le Panier Fleuri, es ahora un palacete. Un poco más lejos, una librería ocupa el lugar de un antiguo prostíbulo. “Era el barrio de las casas de citas”, confirma Bernard Coussée, autor en 1993 de una pequeña historia de la prostitución de Lille, “y es probable que, sin ser un burdel, esta casa haya servido de lugar de encuentro”. Hoy en día, hace soñar.
El pintor español no solo tenía esta propiedad en la calle de Saint-Jacques, sino que poseía un pequeño parque inmobiliario.
 En un testamento ológrafo, Lucie Chanat, viuda de Emile Caron, casquero de profesión, lo convirtió en su heredero universal, lo que le otorgaba la famosa casa art déco; otra en la ciudad vieja de Lille, en el número 3 de la calle des Patiniers; un inmueble en Fives de 362 metros cuadrados, hoy ocupado por una caja de ahorros, y, quizá, “una herencia en la región parisina”.
Cuando falleció Lucie Chanat, el 11 de noviembre de 1971, el cortejo fúnebre llevó a la anciana de 90 años, viuda desde hacía cerca de 20, al panteón familiar, en el cementerio
 Este de Lille.
 La generosa legataria descansa allí con su madre y su marido, Emile Caron, bajo una cruz y una jardinera desvencijada. Nadie consideró oportuno grabar sobre el mármol rosa la fecha del fallecimiento de la benefactora: Lucie Chanat, 1881-19.
Casada a los 18 años, Lucie Chanat se quedó viuda a los 73.
 Alberto tenía entonces 33 años. ¿Qué relación entablaron estas dos personas para que esta misteriosa dama acabase por convertirlo en su único heredero?
Los más románticos sueñan con una historia de amor. Una cofradía formada por dos genealogistas, los mejores sabuesos de la prensa local, unos notarios, la Embajada española y el grupo de apoyo judicial de Lille, se ha propuesto esclarecer el misterio del que llaman “Alberto”. Todos los documentos, ya sean del catastro, de arrendamientos, de escrituras de venta o expedientes médicos sirven para tratar de resolver el misterio del pintor español descrito por los vecinos como alguien “bien parecido”, pero no muy simpático, e incluso gruñón.
Un antiguo vecino llamó por teléfono a La Voix du Nord diciendo que recordaba que “trabajaba para comercios del barrio. Cuando había bebido un trago, todo iba bien, y se mostraba incluso jovial”. Veinte años más tarde, su vecina, la señora Chevanne, le describe de una forma mucho menos amable: “Veía a un hombrecillo que entraba y salía rayando con sus llaves las puertas de los coches que estaban mal aparcados delante de su casa. En mi opinión, no vivía ahí”. A unos números de allí, en el taller Leclercq, de “restauración de cuadros” se acuerdan de que un antiguo ebanista de la calle hablaba de un hombre salvaje con “una nariz grande”.
Se ha pedido a la ciudad de Santander que busque a algún familiar —con vistas a la herencia— de este pintor, hijo de Salustiano Rodríguez y de Concepción Martínez, que llegó a Francia el 4 de junio de 1948, a los 27 años, con un permiso de trabajo. Pero nada. Sin éxito.
 No hay ningún rastro del tal Alberto Rodríguez. “La partida de nacimiento ha podido quemarse”, suspira el genealogista sucesorio Pierre Kerlévéo, a quien apasiona el caso. “Aquel año, la ciudad vieja de Santander fue prácticamente destruida por un tornado, seguido de un incendio, que dejó a 22.000 personas sin techo”.
Sin embargo, el genealogista encontró un documento precioso: la escritura de venta de la casa Pagnerre preparada por un notario para el 30 de abril de 1991. Está claro que Alberto se disponía a desprenderse por 350.000 francos del número 9 de la calle Saint-Jacques.
Pero, a las 11 de la mañana del día fijado para la firma, el pintor jubilado no se presenta ante el notario. La compradora, alemana, que había pedido un préstamo para la ocasión, le espera en vano.
¿Qué ha sido de la señora Lejeune-Wermer, una profesora nacida en 1943 que vivía en la calle del Pont-Neuf? Un detective trata de encontrarla al otro lado del Rin. Solo la señora Lejeune-Wermer podría explicar por qué se truncó la venta en 1991. ¿Había muerto Alberto unos días antes en su cama, vestido con su pijama gris? “Un personaje esquivo, una partida de nacimiento española que no se encuentra, una mujer casada a los 18 años y que lega su fortuna a un hombre 40 años más joven que ella, una escritura de venta destinada a una alemana...
Nada es normal, y todo acaba por convertirse en extraordinario”, resume el especialista Pierre Kerlévéo quien, si pudiese, lanzaría un aviso de búsqueda y realizaría programas de telerrealidad en España, en Francia y en Alemania. Continuará...
Traducción; News Clips © Le Monde

 

“La madre de Gema presumía de yerno; Jonathan le prometió reparar su casa”

El secuestrador de la niña de Almería embaucó a la madre y a la familia de esta

El detenido aseguró que era rejoneador y organizaba corridas benéficas.

 

En medio de una cosecha escasa tras un año inusualmente seco, entre vara y vara al olivo para agacharse después a recoger las aceitunas, unos gritos desgarrados en medio de la soledad del monte interrumpieron el trabajo de Miguel, el de la Cuestecilla, como lo conocen en el pueblo, pasadas las cuatro de la tarde del 20 de diciembre
. Desde lo alto de la colina de su finca, abajo, junto a la carretera, Miguel y su esposa, agricultores de Alboloduy (Almería), vieron a una mujer desesperada, desorientada, descompuesta. Que intercalaba los alaridos con el llanto. Que apenas acertaba a decir: “Mi hija, mi hija, ¿dónde está mi hija? Se la ha llevado...”.
El infierno de Gema Cuesta, vecina de La Palma del Condado (Huelva) de 32 años, acababa de empezar. Apenas le habían arrebatado a Miriam, su niña de 16 meses. Jonathan Moya, un joven de 25 años en cuyo coche viajaba y con quien mantenía una relación, se la había llevado tras simular una avería y pedirle que se bajara a empujar.
 Ocho días después, el pasado jueves, Miriam apareció muerta en el fondo de una balsa de riego de Abrucena, un pueblo a las faldas de la cara norte de Sierra Nevada, a 27 kilómetros al noreste de ese lugar. A escasos dos kilómetros de Torre de Marfil, el cortijo de la familia de Jonathan, su secuestrador confeso, donde este fue detenido.
Ante los alaridos de Gema, Miguel y su esposa corrieron monte abajo, hacia la carretera que bordea su finca, la A-451, que une la autovía A-92 con su pueblo.
 La encontraron junto al arcén. “Tenía el susto en la cara y todo el pelo alborotado”, recuerda Miguel. “Nos dijo que el chico la había dejado tirada y se había llevado a la niña y todo su dinero, y que había estado varias horas vagando por el campo”.
 Cuando logró tranquilizarse un poco, Gema les contó cómo había llegado hasta allí.
 Cómo había viajado en tren desde Huelva hasta Guadix (Granada) para reunirse con Jonathan con el objetivo de pasar unos días en lo que él dibujó como un sitio idílico. Un precioso cortijo con caballos en medio del monte.
Pero la realidad fue otra
. “Ella se quejaba de que en el tiempo que pasaron juntos no pararon de discutir y que su bebé apenas había comido”
, afirma la esposa de Miguel junto al cerco de su terreno. “Dijo que Jonathan la había maltratado y que, antes de que se la llevara, ya estaba muy preocupada por su hija”.
 Tras socorrerla, Miguel montó a Gema en su coche y la llevó a la Venta del Pino, un restaurante de carretera cercano. Desde allí, por teléfono, Gema denunció el secuestro.
Jonathan Moya, en una foto de su Facebook.
Hasta ese momento, la madre de Miriam apenas había advertido que estaba en manos de un embaucador profesional.
 Un artista de los trucos capaz de hacerse pasar por policía para robar coches de lujo, lo que lo llevó a la cárcel el pasado junio. Alguien, que, según los conocidos, parecía creerse sus propias mentiras.
 Tras conocerla por internet, Jonathan viajó a La Palma para pasar unos días con ella
. Así empezó el engaño. “Él decía que era rejoneador y se dedicaba a los negocios taurinos”, explica una amiga íntima de la familia que prefiere no dar su nombre
. Asumía con tal convicción el bulo que logró convencer a toda la familia en cuya vivienda se había instalado. “Su suegra [la madre de Gema] presumía de yerno”, continúa la amiga. “Iba diciendo por ahí que Jonathan organizaba corridas benéficas”. “Él parecía entregado con la familia. Les decía que les iba a arreglar la casa e incluso llegó a hablar con un perito para pedir presupuesto”, prosigue.
 “Cualquiera puede cometer una locura así. Te crees que estás enamorada y haces cualquier cosa”.
Vestida de negro y el dolor en la mirada tras acudir al entierro de su niña, Gema prefiere no pronunciarse. “No voy a hablar con nadie, en estos momentos solo quiero pensar en mi hija”, afirma a las puertas de su casa.
 “Lo siento, no tengo ánimo para nada”, añade la madre de Miriam que permanece a oscuras, con el televisor encendido.
 “Está sufriendo mucho porque lo que le ha ocurrido no está pagado ni con la cárcel”, apunta un vecino.
Es ahí, en la cárcel, donde Jonathan se encuentra ya. La juez de guardia de Almería decretó ayer su prisión y la de su supuesto cómplice, Raúl Ríos
. La autopsia reveló que, antes de ser arrojada a la balsa, Miriam recibió un fuerte golpe en la cabeza. Su secuestrador asegura que no la mató, que se le murió.
 Ahora la justicia tendrá que dirimir si es verdad o si no es más que un nuevo truco.

Memoria y lírica para tiempos oscuros

Zbigniew Herbert, Antonio Gamoneda, Luis Landero, Juan Gelman, Juan José Saer, Caballero Bonald, Ramón Andrés, John Banville y Javier Cercas son, junto a Tony Judt, los autores de 2012.

 

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Luis Sevillano

2  Poesía completa

Zbigniew Herbert. Traducción de Xaverio BallesterLumen
Lejos de pasiones desmedidas, Zbigniew Herbert (1924-1988) tejió sus versos con una mezcla de ironía y escepticismo, no exenta de delicadeza y comicidad. Pilar central de la poesía polaca, junto con Milosz y Szymborska (galardonados con sendos Nobel), empezó a escribir “para el cajón” durante la Segunda Guerra Mundial hasta que empezó a publicar sus poemarios después del Deshielo. Damnificado por las penurias bélicas, moralista y valedor sobre todo de la conciencia personal, veía en la fidelidad a unos valores el único contraveneno ante una política zafia y fluctuante. Genuino humanista, con estudios en bellas artes, filosofía, economía y derecho, volcó sus numerosos intereses intelectuales en su poesía, no radicalmente experimental ni innovadora en la forma, con especial atención a la tradición grecolatina, el uso reiterado del pasado mediante la aparición de figuras históricas y el diálogo con objetos inanimados como recurso indagatorio de la relación entre experiencia y realidad.
Desde el primer ciclo de poemas, Cuerda de luz (1956), acaso los más oscuros y vanguardistas, hasta el último, Epílogo de la tormenta (1998), hay más de cuatro décadas de creación de la que cabe destacar su formidable Don Cógito.
 Hay que celebrar que ahora, catorce años después de la muerte de Herbert, nos llegue con traducción luminosa e inspirada de Xaverio Ballester toda su valiosísima producción poética. Marta Rebón

3 Canción errónea

Antonio Gamoneda. Tusquets
Con el peso de la edad, Antonio Gamoneda (Oviedo, 1931) reclama el cese y la indiferencia, acaso, como una última pasión ante la certeza de “Haber / vivido sin / saber para qué y / morir sin / saber para qué”. La existencia como un accidente, un “sueño vacío”, un “error” que nos hace “ir / de la inexistencia / a la inexistencia”. Y así, “sin miedo ni esperanza” —pues ambos son inconstantes, brotan de algo futuro o pretérito de dudosa efectividad, imposibles el uno sin la otra— acaban los deseos y alcanzan su fin los temores: “Definitivamente, me he sentado / a esperar la muerte / como quien espera noticias ya sabidas”. No hay ya servidumbres, solo la libertad serena de saber que “Han desparecido los significados y nada estorba ya a la indiferencia”. No hay necesidad de esperar, la nada del presente nos basta: “Al parecer, / es imposible existir y también / no existir”.
 Aquí está su escritura entera, el inventario de sus “palabras inmóviles”, reiteradas y obsesivas, hiladas como cuentas, vertebrando el desorden sucesivo de la vida. Poemas como láminas, lascas que se amalgaman y amontonan. En este estremecedor, magistral y poderoso libro no hay literatura, solo ese consuelo poético que intensifica nuestra conciencia, la claridad de saber que vamos “a despertar / en el olvido”. Antonio Ortega

4 Absolución

Luis Landero Tusquets
Vuelve Luis Landero en Absolución, a combinar con el arte del mejor ilusionista (y también del mejor relojero), la descripción irónica del confort cotidiano, burgués, con la irrupción inesperada de una huida hacia adelante. Lino está a un paso de ser definitivamente feliz.
 Será el marido de una mujer hermosa y el yerno de un hombre de negocios. Las circunstancias le auguran un futuro envidiable. Pero hete aquí que Lino, el afortunado protagonista, trueca a último momento su inminente suerte por una fuga de la ciudad hacia lo desconocido.
Como en toda la obra de Landero, Cervantes y Kafka no dejan en esta novela también su impronta. Al final Landero las ha hecho definitivamente suya. Habría que releer el epistolario del escritor checo, para fijar la naturaleza kafkiana de las dudas y los tormentos interiores que aquejan a Lino. Y luminosamente cervantino es el encuentro entre Lino y el comercial de una empresa lechera llamado Gálvez.
 En otras novelas, Luis Landero ya recreó el tedio y las ensoñaciones. Pocos novelistas españoles traban con tanta solidez esos mundos con el de la cotidianidad más radical. Absolución es una novela sobre los pocos huecos que deja la realidad para escaparse de ella. Solo que quien los aprovecha, como Lino, corre un serio riesgo de arrepentirse. J. Ernesto Ayala-Dip

5 Poesía reunida

Juan Gelman. Seix Barral
Cuando, en 1999, se publicó en España Cólera buey, Juan Gelman afirmó en una entrevista: “La poesía es lenguaje calcinado y su palabra se alza desde esas calcinaciones que algunos llaman silencio y, sin embargo, todavía se retuercen y aún crepitan”. Calcinaciones del idioma que se retuercen y crepitan: desde su más temprano libro, Violín y otras cuestiones, publicado en 1956, hasta El emperrado corazón amora, de hace apenas dos años, el poeta argentino residente en México y premio Cervantes en 2007, ha levantado una obra en la que la dialéctica entre lenguaje y vida, entre imaginación y realidad, nos ofrece la crónica poetizada de una biografía que es trasunto de las grandes convulsiones que han marcado la historia de los últimos sesenta años. Exilios, dolor, soledad, muerte, memoria (incluso la de la lengua sefardí), ternura, olvido, amor, cansancio, decepción, compromiso, esperanza… Todo ello, sometido a una tensión dialéctica que reinventa y apura el idioma hasta el límite de quebrarlo para encontrar en él sentidos nuevos, se concentra en su Poesía reunida. A la voz lírica de Gelman hay que añadir el prólogo de Pere Gimferrer y, sobre todo, el de Julio Cortázar , de 1981, para el poemario Interrupciones I: “La fuerza más extrema de la palabra de Juan”, escribió el autor de Rayuela, “nace de haber dejado atrás la superficie del dolor y de la cólera para ahondar en sus raíces”. Manuel Rico

6 Cuentos completos

Juan José Saer El Aleph
Juan José Saer decidió el orden cronológico invertido de la edición de estos cuentos, que se presentan provocativamente de 2000 a 1957. En su variación extraordinaria se advierte cuán relativo es el lugar común que afirma que un escritor progresa hacia la madurez, o hacia la novela, si empezó por cuentos. Este segundo cliché le era, por supuesto, completamente ajeno, porque Saer era americano, con lo que le parecía incomprensible la idea de que el cuento fuese solo una preparación para la novela. Saer no progresaba; se ha dicho muchas veces, con razón, que él ya estaba en su pleno dominio de recursos, en Unidad de lugar o La mayor —de finales de los sesenta— y también en los cuentos tardíos, reflexivos, casi como crónicas de una situación o de un enigma, de Lugar. Plenitud propia, aun cuando sea visible el Faulkner o Chandler o Di Benedetto u Onetti iniciales cuyas reglas reconocibles él mismo transgrede en obras maestras tempranas (“Sombras en un vidrio esmerilado”, “Verde y negro”). Plenitud en la mirada que se despega de sus propios paisajes (“Traoré”) en muchas piezas de Lugar. Estos cuentos son una historia de las formas literarias en castellano de la segunda mitad del siglo XX y principios del XXI; y la historia de un estilo; y, por último, la historia de todas las posibilidades del arte de narrar: la intriga y sus fracturas, la representación de la vida y sus evanescentes retornos, la plasmación, fuga y detención del tiempo. Saer nació en Serodino (Santa Fe, Argentina) en 1937 y murió en París en 2005. Nora Catelli

7 Entreguerras

José Manuel Caballero Bonald. Seix Barral
En cualquier género que aborde, José Manuel Caballero Bonald es un escritor memorialista atraído por la función alucinatoria de la palabra. El poema-libro Entreguerras está dispuesto en capítulos, como las novelas; y, como las memorias, recoge los aluviones autobiográficos de su experiencia. Pero nadie se engañe: se trata de pura poesía derramada en versículos fluviales según los flujos y reflujos del recuerdo, cuyas leyes “complejas son y mudadizas”. Sin puntos, comas ni otros diques de contención, las oleadas verbales no responden a un automatismo surrealista y sin conciencia rectora, sino a un escudriñamiento racional de la realidad: no por casualidad el volumen se subtitula De la naturaleza de las cosas, lo que remite al poema lucreciano sobre la epopeya intelectual de Epicuro, que quiso entender el mundo sin el amparo de mitos o de dioses. Los depósitos de ese conocimiento contienen noticia del amor y la cólera, el paraíso de Argónida-Doñana, el descrédito de los héroes y sus ilusorias quimeras, la erosión de la vejez, las mañas de la muerte. Y todo ello con una serenidad, casi displicencia fatalista, ajena al entusiasmo, la exasperación y el ruido. Sesenta años de creación han desembocado en este poema de casi 3.000 versos, cifra y suma de una escritura ejemplar. Ángel L. Prieto de Paula

8 Diccionario de música, mitología, magia y religión

Ramón Andrés. Acantilado
Como dice Ramón Andrés en el prólogo de esta obra, el hombre se ha acostumbrado a “caminar entre fisuras, siendo nosotros mismos fisura”. Una apreciación así precediendo un libro que abarca exhaustivamente el universo mitológico indoeuropeo relacionado con la música (dioses, instrumentos, plantas, temas, creencias, conceptos) tiene que significar esto: que en el horizonte de su autor estaba legar, además de un impresionante despliegue de erudición, algo que contribuyera a darle sentido a ese caminar entre fisuras. La música, que armoniza el intervalo o fisura esencial que hay entre los seres y entre estos y el Ser, solo podía acceder a convertirse en un diccionario si este, a su vez, aceptaba poder ser leído-escuchado como una pieza musical.
 Para curar y servir como los terapeutas de la página 1.557, para hilvanar y ensartar como los rapsodas de la 1.420, para salir danzando del laberinto del yo como en la 915 o para unir y conectar como las cuerdas de la 517: cuatro ejemplos entresacados de entre los cientos que cantan y resuenan, dentro de la catedral que es este libro, a mayor gloria de los ruiseñores y las bacantes (y los yunques, los abedules, la utopía o el pánico) que habitan dentro de cada uno de nosotros. Jesús Aguado

9 Antigua luz

John Banville. Traducción de Damià AlouAlfaguara
Olvidarse de sí mismo, como la señora Gray mientras avanza cautelosa por el agua del río sorteando las piedras afiladas del fondo. Canturrea. Así me la va contando Alexander Cleave, presente en otras novelas del extraordinario John Banville, Cleave es ahora un viejo actor teatral que recupera los sentidos de un verano adolescente, cuando la madre de su mejor amigo, la señora Gray, era su amante.
 “Yo tenía quince años y ella treinta y cinco. Estas cosas son fáciles de decir, pues las palabras no sienten vergüenza y nunca se sorprenden”. Y así, en un potente y deslumbrante soliloquio, la memoria es punta de lanza atravesando el presente. Soy lectora, espectadora apasionada de Antigua luz, absorta en esa introspección del protagonista que señala la rareza de olvidar. Pero aquí, olvidarse de sí mismo es estar en esta lectura donde convergen las mujeres de la vida de Cleave. Cass, la hija que se suicidó; Billie Stryker, la extraña confidente; la joven actriz Dawn Devonport y Lydia, esposa cómplice de esporádicos desacuerdos. La antigua luz es “esa luz de las galaxias que viaja durante un millón…, un billón…, ¡un trillón de kilómetros para alcanzarnos”. Como viaja la materia dúctil de la memoria a la que embellecemos tanto como sea necesario. Escuchad lectores, escuchad espectadores:
“¿Recordáis cómo era abril cuando éramos jóvenes, esa sensación de líquida impetuosidad y el viento extrayendo cucharadas azules del aire?”. ¡Ah!, esa antigua luz. María José Obiol

10 Las leyes de la frontera

Javier Cercas. Mondadori
Las leyes de la frontera es una novela bien construida por su equilibrio entre fondo y forma, trama y personajes. Nada nuevo: Javier Cercas ha demostrado en sus obras anteriores conocer bien las reglas de la narración. Es un novelista de línea clara que huye del artificio literario. Como él mismo dice, si la frase le sale demasiado libresca, la borra
. El autor de Soldados de Salamina escribe novelas donde la respuesta precede a la pregunta, en una constante vuelta de tuerca que atrapa al lector con incertidumbres y falsas verdades. Aquí todo empieza cuando al narrador le ofrecen escribir la biografía de un delincuente juvenil, El Zarco, muerto tempranamente hace años. Así nos adentramos en la historia de El Gafitas, el chico de clase media que en la Gerona de 1978 conoció a Tere y El Zarco
. De este modo Cercas hurga en una Transición que ha olvidado la cruz para fijarse solo en la cara limpia y mitificada. Entonces afloran las preguntas: ¿Por qué los delincuentes juveniles como El Zarco llegaron a ser glorificados por los medios de comunicación durante aquellos años? ¿Por qué la heroína tuvo el mismo mortífero impacto que una guerra en toda una generación?
Nunca hay solo una respuesta, pero Cercas cuenta con maestría la que más se acerca a la verdad. Luis de León Barga